Como decían los jesuítas: el último que salga que apague la veladora. (@magamastretta)

“No cabe la homofobia en un país que se independizó porque dos hombres peleaban por un florero". (@aristiyayis, tuitera colombiana)

A la muerte le sienta bien la lluvia, la muerte es hembra, pienso. La lluvia también. (@AlmaDeliaMC)

Dónde te preguntan a las 8 30 pm: ¿Qué quieres merendar? [Cuando inventó a los españoles, diosito no tenía reloj] (@Guashabita)

Me dejaron el corte de pelo gratis por instalar la impresora WiFi en la peluquería. Y decían que mi título de ingeniero no me iba a servir. (@nanutria)

Hay un señor con los hijos en el tren que cada vez que pasa un vendedor lo saluda y le regala algo a los pibes. Señor, adópteme. (@otraCeci)

Me temo que el autocorrector está haciendo más estragos que la mala ortografía. (@hectorabadf)

“Una mentira puede viajar al otro lado del mundo mientras la verdad se está atando los zapatos". (Mark Twain, citado por @rafaecheverrig)

Me guío por un refrán chino: "Si estás pensando en cambiar el mundo, primero date tres vueltas por tu propia casa”. (@SalcedoRamos)

Todas las palabras son muñecas rusas. (@pelirrojismo)

El café no hace preguntas, pero tiene todas las respuestas. (@karolmerida)

¿Te imaginas volver a intentarlo y que esta vez salga bien? (@brenditagomezzz)

Si supiese lo que querría, sabría lo que quiero. (@einhorngangbang)

Los ofendidos por mis tuits, por la derecha en fila de a uno. (@borde_peligroja)

—Lo siento mucho pero solo le doy dos meses de vida.
—¿Pueden ser julio y agosto, doctor? (@Biiiee)