En este ensayo, Siham El Khoury Caviedes camina entre los escombros y los poemas que han dejado los bombardeos en Gaza, a partir de las voces de los poetas palestinos, para repensar el papel de la literatura en escenarios de conflicto.
Para escribir poesía que no sea política
debo escuchar a los pájaros
y para poder escucharlos
deben callarse los aviones de guerra.
Marwan Makhoul
Desde el 7 de diciembre, las protestas en solidaridad con Palestina se han cubierto de cometas de tela blanca hechas a mano, marcadas con los últimos versos que el poeta palestino Refaat Alareer escribió antes del bombardeo que acabó con su casa y con su vida: “Si debo morir, que traiga esperanza, que se convierta en un cuento”.1
Alareer pidió que se consolara a los niños de Gaza con esos papalotes, pero sus palabras marcan también muros y pancartas; se recitan en calles y universidades; se han vuelto un lema más de la resistencia, junto con min al-nahr iilaa al-bahr (من النهر إلى البحر , “desde el río hasta el mar”), el canto de liberación que alude a los límites originales del territorio palestino.

Fuente: Wikimedia Commons. Dominio público.
Pocos saben que al-bahr (“el mar”)es también el nombre del metro poético en la literatura árabe y urdu, la medida con la que se ha “contabilizado” o clasificado el ritmo de una composición desde los autores clásicos hasta los contemporáneos. Existen más de trescientas subcategorías de bahr para describir el ritmo de un verso, como si las distintas formas posibles de redactar y recitar la poesía correspondieran siempre a algún tipo de oleaje. Conocer esta segunda definición de la palabra redimensiona el canto de liberación. Palestina, más que por sus muros, está contenida en el agua y sus letras, condensada en escenas como las que describe Alareer:
En las costas del Mediterráneo,
vi a la humanidad cubierta de sal,
cabizbaja,
muerta,
[…]
sus manos alzadas al cielo, rezando
o temblando de miedo.
No sabría decir.
El mar, más vehemente que el corazón de un árabe, baila
embebido de sangre.
Sólo los guijarros lloraron.
Sólo los guijarros.
“¿Pero para qué sirve tu poesía? —le preguntaron una vez a Mahmoud Darwish— los heridos, los que carecen de pan y agua y techo no están pidiendo poesía”. Darwish ya era considerado el poeta nacional palestino en ese entonces, pero dudaba de su papel frente a la guerra tanto como sus amigos. Su respuesta tardó años en llegar y fue publicada como parte de su libro Memoria para el olvido:
Estoy gritando en una época donde los gritos no van a ningún lado y me doy cuenta de que el lenguaje debe forzarse a sí mismo a entrar en una lucha donde no todas las voces son iguales. […] Quiero un lenguaje de acero para el alma, uno que pueda utilizar contra estos aviones. Quiero un lenguaje en el que apoyarme […], que me vuelva testigo y que sea testigo del poder que hay en nosotros para superar este aislamiento.
Aquí se resumen los ideales de todos los escritores de la resistencia que le han seguido. Comencemos por el “grito” más evidente: el testimonio, el recuento del sobreviviente. En árabe se usa la misma palabra para designar a un testigo y a un mártir: shahīd (شهيد ).2 Desde un punto de vista lingüístico, hay poca distancia entre quien presencia y quien muere. Es precisamente ahí donde se posiciona el escritor, consciente de que la literatura de la resistencia surge, en un primer momento, de la conexión entre el lenguaje y la mortalidad.
