La exposición [Re] Generando Narrativas e imaginarios del Museo Kaluz es una oportunidad no sólo para revisitar el canon de lo masculino, sino para levantar el inventario feminista concreto del archivo del arte en México. Puede visitarse hasta el 24 de abril.
Mis primeros acercamientos al arte —en libros, clases, museos— se vieron siempre filtrados por una mirada masculina, por lo que normalicé, como tantas de nosotras, la imagen esculpida en la historia del hombre artista y la mujer musa, blanca, desnuda y sexualizada retratada por tantos “genios” que configuraron una forma de leer el mundo. Nuestro lugar estaba por allá, con la firma lejos de las salas de los museos, pero nuestro cuerpo dentro de los marcos de las pinturas y fotografías, como alegorías y objetos de deseo.

Si la Historia del Arte hegemónica fuera un manto, sería, hasta hace muy poco, un tejido de historias y miradas de hombres donde la figura de la mujer artista es un ser mítico y excluido. He ahí la importancia de la exposición[Re] Generando Narrativas e imaginarios en el Museo Kaluz a cargo de la curadora Karen Cordero Reiman: es una invitación a reflexionar sobre esta situación a partir de cuestionamientos cuya principal intención es visibilizar el trabajo de mujeres artistas en los museos de arte e incorporar sus obras al lienzo de la Historia.
La exposición comienza con datos duros, donde se muestra que, en los museos de arte mexicanos, sólo entre el 1.7 y el 25% de las artistas expuestas son mujeres. Lo anterior parte de una pregunta que plantea Linda Nochlin: ¿Por qué no han existido grandes mujeres artistas? Lo que la académica responde en su icónico ensayo es que las mujeres artistas han sido invisibilizadas, dejándolas fuera del canon para privilegiar la producción masculina, con todo lo que ello implica. Así, este guion museográfico se detona con la pregunta “¿Cómo cambia la Historia del Arte si la vemos a través de las mujeres artistas”? A lo largo de las salas, se entretejen respuestas y propuestas que dan voz a expresiones artísticas de mujeres presentes en las colecciones de arte en algunos de los museos más importantes de México.
Tomando en cuenta lo anterior, las interrogantes que guían la trama de la exposición y que ponen en diálogo a la Colección Kaluz con las de otros museos son: ¿cómo cambia la Historia del Arte cuando la miramos y la reconfiguramos desde la perspectiva de las mujeres artistas?, ¿cómo se han formado las mujeres como artistas en diferentes momentos de la historia? y ¿cómo la obra de mujeres artistas contribuye a transformar a México y a la Historia del Arte feminista?
Una de las inspiraciones para esta curaduría feminista que permite la inspección a las preguntas planteadas es la autora Griselda Pollock, quien propone una alteración en la forma de contar historias en el mundo del arte desde la trinchera del museo, donde se debe realizar esta subversión, porque son espacios con capacidad de albergar obras de arte que, a su vez, formulan sentidos y consideraciones estéticas para moldear las prácticas culturales de nuestra cotidianeidad.
Recorrer esta exposición me hizo sentir como la aguja que guía el hilo de un bordado donde se entrelazan diálogos entre obras de arte. Con cada sala, se posibilita un tejido estético y didáctico a partir de tres ejes temáticos: “Cuerpxs”, “Entornos” e “Imaginarios”. Las piezas seleccionadas establecen una dialéctica para visibilizar las producciones artísticas de mujeres a través del tiempo; por ello, la curaduría se compone con un lenguaje poético y no se organiza con líneas cronológicas o estilísticas.
“[Re] Generar” se refiere no solamente a subvertir los roles de género en el mundo del arte, sino a la integración de otros medios creativos para la expresión y análisis de obras artísticas. En otras palabras, el diálogo que se entabla implica una intermedialidad que enriquece el discurso de la exposición y que, además, integra obras de distintas épocas, del siglo XVIII al XXI y materialidades, como la fotografía, pintura, performance y arte textil.
Cuerpxs
[Re] Generando Narrativas e imaginarios sugiere una profunda reflexión en torno al cuerpx. A partir de acciones, fotografías y bordados, se reconstruye la noción del cuerpo de una forma incluyente. Llamaron mi atención de forma particular Queridas viejas, editando a Gombrich (2019) de María Gimeno y Cenefa (2017) de Yohanna M. Roa, ya que no sólo apuntan hacia la forma en la que conocí por primera vez el canon de la Historia del Arte, sino que lo subvierten directamente, alterando libros. En el primer caso, la artista inserta hojas con obras de mujeres al tradicional libro de Gombrich y, en el segundo, interviene páginas con bordado.
Vale la pena mencionar La munda (2018) de Erika Bülle: la artista se retrata en una acción donde un mapa cubre su piel mientras ella está recostada, mostrando una cuerpa que reta los estándares heteropatriarcales y occidentalizados con los cuales se somete a las mujeres, cuestionando así las fronteras territoriales y corporales.
