En esta carta, les recomendamos la retrospectiva de Jan Hendrix en el MUAC que nos invita a apreciar desde lo íntimo de una postal hasta los paisajes monumentales de Yagul.

Querido lector asiduo a exposiciones y con aficiones botánicas:

Quizá después de haber visto varias exposiciones en el MUAC has tenido la sensación de que tanto la curaduría como las piezas mismas parecen servir al único propósito de proporcionar un escenario adecuado para una selfie (y una gran entrada de dinero). Y muy probablemente tengas razón. En comparación, la exposición Tierra firme de Jan Hendrix (Masbree, 1949) es un respiro. Si disfrutas la variedad de formatos, técnicas y texturas o te gusta permanecer un buen rato frente a una pieza hasta conseguir la experiencia sensorial que sólo puede transmitir la presencia de una obra de arte, la muestra retrospectiva de la obra de Hendrix te va a resultar muy satisfactoria.

Vista de exposición [sala de tejidos Jacquard], Jan Hendrix, Tierra Firme, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC/UNAM. 2019. Fotografía: Oliver Santana. Reproducida con autorización del MUAC.

Entrar a Tierra firme se parece un poco a entrar a una habitación ajena, quizás a abrir algún cajón al azar, y atestiguar el registro de una vida privada sin tener todas las piezas para reconstruir su narrativa. A pesar de la vastedad de las obras, los formatos imponentes de algunas series (en especial, la de la última sala, Eneida. Libro VI) y el espacio monumental que ofrece el MUAC, las piezas de Hendrix te regresan a lo pequeño e íntimo.

Su obra requiere una mirada minuciosa y reflexiva; sin embargo, la exposición está lejos de ser el mausoleo en que se convierten a veces las retrospectivas y también se aleja de la forma canónica de interactuar con las piezas, esta sensación de entrar al museo como se entra a una iglesia del siglo XVI. Hendrix ha experimentado con formatos grandes e interactuado con la arquitectura de muchos espacios públicos y privados en México, desde la librería Rosario Castellanos en la colonia Condesa, CDMX, hasta el kiosco en el centro de la ciudad de Puebla. Esta vocación arquitectónica es notoria en las piezas escultóricas que funcionan aquí como momentos de transición.

Distancias

Las nervaduras de una hoja, su patrón montañoso e hidrográfico, son el paisaje. Un paisaje que se extiende varios metros y promete una extensión más allá de sus límites. Lo primero que ves al entrar es una pieza imponente, casi escultórica: una declaración. La hoja, magnificada, se vuelve bosque. Su fragilidad, una celosía de metal. Para Hendrix, el microuniverso y el macrouniverso pueden ser intercambiables.

Otro ejemplo de esta relación dinámicaentre micro y macroescala es la serie Drawing the Distance. Back and Forth (2016). Pero aquí vemos ambos. Los dípticos de grabado y acuarela, el paisaje yuxtapuesto a la silueta en colores a veces sangrantes, degradados, de una planta particular, con su nombre científico, ofrecen los dos puntos de vista, el de la individualidad y el de la maleza. Podrían ser el retrato de una multitud al lado del de un rostro. Nos muestran que saber reconocer cada hoja por su silueta es un ejercicio de distancias y observación.

Registro

Todos hemos conservado una piedra, una ramita, una concha de mar o el ala de un insecto. Algunos lo olvidan, lo tiran, lo pierden. Otros le asignan un lugar donde se convertirá en símbolo de ese viaje, ese día, esa persona. Las piezas de Bitácoras siguen esa lógica.

Enmarcadas en pequeñas vitrinas, estas composiciones constan de algún objeto, una fotografía Polaroid y una inscripción manuscrita, montadas en un collage. La Polaroid es un gran invento porque acortó la distancia entre medio y producto. Tiene integrado su propio cuarto oscuro, pero la imposibilidad de borrar, modificar o elegir la vuelve a la vez honesta y tiránica. Y también, el medio ideal para transmitir la idea de “recuerdo”. Los paisajes retratados con Polaroid y posteriormente intervenidos con pintura son lo más cercano a un retrato de la memoria: arbitraria, escasa, infiel, lo único que tenemos.

Script, 1996-2002, Fotografía: Javier Hinojosa. Reproducido con autorización del MUAC.

Otras formas de registro: la misma higuera muchas veces, fotos superpuestas cuyo paisaje contiene el paso del tiempo o un muro completo (Script) cubierto de pequeñas serigrafías de detalles, texturas, siluetas contrastadas; serpientes, semillas, garabatos, hojas reunidas a lo largo de décadas que aspiran a contener un todo y a la vez traicionan esa voluntad, se repiten sugiriendo algo infinito. Un muro, por cierto, muy adecuado para tomar una foto si no puedes resistir el impulso.

Ubicación

Como viajero constante y alguien que dejó su país para adoptar otro, Hendrix está muy consciente de la identidad de cada lugar, lo que tiene de endémico y peculiar, de su lugar en el mapa y su relación con otros lugares. También de lo que un lugar tiene de autobiografía. Postales entre continentes es un gran ejemplo. El artista crea postales en serigrafía como si éste fuera un género paisajístico. Un género menor, que a veces raya en el lenguaje publicitario, pero que reivindica la idea misma de la postal: no importan el monumento, las cascadas, el lago, la montaña. Importa que estuve aquí. Y que tú estás allá.

En otras obras deja registro de nombres, narra historias individuales de sus habitantes o anexa mapas a los paisajes, en un gesto decimonónico, con la esperanza quizá de que haya una sola verdad, la escrita e impresa.

Portada de Yagul. Three Books Withs Seamus Heaney de Jan Hendrix, Taller de Comunicación Gráfica, 2013.

La geografía parece ser un lenguaje que todos comprendemos, una vastedad que nos contiene. Por eso para Hendrix es importante actualizar o reinterpretar el paisaje, el inframundo en el que transcurre el “Libro VI” de la Eneida. No es ya el de Virgilio ni el que traduce al inglés, con gran dedicación, el poeta Seamus Heaney. Hendrix sitúa el descenso de Eneas en Yagul, la zona arqueológica de Oaxaca que él y Heaney solían frecuentar; le da dimensiones imponentes y traslada los grabados que ilustraron el libro a telares tejidos con la técnica Jacquard. Es la escenografía de una despedida, la biografía de una amistad.

Si tienes ese privilegio de las vacaciones de “verano”, ahí tienes la retrospectiva de Hendrix hasta el 22 de septiembre.

 

Aurelia Cortés Peyron
Poeta y ensayista. Es autora de: Alguien vivió aquí (Argonáutica, 2018), traducido al inglés por Robin Myers.