¿Cómo pensar el feminismo en el cine? ¿Acaso sólo se encuentra en películas que se autodenominan feministas? ¿Tiene temas tabú? ¿Propuestas formales recurrentes? ¿Qué reflexiones propone? En esta lista de poderosa originalidad, Karina Solórzano explora rutas íntimas para pensar el feminismo y, más allá, temas tan complejos como la mirada femenina, el deseo, la maternidad y la prostitución.
En febrero me propusieron escribir una lista con ocho directoras de cine imprescindibles u ocho películas sobre búsquedas feministas, o una mezcla de ambas ideas: ocho directoras que trataran temas diversos de las luchas feministas. Dudé varias semanas. Repasé los nombres de directoras de distintos países, fui desde las pioneras como Lois Weber hasta Claire Denis. De Lois Weber admiro el compromiso político para tratar temas como la prostitución, la pobreza o el aborto; de Claire Denis la exploración del deseo y de distintos géneros cinematográficos como el thriller o la ciencia ficción. Lo que quizás las une es una desconocida genealogía que va más allá del género, una especie de historia del cine no oficial. En esta posible genealogía ¿habrá un grupo de directoras más allá de los temas en común? ¿Pueden enunciarse feminismos sin que las directoras definan sus películas como feministas? ¿Cómo hacer un recorrido comprensivo, pero también personal y reflexivo?
Recordé algunas ideas en torno a las listas. En diciembre del año pasado, con el colectivo La Rabia compartimos la traducción del texto de Elena Gorfinkel para el sitio Another Gaze en el que la autora se pronuncia en contra de las listas. Para ella, las listas pueden ser “enumeraciones de deseos de consumo”, ejercicios para calificar, seleccionar, elegir lo más destacable del año, de la década, del siglo o de la Historia según parámetros difusos. ¿Según qué criterios se elige, y quién los emplea? Las listas, con sus jerarquías, realizan un ejercicio de exclusión y participan de la construcción de un canon que “consolida y reafirma los gustos rígidos de lo ya visto y oído”. Las inclusiones y las exclusiones en las listas hicieron sospechar a los conservadores, puristas del buen cine, acerca de la calidad de “lo cinematográfico” en una película de Chantal Akerman. Nombrar y excluir. ¿En dónde quedan los nombres que no están en las listas?
Entre tantas dudas, pienso en esta lista como una suerte de mapa del tesoro; un mapa que no se rige por un deseo de consumo, sino por el cariño con el que alguien comparte lo que ya descubrió tras seguir su propia ruta. Las películas y las directoras que nombro aquí no las descubrí en solitario, llegué a ellas por recomendaciones, por búsquedas a detalle sobre la pregunta de si existe, verdaderamente, una mirada femenina. O sobre la forma de tratar temas explorados por distintos feminismos como el deseo, la maternidad y la prostitución.
Lo que hago aquí es compartir mi mapa. Espero que sirva para pensar otros caminos.
1. El mundo de la mujer (María Luisa Bemberg, Argentina, 1972)
¿Cómo se construye “lo femenino”? María Luisa Bemberg registra una exposición llamada Femimundo con objetos “para mujeres”: artículos para el hogar, artículos de belleza; herramientas de última tecnología para la mujer. La crítica al mundo del consumo y a los roles de género nace en el contraste entre imágenes y sonido: una voz en off lee el cuento de la Cenicienta mientras las imágenes muestran los objetos de consumo que la mujer debe tener para convertirse en una esposa ejemplar. Cenicienta y la consumidora del capitalismo tardío: figuras inertes que toman vida por invenciones del deseo masculino.
2. Born in Flames (Lizzie Borden, Estados Unidos, 1983)
Sexo, género, clase, raza, aspectos que construyen nuestra identidad, siempre plástica. La segunda ola del feminismo se centró en reivindicaciones sobre la sexualidad, el derecho al aborto, el trabajo y el espacio público. Born in flames es una fantasía distópica ambientada en Nueva York tras una fallida revolución socialdemócrata. En la película, los personajes de varias mujeres representan distintas luchas: racial, de clases, feminista; se organizan, toman las calles. Quizás toda revolución está condenada al fracaso si no reflexiona sobre sus dogmas más arraigados —como la figura masculina del líder revolucionario. Aquí, la crítica alimenta la llama de la disidencia.
3. Danzón (María Novaro, México, 1991) + Señora de Nadie (María Luisa Bemberg, Argentina, 1982)
En 1938, María Luisa Bombal publicó su novela La amortajada: “¿Por qué la naturaleza de la mujer ha de ser tal que tenga que ser siempre un hombre el eje de su vida? Los hombres, ellos, logran poner su pasión en otras cosas. Pero el destino de las mujeres es remover una pena de amor en una casa ordenada, ante una tapicería inconclusa”, escribe en un pasaje. Al inicio, las protagonistas de estas dos películas están a la deriva. En Danzón, Julia (María Rojo) viaja a Veracruz siguiendo las pistas de un hombre que jamás aparece en pantalla. En su búsqueda establece amistad con nuevas mujeres y un varón homosexual. Poco a poco la espera se disuelve. Algo similar le ocurre a Leonor (Luisina Brando) que después de un engaño de su marido deja su hogar y se muda con un amigo (homosexual también). En un ejercicio de libertad se nombra “señora de nadie”. El destino de estas mujeres se renueva lejos de casas ordenadas; en otras habitaciones y en salones de baile.
