Con Lázaro Cárdenas, un mexicano del siglo XX (Debate, 2022), tercer y último tomo de su monumental biografía, Ricardo Pérez Montfort analiza la figura del expresidente mexicano, ahora en el periodo de 1945 a 1970, una vez fuera de la política y concentrado más en temas internacionales. Una de las etapas menos estudiadas, inexploradas, de Cárdenas. En entrevista, Pérez Montfort nos da cuenta del proceso de investigación, así como del corpus que compone este libro con el cual fue merecedor del premio de la Fundación Alexander von Humboldt.

Alberto González: Ricardo, ¿qué tan complicado es hacer una investigación sobre uno de los presidentes más representativos del nacionalismo, un hombre que aún se encuentra en las vitrinas? ¿Con esta investigación intentaste sacar a Cárdenas de ese hombre-mito y hacerlo más de carne y hueso?
Ricardo Pérez Montfort: Investigar y escribir la biografía de Lázaro Cárdenas tiene sus complicaciones porque, en efecto, se trata de un personaje crucial en la historia del siglo XX mexicano. Mucho se ha escrito sobre él y sobre el periodo en que fue presidente de México y no son pocos los trabajos que han tratado de bajarlo del pedestal en donde lo ha colocado la historia de bronce. Sin embargo, hacía mucho tiempo que no se abordaba su biografía de manera puntual y rigurosa. El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas publicó, un poco antes de que saliera el primer tomo de mi biografía, un extenso texto biográfico de su padre: Cárdenas por Cárdenas que utiliza los Apuntes del General y algunos materiales publicados en su Epistolario y en los tres tomos de Palabras y documentos de Lázaro Cárdenas publicados por Siglo XXI como fuentes principales. Yo también trabajé con esas fuentes, pero igualmente utilicé fuentes hemerográficas, de archivos nacionales —tanto del AGN, como de la Defensa Nacional y de los particulares de Francisco J. Múgica y del propio Cárdenas que están en la actual Unidad de Esdtudios Regionales de la UNAM en Jiquilpan— e internacionales —el Iberoamerikanisches Institut de Berlin, el Public Record Office de Londres y el National Archive en Washington. Por la pandemia del Covid-19 ya no me fue posible revisar los archivos de Cuba o de la antigua URSS, cosa que me hubiera gustado mucho. De todos modos, con todo ello traté de dar una visión más extensa y compleja de los múltiples contextos históricos entre los que se desenvolvió la vida de Cárdenas, y sí, en los tres tomos de mi trabajo intenté presentar un hombre de carne y hueso, no un “general misionero”, más bien un mexicano excepcional pero con múltiples claroscuros como los de cualquier hombre de su tiempo.
AG: Había en Cárdenas, en este periodo en que lo ubicas, un ánimo por los temas extranjeros, me deja la sensación de que Lázaro se preocupaba mucho por la “intervención” estadunidense y la distancia que tomaba de países Latinoamericanos, como Cuba, por ejemplo.
RPM: En este tercer tomo que recorre los años que van de 1945-46 a 1970, el Cárdenas expresidente sí se preocupa por lo que está sucediendo en el resto de mundo y uno de los temas que más aparecen en sus reflexiones y posicionamientos públicos es su vocación por la paz. Esto trae consigo una fuerte crítica al intervencionismo y a los afanes bélicos de los norteamericanos, no sólo en América Latina —como sucede en Guatemala en 1952-54 o en Cuba entre 1960-1962—, sino en todo el mundo. Le preocupan también la guerra de Corea y el principio de la guerra en Vietnam. En términos generales se muestra muy claro su anti-imperialismo.
AG: El género de la biografía también ha tomado, creo que desde hace tiempo, su cierta hibridez (para utilizar una palabra común estos días). Cuando leo tu libro, siento que está entre la biografía y la novela histórica. ¿Estarías de acuerdo con esta clasificación?
RPM: Te agradezco que pienses que mi libro tiene algo de novela histórica. Me temo que sólo al principio me sedujo la idea de trabajar con mayor afán literario, pero al poco tiempo de haber empezado a redactar este tercer volumen me propuse seguir la biografía de Cárdenas con todo el rigor del que fui capaz y, desde luego, tratando de apuntalar la narración abordando los contextos históricos y culturales que rodearon la vida del General. Creo que su constante ir y venir de la Ciudad de México a Michoacán, a la Tierra Caliente, a la costa del Pacífico y demás como vocal ejecutivo del proyecto de desarrollo de la Cuenca del Tepalcatepec y del Balsas, es suficientemente intenso como para dar carne y hueso al seguimiento biográfico. Lo mismo sucede con su viaje a Europa, la URSS, China y Estados Unidos entre 1958 y 1959 y no se diga su vínculo con Cuba y las tensiones que generó entre el gobierno de López Mateos y los interses norteamericanos.
AG: ¿Qué tan complicado fue armar este corpus de investigación?
