
A veces cuesta resignarse y entra por la ventana la tristeza y extrañamos con delirio a nuestros muertos. (@magamastretta)
Ponerse el barbijo desde la puerta del bar hasta llegar a la mesa ranquea número uno en el Top Uno de pelotudeces que hay que dejar de hacer. (@berlich)
El debate ha abandonado la cuestión energética; ahora, y durante las siguientes horas, se desarrolla en un ambiente mucho más conocido para los legisladores: el insulto. (@JorgeLanda)
No es que una empresa “da mucho trabajo”. La empresa necesita de trabajadores para funcionar. No le está haciendo ningún favor a nadie. (@tyavogabrile)
Decidí tomar una siesta y me desperté en este planeta. Mi pereza cósmica no merecía este castigo. (@CarlaFaesler)
Qué superficial es la cordura, qué poco sirve para entender lo fundamental de la existencia. (@AlmaDeliaMC)
Eso de firmar compromisos políticos en notaría sí es la evidencia de la mexicanización de Colombia. (@CantoRodado)
Veremos cuánto tarda Musk en pasar de “Soy defensor de la libertad de expresión”a “Soy defensor de la libertad de expresión pero”. (@adiplotti)
Volver a la presencialidad es el arte de darse cuenta de que hay un montón de hijueputas en la especie humana. (@tropicalia115)
¿Te imaginas que ahora veas una peli con Will Smith y haya una escena en donde te causa risa su actuación y no lo hagas pensando que puede salir de la pantalla a darte una bofetada? (@Guashabita)
Hace años me mandaron por WhatsApp una foto de una leona y una cebra amigas hablando de cómo la maternidad las había transformado. (@anajuegaconnada)
No sé si cambiar de hábitos o de planeta. (@Frank_lozanodr)
Mis audífonos son un chaleco antiblablabla. (@QueBerraca)
In vino veritas, in aqua sanitas. (@JOSEPHRALPH)
—Ayer iba por la calle y tres tipos me atracaron. Me robaron la cartera y el móvil.
—¡Pero si tienes una medalla de campeón olímpico de kárate!
—Menos mal que no me encontraron la medalla. (@tatoscuro)