Quizá por eso Mahmoud Darwish decía escribir mentalmente en el intervalo entre dos bombas, más pequeño que el descanso entre respiraciones. Amaba su estudio, amenazado con la destrucción desde el principio, y lo convirtió en “algo similar a un nido”, un espacio de resguardo inestable, con paredes frágiles que le permitían posponer momentáneamente la muerte para que sus textos nacieran. Su voluntad de creación era en sí misma un acto de resistencia, como todo arte en la guerra: un lujo entre los estallidos y un desafío sin armas; una forma de asegurar que, del quiebre de su entorno, algo más brotaría. “Quería que fuera como una maceta atada a un caballo desbocado —decía—, quería que fuera como un poema”.3
Consideraba el sacudimiento de su santuario, más que como una amenaza a su vida, como un impulso: el origen de su literatura, aquello que la hacía posible y efectiva. ¿Ese “caballo desbocado”, el estremecimiento del mundo como lo conocemos, es cualidad única de la poesía? Y si se es testigo, ¿por qué volverse poeta? Esto mismo le preguntaron al joven Mosab Abu Toha en una entrevista reciente:
—¿Por qué usar la poesía para contar estas historias?
—No pretendo solamente registrar lo que está pasando. Busco controlar el ritmo. Soy muy sensible a los detalles.4
Con su respuesta, Abu Toha muestra su intención de apropiarse de una narrativa, de redefinir la experiencia a través de la palabra. Podría decirse que, si el periodista fotografía, el poeta captura y modifica lo que pone por escrito; lo redimensiona bajo una nueva luz y relevancia; enfatiza y preserva lo que considera más digno de su atención. A eso se refería Hiba Abu Nada cuando aseguró que con siete versos resguardaría el sabor de las naranjas del fósforo blanco; el color de las nubes, del humo. Eso se proponía Darwish cuando escribió que “volvería a poseer sus mañanas” y expulsaría el olor a quemado con el aroma de su café. Sara Abou Rashed lo sabía también, por eso decidió bajar la mirada del fuego en el cielo al fuego en la estufa de su abuela.5 Estos autores son como los niños que se columpian desde la torre de control del mural de Banksy en Beit Hanoun, prueban que la literatura de resistencia no es sólo la que aborda directamente la ocupación, también es la que se rehúsa a ser confinada por ella.

Fuente: Wikimedia Commons. Dominio público.
Especialmente para quienes escriben desde Gaza, estos textos son una forma de entenderse y sanar. Intentan explicar lo inexplicable; contener en palabras las ruinas de sus casas; restituir los olivos que les cortaron, tan cercanos a su corazón y cultura, con historias sobre su altura y su sombra y su aceite. Así, destaca el poder de la poesía para reconstruir lo perdido y preservarlo en la memoria. La lectura se vuelve, entonces, tanto para los heridos como para los exiliados, una experiencia de retorno. Se trata, en esencia, de otra forma —textual, habitable— de la tierra natal. De ahí que Mahmoud Darwish confiese en Diario de un duelo ordinario:
Hogar es mantener viva la memoria. […] No es sólo un área geográfica; es también un estado interior. Y estos árboles no son sólo árboles; son las costillas de mi infancia. […] Este sueño posado frente a mí, ¿por qué no sólo me envolví con él, sólo una vez, para poder decir que he sentido la alegría que mata? Los soldados vigilan este sueño, pero regresaré a él cuando ellos duerman.
El sueño de “volver” es la marca con la que todos jóvenes palestinos, como Abu Toha, nacen y todos los ancianos, como su abuelo, mueren, todavía con las llaves de sus antiguas casas colgadas al cuello:
mi abuelo solía contar los días para el regreso con sus dedos
luego usó piedras para contar
no le alcanzaron
usó nubes aves personas
[…]
mi abuelo perdió la memoria
olvidó los números las personas
olvidó su hogar
desearía haber estado contigo abuelo
habría aprendido yo solo a escribirte
poemas cientos de ellos para pintarte una casa
[…]
qué tan grande la quieres
puedo seguir escribiendo poemas hasta que te satisfaga
La conclusión de Mahmoud Darwish y Najwan Darwish, ambos autores en tiempos distintos, es que el poeta no olvida ni deja olvidar, pero esta labor de recuperación puede trascender lo personal y adquirir una nueva dimensión histórica y colectiva.6 Friedrich Hölderlin y Gianni Vattimo coincidían, igualmente, en que “lo que permanece” es lo establecido por los poetas, porque la historia y la cultura beben del archivo artístico en el que la humanidad deposita sus experiencias, su forma de ver y sentir el mundo. Y quienes ejercen la guerra lo saben bien; saben que nuestra perspectiva se erige y se quiebra en la palabra; que la literatura forja nuestra visión del mundo, porque todo lo que creamos o consumimos tiene el poder de moldearnos. Eso explica por qué, para perpetuar una cosmovisión específica, para resguardar la cerradura de la torre de control, se vuelve necesario censurar el arte, demeritar sus alcances, amenazar y sofocar a sus autores. Por eso los escritores de la resistencia terminan siempre en la cárcel, en el destierro o muertos. Por eso Fadwa Tuqan y Dareen Tatour fueron arrestadas después de que el general israelí Moshe Dayan declarara que acallar sus poemas era “como enfrentar a veinte guerreros enemigos”. “Por eso bailamos”, confiesa ahora Mohammed El-Kurd:
Mi padre decía: “El enojo es un lujo que no nos podemos dar”.