RPM: Como se trata de un periodo que he estudiado de múltiples maneras, a la hora de armar el corpus de referencias e investigación de la Guerra Fría y los años sesenta del siglo XX me sentí bastante cómodo, aunque también muy comprometido con lo que hasta ahora se ha estudiado y publicado en México, en Estados Unidos y en América Latina al respecto. Por ejemplo, aprendí mucho mientras estaba redactando sobre el anticomunismo y los medios periodísticos mexicanos y norteamericanos. También me apoyé en varios documentales fílmicos y en diversas expresiones artísticas y en la lírica popular. Con ello traté de apuntalar la narración histórica y biográfica con una veta de historia cultural, que es el tipo de historia que he tratado de hacer a lo largo de gran parte de mi carrera como historiador.
AG: Aunque parecía que Lázaro Cárdenas después de 1945/46 quería mantenerse lejos de la vida política, le era realmente imposible. ¿Consideras que Cárdenas es el mejor estadista que ha tenido México?
RPM: Sí me atrevería a decir que Cárdenas es probablemente el hombre de Estado más congruente que ha dado este país hasta hoy. Considero que como estadistas tal vez han sido Plutarco Elías Calles y, desde luego, Lázaro Cárdenas, las figuras más relevantes del siglo XX mexicano.
AG: Se suele pensar que con Lázaro Cárdenas inició verdaderamente la vida política institucional en México. ¿Qué tan ilusoria es esta idea?
RPM: No creo que Cárdenas haya iniciado la vida política institucional en México, pero sí me parece que trató de ser uno de sus defensores más conspicuos. Fue particularmente cuidadoso a la hora de respetar a la institución presidencial y rara vez se le oyó hablar mal de tal o cual institución mexicana. Al final de su vida criticó severamente la falta de democracia sindical y el olvido en que estaba cayendo el gobierno sobre las problemáticas del campo mexicano. Tampoco pudo justificar la violencia ejercida contra la oposición y los movimientos magisteriales, ferrocarrileros y estudiantiles a finales de los años cincuenta y durante buena parte de los años sesenta. Pero de ahí a decir que Cárdenas inició la vida política institucional de México me parece un despropósito.
AG: ¿Acaso Lázaro Cárdenas —eso intuyo por tu libro— es el representante más congruente de la izquierda nacional? ¿Por qué?
RPM: En el sentido de la congruencia y las convicciones, me parece que sí: Cárdenas fue un representante muy relevante de la izquierda institucional, si es que se puede concebir algo así durante los primeros y los subsecuentes años del PRI. En la medida en que el modelo alemanista y conservador se fue imponiendo en el quehacer político del país a partir de 1946, Cárdenas se mantuvo como un hombre de izquierda. Lo acusaron innumerables veces de “comunista” y “pro-soviético”, pero como ya mencioné, tenía una fuerte convicción anti-imperialista y anti-belicista. También siguió pensando, a lo largo de estos últimos veinticinco años de su vida, en que el Estado tenía una responsabilidad efectiva sobre el bienestar de las mayorías y que ese mismo Estado debía ser el rector de la vida política y económica del país; debía contribuír al combate de la desigualdad y a una justa distribución de las riquezas nacionales, así como defender la soberanía nacional y velar por la justicia social. Si eso es ser de izquierda, creo que Cárdenas sí fue un hombre de izquierda.
AG: ¿Qué enseñanza te deja esta larga travesía por la vida de Lázaro Cárdenas?
RPM: Tengo que reconocer aprendí mucho a lo largo de este trabajo, pero tal vez lo que más se fortaleció fue mi admiración por él y el descubrimiento de la gran calidad humana de este Cárdenas expresidente de México.
AG: ¿Qué tan cierta te pareces la vindicación de los ideales de Cárdenas que hace el actual gobierno?
RPM: Me temo que todavía no me he formado una opinión clara del actual gobierno. En parte sí parece inspirarse en algunos postulados cardenistas, pero también me parece que sigue bastante inmerso en el neoliberalismo que tanto dice atacar.
Alberto González
Poeta y editor en Ediciones del Lirio
Congruencia, una palabra que parece haberse esfumado del quehacer político, es lo que más distinguió al “Tata Lázaro”, sin embargo, como pasa en el sistema político, el que sigue a cualquiera expresidente pretende poner su propia marca, y ello, conlleva a difuminar, incluso, desaparecer o de menos “aislar” los proyectos de los o del antecesor. El entrevistador no pudo resistir la inquisición comparativa sobre Cárdenas del Río y el actual “presidente” de México. No hay parangón, es realmente inútil, no hay ni cercanía, menos semejanzas y menos aún, propósito. Concuerdo con la línea neoliberal que el mencionado mandatario actual, sigue y ha llamado “postneoliberalismo”, en una más de sus ocurrencias. En fin. Por lo demás, valdrá la pena lo que se nos informe en esa biografía de Cárdenas. Saludos.