Diablo Guardián, la nueva apuesta de Amazon Prime, está basada en la exitosísima novela de Xavier Velasco. En la siguiente entrevista, el escritor mexicano relata el vericueto que sufrió su novela, publicada hace quince años, para sumarse a las filas de la televisión.


De ser un cronista noctámbulo de rock, en 2003 Xavier Velasco se convirtió en un escritor conocido en Iberoamérica cuando su novela Diablo Guardián ganó el Premio Alfaguara de Novela. La historia se centra en Violetta, una joven que en busca de sí misma se va a Nueva York para llevar una vida a tope. Entonces, la literatura del mexicano llamó la atención por su frescura y potencia.

Desde su publicación, el libro estuvo continuamente en la mira de productores, directores y actores que buscaron llevarlo al cine o la televisión. Quince años después de su primera edición, la novela por fin llega a la pantalla chica vía Amazon Prime. Bajo la dirección de Hiromi Kamata, Batan Silva y Marc Vigil, y con las actuaciones de Paulina Gaitán (Violetta), Andrés Almeida (Nefistófeles) y Adrián Ladrón (Pig), la serie ocupará dos temporadas, la primera ya disponible en diez capítulos.

Reacio a involucrarse en temas de guion, Xavier Velasco se asume sorprendido por el resultado. Asiduo a las series y devoto de Six Feet Under, Breaking Bad y Los Soprano, el escritor no vacila en agradecer la lectura que los productores hicieron de su libro.

Después de varios intentos por fin se concretó la adaptación de Diablo Guardián para una serie. ¿Cómo fue?

Mi amigo Mauricio Arroyo “Gonzo”, quien además hace la música en la serie, me presentó a Pepe Nacif, que estaba interesado en hacer una película con tres capítulos de mi libro Materialismo histérico. Durante la plática, Nacif me preguntó por Diablo Guardián y le conté que la tenía RTI Colombia. Televisa había negociado un parte de la distribución, pero estaba en un berenjenal porque los colombianos querían hacer una narcoserie. Incluso me invitaron a Miami para platicar del asunto y los vi tan perdidos que me espanté. La historia no daba para eso. Me enviaron un adelanto de guion y preferí no verlo. Nacif fue a verlos con sus socios productores de cine. Un día me llamó y le dije que no quería saber nada de la serie. Todavía cuando me lo encuentro, a manera de broma le pido perdón porque en realidad fue él quien dio vida al proyecto. Plantearon algo muy ambicioso. Yo solo me reservé el derecho de veto para la protagonista y aceptaron hacer un casting en casa. Trajeron a Paulina Gaitán y en cuanto la vi supe que ella sería Violetta. En otra ocasión fui a los Estudios Churubusco y encontré un set espectacular. No podía no plegarme a su trabajo. Soy el autor pero no quería ser la autoridad. Fueron tan puntillosos que los productores le compraron a cada actor un audiolibro hecho por mí para que vieran las intenciones de los personajes.

En principio la adaptación de Diablo Guardián estaba pensada para una película, no para una serie…

La idea de la película me causaba mucho escepticismo. No veía cómo abarcar el libro en un largometraje así fuera de tres horas. Carlos Cuarón, Diego Luna, Demián Bichir, me propusieron hacerla, pero el problema estaba en España. Por el Premio Alfaguara todos los derechos los tenía Grupo Prisa, lo referente a la parte audiovisual estaba en manos de la productora Plural Entertainment, que a todo decía no. Una vez fui a España y hablé con Paco Cuadrado, uno de los directores de Prisa. Ofreció ayudarme a liberar los derechos y a los siete años de publicada la novela lo consiguió. Yo quedé muy ciscado, tan ciscado que me llegaron dos propuestas de serie y no les hice caso. En 2012 me llamaron de RTI Colombia, quienes hicieron La reina del sur, para proponerme la serie y después de pedirle consejo a Pérez Reverte firmé con ellos.

¿Se involucró en el guion?

No. La única vez que vi líneas de guion fue cuando me invitaron a hacer un cameo para el capítulo cinco y me pareció impecable. La verdad no esperaba que quedara tan bien. Yo les pedí que hicieran lo que se les diera la gana y si se apartaban del libro, mejor. Salvo en la selección de la actriz no me interesaba involucrarme. Quería ser un espectador más. No me gusta hacer guiones. Cuando trabajé en una agencia de publicidad sufría mucho a la hora de escribir comerciales. Detesto la idea de pensar en función de imágenes.

Aunque la novela es muy visual…

Sin duda, pero nunca la escribí pensando en movimientos de cámaras. Dicen que uno debe escribir con imágenes e ilustrar con palabras. Buena parte de mi vida fui cinéfilo. Ahora menos. Creo que pasé más tiempo en la Cineteca Nacional que en la universidad.

