Diez conferencias de un crítico y dramaturgo galo sobre un admirado genio también francés, los cuentos completos de un escritor mexicano fallecido inesperadamente que constituyen su proyecto más ambicioso, una novela mexicana arrancada del olvido por una nueva editorial, un ensayo poético luso sobre el cuerpo que convive con imágenes y la novela de un colombiano que profundiza en los depósitos de contradicciones y violencias en los que la realidad latinoamericana allana sus principios son las novedades que nexos presenta en esta ocasión.


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Conferencia

Lenguaje, sensualidad y muerte: la rabia de escribir

Jules Lemaître (Vennecy, 1853-Tavers, 1914) determina que François-René de Chateaubriand (Saint-Malo, Bretaña, 1768-París, 1848) es, desde los escritores de los siglos XVI y XVII, el hombre que más ha influido en la lengua y el estilo; el hombre que fue capaz de introducir más música, más imágenes, más aromas, más toques sensuales en sus textos. Escribió frases embriagadoras sobre la voluptuosidad y la muerte. Todo el Romanticismo parece salido de él. “Tuvo la rabia de escribir, lo que no le impidió ser un eterno viajero”, afirmó Lemaître. En el prólogo a Chateaubriand en diez conferencias de Lemaître, André Maurois (Elbeuf, 1885-Neuilly-sur-Seine, 1967) escribió: “Una tentativa frustrada para hacer de su vida una obra de arte; después otra, ésta lograda, para hacer una obra de arte sobre su vida”. Las diez conferencias son: “Infancia y juventud. Viaje a América”, “Ensayo sobre las revoluciones”, “Los natchez/Atala”, “René”, “El genio del cristianismo”, “Los mártires”, “El itinerario de París a Jerusalén/El último abencerraje”, “Política”, “Las memorias de ultratumba” y “Últimos años. Conclusiones”.

Al referirse a Memorias de ultratumba —documento literario atemporal y epopeya descomunal de los tiempos convulsos que el escritor vivió como testigo y protagonista—, los editores de Chateaubriand en diez conferencias afirman que los hombres que se preparan una tumba en parajes únicos y solitarios son, o grandes orgullosos o espíritus divididos a los que aflige la necesidad de silencio y reposo. Nunca, desde su infancia, conoció Chateaubriand la paz interior. Todo en él fueron contradicciones, luchas atormentadas, alternativas, desgarramientos. Tuvo amor a la libertad y afición a la autoridad, ambición del poder y sentimiento del vacío, respeto temeroso del matrimonio y deseo de la aventura. Contradictorio, desestimó la acción y quiso los triunfos que la acción procura, despreció la imaginación y halló en ella su único refugio, unió la más negra melancolía a la alegría más infantil y la violencia de los sentimientos a la majestad de la expresión. Hombre del siglo XVIII y maestro del XIX, discípulo de Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, 1712-Ermenonville, 1778) y restaurador del cristianismo, libertino y creyente, durante toda su vida osciló entre la fe y la duda. Monárquico, escogió por amigos de su vejez a los enemigos de la monarquía, creador y modelo del René, destilador del veneno romántico, apareció ante sus amigos: Joubert, Molé Fontanes, como la más lúcida, la más clásica y la más realista de las inteligencias. Fue un ser complejo, que, en la mezcla de sus pasiones, encontró los elementos de los contradictorios personajes que, en sucesivos momentos de su vida, encarnó con colmada sinceridad.

Jules Lemaître, Chateaubriand en diez conferencias, prólogo de André Maurois, traducción de Iñaki Tofiño, Gerona, L’Art de la Memòria Edicions, 2018, 332 pp.

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Cuento

Una tetralogía que resulta una de las cumbres del relato en español

Lo volátil y las fauces (2018) es el libro inédito que cierra Micropedia, el proyecto más ambicioso de Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968-Querétaro, 2016). Bajo la edición de Jorge Volpi —albacea de la obra de Padilla—, Páginas de Espuma presenta en un estuche la Micropedia completa. Es decir, la reunión de sus cuentos en cuatro volúmenes que conforman un mundo único: Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y Lo volátil y las fauces. El estuche incluye un cuadernillo con homenajes que le escribieron amigos y escritores que lo leyeron y lo conocieron.  En él, el lector encontrará textos que indagan y recuerdan a Ignacio Padilla y su magnífica obra. Rosa Beltrán, Alberto Chimal, Ana García Bergua,  Santiago Gamboa, Fernando Iwasaki, Andrés Neuman, Edmundo Paz Soldán, Pedro Ángel Palou, Cristina Rivera Garza y Socorro Venegas fueron los autores convocados. Cervantino hasta la médula, fabulador incansable, Padilla creó una obra narrativa, ensayística y dramática que ha sido traducida a más de veinte idiomas y le consiguió cuantiosos premios nacionales e internacionales. Los cuatro libros “son partes de una misma arquitectura literaria que crece milimétricamente hasta lo más cercano que el lector viaje y se extiende hasta lo más lejano que el lector pueda mirar”. Con Ignacio Padilla y su obra “todo es factible y ‘fantaseable’ en ese viaje a las antípodas, a lo quimérico, a lo volátil,  que es su escritura”, manifiestan los editores.

