Contar a pedazos: entrevista con María José Navia

La escritora chilena María José Navia, autora de Kintsugi y Todo lo que aprendimos de las películas, nos comparte en esta entrevista su método de trabajo, el origen de sus “novelas en cuento” y su interés por lo que ella nombra las “casi maternidades”.


Julio González: Kintsugi está construido a la manera de un collage, donde cada relato es como la pieza de un rompecabezas que sólo ya visto con distancia se entiende en su completud. ¿Cómo fue el proceso de construcción de esta novela?

María José Navia: Empezó como un cuento. Hasta que escribí “Rebajas, que es el primer capítulo-cuento de Kintsugi, nunca me había pasado que después de terminar un relato quisiera saber más de mis personajes. Entonces me puse a escribir relatos un poco siguiendo mi curiosidad. Pensé:¿qué habrá pasado con el hijo mayor? Entonces escribí “Tera”; y ahí apareció la compañera de trabajo que tiene este personaje; y entonces pensé: quiero saber qué pasa con ella, y escribí “Clean”. Así fui saltando de imagen en imagen. Después afiné el hilo, que para mí era el vínculo entre tías y sobrinas. Me gusta mucho escribir sobre relaciones afectivas, especialmente de relaciones humanas y personajes femeninos. La literatura que leía en general se enfocaba en madres e hijas, hermanas, abuelas- nietas, pero no veía tanto ese vínculo entre tías y sobrinas. Entonces quería remarcar eso y por ello esos relatos están contados en primera persona y los otros no. Fui saltando de historia en historia y se fue armando esto que yo llamo una “novela en cuentos”. Uno puede leer un capítulo y funciona como un cuento. Si lo vas leyendo todo se va armando este collage, como un kintsugi, esta técnica de restauración japonesa que cuando se quiebra un objeto y se le pega, no con un pegamento invisible para que nadie se entere de que se cayó, sino con un pegamento con oro que remarca las cicatrices. Pensaba en esta novela contada en pedazos, contada en cuentos con ese hilo de pegamento dorado.

JG: ¿Cuándo empezaste a desarrollar este método?, ¿cuáles son tus influencias para escribir de esta manera?

JMN: Me considero cuentista. Es lo que más me gusta escribir. Lo que más me gusta son los libros de cuentos con cuentos conectados, en inglés se dice linked stories, se usa mucho en la tradición del cuento en inglés más que en español. Lo disfruto mucho porque no es una novela, es un libro de cuentos, pero tiene este extra. Yo siento que escribir viene de mi gran amor por la lectura, por la literatura y por los libros que me gustan. Entonces fue seguir esa línea de esas cosas que a mí me hacen feliz como lectora. Mis escritores favoritos son autores que crean una obra donde los libros se conectan entre sí.

Por ejemplo, mi escritor favorito, que es como mi gran referente, es Rodrigo Fresán, y que él en Historia Argentina, La velocidad de las cosas o en Trabajos manuales hace esos juegos: personajes y canciones que se repiten, referencias a películas que se repiten. Cuando uno lee una novela nueva de Fresán hay mucho que es nuevo, pero también sabe que se va a encontrar con ciertas cosas que te han acompañado durante todos los años que uno lo ha leído y eso me encanta.

Virginia Woolf, que es uno de mis referentes más clásicos, también lo hace. Ella escribe La señora Dalloway, pero en su primera novela ya mete a Clarissa Dalloway en un par de capítulos. Después Virginia Woolf se entusiasma tanto que escribe cuentos, que después se publicaron como La fiesta de la señora Dalloway, relatos de los invitados a esa fiesta de  Clarissa Dalloway. Elizabeth Strout también tiene estos juegos con dos personajes, Olive Kitteridge y otro que se llama también Elizabeth Strout. Da la sensación de que uno no se despide para siempre de ningún personaje porque siempre puede reaparecer.

JG: Algo que he notado en al menos dos libros tuyos es que parece que mientras las historias de las mujeres avanzan, van hacia el futuro, las de los hombres parecen retroceder.

JMN: No es algo intencional. Lo que sí es, es que yo me inclino más a contar historias de mujeres. Ayer me preguntaban: ¿por qué no te gusta escribir sobre hombres? No es que no me guste, estas son las historias que se me ocurren. Quiero explorar las vidas de las mujeres en distintas edades, su cabeza, sus cuerpos, todo su día a día. Es lo que me interesa. Pero tienes razón. En el caso de Todo lo que aprendimos de las películas, creo que, más que que vayan hacia atrás, tal vez quedan en el background, no en un primer plano.

