Lo bonito es odiar a todo el mundo y a partir de ahí ir descartando. (@klinisbu)

Un poco triste sí me pone que Tolstoi ya no sea León Tolstoi sino que ahora le digáis Lev Tolstói. Lev suena a marca de bujías. (@loulourevisited)

Cuando te gusta una flor sencillamente la arrancas, pero cuando la amas la riegas diariamente. (@LuisDeveraux)

Flaubert empieza así una frase sobre un flechazo instantáneo con una desconocida: “Quería conocer los muebles de su cuarto”. (@hlbchr)

No uso mi nombre verdadero en Twitter porque es un programa de protección para los prófugos de Facebook. (@SolteraDeBotas)

La consecuencia más devastadora de las drogas es que terminan convirtiéndose en cristianos. (@VoyagerDos)

Que para que algo sea real no baste con pensarlo, es algo muy triste. (@Era_guay)

El animal mitológico favorito de los prologuistas es el lector desprevenido. (@marianaflorian)

Te podría seguir el juego, pero alguien tiene que respetar a tu novia.  (@LezVargas)

Pidió un crédito a un banco de nubes para construir sus castillos en el aire. Pero la soledad le acabó embargando. (Marcos Ley en @microcuentos)

Llegué a esa edad donde toco una planta para ver si es artificial o no. (@F3m)

Me duele la cabeza. No escriban tan fuerte. (@Desde_Toronto)

¡Que no me entere yo de que tu envidia pasa hambre! (@Elisa_tempo)

Me lleva lejos la inercia más feroz. (@Lolaezenta)

En la cafetería. El niño de la mesa de al lado ha derramado su ColaCao.
—Camarera: No se preocupe, ahora mismo traeré uno nuevo.
—Madre: Gracias. Pero que sea uno rubio al que le gusten las historias de Harry Potter. (@Flinstone__)