Me ha llamado el sarampión preguntándome por mi Community Manager. (@CoronaVid19)

Yo a la vida sólo le pido que no me haga comprobar lo que soy capaz de aguantar. (@YoNoNunca)

Me hice un desayuno con jugo de naranja, tostadas, cereales, frutas, café y no le saqué foto. Instagram, no te merezco. (@Desde_Toronto)

En la dieta que me ha puesto el médico, me ha quitado el glutén, los hidratos, la lactosa, el azúcar y las ganas de vivir. (@LaPijortera)

—092, Policía, dígame.
—Sí, soy yo otra vez. El asesino ha vuelto a encontrarme y viene hacia aquí. ¿¡Qué hago!?
—[Suspira:] Por enésima vez, DESCONECTA EL PUTO ALTAVOZ DEL MÓVIL LO PRIMERO. (@PentotalSádico)

Soy Luca, 41 años. Desde que tengo una esposa y dos hijas he cambiado mi naturaleza de hombre. Ahora soy un electrodoméstico. (@IlBomma)

No se puede dejar todo en manos del destino, hay veces que no tiene ni puta idea. (@sonianamo)

Yo ya no subo a nadie a un pedestal, que cuando se caen la que se rompe soy yo. (@mikatya5)

Cada quien escoge el tamaño de la cebolla con la que va a llorar. (@palabrafilica)

No se puede empezar de cero con quien te has puesto a cien. (@ITalkToRainnows)

@heuteshow (adaptado del alemán por mí): Según la ONU 13.000 emigrantes perseveran aguantando el frío en la frontera turca. Pero los alemanes también se hallan en estado de emergencia: este fin de semana los estantes de los supermercados estaban vacíos.

Las personas son libros esperando ser leídos. (@chemafrias)

Estás condenado a ser tú. Disfrútalo. (@Tayler_burdel)

Mira, ahí viene otro imposible de puntillas. (@veronique_DM)

Como dicen por ahí, “Cupido siempre usa pañal porque se la pasa cagándola”. (@aristiyayis)