Hoy en día abundan sabios y sofistas que por una módica suma prometen revelar los antiguos secretos esotéricos de la iluminación y la superación personal. En esta crónica chusca el autor recuerda la época en la que se dedicó al sabotaje satírico de aquellos falsos gurús.

Entre 1997 y 1999 fui muy desconsiderado y revoltoso. Esto es, más desconsiderado y revoltoso de lo que normalmente soy. El caso es que estaba estudiando Tradiciones Comparadas y viviendo en Monterrey, que es tierra fértil para gurús y saltimbanquis de todo tipo, así que tomé como mis pruebas de campo los cursos y seminarios que son como la cosecha de mujeres porque nunca se acaban: astrología, ángeles, numerología, tarot, cuarzos… A todos me inscribía con el único y solo objeto de crear caos en ellos.
O sea que era como James Bond pero en el ambiente metafísico.
Sí, suena más bien odioso, pero mis intenciones no eran totalmente nefastas: la sátira y la burla tienen un sentido didáctico importante y no es fácil aprender a usarlas. Se deben de practicar en vivo primero para luego poder usarlos por escrito, cosa mucho más compleja porque quien lee no tiene la ventaja de escuchar las inflexiones de voz que aminoran los golpes. La burla debe ser brutal pero no desprovista de empatía; la sátira no funciona como enseñanza si quien la hace se aísla y se presenta como un superior y sapiente. Eso sólo funciona si lo que se quiere es “predicar al coro”, o sea hablar con quienes ya están convencidos. Para que la burla funcione como mecanismo de descubrimiento, el mismo hablante tiene que incluirse —por lo menos de forma parcial— en la ignorancia, compartiendo un poco la vergüenza y la humillación de pensar tonterías. Porque la humillación es una cosa horrible y, como las penas que con pan son menos, la vergüenza compartida es media vergüenza.
Dicho esto, las cosas no siempre resultaban como hubiera querido. El caos siempre fue exitoso; no así el, digamos, “arropamiento” de quien yo atacaba. Voy a poner por ejemplo lo que pasó en un curso de numerología.
El instructor era, como todos los demás instructores, una persona bien intencionada, convencida de su teoría que obviamente había aprendido de alguien más (porque rara vez te topas con el embaucador original) y entusiasta del tema. Desafortunadamente el tema no era más que patrañas, pues si bien antes he dicho que la Magia existe, esta tiene que estar circunscrita a un grupo que comparta ciertas convenciones simbólicas que sirven como placebos psicológicos.
Total que el primer día del curso, lleno por completo, la gente estaba muy emocionada y con libretas y lápices listos para tomar notas. Durante la introducción, nos explicaron que los números —esas entidades supremamente abstractas— son representaciones de conceptos trascendentes, y que si los aprendemos a usar la vida será mejor: podremos entendernos a nosotros mismos y controlar el destino o cosas similares. Así que íbamos a ver los principios universales de los números, que fueron descubiertos y transmitidos por los Grandes Maestros desde los caldeos y pasando por Pitágoras.
En esa primera clase íbamos a calcular el primero de nuestros “números cabalísticos”, y yo levanté la mano.
—¿Sí?
—Pero entonces este es un sistema judío, ¿no?
—No, es universal como acabo de decir.
—Pero vamos a ver números cabalísticos.
—Sí.
—Y bueno, la Cábala es una tradición mística judía.
—Eh… bueno pero no estamos hablando de esa cábala.
—¿Hay otra?
—Bueno, por “cabalístico” quiero decir “fundamental”, no me refiero a la Cábala.
—Oh. OK. O sea son números cabalísticos pero no de la Cábala.
Alguien del público dijo por ahí: “¡A ver, vamos a que el profesor explique!” Así que me callé y seguimos con el seminario.
Lo primero que teníamos que hacer para calcular nuestro primer número cabalístico era tomar nuestra fecha de nacimiento, convertirlaen números, e ir sumando los dígitos, hasta quedarnos con uno solo, por ejemplo:
Mayo 10, 1980 = 5+1+0+1+9+8+0 = 24 = 2+4 = 6
Cuando el resto de los aprendices estaba ocupado con eso, volví a levantar la mano, para irritación del instructor y de muchos en el público.