“Quedó claro que la obra maestra de Nacho era esta Micropedia y que él sabía que lo era. Siempre quiso que los cuatro libros se publicaran juntos, como un todo orgánico”, aseveró Volpi. Concluyó: “Uno no puede sino sentir cierto escalofrío leyendo las últimas palabras [del] último libro de la Micropedia de Padilla: “Antes de desmayar alcancé a oír el sonido inconfundible de una piedra pequeña que rodaba a mi lado entre los muebles. No supe más: cerré los ojos y me dejé embarcar al Reino de las Sombras”. Así se despidió el gran escritor mexicano, capaz de arrojar luz a ese misterioso Reino de las Sombras.

Ignacio Padilla, Micropedia: Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y Lo volátil y las fauces, Ciudad de México, Páginas de Espuma, 2018, 4 volúmenes.

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Novela

El barquero del inframundo recupera personajes del norte de México

Celebramos el surgimiento de la editorial Los Libros de Caronte. La leyenda cuenta que Caronte era el barquero del inframundo, encargado de transportar las almas de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte para que dejaran de vagar sin rumbo y pudieran dar con el sitio que les correspondía en su nueva existencia. La figura del barquero mitológico adquiere preeminencia al relacionarse con los escritores que aguardan una nueva oportunidad para ser trasladados a las nuevas generaciones de lectores. Los Libros de Caronte —editorial fundada por Mauricio Montiel Figueiras, Héctor de Mauleón y Alejandro Borrego— buscan convertirse en un vehículo eficaz para que autores fallecidos de alta calidad logren alcanzar al público contemporáneo. La editorial integrará, en tres colecciones, un catálogo que recuperará libros que el tiempo y el mercado han relegado injustamente a las sombras. Los Libros de Caronte guían a los escritores muertos a los ávidos lectores. La colección de novela lleva el nombre del río que constituía el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos: Estigia. La selección de cuento es bautizada por el que según la mitología griega era uno de los cinco ríos del inframundo: Aqueronte. La colección de crónica y documento histórico se vincula con la moneda de plata que equivalía a la sexta parte de un dracma: Óbolo. Desde la perspectiva mitológica, el óbolo era el pago que se debía dar a Caronte por transportar las almas de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte y no dejarlas vagando a lo largo de las riberas durante un siglo.

El primer libro de la editorial constituye un rescate de atmósferas de amargura, desencanto, mucha luz y claroscuros. En La ventana hundida de Jesús Gardea (Delicias, Chihuahua, 1939-Ciudad de México, 2000) —novela publicada por primera vez en 1992 por Joaquín Mortiz— los personajes viven un drama estimulado por el deseo de algo que parece imposible alcanzar. Milán recibe en su oficina la visita de Corona, un hombre extraño que viene de parte de Sodi, quien años atrás ocupaba la misma oficina situada en algún pueblo indeterminado del norte de México, donde dejó papeles escritos a medias. Es difícil precisar qué quiere Corona de Milán. Sus talantes y palabras alcanzan para comprender que es un sujeto de cuidado, aunque se trate de un emisario de Sodi, quien, poco a poco, a través de insinuaciones, obtiene protagonismo en el texto. Al marcharse Corona aparece Mattiú, quien también le habla a Milán de la obsesión que tenía Sodi cuando usaba la oficina. A  través de fragmentos, de alusiones, de medias palabras, de múltiples detalles, de referencias a personajes remotos, de recuerdos, la poesía convertida en narrativa nos aproxima a la tragedia amorosa de un hombre que contagiaba a otros de su obsesión, de su imposibilidad para acercarse a la mujer, Ulalume, objeto de su amor-pasión. Agustín Ramos dijo: “Su obra […] se alumbra con algo difícil de hallar en estos tiempos: esperanza genuina”. Gardea afirmó en diversas ocasiones que se sentía fuera del círculo de intelectuales de renombre. Su único interés era escribir. Dejó claro que los escritores se hacen con el tiempo y surgen cuando parece que el olvido los sepulta entre los estantes de las librerías y las bibliotecas.

Jesús Gardea, La ventana hundida, prólogo de Eduardo Antonio Parra, Ciudad de México, Los Libros de Caronte, Colección Estigia, 2018, 152 pp.

