El viaje de Pigaffeta:
un libro para navegar desde el sillón de casa

No puedo imaginar un momento más propicio para leer libros de viajes que éste. Luego de un par de años recluidos en nuestros hogares, las piernas quieren espabilarse, los ojos tienen ganas de amplitud. Hace falta salir de la rutina, pero el tiempo o el dinero en la cartera pueden obstaculizar ese propósito. Además, el viaje tiene algo decepcionante en este mundo de urbes-espejo: con su catedral, plaza pública y un Starbucks en la esquina, todas las ciudades se nos presentan como la misma. Sólo los libros pueden mostrarnos un panorama absolutamente distinto.

Quien tenga necesidad de verdaderamente ir a otra parte, puede adquirir un valioso boleto para embarcarse en un recorrido imposible con el más reciente título publicado por Minerva Editorial. ¿Qué tal navegar alrededor del planeta y ver atracciones tan singulares como un cerdo con el ombligo en la espalda? ¿O escuchar hablar de aquel rey que no dejaba que nadie lo viera si no fuera cabalgando en su palacio un pavorreal ricamente adornado? ¿O, por qué no, aprender algunas palabras del idioma de los gigantes patagones?

La Relación del primer viaje alrededor del mundo de Antonio Pigafetta es un breve pero interesantísimo libro que invita a experimentar el viaje en su sentido más radical y emocionante: como una exploración absoluta. Da cuenta de la expedición en la que Magallanes se embarcó para circunnavegar el globo. Pigafetta fue uno de los tripulantes y, a diferencia del capitán que pereció en el trayecto, no sólo sobrevivió al extenuante viaje de tres años sino que escribió un diario pormenorizado donde relata los sucesos destacados y describe vivamente lo que observó día tras día hasta su regreso a Sevilla el 8 de septiembre de 1522.

Resulta muy divertido leer el libro quinientos años después de la travesía pues, como lectores, experimentamos no solamente un viaje espacial sino también un viaje epistemológico: vemos el mundo a través de una mirada con preocupaciones, valores y prejuicios ajenos. No se puede volver a la vida cotidiana sin sentirnos impregnados por el asombro de Pigafetta, sin probar aunque sea levemente la incertidumbre del mar. En estos días donde nuestros traslados parecen estar supeditados a la magia de las aplicaciones que nos dicen cuanto tiempo haremos de un lugar a otro, es liberador imaginar cómo sería el adentrarse en el océano sin tener claro el destino.

El diarista habla del contacto que establecían con otros grupos humanos, cómo hacían para ganarse su confianza, describe sus intercambios mercantiles —a los nativos solían interesarles los espejos y las armas—, cuenta las costumbres más insólitas entre las que destacan algunos ritos funerarios y muchísimas cosas más. Llama particularmente la atención su interés por registrar extensas listas léxicas de otras lenguas (nombres de las partes del cuerpo, animales, plantas…) que siguen siendo sumamente valiosas para los estudiosos y que son un absoluto deleite en la navegación por el libro:

Al ganso, itich.

Al elefante, magia.

Al fuego, appi.

Al humo, asap.

La lectura del volumen es tan placentera que no pocas personas han declarado haber sucumbido ante la seducción de sus páginas. De hecho, Gabriel García Márquez inauguró su discurso de recepción del Nobel de Literatura diciendo que Pigaffeta escribió “una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación”. Y cómo no asemejarlo si habla de criaturas que volaban tan juntas que parecían una isla o de humanos que comen corazones crudos de su propia especie con jugo de naranja o limón. Las páginas que escribió son un encomio de la curiosidad humana, pues despliegan su capacidad de ver el entorno con fascinación y desconcierto. Es refrescante acompañar a Pigaffeta en sus observaciones porque nos recuerda la importancia de preguntarnos sobre los desafíos y bondades de relacionarnos con todo aquello que nos parece distinto.

La edición de Minerva Editorial está pensada para que el viaje sea lo más placentero posible: nos guía el fascinante prólogo de Gonzalo García Barcha, incluye la Carta de navegación para quienes deseen fantasear con cómo sería levar anclas en aquellos días, y se complementa por un magnífico trabajo de ilustración impreso a dos tintas que culmina en un mapa desplegable al final del volumen. No hay manera de no llevar el ejercicio de imaginación hasta sus últimas consecuencias: el libro está hecho para sentir que ya no estamos aquí, para despegarnos un poco de la tierra.

Dedicada exclusivamente a los libros de viaje, la colección Ínsula evidencia que los libros no sólo nos permiten conocer otros territorios sino que nos posibilitan hacerlo con compañeros de lujo como Michel de Montaigne o Mary Shelley. De los tres títulos que han publicado, el libro de Pigafetta destaca por la apuesta de editar volúmenes que las grandes firmas no incluirían en su catálogo ante el temor de no complacer al público promedio. Con este libro Minerva constata que uno de los mejores atributos de las editoriales independientes está en dar voz al editor que no piensa como publicista, sino como lector. Gracias a esos riesgos, verdaderas joyas de la escritura son puestas a navegar entre el océano de los curiosos que buscan ese tipo de libros singulares: libros por los cuales se tiene que recorrer el mundo entero y que, tras encontrarlos, se guardan como un tesoro.

 

Laura Sofía Rivero
Ensayista. Ganadora del Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez 2020 por el libro Dios tiene tripas: meditaciones sobre nuestros desechos.

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Publicado en: Carta de recomendación