A pesar de sus incoherencias narrativas y, a ratos, su floja verosimilitud, la intriga de The Sinner es inmediatamente envolvente. Además, su concepción —para una sola temporada— parecen una ventaja dentro del atiborrado catálogo de Netflix.

Luego del estreno de Mindhunter (acá pueden leer sobre la serie), el gran acierto que Netflix ha asestado (y vienen varios más) es The Sinner: un drama detectivesco que decide construirse desde lo psicológico a partir de sus dos personajes principales interpretados por Jessice Biel (quien también figura como productora) y Bill Pullman.

La serie, de 8 episodios y pensada en una sola temporada (no habrá más temporadas y esto hay que agradecerlo), acierta al detonar una intriga primaria pero efectiva que sirve para contar una historia con una problemática específica que responder y no más. Sobriamente decide parar.

Está basada en el libro homónimo escrito por Petra Hammesfah y cuenta la historia de Cora Tanneti (Jessica Biel), una mujer que un día cualquiera, en una visita a la playa con su esposo e hijo, comete un asesinato sin que nadie, incluso ella, lo viera venir: un absurdo.  No hay premeditación, planeación ni una expresa voluntad de matanza. Sin embargo, algo ahí la acciona a apuñalar a otra persona que estaba en el mismo lugar: puro estado dionisiaco. Nadie sabe, incluso Cora Tanetti qué es lo que sucedió. Nadie lo esperaba, y después de todo, no hay razones expresas para dicho asesinato. Ante las típicas preguntas de la policía, Cora dice no conocer a su víctima ni tener conciencia del porqué lo hizo, pero asume los hechos. Es preferible declararse culpable, aún llena de dudas, para conseguir un mejor trato.

Sin embargo, Harry Ambrose (Bill Pullman), uno de los detectives a cargo, es capaz de leer algo en Cora que lo hace suponer que detrás de tan inusual crimen se cifra algo. Así, él será el encargado de descifrar a Cora, de llevarla a puntos límites con tal de explicar qué es lo que sucedió, pues está seguro que hay una especie de trauma reprimido que condicionó el actuar de la acusada. Se sabe pecador, portador de traumas, de patologías y encuentra reflejo en la personalidad de Cora. Contratransferencia.

The Sinner es quizá una de las series con mejor comienzo. Es difícil empezar a verla sin quedar intrigado a escasos 20 minutos del inicio, factor que lleva al espectador a querer resolver el misterio lo más pronto posible, es decir, ver toda la serie de golpe. No obstante, a pesar del excelente primer episodio, de la gran caracterización de Biel como Cora y de Pullman como Ambrose, la serie decae mientras va avanzando; se afloja en varios puntos inverosímiles que es difícil excusar con tal de salvar las horas que se ha pasado frente a la pantalla.

Tanto Cora Tanetti como Harry Ambrose son dos personajes completos e interesantes. Tienen una historia de vida que da fondo al caso y permiten incluso que la tensión permanezca durante varios episodios. Por momentos, Ambrose parece un personaje salido de Blue Velvet (y a veces este personaje es más enigmático); y Cora un habitante del universo de True Detective. Y aunque esto suena a combinación ganadora, son esos descuidos narrativos y secuenciales que tienen que ver con la historia de vida de Cora los que terminan por adelgazar el gran cierre que se esperaba. La serie, el guión, peca de parecer tan inteligente que termina por facilitar huecos en términos detectivescos por no decir en términos de coherencia (por ejemplo —viene spoiler—: ¿de verdad los padres de Cora, tan conservadores y religiosos como son, nunca pensaron en reportar a sus hijas desaparecidas? ¿de verdad Cora nunca se preguntó por su hermana, por dónde había estado? ¿por qué los padres dan por muerta a la hermana en vez de emprender una búsqueda si no hay cuerpo?).

Aún después de todo, The Sinner es disfrutable pero no memorable como otras series de este género. Se agradece enormemente que la serie esté pensada para una sola temporada (close-ended). En estos tiempos de sobrepoblación de series donde se tienen muchas comenzadas pero pocas terminadas, es un lujo poder asistir a una historia de la que puedes estar seguro de terminar en unas cuantas horas.

 

Fernando Bustos Gorozpe
Profesor en la Universidad Anáhuac Norte y candidato a Doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana.
@ferbustos