Además, en la exposición, se incluyen retratos de hombres y niños hechos por artistas como María Izquierdo, Manuela Ballester y Ana Casas Broda. Con ello, se invierte la dicotomía habitual de los museos hombre-artista y mujer-modelo, presentando nuevas posibilidades de explorar la mirada femenina por medio de diferentes técnicas y materialidades a partir de las cuales se reconfiguran los simbolismos que anteriormente han dado lectura a la Historia del Arte.
Entornos
La exposición muestra una plétora de ambientes explorados por las artistas a través de diferentes épocas. Por ejemplo, el cuadro Interior del estudio de una artista (ca. 1849) de Josefa Sanromán es un autorretrato de la autora pintando en una sala de techos altos acompañada de otras mujeres. Lo cotidiano y personal transpira en este lienzo que entra en diálogo con paisajes y con otras representaciones de espacios privados en la exposición.
El paisaje tiene un lugar protagónico en la Historia del Arte, por lo que en esta curaduría se incluyen panoramas naturales, urbanos y domésticos donde se han construido múltiples fronteras para las vivencias femeninas a través del tiempo, que pueden (y deben) ser cuestionadas y fracturadas con las representaciones artísticas. Así, el tejido que se hilvana en el guion museográfico incluye figuraciones de la naturaleza de artistas como Larissa Barrera y Perla Krauze, que dialogan directamente con la construcción urbana plasmada en la obra de Carmen Mariscal y Cecilia Barreto. En una última instancia, se muestra el espacio doméstico, donde la violencia resulta una constante: desde el bodegón de Eulalia Lucio, que resulta un memento mori, hasta las fotografías de Tania Candini, donde se muestran mujeres usando utensilios de cocina como cascos protectores, lo cual nos recuerda que el lugar más peligroso para la mujer en México es su propio hogar.

Imaginarios
Recorrer la exposición, crea, según las palabras de su curadora, la posibilidad de narrarnos de otro modo. Se trata de un montaje con una perspectiva feminista, lo cual implica el cuestionamiento de jerarquías que parecen normalizadas, no sólo en el mundo artístico, sino en nuestro día a día. En este sentido, la curaduría incluye a quien observa como partícipe de la reescritura del tejido social, partiendo de las reflexiones que se detonan con los discursos facilitados entre las obras, la misma curadora, los museos, sus colecciones y el propio contexto.
Por ello, [Re] Generando Narrativas e imaginarios otorga un lugar a cuerpxs y ambientes que generalmente se excluyen, lo cual permite una lectura interseccional (género, raza, edad, clase) de la narrativa museística, en aras de sugerir un mundo nuevo donde se pueda transformar no sólo la Historia del Arte, sino todas nuestras estructuras sociales. Además, en la selección de la obra, se otorga un lugar a expresiones artísticas generalmente ignoradas por el canon artístico por considerarse esencialmente femeninas, como las artesanías y el arte textil.
Una propuesta de transformación fundamental se encuentra en el proyecto de Mariana Gullco, Naturaleza Postindustrial (2017-2020), que apunta no sólo a la posibilidad del arte de modificar el entorno, sino a la necesidad imperiosa de reconocer esa capacidad. Visibiliza otras formas de crear y trastoca los diferentes valores que hemos otorgado a objetos y naturaleza en una sociedad capitalista enfocada en el consumo y una falsa comodidad que se logra a costa del ecocidio.
La exposición culmina con la obra Sé-nos (2022) de la colectiva Lana Desastre, donde se muestran senos femeninos tejidos en un manto y colocados en el suelo, guiando la salida de este texto-manto-camino propuesto por las artistas y la curadora para imaginar un futuro donde el patriarcado no domine las representaciones ni los valores que determinan su inclusión en los acervos de los museos.
En síntesis, [Re] Generando Narrativas e imaginarios es un tejido de miradas y discursos que propone nuevas posibilidades de concebir la Historia del Arte. La exposición navega entre temas que incluyen cuerpo, mente, afecto e imaginación, que parten de cuestionamientos interseccionales en torno a la raza, la edad y la clase. Se trata de una invitación al público para revisar y criticar el contenido de las colecciones museísticas y apuntar hacia el problema de falta de inclusión de las mujeres artistas.
Aprovecho para extender mi agradecimiento a la siempre generosa y brillante Karen Cordero, quien no sólo construyó una exposición que abre puertas a infinitas posibilidades para las artistas en el mundo del arte, sino que me guio para dar lectura al manto de obras de mujeres que hilvanó en esta exposición.
• [Re] Generando Narrativas e imaginarios puede vistarse hasta el 24 de abril de 2023 en el Museo Kaluz en Av. Hidalgo 85, Centro Histórico de la Ciudad de México.
Orly Cortés
Doctora en Literatura Comparada por la UNAM, investiga los diálogos que se entablan entre las artes y las letras.