En esta conversación exclusiva para nexos, el director de Entre copas, Los descendientes y Ciudadana Ruth, aborda la gestación de su más reciente filme, Pequeña gran vida.

Pequeña gran vida, 2017
Director: Alexander Payne.
Guionistas: Alexander Payne, Jim Taylor.
Elenco: Matt Damon, Christoph Waltz, Hong Chau.


En un futuro en el que los recursos ya no son suficientes para los humanos, un grupo de científicos encuentra una solución: encoger a quienes deseen mejorar su calidad de vida y, de paso, su economía. Entre ellos se encuentra Paul Safranek (Matt Damon), un hombre de Omaha que junto a su esposa Audrey (Kristen Wiig) sueña con un mejor futuro y decide someterse a este procedimiento. Pero la decisión lo hará enfrentarse a una realidad mucho más compleja de lo que pensaba.

Durante el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) Alexander Payne conversó sobre este filme que le tomó casi diez años, y con el que se involucra por primera vez con efectos especiales. El director de Entre copas empezó con un amable saludo en español.


Fotos: Cortesía del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).

Me sorprende que hables tan bien español. ¿Dónde lo aprendiste?

Todo mi trabajo universitario fue en español. Estudié Historia Latinoamericana y Literatura Latinoamericana. Además viví un tiempo en España y otro en Medellín. Me gusta practicarlo.

Eres un director que siempre se ha tomado las cosas con calma, además de un tiempo entre cada proyecto. ¿Por qué lo has elegido así?

Un poco por el tiempo que toma encontrar los recursos económicos, el presupuesto para las películas; pero sobre todo, por el guion. Que yo me decida por una idea que se pueda convertir en una buena película me lleva tiempo, y luego hay que plasmarla en papel. Me lleva mucho escribir un guion.

¿Cómo surgió la idea de Pequeña gran vida?

Fue una idea que tuvieron Jim Taylor, mi coguionista, y su hermano Doug; empezaron a pensar en que si los humanos fueran más pequeños podrían tener una casa enorme en un espacio muy reducido; las cuentas de comida y del resto de los gastos se disminuirían y habría mejor calidad de vida. Jim me presentó esa idea hace más de diez años pero en ese momento no sabía cómo plantearla. Tiempo después retomé la premisa y le propuse a Jim que la hiciéramos de manera realista y casi política. Planteamos entonces que el concepto de encogerse fuera propuesto por un grupo de expertos para combatir la sobrepoblación y la falta de recursos. De ahí evolucionó todo.

¿Fue complicado conseguir el financiamiento?

Sí. Esta es la película más cara que he hecho, por ello fue difícil conseguir los fondos. Aunque las cosas han cambiado para mí, esto no deja de ser un negocio. Hasta a Martin Scorsese le cuesta conseguir los recursos para sus películas. Para mí esta ha sido la más difícil.

Además del reto de encontrar el presupuesto, es la primera vez que trabajas con efectos especiales. ¿Cuál fue tu experiencia?

AP: No diría que fue difícil, pero sí que nos llevó mucho tiempo. Quizá para mi supervisor de efectos especiales fue más complejo, pero en mi caso fue más bien un proceso laborioso que consumía mucho tiempo. A veces fue divertido e interesante, pero definitivamente me gustaría que mi próxima película no tenga ningún efecto [ríe].

¿Encuentras alguna similitud entre Pequeña gran vida y Entre copas?

Si miráramos hacia atrás en mi filmografía y en los trabajos que he hecho con Jim, creo que Pequeña gran vida se parecería más a Ciudadana Ruth (1996) o a Elección (1999) en el sentido de que es una sátira política y social, aunque ahora que me haces el comparativo quizá Pequeña gran vida tenga el humanismo de Entre copas (2004) y Los descendientes (2011). En estos días he estado hablando con diferentes periodistas que me han dicho que esta película es muy diferente, y hasta opuesta, del resto de mi filmografía. Yo, como tú, siento lo contrario; siento que es parecida, pero por lo mismo, quisiera que mi próximo proyecto sea muy diferente.

¿Por qué elegiste a Matt Damon como protagonista?

¡No había otro! Necesitaba una estrella o no conseguiríamos el financiamiento [ríe].  De entre todas las estrellas siento que el único que podría haber sido mi vecino, alguien con quien estudias la prepa y con quien puedes identificarte, es Matt. Él es muy normal. En el pasado hubiera pensado en James Stewart, Jack Lemmon o incluso en Tom Hanks, pero ya estaba un poco grande para este papel. Así que elegimos a Matt [ríe].

Este personaje toma una decisión drástica: encogerse, para así poder aspirar a una mejor calidad de vida. ¿Crees que los humanos a veces llegamos a extremos para tener una mejor vida?

Sí. Por muchos tipos de consumo, la gente está dispuesta a encogerse. Quizá sea una metáfora obvia, pero es cierta.

¿Qué quisieras lograr con el público que vea la cinta?

Quisiera que la vean como una película que los entretenga, pero que también los deje pensando; diría —sin querer ser presuntuoso— que es una película bien hecha y que la hicimos con mucho cariño.

Sueles decir que ves todas tus películas como comedias. ¿Cuál dirías que es el secreto para lograr, como en este caso, una sátira que divierta pero que a la vez haga reflexionar?

Oscar Wilde decía que cuando le digas la verdad a la gente tienes que hacerla reír, de otra forma ¡va a querer matarte!

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.