[…]
Por eso bailamos:
Si hablo, soy peligroso.
[…]
Díganme, por favor:
¿por qué el enojo —hasta el enojo— es un lujo
para mí?
Alzar la voz es especialmente retador en Gaza y Cisjordania, donde no hay revistas literarias, ni editoriales, ni periódicos de alcance. Sin embargo, la tecnología actual ha hecho posible que, por primera vez en la historia, el sufrimiento palestino ya no le pertenezca a los medios de comunicación tradicionales, que por tantos años han decidido quién es digno de memoria y escucha, de apología o condena. La tarea ahora descansa sobre los hombros de los autores que se proponen denunciar la injusticia tornada habitual, en aquellas ciudades donde la miseria ha adoptado el rostro petrificado de la costumbre. Su papel es transgresor porque pretende ver, experimentar y transmitir más de lo permitido. Hasta ahora nos alcanza el llanto que Sharif Elmusa describe como un goteo de treinta años, y ha llegado en forma de protestas y palabras escritas en cientos de papalotes blancos. “De pronto mi voz”, anuncia Fady Joudah en respuesta a Alarrer. “De pronto ‘una cometa’. / De pronto yo”.7
La poesía de la resistencia abarca y trasciende la guerra. Sus autores le regresan su condición extraordinaria tanto a la tragedia como a los gestos cotidianos de humanidad y resiliencia; y nos acercan sus textos, como si extendieran sus manos, a quienes nos encontramos a un océano de distancia. Después de todo, como bien declara Abu Toha en su entrevista,8 el término árabe para poesía, shāʿir (شِعْر ), no se refiere a una forma de escribir, sino a una forma de sentir y hacer(nos) sentir: ¿qué implica buscar pan en una ciudad sitiada?, ¿cómo se duerme bajo la amenaza de bomba?, ¿qué se siente sufrir sed en una zona donde, legalmente, ni siquiera el agua de lluvia le pertenece a tu pueblo? Y con todo esto, ¿cómo es posible que los niños todavía rían y jueguen?, ¿cómo pueden sus padres dar gracias a Dios bajo el humo y concreto? El arte, y la poesía en especial, nos obliga a salir de nosotros mismos para habitar momentáneamente el mundo de un “otro”; es una ventana a lo que nos era antes “ajeno”, una invitación al cambio no siempre sutil y no siempre bienvenida, pero sí necesaria. Sólo así, escribe Mahmoud Darwish, “puede que nos sientas tan humanos como tú”.9
Siham El Khoury Caviedes
Es Licenciada en Literatura Latinoamericana por la Universidad Iberoamericana.
Referencias
Abu Nada, Hiba. “I Grant You Refuge”. Protean Magazine, traducción al inglés de Huda Fakhreddine, 3 de noviembre de 2023, proteanmag.com/2023/11/03/i-grant-you-refuge/.
Abu Toha, Mosab. “A Conversation with Derek Walcott Prize-winning Poet Mosab Abu Toha”. Entrevista para Arab Lit & Arab Lit Quarterly, 8 de noviembre de 2023, arablit.org/2023/11/08/a-conversation-with-derek-walcott-prize-winning-poet-mosab-abu-toha/.