Cuando se publicó Diablo Guardián encontró entre los jóvenes a sus lectores natos, pero quince años después varios de ellos ya son adultos. ¿Qué hace vigente al libro?

No tengo la menor idea. Me limito en hacer mi trabajo. Me gusta llegarles a los jóvenes, pero me fascina cuando descubro a un lector de ochenta años. No sé dónde está la vigencia de la novela. No puedo ser juez y parte.

Al releerla para el audiolibro que dieron a los actores ¿cómo fue su reencuentro con la historia?

Me divirtió mucho. Qué te puedo decir, soy el autor.

A lo mejor podría hacer un ejercicio de autocrítica.

No releo mis libros con sentido crítico porque no puedo hacer nada al respecto. Trato de pensar y ubicarme en aquella etapa para divertirme en función de eso. En todo caso para lo único que me sirve releerme es para no repetirme en el futuro. Veo muy poco hacia atrás. No me interesa la nostalgia.

Aunque en sus libros hay una presencia importante del pasado y la memoria.

Claro, pero cuando escribo una historia que sucedió hace mucho tiempo, me voy a esa época y la escribo desde ahí para volverla vibrantemente presente. No me interesa mirar hacia atrás. Jamás le he hablado a una novia para saludarla. Donde ya estuve no me interesa volver a estar.

La música es muy importante en la novela y ahora también lo es en la serie.

En su momento la novela tenía dos caminos. Por un lado, sonaba a Pixies, Siuxsie and The Banshees, Iggy Pop y en cierto punto a Savage Garden, aunque me lo reprochaban. Por otro lado, cuando escribía sobre Pig escuchaba obsesivamente las Variaciones Goldberg. ¿Cómo suena la serie? Tuve la suerte de que Mauricio Arroyo “Gonzo”, a quien conozco desde principios de los años noventa, se involucrara en el proyecto. En la Navidad de 2001 caí en casa de Tito Fuentes de Molotov. Entonces la escritura del libro me había alejado de todo, incluyendo de mis amigos. Me preguntó qué andaba haciendo y le conté Diablo Guardián. Hora y media después todos los asistentes a la fiesta me escuchaban. En otra ocasión me dijo le gustaría hacer música con la historia. Cómo son las cosas, “Gonzo” me presentó a Pepe Nacif y él puso música. Supo refrescar la historia. Me encanta que Violetta llegué a Nueva York y se oiga “New York, New York” con José José. Una gran cosa de la novela es que puedes ponerle la música que quieras, pero al hacer una película o serie entras al reino de lo posible, no de lo deseable, porque tienes que negociar derechos. Sin duda la música tiene un papel preponderante. Mira, Diablo Guardián salió de las correíllas de los noventa, cuando andaba con gente como “Gonzo” surfeando la noche. Y que una de las personas con las que concebí la novela se involucrara de esta forma me pareció un accidente muy afortunado.

¿Le preocupaba que la adaptación pareciera más telenovela que serie?

Me preocupaba mucho. Me aterraba ver flashbacks con violines y en cámara lenta. Pero no tenía mucha autoridad para intervenir. A veces, cuando estaba en plan de resignación pensaba en la serie/telenovela Rosario Tijeras. Incluso La reina del sur es más telenovelera. Yo quería que hicieran algo más duro, pero no podía mandar. Sin embargo, me saqué la lotería porque la hizo gente de cine y no hubo concesiones para el gran público.

Algo difícil de alcanzar porque en México y Latinoamérica en general somos hijos del melodrama.

Claro. He visto cinco capítulos y todavía no me presentan el melodrama. El mismo personaje de Violeta no lo permitiría. Si la serie salió mejor o peor, no es mérito mío, sino de ellos. Hicieron una apuesta grande con una estupenda lectura de la novela.

¿A partir de la moda de las series está cambiando nuestra relación con el melodrama?

Sin duda. Ahora tenemos un punto de comparación y creo que quien ya vio Breaking Bad difícilmente verá La vida de José José, que es muy mala. La irrupción de las series hechas con calidad de cine va a causar una inconformidad en el televidente hacia las telenovelas. Eso no quiere decir que vayan a desaparecer porque el melodrama ofrece la garantía de que el bueno se va a salvar y el malo recibirá su castigo. Hay gente que renueva su fe en la vida de esa manera. Yo puedo criticarlo, pero mi abuela es lo que veía. No puedo esperar que eso se acabe. Finalmente, si no te gusta, no lo ves y punto.

 

Héctor González
Periodista cultural.