Lejos de haberse erigido en modelo hegemónico en Occidente, la democracia liberal ha dejado de concitar el entusiasmo de las mayorías electorales en muchos países. ¿Qué falló? ¿Cómo corregir el rumbo, apuntalar la legalidad, repensar la ciudadanía? Este 24 y 25 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, intelectuales, políticos escritores y activistas venidos de ocho países tratan de encontrar, si no la respuesta, sí las preguntas que es urgente formularse.


Hace casi tres lustros entrevisté a Gilles Lipovetsky a propósito de un concepto que acababa entonces de acuñar: el de hipermodernidad, fase si no superior sí subsiguiente de la posmodernidad, que él veía marcada por la desconfianza del Otro y la hipervigilancia herederas del 11-S pero también por el triunfo de los valores democráticos liberales en Occidente. Cómo explicar los casos de Cuba y Venezuela, le pregunté en ese tiempo en que Castro seguía con vida (y en el poder) y Chávez vivía su segundo periodo presidencial. Me respondió que como una anomalía al modelo, que tendería a corregirse con la imparable democratización.

Por una vez, se equivocó.

Y no sólo porque en los años subsiguientes serían electos en países occidentales jefes de gobierno refractarios a esos valores (Putin, Morales, Erdogan, Trump, Bolsonaro) sino porque, en ese mismo lapso, habríamos de ser testigos de fenómenos políticos construidos desde narrativas de la segregación y la exclusión en todo Occidente: el advenimiento del Brexit en el Reino Unido, el avance de partidos de ideología extremista en varios países europeos y las crisis políticas generadas en diversas naciones por la migración primero siria y después hondureña. Será también importante leer en esa clave el caso mexicano tras el triunfo electoral de un López Obrador que habría de hacerse con el control total del Legislativo, además de con el Ejecutivo, actor que ha sido recibido cuando menos con reservas por buena parte de lo que sus adeptos denominan “la comentocracia” y “la socialité civil” (mal signo).

El ahora presidente francés Emmanuel Macron lo formuló bien: los verdaderos ejes del pensamiento y la actuación políticos en nuestros tiempos no pasarían ya por la vieja división entre izquierdas y derechas sino por un polo conservador y otro progresista, presentes en la mayoría de los países y a los que sería posible adscribir a actores y formaciones nominalmente identificados con una u otra de las coordenadas hoy obsoletas. Ese cambio de paradigma habría de dar origen a un coloquio anual de la UdeG y la FIL Guadalajara que es mi privilegio coordinar y que decidimos nombrar De muro a muro al tomar como referentes temporales de tales transformaciones la caída del Muro de Berlín y la amenaza, esgrimida por el presidente Trump, de terminar de construir un muro divisorio en la frontera México-Estados Unidos.

La primera edición de De muro a muro, de vocación más bien generalista y realizada en 2017 en colaboración con la UNAM, reunió a intelectuales como Gary Gerstle, el propio Lipovetsky y Rob Riemen, políticos como Daniel Jadue y Pedro Kumamoto y escritores como Irvine Welsh para analizar los retos que suponen las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales del siglo XXI. Para la segunda, que llega este 2018 a la FIL Guadalajara, y a la luz del recrudecimiento de la crisis que enfrenta hoy el modelo democrático liberal, decidimos unir fuerzas con el CIDE para tratar de comprender qué de ese modelo concitó el rechazo de amplias franjas del electorado en diversos países y cómo corregir el rumbo para frenar el avance de populismos y autoritarismos.

Jesús Silva-Herzog Márquez, autor del brillante ensayo “Entre la tecnocracia y el populismo” publicado aquí mismo en Nexos, se nos impuso interlocutor obligado del australiano John Keane, autor de Vida y muerte de la democracia, y del académico austriaco avecindado en México Andreas Schedler —quien estudia hace tiempo problemas y vicios de las democracias— en una primera mesa, a la que decidimos sumar a Consuelo Sáizar, experta en políticas culturales con miras a la creación de ciudadanía. Al ser la crisis de la democracia una marcada por la problemática de las minorías culturales, organizamos también una mesa sobre interculturalidad y democracia, a la que han de acudir la activista por los derechos trans e indígenas Amaranta Gómez Regalado, la académica del CIDE experta en movimientos sociales María Inclán, el exalcalde de la diversa ciudad estadounidense de Los Ángeles Antonio Villaraigosa y la escritora checa Monika Zgustova, experta en el mundo soviético. Finalmente, nos pareció importante abordar las democracias no liberales con la presencia de dos escritores que las conocen de primera mano —el venezolano Alberto Barrera y la francovenezolana Laurence Debray— pero también del legendario periodista español Joaquín Estefanía —cuyo reciente libro Revoluciones se centra de manera importante en el espíritu del 68, sus consecuencias y su oposición— y del político mexicano Salomón Chertorivski.

Confiamos en que esas dos jornadas, con ponentes venidos de ocho países, nos permitan no encontrar certezas —noción asaz antidemocrática— sino plantear (y, sobre todo, plantearnos) las preguntas necesarias para contribuir en lo individual al apuntalamiento de una sociedad de ciudadanos, requisito mínimo para vivir en democracia.

Nicolás Alvarado
Escritor, coordinador general de De muro a muro y asesor de la Presidencia de FIL Guadalajara.
De muro a muro. La democracia en su encrucijada se celebra los días 24 y 25 de noviembre en la FIL Guadalajara; el programa completo está disponible en demuroamuro.mx.