De los dos premios Nobel anunciados este año, Tokarczuk es la autora menos conocida y popular. Gracias a las siguientes líneas podemos discernir su escritura, sus aportes a la literatura y sus intereses contemporáneos.


Olga Tokarczuk, recién galardonada Premio Nobel de Literatura 2018, se definió alguna vez como “psicoterapeuta del pasado”. Con esto en mente, los lectores podrán comprender el camino literario que la ha llevado a explorar personajes y sucesos —históricos y de la vida cotidiana— de su natal Polonia.

Un poco de su biografía: nació el 29 de enero de 1962, en Sulechów. Es la mayor de dos hijas. Sus padres enseñaron en escuelas rurales. El trabajo de bibliotecario de su padre la moldeó como lectora voraz. En 1980 ingresó a la Universidad de Varsovia donde estudió psicología. Cinco años después se graduó y se casó. Se especializó en psicología clínica; con los años abandonó el consultorio porque “soy demasiado neurótica para ser terapeuta”. Tomó su pasaporte y se fue a Londres, ahí estudió inglés y trabajó en una fábrica armadora de antenas y en un hotel limpiando habitaciones. A su regreso a Polonia tuvo un hijo y comenzó a escribir. Primero versos y luego prosa.

Olga Tokarczuk en el Festiwalu Góry Literatury, 2017.
Fotografía de Tomasz Leśniowski, bajo licencia de Creative Commons CC BY-SA 4.0

Hace treinta años que Tokarczuk publicó por primera vez: una compilación de poemas (Miasta w lustrach). En 1993 ya se le conocía como novelista (Podróż ludzi księgi). Su presencia en la mesa de novedades en Polonia ha sido así: E.E. (1995), Prawiek i inne czasy (1996), Szafa (, 1997), Dom dzienny, dom nocny (1998), Gra na wielu bębenkach (2001), Ostatnie historie (2004), Bieguni (2007) y Prowadź swój pług przez kości umarłych (2009). Las traducciones al inglés disponibles: House of Day, House of Night (2003), Primeval and Other Times (2010), Flights (2018) y Drive Your Plow Over the Bones of the Dead (2019). En español: Un lugar llamado antaño (2003), Sobre los huesos de los muertos (2015), Los errantes (2019).

Sobre premios: el primero que recibió fue el Nike Award en 2008 (también en 2015), Vilenica Prize (2013), Brückepreis (2015), The Man Booker International Prize (2018), Prix Laure Bataillon (2019), y desde luego el Premio Nobel de Literatura 2018. Es la primera polaca a la que se le entrega el Man Booker; la presidenta del jurado Lisa Appignanesi la reconoció así: “Olga Tokarczuk es una escritora de maravillosa agudeza, imaginación y estilo literario”. Algo muy similar a las cualidades que ha considerado la Academia Sueca: “una imaginación narrativa que representa con pasión enciclopédica el cruce de fronteras como una forma de vida”. En la lista del periódico The Guardian sobre los 100 mejores libros publicados en lo que va del siglo XXI, Sobre los huesos de los muertos (Siruela, 2016) ocupa el sitio 75.

De las cosas que tiene claras en la vida: prefiere ser vegetariana, está en contra de las propuestas políticas y de la versión histórica que difunde el partido Ley y Justicia en su país, disfruta el festival literario que organiza desde hace cinco veranos, ante las amenazas de muerte que ha recibido prefiere ser precavida y olvidarse de los guardaespaldas.

Como escritora tiene los siguientes apuntes:

“Escribir es buscar puntos de vista muy particulares y específicos sobre la realidad”.

“No creo en las literaturas nacionales. Creo que la literatura es como un ser vivo, una criatura que aflora en un lenguaje y después en otro. Así que este es otro milagro, la literatura”.

“Soy una escritora, no una historiadora; por lo tanto, tengo que tocar todo yo misma: oler, tocar, ver”.

“Al vivir aquí, en el centro de Europa donde los ejércitos van y vienen y destruyen todo, la cultura se convierte en una especie de pegamento”.

“No tengo una biografía clara que pueda contar de una manera interesante. Estoy moldeada por los personajes que salen de mi cabeza, que inventé”.