Laika o del regreso

De niña pensaba que Laika había vuelto intacta a la tierra después de su viaje espacial. Hace algunos años, demasiado pocos, supe que murió en el espacio y nunca, ni siquiera, se planeó su regreso. En este número de Poemas periódicos les comparto un poema que escribí recientemente sobre su historia.

© Collage de Gala Navarro
© Collage de Gala Navarro

Laika o del regreso

aquí en la tierra
empezaste

en una ciudad con todo
idéntica a las otras

algunas noches
las calles de Moscú

son más oscuras
que el espacio exterior

las farolas son soles
parpadeantes y rotos por el frío

oculta bajo una hora
de cartón y placenta

a ciegas como todos
empezaste

en el laboratorio
pesaron tu hambre

y te dieron un nombre
laika: la que ladra

así empezaste
te bautizó tu voz

tuviste suerte
luego tuviste

que quedarte quieta
días y semanas

en una cápsula diminuta
pequeña Laika

la docilidad mata
aprendiste

a pertenecer a tu ataúd
así empezaste

así empezamos
todos

en camino al espacio
tu vida y milagros

(almohadillas moteadas
cincuenta músculos

tan sólo en las orejas
todos los dientes que tenías

y los que te faltaban
tu linaje de esquinas

y mañanas al sol)
aquí en la tierra

quedaron resumidas
a la clave morse de tus signos

vitales a la línea
y punto de tu pulso

y a la frecuencia
de tu respiración

acelerada
viviste siete días

en el espacio sola
qué viste

llena de hambre
ladrándole a la tierra

se terminaba tu aire
y tú seguiste

dócil como el olvido
te alejaste

aunque querías vivir
los hombres no planearon

tu regreso
los hombres no notaron

la selección antrópica
de tus cruces oscuros

al fin y al cabo
sabían que no hay regreso

te quedaste sin aire
te quedaste sin voz

te bautizó tu muerte
ahí empezaste

vaya logro el nuestro:
a la mitad de la nada

el cadáver de un perro
nos orbita

 

Elisa Díaz Castelo
Poeta y traductora

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Publicado en: poemas periódicos