—Pero bueno, entonces este es un método cristiano, o por lo menos occidental, ¿no?
—¡No! Es UNIVERSAL, como ya he repetido.
—Pero bueno, estamos usando el calendario gregoriano, basado en el nacimiento de Cristo.
—Eso no tiene nada que ver, se usa en todo el mundo.
—Se usa por conveniencia, pero el calendario tradicional judío va en el año 5757, y el tradicional hindú va en el 5099. Y la Hégira musulmana va en el 1418. ¿Si ellos quieren usar esta numerología qué año usan?
—Pues pueden usar sus propios años.
—Ah, pues entonces no es universal.
—Sí es.
—¿Pitágoras usaba este método?
—Sí.
—Pero seguramente no decía “a ver, yo nací en el 570 antes de Cristo…”
—No, bueno ellos contaban diferente.
—Entonces NO es universal.
—¡Que sí es!
Para entonces otros miembros del público estaban diciéndome que me callara de una buena vez y calculara mi número, pero para mí lo importante era que uno o dos también decían: “A ver, eso es cierto, ¿por qué?” Pero la primera clase se acabó en medio de la discusión.
Para la segunda clase íbamos a ver nuestro segundo número cabalístico, que era a partir de nuestro nombre. El instructor puso una tabla en la pared que se veía más o menos así:

Y de manera similar a la anterior, había que asignar números a las letras de nuestros nombres, irlos sumando y obtener un dígito al final. Pero yo levanté la mano de nuevo:
—¿Ya vas a preguntar de nuevo que si es universal?
—Pues es que ese alfabeto no tiene la Ñ.
—Es el mismo número que para la N.
—Pero son dos letras diferentes, ¿por qué tienen el mismo número?
—Porque se escriben y se pronuncian muy parecido.
—La B y la P se parecen en el sonido y son 2 y 7. La P y la R se escriben parecido pero son 7 y 9.
—Mira, antes de que me digas más y que saques también la LL, este sistema está hecho así ya considerando todas esas cosas. Como te dije, es universal.
—¿O sea que en español la Ñ es 5, pero sin problema en italiano el mismo sonido se considera 7+5, que es la GN?
—Sí, porque lo importante es lo que está escrito.
—Pero, ¿cómo le hace un ruso que se llama Виктор, un griego que se llama Αριστοτέλης, un ruso que se llama Влади́мир, chino que se llama 李嘉诚, un japonés que se llama 三池崇史? ¿Y qué tal la gente que usa los alfabetos árabe, urdu, vietnamita, mongol, gujarati y docenas más que no usan letras occidentales? O ya no digamos un namibio que se llame ¡Xobile. ¿A todos ellos hay que convencerlos de poner sus nombres en nuestro alfabeto para que funcione la numerología universal?
Esta fue la última gota, y el curso se hizo un pandemonio, entre gente enojadísima que me decía que para qué me había metido si no quería aprender, yo diciéndoles que sí quería y que por eso eran mis dudas, el instructor rabiando y probablemente deseándome alguna maldición numérica, y algunas personas diciendo, “este curso es una vacilada”.
Al día siguiente, recibí la llamada que siempre recibía: “Por favor ya no venga a la siguiente clase”.
No me juzgue demasiado severamente el lector: Houdini hacía lo mismo en su tiempo, desenmascarar espiritistas, y lo hacía de formas mucho más drásticas. Ahora bien, no puedo negar que me divertía durante aquellos entrenamientos argumentativos, porque soy de lo peor. Pero viendo esa pequeña ‘cruzada’ a la distancia, el impacto fue nulo: diecisiete años después, en Monterrey hay una “Expo Esotérica” gigante que se realiza cada año.
Siempre estamos en busca de significado, y siempre hay alguien dispuesto a venderlo a un módico precio.