JG: En los últimos años en la literatura latinoamericana, particularmente la escrita por mujeres, hay un tema muy vivo que es el de la maternidad. ¿Cuál es tu preocupación en torno a este tema en tu literatura?

JMN: Se está explorando mucho el tema de la maternidad desde un montón de lugares y eso a mí me gusta mucho porque creo que es un tema complejo, muy rico. No es sólo la madre idealizada o terrible, sino que hay un montón de matices que se están explorando. Pero yo creo que uno escribe las cosas que no está viendo la literatura que lee. Yo no veía las “casi maternidades”, estas cercanías a la maternidad. Si yo leía una novela o un cuento donde había un personaje que quería concebir, tal vez después de mucho esfuerzo, al final lo lograba. Siempre historias de éxito. Y las amigas que yo tengo, la gente con la que yo me rodeo, estaba viviendo otra historia y esa otra historia yo no la estaba viendo en la literatura. También me interesaba el acompañamiento en la maternidad, como en el caso de “Escenas borradas”, donde un personaje que no puede tener hijos acompaña a su amiga Constance en su embarazo de riesgo, pero no sólo la acompaña en el reposo, después se hace cargo de esa hija.

JG: ¿Cómo es tu método de trabajo en cuanto a la investigación?

MJN: Más que investigar, yo trabajo mucho, y no lo digo con sufrimiento, lo paso muy bien escribiendo y trabajando de esa manera. Yo termino un relato y lo leo en voz alta y lo grabo en el teléfono y lo edito de oídas. Soy de esas escritoras que sigue leyendo mientras escribe. Escribo del desborde, de la felicidad de leer. Si, por ejemplo, estoy escribiendo una novela en cuentos, leo novelas en cuentos. Si estoy haciendo una novela histórica, leo muchas novelas históricas. Ese es el estudio, la investigación que hago. Todo lo que aprendimos de las películas también es todo lo que aprendimos de la literatura, todo lo que aprendimos de las canciones. Uno aprende mucho de todo eso. Yo, yo del cine aprendí a mirar. El homenaje más claro es a Lost in Translation, que está en un cuento que se llama “Bond”, esa es la cámara que a mí me gusta, la que se fija en los vínculos transitorios, los gestos, lo sutil.

JG: Estás trabajando en una novela sobre El Mago de Oz: ¿qué es lo que buscas con ese nuevo proyecto?

MJN: Esta es una novela grande que tiene dos partes, con la que de alguna manera siento que perseguí mi obsesión infantil. Todo el mundo conoce esta historia que aparece en la película; pero la película es la mitad de una obra de 14 libros. Entonces me puse a investigar, leí los 14 libros, las biografías del autor, qué pasaba en Estados Unidos en ese tiempo, el momento cuando se hace película, todo lo que pasa con la vida de Judy Garland, cómo hay una referencia del sueño americano, y la influencia que ha tenido.

Hay una coincidencia muy grande, además. Mi abuela materna se llama Edith Mankiewicz y su padre era primo de Joseph Mankiewicz y Herman, del cine de Hollywood de oro, Cleopatra, El ciudadano Kane. Era algo divertido en mi biografía, pero resulta que a la primera persona a la que le pasan el libro para que lo adapte al guión es a Herman Mankiewicz. El Mago de Oz tuvo diez guionistas, pero fue a Herman al que se le ocurrió que empezara en blanco y negro y se pasara al technicolor cuando se va a Oz. Fue una decisión pequeña pero de las más importantes de esa película. Después, siguiendo con la investigación, descubrí que Judy Garland fue amante de Joseph Mankiewicz durante un tiempo. Así que ha sido un libro muy divertido de escribir.

JG: ¿Qué estás leyendo ahora?

JMN: Estoy releyendo a Peter Orner. Lo leí en inglés. Soy profesora de literatura inglesa, lo que más leo es literatura en inglés. Yo lo conocía por dos libros que hablan sobre la lectura: ¿Hay alguien ahí que sigo? y Sigo sin saber de ti. Ahora compré sus libros de cuentos y me traje una de sus novelas. En algún momento se metieron a la novela dos pintores reales, Georgia O’Keefe y Grant Wood, entonces estoy leyendo la biografía de Wood y muchas cartas de Georgia O’Keefe para también agregar un par de detalles.

 

Julio González
Ensayista y editor en nexos.

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