Un descubrimiento de hace unos días puede revelar toda una nueva lectura de Shakespeare por parte de otro clásico: Milton.

“Mientras un autor sigue vivo
estimamos sus poderes basándonos en su peor desempeño,
y cuando ha muerto lo calificamos por el mejor.”

“Nadie ha deseado jamás que [El paraíso perdido]
fuera más largo de lo que es.”

“Una nimiedad es a Shakespeare,
lo que vapores luminosos son al viajero…”
—Samuel Johnson

En nuestro cada vez más convulso mundo, la noticia pasó desapercibida, aunque no para quienes prefieren leer sobre novedades literarias y poéticas que sobre petardos petroleros y posibles nuevas guerras en el Medio Oriente. Este 16 de septiembre The Guardian publicó la revelación: partiendo de notas de la profesora Claire Bourne de la Universidad Estatal de Pensilvania, el detective académico Jason Scott-Warren de Cambridge cree haber ubicado, en la Free Library de Filadelfia (donde ha estado desde 1944), una copia del primer Folio (1623) de las obras de William Shakespeare que habría sido propiedad de John Milton, basándose en múltiples anotaciones marginales manuscritas que serían autoría del creador de Paradise Lost.

Las resonancias del descubrimiento son acaso inagotables. Ahora podríamos “leer a Shakespeare a través de los ojos de Milton”, y desgreñarnos buscando ecos de obras del primer poeta en las del segundo.

Cuando Shakespeare murió en 1616, Milton tenía 8 años. Pero su primer poema publicado fue precisamente “On Shakespeare. 1630” —a los 22 años—, en ocasión de la impresión del segundoFolio (como señala el Dr. Johnson, a Milton le encantaba ponerle fecha a sus producciones). Aquí una versión del poema:

Sobre Shakespeare. 1630

¿Qué pide mi Shakespeare para sus distinguidos huesos,
La labor de una era en piedras apiladas,
O que sus santas reliquias fueran escondidas
Bajo una pirámide invertida?
Amado hijo de la Memoria, gran heredero de la fama,
¿De qué te sirve tan débil testigo de tu nombre?
Tú en nuestro asombro y estupefacción
Te erigiste a ti mismo un monumento para toda la vida.
Porque para vergüenza de artes de empeños lentos,
Tus palabras fluyen fáciles, y cada corazón
De las hojas de tu invaluable libro
Esas líneas délficas con profunda impresión tomó,
Entonces tú, nuestro magín de sí mismo lamentándose,
Nos lleva a jaspearnos por demasiado concebir;
Y así sepultado ya en tal pompa yaces,
Que reyes por una tumba igual quisieran perecer.

Shakespeare, muerto en 1616, descansa en la iglesia de la Sagrada Trinidad en Stratford-Upon-Avon, al lado de su esposa Anne Hathaway; él bajo una lápida con la siguiente inscripción en mayúsculas, cuya autoría sigue siendo tema de debate, con el caveat de que los obreros que cincelaron la piedra pudieron alterar el original:

BUEN AMIGO POR AMOR A JESUS ABSTENTE
DE ESCARBAR EL POLVO AQUÍ ENCERRADO
BENDITO SEA EL HOMBRE QUE PERDONE ESTAS PIEDRAS
Y MALDITO SEA AQUEL QUE DESPLACE MIS HUESOS

Si estos cuatro versos fueran de la autoría del Bardo de Avon, hay quienes dicen que además de ser su poema más corto, es el peor. Peccata minuta (súper minuta) para el autor de los Sonetos y El fénix y la tortuga. Milton, al parecer no comentó sobre el epitafio, pero en la copia del primero Folio que ha alborotado al establishment literario mundial, el autor de El paraíso recobrado habría hecho las anotaciones más numerosas al margen de Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth, La Tempestad, Enrique IV, Como gustéis y el Rey Lear. Ya descubrió también Scott-Warren expresiones de Shakespeare que —en toda la historia de la poesía inglesa— sólo han vuelto a aparecer en versos de Milton, por ejemplo, líneas de “En la mañana de la natividad de Cristo”: “The winds with wonder whist, / Smoothly the waters kist” (“Los vientos con asombro callaron, / suavemente las aguas se besaron”), líneas que hacen eco de otras, de La Tempestad: “Vengan a estas arenas amarillas, / Y entonces tómense de las manos: / Haciendo reverencia como ustedes, besándose/ las olas locas callan”.

En un mundo en el que lo que parecen sobrar son destrucciones y guerras, Milton y Shakespeare, aunque parezca increíble, siguen dando de qué hablar, creando nuevos motivos para leer y releer a dos glorias de la literatura inglesa, contemporáneos de ese otro genio singular del siglo XVI que fue Miguel de Cervantes Saavedra.

 

Rémy Bastien van der Meer
Guionista y traductor.