—. “my grandfather and home”. Poetry Foundation, marzo de 2021, www.poetryfoundation.org/poetrymagazine/poems/155508/my-grandfather-and-home.
—. “My Poetry is a Record of What Happened”. Entrevistado por Renée K. Gadoua. Syracuse University, 23 de marzo de 2023, artsandsciences.syracuse.edu/news-all/news-2023/my-poetry-is-a-record-of-what-happened/.
Alareer, Refaat. “Drenched”. Publicación en Instagram del propio autor, 2023, www.instagram.com/refaat17/p/C0MxSlzL8HG/.
—. “If I must die”. Publicación en Twitter del propio autor, 2023, twitter.com/itranslate123/status/1719701312990830934.
Darwish, Mahmoud. Memoria para el olvido. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2005.
—. ¿Por qué has dejado solo al caballo?; Estado de sitio. Cátedra, Colección Letras Universales, 2023.
—. ذاكرة للنسيان , versión árabe de Memoria para el olvido, Editorial الأهلية للنشر والتوزيع الأردن , Jordania: 2015.
—. يوميات الحزن العادي , versión árabe de Diario de un duelo ordinario, Editorial الأهلية للنشر والتوزيع الأردن , Jordania: 2016.
Darwish, Najwan. Durmiendo en Gaza. Traducción de Alí Calderón y Diana Sofía Calderón, Valparaíso, 2017.
El-Kurd, Mohammed . “This Is Why We Dance”. Rifqa. Prólogo de Aja Monet, Haymarket Books, 2021.
Elmusa, Sharif S. “But I Heard the Drops”. Flawed Landscape: Poems, 1987-2008.
Joudah, Fady. “A new poem by Fady Joudah”. Arab Lit & Arab Lit Quarterly, arablit.org/2023/12/14/a-new-poem-by-fady-joudah/.
Lawrence Joffe. “Fadwa Tuqan: Palestinian poet who captured her nation’s sense of loss and defiance”. The Guardian, 15 de diciembre de 2003, www.theguardian.com/news/2003/dec/15/guardianobituaries.israel.
Makhoul, Marwan. “In order for me to write…”. Gaza Poets Society, traducción al inglés de Zeina Hashem Beck.
Rashed, Sarah Abou. “From the Sky”. Poetry Foundation, noviembre de 2013, www.poetryfoundation.org/poetrymagazine/poems/161351/from-the-sky.
Vattimo, Gianni. The End of Modernity. Traducción al inglés de Jon R. Snyder. Cambridge: Polity Press, 1988, p. 66.
1 Todos los fragmentos de poemas y diálogos citados a lo largo de este ensayo son traducciones mías del inglés o árabe.
2 Es crucial distinguir el uso que se le da a este término dentro de los grupos yihadistas (con un sentido religioso radical) del que se le da en países como Palestina, Líbano o Irán durante los tiempos de guerra. En estos territorios, “mártir” es simplemente quien muere víctima de los ataques y será culturalmente recordado como un héroe.
3 Esto forma parte de su testimonio en el libro Memoria para el olvido.
4 Entrevista original en inglés para la Universidad de Syracuse..
5 Todo esto se menciona en Memoria para el olvido y los poemas “I Grant You Refuge” y “From the Sky”.
6 Esto se menciona en Memoria para el olvido y Durmiendo en Gaza.
7 En su “nuevo poema”, escrito “en conversación” con Refaat Alareer para la revista Arab Lit & Arab Lit Quarterly.
8 Entrevista original en inglés para la revista Arab Lit & Arab Lit Quarterly, disponible en: arablit.org/2023/11/08/a-conversation-with-derek-walcott-prize-winning-poet-mosab-abu-toha/.
9 En Estado de sitio.
Este artículo es bellísimo, no solo por la manera tan precisa y emotiva de la autora de describir la importancia de la literatura en momentos de dolor e incertidumbre como la guerra. Sino que también permite a un público general empatizar y conectar con un tema tan sensible e importante en estos tiempos.