
Otra razón por la que votaré por @XochitlGalvez: “Los tacones altos son diseñados por hombres. Que se los pongan ellos”. (@ceciliasotog)
No hay en la vida pública autoridad moral superior a la ley y su cumplimiento. Lo demás son chácharas baratas de quien tiene el vicio retórico de elogiarse en boca propia, y el gusto, igualmente vicioso, de estigmatizar a los demás. (@aguilarcamin)
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”. Del inolvidable Antonio Caballero, (@Tolaymaruja, tuiteras colombianas)
Milei dice que hay corruptos y chorros por todos lados, pero no hizo ni una sola denuncia en la justicia. Eso es encubrimiento. (@Horacio68, tuitero argentino)
Me encanta vivir en Bogotá; la transición entre Bogotá y la muerte es casi imperceptible. (@MamerMoure)
Leo de un estudio que leer reduce el estrés significativamente, mucho más que intentar relajarse. Noto sin admiración que la noticia no me causa ningún estrés, probablemente porque la estoy leyendo. (@SiMeLaTarareas)
Es impresionante cómo se ha puesto de moda ser un miserable. (@M_y_Mouse)
“Hay gente
que se quiere
a tiempo,
a destiempo
y todo
el tiempo”. (En Yo misma, de Ángeles Mastretta, citada por @literlandweb1)
Cuenta la leyenda que cuando en un jardín aparece un colibrí, nos viene a contar que las almas de los que amamos están bien. (@YamiNova08)
Como hijo, uno siempre preferirá un divorcio amable a una convivencia insoportable. (@todoalnatural)
Mi vida se resumen en esta frase: “Que sea lo que Dios quiera, porque lo que yo quiero no va a ser”. (@SoyDaniloDiaz)
Síganme, dijo el ciego. (@Peterpau)
Soy leal, nunca te dejaría por alguien más. Sólo te dejaría por mí, por mi paz, por mi salud mental, por mi dignidad. (@juanittinelli)
Nunca se florece con alguien que solo te riega por temporadas. (@Zetadguetto)