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Una de las subtramas de la telenovela Mi marido tiene más familia narra la historia de “Aristemo”, una pareja gay que ha inspirado a miles de jóvenes a aceptar su sexualidad. La historia de Aristóteles y Temo, que es vista diariamente por 3 millones de personas, se volvió un fenómeno en las redes. La explicación es simple: por primera vez, una telenovela mexicana muestra a una pareja gay como lo que es: jóvenes con sentimientos iguales a los demás.

Fotografías cortesía Televisa

“La televisión no debería educar”, se ha dicho hasta el cansancio, pero la realidad es que sí lo hace, y no necesariamente en física, historia o matemáticas, sino en educación sentimental. Durante décadas, las telenovelas mexicanas han sido referentes sobre el amor, o sobre una idea muy particular del amor: una donde los personajes encarnados por actrices como Thalía, Lucero o Adela Noriega son las heroínas a las que una buena parte de la juventud aspira.

Con la llegada de la televisión por cable y las nuevas plataformas, generaciones enteras se alejaron de las telenovelas; éstas se quedaron atrás frente a un contenido abrumador de series que mostraba realidades más interesantes que la historia, repetida una y otra vez, de la Cenicienta. Por supuesto, en los últimos años las telenovelas se fueron renovando; sin embargo, no a la velocidad que demandaba un público que, ante una inmensa oferta de entretenimiento, se había volcado ya hacia historias de otras realidades y otros países (por ejemplo, este último año las telenovelas turcas alcanzaron en México altos niveles de audiencia).

No obstante, en 2017 apreció la telenovela Mi marido tiene familia, remake de la coreana My Husband Got a Family (de Park Ji-eun), que cambiaba mucho la fórmula: se centraba en Julieta, una mujer segura, independiente y profesionista que no quería nada tradicional: ni casarse, ni tener hijos, ni mucho menos familia política. Como buena jugada del destino, termina con todo lo anterior. Sin embargo, Julieta es el ejemplo de una mujer actual, empoderada, que ha tenido que balancear su vida personal y profesional.

Si bien la telenovela tuvo extraordinarios niveles de audiencia, su verdadero alcance se conoció este 2018, cuando se anunció que tendría una segunda temporada, ahora con una historia completamente original, y en la que se explorarían nuevas facetas de los personajes, además de nuevas adiciones como Arath de la Torre, Susana González, Carmen Salinas, Carlos Bracho, Gonzalo Vega y Joaquín Bondoni, quien da vida a Temo, uno de los personajes más interesantes.

En esta segunda etapa, el joven Aristóteles (Emilio Osorio, quien sí participó en la primera parte) repetiría su rol como un joven de 16 años trabajador, noble y aspirante a cantante, que en esta temporada conoce a su nuevo vecino, Temo, el joven tímido que llegaba de Oaxaca acompañado de sus hermanos y de su padre.

Resumiremos la subtrama diciendo que Temo se asume como gay y se lo confiesa a su padre, quien lo apoya incondicionalmente. En contraparte, Ari vive un proceso más complejo: dudas, inseguridades y el rechazo total de su progenitor (René Casados) y su abuela (Silvia Pinal), quienes consideran que sus preferencias atentan contra las buenas costumbres. Tras meses de duda (y de casi 100 capítulos), finalmente Ari y Temo se convirtieron oficialmente en “Aristemo”, una pareja que, en este proceso, ha inspirado a miles de jóvenes fuera de la pantalla a ser valientes, a vencer sus miedos, a ser ellos mismos.

Y es que en tiempos en los que la representación en la pantalla se ha vuelto no solo deseable sino necesaria, ya era momento de que, por primera vez, una telenovela mexicana mostrara una pareja gay como lo que es: jóvenes con sentimientos iguales a los demás.

Mi marido tiene más familia (título de la segunda temporada) dejó entonces atrás los estereotipos gastados de otras telenovelas en las que el personaje gay era siempre el amanerado, el afeminado, el estilista. Ari y Temo son dos jóvenes que tienen sueños, que se divierten, que se equivocan, que se quieren y, sobre todo, que desean vivir libremente su amor.

Las telenovelas mexicanas necesitaban llegar a ese punto en el que se normaliza el amor entre personas del mismo sexo. Y es que en la medida en que más gente se expone (aun en la ficción) a estos procesos, más se encamina para aceptarlos en la vida real. Al menos así lo han compartido los seguidores de la telenovela en las redes sociales.

“Aristemo” se volvió un fenómeno en internet. Cientos de cuentas de apoyo, trending topic nacional, memes, gifs, fan fictions, frases, videos que emulaban las coreografías que realizaron los protagonistas y, sobre todo, un fandom que todos los días apoya a estos personajes y a los actores que los interpretan.

A nivel personal, como coguionista de esta telenovela —junto a Pablo Ferrer y Santiago Pineda—, no puedo más que decir que ser parte de esta historia ha sido un privilegio, una responsabilidad y una enorme satisfacción. Al estar en televisión abierta, Mi marido tiene más familia nos ha permitido llegar a más de tres millones de hogares cada día. Ha sido, y es, un enorme compromiso, y ha resultado inmensamente satisfactorio atestiguar que ha tenido tanta resonancia. Finalmente para eso se escribe, para compartir una visión de vida que, ojalá, termine moviendo a quien la vea.

Pero nadie mejor que los seguidores para hablar de sus propios sentimientos. Dejamos un compilado de algunos testimonios que usan el hashtag #SomosAristemo.

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Testimonios compartidos de #SomosAristemo

@Emmanue54131572: Aristemo para mí significa ser valiente. Esta historia me ayudó a ser quien soy frente a mi familia afrontando todos los problemas que conlleva ser homosexual en una familia religiosa, esta historia sin duda cambió mi vida por completo. #SomosAristemo.

@Aristemo_cdmx: Para mí #SomosAristemo ha significado demasiado, me ha ayudado a ser valiente estos últimos meses y a poder contarles a mis padres libremente mi orientación, que durante años no había podido decirles por miedo al rechazo por parte de ellos. Gracias.

@Larry_1207: Me ayudó a salir del clóset con mis padres, inclusive usaron a los dos personajes como ejemplo. También mi hermana menor era homofóbica y cuando empezó a ver la novela cambió completamente su forma de pensar. #SomosAristemo.

@AristemoDiego: Soy hetero y soy bien feliz shipeando Aristemo. Mi familia siempre fue homofóbica, me molestaba que pensaran así pero nunca dije nada. Aristemo propició un diálogo con familia y pude expresar el respeto que le tengo a la comunidad. Ahora también los respetan.

@karenespinoza74: Aristemo es una inspiración para cualquier joven sin importar sexo o preferencia. Temo y Aris me han enseñado, a pesar de ser hetero, a ser valiente y luchar por quién eres y no dejar que nadie cambie tu esencia que es lo que te hace único.

@Tatto_Lopx: Me recuerda a mi adolescencia en Colombia con dos caras: tuve un primer novio durante dos años, fui muy feliz. Se sinceró con sus padres pero lo rechazaron, no logró reponerse de ello y decidió dejar de existir. Tal vez una historia como #Aristemo le hubiese salvado la vida. #SomosAristemo.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine y televisión.