La pasada entrega del premio Óscar, la Academia tomó una postura: la misma que ha tomado Hollywood desde las pasadas elecciones de Estados Unidos, la misma que hizo contundente Meryl Streep en su discurso de los Golden Globes y que establece que no están de acuerdo con las políticas migratorias y discriminatorias del presidente Donald Trump.

Esta postura se manifestó desde los primeros minutos, cuando Jimmy Kimmel, en su monólogo de apertura, señaló: “This broadcast is being watched live by millions of Americans and around the world in more than 225 countries that now hate us… I think that is an amazing thing. As you know — I don’t have to tell anybody — the country is divided right now”.
Después de algunas bromas, su discurso continuó: “I’m not the man to unite this country, but it can be done. You know, if every person watching this show — I don’t want to get too serious, but there are millions and millions of people watching right now, and if each and every one of you took a minute to reach out to one person you disagree with, someone you like, and have a positive, considerate conversation, not as liberals or conservatives, as Americans. If we would all do that we could make America great again — we really could. It starts with us”, señaló Kimmel antes de empezar a bromear con Matt Damon.
Pero la postura de la Academia no se limitó a los discursos, sino que alcanzó la elección de los ganadores; el primer premio de la noche: Mejor Actor de Reparto, fue entregado a Mahershala Ali, un actor nacido en California que se convirtió al Islam hace 17 años y cambió su apellido de Gilmore a Ali, convirtiéndose el domingo pasado en el primer actor musulmán de la historia en ganar un Óscar.
No hay que minimizar la actuación de Ali en Moonlight, donde da vida a un traficante de drogas; sin embargo, en esa misma categoría había contendientes que merecían más la estatuilla, como Michael Shannon cuyo trabajo en Nocturnal Animals fue contundente y que tiene una filmografía más sólida, o el joven Dev Patel, en quien recae casi todo el peso de la entrañable Lion(http://cine.nexos.com.mx/?p=14946).
Otras ganadoras remarcaron las creencias de la Academia: el ganador al Mejor Corto Documental: The White Helmets honró un trabajo sobre el grupo Syrian Civil Defense, que ha salvado 82 mil vidas en Siria (Trump prohibió recientemente la entrada de refugiados de este país a EUA).
Y, aunque no era la favorita ni el mejor trabajo del director iraní Asghar Farhadi, The Salesman fue elegida como Mejor Película Extranjera. Recordemos que esta elección se hizo en un tiempo en el que Trump decretó el travel ban, orden que prohíbe la entrada a Estados Unidos a personas originarias de Irak, Siria, Irán, Yemen, Sudán, Libia y Somalia; prohibiéndole en consecuencia a Farhadi la oportunidad de atender a la ceremonia.
Posteriormente, se le otorgó al director un permiso para viajar a Estados Unidos, pero él mismo, por convicción y solidaridad a sus compatriotas, decidió abstenerse de hacerlo: “My absence is out of respect for people of my country and those of other six nations whom have been disrespected by the inhumane law that bans entry of immigrants to the U.S.”, leyó Anousheh Ansari, la primera iraní en ir al espacio, en su nombre.
Sólo en esta categoría cintas como Land of Mine, de Dinamarca; Toni Erdmann, de Alemania y por supuesto Elle, que ni alcanzó la terna, habían obtenido mejores críticas y más reconocimientos.
Como Mejor Guión Adaptado Moonligt se llevó la estatuilla y sus guionistas la dedicaron a las personas que sienten que no tienen un espejo y cuyas vidas no son reflejadas. Sin embargo, guiones como Arrival y Hidden Figures tenían mejores diálogos, estructura. Tomando además en cuenta que el último tercio de Moonligt pierde ritmo y fuerza.
Obviamente, varios de los discursos de los ganadores versaron sobre el respeto, la tolerancia y la migración; incluso presentadores como el mexicano Gael García Bernal dejaron clara su postura política: “As a Mexican, as a Latin American, as a migrant worker, as a human being, I am against any form of wall that wants to separate us”, dijo inesperadamente el actor antes de presentar el Óscar a Mejor Cinta Animada.
Este reconocimiento lo obtuvo Zootopia y sus creadores agradecieron el recibimiento a una historia que destaca la tolerancia sobre el miedo al otro. Política aparte, Kubo and the Two Strings tenía más méritos cinematográficos.
Finalmente, y dejando de lado la controversia del error a la hora de entregar la estatuilla, la Academia eligió Moonligt como Mejor Película dejando fuera La La Land.
Haciendo un análisis objetivo de ambas cintas, La La Land contaba con una Mejor Dirección (Damien Chazelle se llevó la estatuilla), Fotografía (obtuvo el Óscar), Música (obtuvo el Óscar), Diseño de producción (obtuvo el Óscar) y actuaciones (ambos protagonistas estaban nominados y Stone se llevó la presea de Mejor Actriz); sin embargo, es cierto que Moonlight contaba con un mejor guión y, sobre todo, un mejor mensaje político.
La La Land celebra la industria cinematográfica, la época dorada de los musicales de Hollywood y a todos aquellos que han tenido un sueño; sin embargo, en estos tiempos pareció ser más importante honrar a una cinta que refleja una historia más urgente: la vida de un humilde joven afroamericano homosexual de Florida.
En lo personal, considero que si se iba a elegir a una cinta por su mensaje, eran mejores opciones Arrival, que habla sobre la comunicación, la tolerancia, la paz, la empatía y el entender que se debe ver lo desconocido no como enemigo, sino como una oportunidad de aprendizaje; o Hidden Figures, que celebra y honra a tres talentosas afroamericanas que, con inteligencia y carácter, contribuyeron a que Estados Unidos pudiera llegar a la Luna. Incluso Lion, que muestra un mundo globalizado y el valor de la tecnología, sin olvidar a Manchester by the Sea, que tenía uno de los mejores guiones del año y que habla sobre el perdón y la redención.
No obstante, y pese al desencanto de los seguidores de La La Land, hay que reconocer que Moonlight es una buena película, una historia que nos recuerda la importancia de la autoaceptación y de encontrar tu lugar en este mundo; un mundo que, aunque continúa relegando a las minorías, sobre todo bajo el mandato del actual presidente de Estados Unidos, puede seguir cambiando no sólo gracias a trabajos como Moonlight, sino a las posturas políticas que hemos visto en Hollywood. Ambos son microuniversos, pero ojalá, poco a poco, resuenen cada vez más.