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Ensayo

Circular de modo vacilante

“El error, es decir, circular de modo vacilante, solo es útil y profundamente humano cuando se hace alrededor de lo que no tiene respuesta, de lo que no está todavía decidido, de lo que aún nos espanta, de lo que aún nos confronta, de aquello sobre el cual aún se discute, argumenta, lucha”, escribió Gonçalo M. Tavares (Luanda, 1970) en Atlas del cuerpo y la imaginación. Teoría fragmentos e imágenes.

El cuerpo es el tema central del libro. El texto, de carácter ensayístico-poético, dialoga con un conjunto de imágenes producidas por el colectivo portugués de artistas-arquitectos Los Espacialistas.Tavares explora la interrelación de diversas disciplinas. Resulta una especie de recapitulación filosófica, artística, literaria, fotográfica y arquitectónica. Con Atlas del cuerpo y la imaginación Tavares atraviesa la literatura, el pensamiento y las artes. Aborda temas como la identidad, la tecnología, la muerte, los vínculos amorosos, la ciudad, las contraposiciones entre racionalidad y locura, alimentación y deseo. Una multiplicidad de fragmentos define un itinerario en medio del desconcierto del mundo. El libro se construye alrededor de cuatro ejes cuidadosamente entrelazados: I. El cuerpo en el método, II. El cuerpo en el mundo, III. El cuerpo en el cuerpo y IV. El cuerpo en la imaginación.

En Atlas del cuerpo y la imaginación, Gonçalo M. Tavares regresa a la obra de algunos pensadores y escritores contemporáneos trascendentales como Gaston Bachelard, Ludwig Wittgenstein, Michel Foucault, Hannah Arendt, Roland Barthes, Vergílio Ferreira y Clarice Lispector, entre otros. Con su mirada lúcida, Tavares se traslada con precisión y entusiasmo a través del laberinto que compone el mundo. “Sin embargo, a pesar de estas consideraciones, el lenguaje se vuelve visible, audible: los demás participan de él, lo reciben, son espectadores; mientras que lo que ocurre antes de la formulación de la palabra forma parte del mundo escondido del individuo, forma parte de lo imparable, de lo que nunca se podrá juzgar”, concluye Tavares.

Gonçalo M. Tavares, Atlas del cuerpo y la imaginación. Teoría fragmentos e imágenes, imágenes de Los Espacialistas, Ciudad de México, Universidad del Claustro de Sor Juana/Instituto Camões, 2018, 534 pp.

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Novela

Poner palabras en la penumbra que crece

“Me viene a la cabeza un recuerdo impreciso pero que inevitablemente asocio con la felicidad de la infancia: olor de aguas aceitosas, limo, residuos tóxicos, olor del mar apretado en una bahía sucia. Quizás haya algo así como un puerto al fondo del todo, una ciudad. Pero estas impresiones se disipan de pronto, si se me permite decirlo así. Si se me permite decirlo de algún modo. Esto no es tan serio como parece, solo intento decir algo, poner palabras en la penumbra que crece. Se disipan, digo, y lo que ocurre es que abajo suena el teléfono y nadie contesta”, dice el narrador de Los estratos de Juan Cárdenas (Popayán, Colombia, 1978), escritor que también resulta crítico de arte y traductor del inglés, francés y portugués, de autores como William Faulkner, Eça de Queirós y Thomas Wolfe. El escritor colombiano ganó con Los estratos el premio Otras Voces, Otros Ámbitos, que concede Ámbito Cultural El Corte Inglés a la mejor novela “de culto”.

La novela es una postura radical en pro de una literatura concebida como la transformación de la experiencia cotidiana y como reflexión sobre la manera en que se construyen los relatos personales, sociales e históricos. A través de una voz intervenida constantemente por otras, cuenta la historia de un individuo empeñado en reconstruir un recuerdo de su infancia —la fábula del diablo de Churipití—, mientras su vida privada se derrumba: su matrimonio naufraga. Es un viaje al pasado, un intento de recuperar cierto episodio infantil, entrevisto en sueños y alucinaciones, que resulta una esquizofrenia que no es individual sino colectiva, lo que hace que la voz se rompa y confunda creando, en palabras del autor, “el verdadero tejido” de la obra, una espesura de voces que representan distintos estratos o tipos sociales. Los estratos deja ver vínculos entre la experiencia personal y la violencia política y muestra una sociedad colombiana desigual. Se transforma en una profundización en la que se manifiestan los depósitos de contradicciones y violencias —de género, de raza y de clase— en los que la realidad latinoamericana allana sus principios. En Los estratos la Violencia aparece con mayúsculas.

Juan Cárdenas, Los estratos, Oaxaca, Almadía, 2018, 196 pp.

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