Alfonso Araujo
Escritor y traductor. Actualmente dirige el Centro México-China en la ciudad de Hangzhou. Ha publicado traducciones al español de los clásicos chinos Cultivando las Raíces de la Sabiduría, Crónicas de Primavera y Otoño, El Libro de los Ritos y El Libro de las Mil Palabras.
Jajajaja me hiciste reír mucho y no por tanta gente enojada sino por tu capacidad de poder cuestionar y socializar que la capacidad de ser crítico es una condición indispensable para estar bien consigo misma o mismo, me gustaría saber de otras experiencias en verdad. Gracias
muy bien escrito tu ensayo, como tu dices “para el coro”. tip para el siguiente: realmente ve a un curso de numerología. La clase del nombre es hasta varias semanas después del año de nacimiento 😂. O mejor aún, ve a uno de ángeles donde enseñan de la comida molecular; ahi si te vas a divertir de lo lindo.
Curioso tu caso, traduciendo las Raíces de la Sabiduría como si de un pasquín de superhéroes se tratara, pero tal vez ese tebeo o cualquier cómic tenga TANTA Verdad o mentira como los clásicos chinos, por lo que te exhorto a que sigas la pista de uno de esos “embaucadores originales” que se llama Matías de Stefano, quien afirma recordar MUCHAS de sus vidas PASADAS desde hace 65 millones de años, en distintos planos dimensionales; además de hablar con Cristo y los demás Maestros como cuates, incluso repudiándolo por lo que se ha hecho con su mensaje, y el peque nomás tiene 34 años, que acaba de cumplir. Está encabezando un movimiento MUNDIAL desde Argentina, por lo que su exposición es en castellano, además de que traduce casi siempre lo mismo en inglés. Encuentras material suyo en la plataforma Gaia y conjuga desde el origen del Ser original cuando tomó conciencia, que desemboca en el Big Bang y pasa por expresarse ESO mismo en distintas dimensiones en espejo, superiores e inferiores, antecedentes extraterrestres de la humanidad, confederaciones galácticas, guerras de las galaxias, canalizaciones en la Era de Acuario y, en efecto, astrología, astronomía, numerología, rituales de la Atlántida, de Mu, reptilianos, annunaki, arcturianos, sirianos, pleyadianos AQUÍ y AHORA, cuando y donde se gesta el cambio de paradigma hacia la Nueva Humanidad, que incluye VOLVER a tener estructura de silicio y mutaciones genéticas. Y todo está abierto y disponible en red en el sitio de la Fundación Arsayian. A un solo un clic de distancia 😉 y con evidencias como para aventar pa’rriba… Por cierto, estas fechas clave y en capicúa que tienen resonancia en la realidad FUNCIONAN porque la voluntad y convención de la comunidad le dan poder, independientemente de que el nacimiento de Cristo sea una fecha apócrifa o la nacionalidad de las personas. Finalmente, es una herramienta proyectiva que se finca en nuestras convenciones como especie pensable y sensible en este planeta, por lo que somos PARTE de aquel Ser original como neuronas de la Tierra. Fractales de la divinidad, por lo que PODEMOS generar cambios en nuestro entorno que pudieran verse como “sobrenaturales” porque ÉSE ha sido nuestro condicionamiento desde hace más de 12 mil años, cuando existían civilizaciones que hoy vemos como mitos, pero esto era el Plan: comenzar desde cero y acercarnos por nosotros mismos a la sabiduría ancestral de quienes ya no reconocemos, pero en nuestro fuero interno RECORDAMOS. Por eso mucho de aquel mensaje es parte de lo que actualmente vemos como “imaginación”, aunque es algo que habíamos OLVIDADO y los artistas o gente dispuesta TRAE como historias con las que nos sentimos identificados y por ello respondemos, como ocurre con el concepto de la Matrix, que es anterior a la terraformación y funciona como la base de la tercera dimensión en los planetas densos que despiertan y generan por su cuenta vida propia y especies conscientes, como nosotros. O algo así. Saludos.