Las últimas declaraciones del Papa abren un mar de polémicas históricas. Los escritores europeos se preguntan qué significa ser un escritor europeo. ¿Cuáles son los nominados latinoamericanos al prestigioso Booker? Aquí tres de los clics más calientes de la semana.

Los archivos desclasificados del Vaticano

“La Iglesia no le teme a la Historia”, afirmó a principios de mes el Papa Francisco, después de anunciar la apertura, para marzo de 2020, de los archivos más polémicos del Vaticano. Se trata de la etapa que corresponde al pontificado de Pío XII (1939-1958) y a la Segunda Guerra Mundial. Mientras que Juan XXIII (1958-1963), Pablo VI (1963-1978) y Juan Pablo II (1978-2005) ya fueron canonizados, el proceso para beatificar a Pío XII está en suspenso desde 2009, obstaculizado por una terrible controversia histórica.

Por un lado, la idea del silencio de la Iglesia ante la Shoah se ha difundido desde los años sesenta hasta convertirse en acusación por complicidad pasiva. La película Amén (2002) de Costa Gavras, basada en la obra de teatro El vicario (1963) de Rolf Hochhuth, contribuyó a  prolongar esta leyenda negra hasta el siglo XXI. Por otra parte, distintos historiadores afirman que Pío XII ayudó a cientos de judíos italianos a huir de los horrores del nazismo. El encargado de los archivos secretos del Vaticano, Monseñor Sergio Pagano, insiste en que los documentos revelarán que el entonces Papa abrió iglesias y conventos para convertirlos en refugios. El Papa Francisco va más allá: Pío XII habría ofrecido incluso sus propios aposentos, en los que nacieron “42 bebés, hijos de judíos y otros perseguidos”. Las investigaciones del próximo año sopesarán la eficacia de este nuevo intento del Vaticano por lavarse los pecados, luego de las decenas de casos de curas pederastas que han salido a la luz en el mundo entero.

Ilustración: Fabricio Vanden Broeck


¿Qué es ser un escritor europeo?

Con esta pregunta Le Monde des livres (suplemento semanal de Le Monde) levantó una encuesta con autores en el contexto del Brexit y de las próximas elecciones europeas (26 de mayo). Aquí algo de lo que contestaron:

“Soy una escritora europea”, ¿qué significa esto para mí? “Escritora”, entonces, para empezar, para que suenen las a tantas veces mudas, y saludar a las hermanas de Shakespeare, a las sobrinas nietas de Virginia Woolf, las hijas de Beauvoir, de Jorge, de Jelinek o de Olafsdottir. […] Pero, ¿por qué europea? ¿Ese límite, aun extensivo, obedece todavía a alguna necesidad? Europa tiene obvias afinidades electivas con la literatura; es su semillero. Pero esas afinidades las tengo también con Henry James y Edith Wharton, Philip Roth y Vivian Gornick, Toni Morrison y Paul Auster. Y más en general, ¿la literatura estadounidense no acabó de vencer al “escritor europeo”, que le despierta escaso interés? Y si seguimos reivindicándonos como tales, ¿no será por miedo a un asidero definitivo, cuando detrás de nuestros viejos parapetos hay tanta diversidad y originalidad formal?
Camille Laurens (Francia)

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Cuando había que encontrarle un nombre a la moneda única europea empezó un debate en los periódicos, al menos en Italia: ¿Cómo llamarla? ¿Qué nombre escoger para el símbolo de esa unidad que convertiría al fin a Europa en un sujeto sólido y compacto, fuerte en los mercados económicos, pero pacífico entre sus pueblos? Recuerdo la propuesta del historiador Lucio Villari de llamarla “besant”. Era el nombre que se le daba, en la alta Edad Media, a las raras y preciosas monedas de oro bizantinas: retomar ese nombre hubiera remitido a aquella Europa que depuso al último emperador de Occidente y donde la civilización romana, en vez de desaparecer para siempre, se fundió con otras poblaciones, dando a luz una nueva civilización latino-germánica. […] Las palabras nunca son neutras: son memoria, anhelo, destino o todas a la vez —o bien, como en el caso de “euro”, no son más que una simple consequentia rerum.
Sandro Veronesi (Italia)

Ilustración: Belén García Monroy

Cada vez que oigo esta pregunta tengo ganas de parafrasear a San Agustín: “Si me preguntan qué es Europa, no lo sé; pero si no me lo preguntan, lo sé”. En realidad, la identidad europea no existe, o si se prefiere es una contradicción en los términos, un oxímoron: su identidad es su diversidad. […] La Unión Europea no es solo el proyecto político más ambicioso del siglo XXI, sino la única utopía razonable que los europeos han inventado, suponiendo que la expresión “utopía razonable” no sea un oxímoron, porque utopías atroces —paraísos teóricos convertidos en infiernos reales— hemos inventado muchas; pero utopías razonables solo conozco ésta. […] El escritor europeo es aquel capaz de asumir la identidad europea en toda su diversidad y recrearla en su obra de manera personal.
Javier Cercas (España)

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En su libro La República mundial de las letras (2008), la investigadora Pascale Casanova aboga con pasión por la autonomía de la literatura y la lucha contra su instrumentalización, a menudo con fines de construcción de la identidad nacional. El cumplimiento pleno de la autonomía de la literatura —si es que esta categoría ha encarnado en algo alguna vez, o más bien si es que no proviene de las fantasías literarias románticas— presupone hoy la destrucción de fronteras y barreras, la des-mercantilización, las des-nacionalización, la des-burocratización, una larga y dolorosa desintoxicación del mercado, una reeducación de los escritores y lectores y de todos los que participan en la creación del campo literario.
Dubravka Ugresic (Croacia)


Los hispanohablantes del Booker Prize

El pasado 13 de marzo el Man Booker International Prize anunció su lista larga de nominados a mejor novela o colección de cuentos extranjeros traducidos al inglés y publicados en Irlanda o Reino Unido. Es de los pocos premios prestigiosos en el mundo que trata por igual a autores y traductores: ambos se llevan 50 mil libras. Una suma jugosa si se compara con su versión estadounidense, los BTBA (Best Translated Book Awards), que consisten en un cheque de 5 mil dólares para autor y traductor (en poesía y ficción).

En la lista larga del Booker International 2019 hay tres hispanohablantes: el colombiano Juan Gabriel Vázquez con La forma de las ruinas (The Shape of the Ruins), la chilena Alia Trabucco con La resta (The Remainder) y la argentina Samanta Schweblin con el libro de cuentos Pájaros en la boca (Mouthful of Birds). Todo indica que, entre los hispanos, es Schweblin la que está en el ojo de los traductores ingleses; quedó en la lista corta Booker International en 2017 con Distancia de rescate (Fever Dream) y ahora vuelve. Sobre el libro nominado este año The Guardian apunta que “su disciplinada economía para crear atmósferas y efectos se alía con su rechazo a explicar de más. Esa obstinada e imperturbable resistencia a la revelación es una de las cosas que hace que Pájaros en la boca sea todo un éxito”.

 

Fuentes: L’Obs, Le Monde des livres, The Man Booker International Prize, The Guardian.