https://www.youtube.com/watch?v=Tc3wJnc_w7g
4. Not Wanted (Ida Lupino, Estados Unidos, 1949)
Los personajes de Not Wanted parecen pertenecer a ese mundo que mostrará más tarde el neorrealismo italiano: jóvenes trabajadores frente al falso progreso de la modernidad. Sally (Sally Forrest), camarera en un pequeño pueblo, está embarazada de un músico al que pretende seguir. En la técnica de Lupino, las imágenes también se adelantan a su época: una secuencia muestra una cesárea filmada a color —en contraste con el resto de la película—; después, la maternidad de Sally, deseada o no, se expresa en los movimientos de la cámara: la mujer observa una carriola y un desenfoque expresa el tormento y el delirio. Filmado con independencia de los grandes estudios de Hollywood, el cine de Lupino posee una agudeza que nos hace volver a pensar cómo se construye la historiografía del cine.
https://www.youtube.com/watch?v=btyG_J07roI
5. Cartas De Amor (Koibumi, Japón, 1953, Kinuyo Tanaka)
La figura de Kinuyo Tanaka es similar a la de Ida Lupino. Tanaka participó en películas dirigidas por Kenji Mizoguchi, Yasujiro Ozu o Mikio Naruse y, pese a las tradiciones del Japón de la época, pasó de la actuación a la dirección. Cartas de Amor es su ópera prima. Después de la guerra, Reikichi (Masayuki Mori) consigue trabajo como escritor de cartas de amor, pero nunca ha dejado de pensar en Michiko (Yoshiko Kuga) su amor de infancia. El reencuentro con ella pone en tensión sus recuerdos del pasado porque, durante la guerra, Michiko fue amante de un soldado estadounidense. En Cartas De Amor, Tanaka explora temas como el trabajo sexual (tema al que volverá en películas posteriores), pero también se desliza una idea provocadora sobre el amor atravesado por los roles de género.
6. La dueña de casa (Valeria Sarmiento, Chile/Francia, 1976) + Vicios de la cocina, las papas silban (Beatriz Mira Andreu, México, 1978)
Si pienso en trabajo doméstico la primera imagen que viene a mí es la de Delphine Seyrig pelando papas en Jeanne Dielman, 23 quai du commerce, 1080 bruxelles (1975) de Chantal Akerman, una experiencia del espacio dada a partir de la duración del plano. En el cine latinoamericano, tanto en La dueña de casa como en Vicios de la cocina,la acción también se desarrolla a partir de los espacios domésticos: la cocina, la sala, etcétera. En la primera, se trata de las observaciones conservadoras de una mujer de clase alta en los días previos al golpe militar de Pinochet; y en la segunda, un día en la vida de una ama de casa mexicana y sus labores: tender camas, barrer, trapear, cocinar, cuidar a los hijos. Dos películas en las que la discusión sobre lo doméstico se suma a la reflexión de género y, más allá, a la reflexión de clase.

7. Simone Barbès ou La Vertu (Marie-Claude Treilhou, Francia, 1980)
Lugares históricamente asignados a las mujeres: el hogar, la cocina. Espacios históricamente negados a las mujeres: las sex shops, las salas de cine porno. Como en Variety (Bette Gordon, 1983), Simone Barbès ou La Vertu sucede en un cine porno, pero también en una discoteca lésbica. Por un lado, están las fantasías sexuales de los espectadores proyectadas en la pantalla de cine y, por el otro, las charlas de las vendedoras de boletos, la espera entre cada cigarrillo, la pregunta sobre el deseo masculino, el aburrimiento y el hastío antes del bar nocturno, con su espacio para la disidencia sexual. Una película acerca de los espacios para las emociones humanas: el momento de una confesión existe en el lapso de una noche.
https://www.youtube.com/watch?v=OQ5ONcV3MTU
8. El silencio es un cuerpo que cae (Agustina Comedi, Argentina, 2017)
Quizás una de las películas que mejor hace uso del material de archivo familiar para volver a mirar el pasado y reflexionar sobre él, un ejercicio muy extendido en el cine latinoamericano contemporáneo. La virtud en la película de Comedi es el lugar en el que se coloca respecto a su material —respecto a las imágenes de otros y a las filmadas por ella—. En la revisión del pasado, la figura de su padre se actualiza en el presente: un homosexual que mantuvo una larga relación antes de casarse y que fue militante de izquierda durante la última dictadura militar. La película, como sugiere el título, también se construye por los silencios en los testimonios. Nunca existe una certeza sobre el pasado, apenas un bosquejo que, sin embargo, nos da sentido.

Karina Solórzano
Crítica de cine y programadora, es parte del colectivo La Rabia.
Qué importante, qué necesario es destacar el lugar que las mujeres tienen en todas las sociedades, el lugar que se dan a sí mismas, los logros que alcanzan. La mirada cinematográfica de las mujeres sobre las mujeres es un ejemplo de todo esto.
Gracias por esta lista de 10 películas.
Pensé en filmes como Días de otoño y La otra (Gavaldón), así como en Una giornata particolare (Scola); pero tienen el “defecto” de haber sido dirigidas por hombres. No estoy seguro de que sean películas feministas, pues en ninguna de las tres se muestra una lucha por la emancipación de las mujeres. Tampoco sé si en las 10 películas de esta lista se muestra tal lucha.
¿Es posible o válido que un hombre ponga en escena la mirada femenina? ¿El feminismo sólo lo ejercen las mujeres?