El siguiente texto reúne de forma cabal los logros de la saliente administración del Fondo de Cultura Económica. El texto, que condensa ocho décadas de incesante labor editorial, subraya a su vez los retos que la nueva administración se encontrará al tomar las riendas de la editorial más importante de habla hispana.

El presente texto nos ofrece la oportunidad de cerrar nuestros ejercicios de rendición de cuentas con un sucinto informe global de esta administración: eso que llaman pliegues de mortaja en el lenguaje administrativo, con la idea de dejar huellas útiles para el análisis de este órgano de gobierno y responder a tres preguntas: ¿Qué se recibió? ¿Qué se entrega? ¿Qué se advierte en adelante?

Ante un cambio de administración como el que se avecina, una primera parte del informe se concentra en una visión cualitativa, más allá de los números —que también analizaremos— de la Institución y de lo realizado en la gestión actual. Partimos de la obligación elemental de conservar en buen estado el patrimonio institucional que se recibe. Y en este punto me da gusto informarles que en estos seis años el Fondo no sólo conservó su patrimonio más valioso: su catálogo, su legado más que octogenario de autores y títulos, sino que incluso rescatamos títulos y autores perdidos en el curso de otras administraciones. Además, le agregamos más valor con nuevos títulos, autores, series y colecciones, sin menguar, sino al contrario, los altos estándares de cuidado y calidad en su producción, ni el empeño en mantener accesibles los precios al público.

Nos toca ahora hacer entrega de este legado a la próxima administración, que, insisto: es el más importante catálogo del libro académico y literario y de literatura infantil y juvenil, en español, preservado y acrecentado, fíjense, a través de 14 cambios sexenales, en los que, igual, no faltaron grandes crisis políticas y económicas, rupturas de los grupos gobernantes, alternancias partidistas y sustitución de paradigmas, episodios a los que sobrevivió el Fondo con su catálogo en expansión. Cada nueva gestión le ha impreso su sello, sí, pero en estos 84 años ha subsistido lo medular de las políticas editoriales que mantienen su catálogo como el principal activo de la casa. Es su principal patrimonio, abundo ahora, tanto por su valor simbólico como por su valor económico. Por su valor simbólico, en tanto custodia, como institución del Estado mexicano, las obras de los grandes autores nacionales y de la cultura y el conocimiento universales. Y por su valor económico, porque rebasaría los mil millones de pesos un cálculo grosso modo del catálogo, con sus autores y traductores, su obra gráfica, sus contratos y sus ventas anuales, más el valor de su sello como marca de enorme prestigio nacional e internacional. Así, para asegurar la integridad de ese catálogo y mantenerlo vivo, reforzamos el programa de reimpresiones. Y así, buen número de obras vigentes que habían estado fuera de circulación, volvieron a estar disponibles tras ser puestas al día ya sea con nuevas traducciones, nuevos prólogos o con bibliografías renovadas. Por su parte, la programación de nuevos títulos de contenidos académicos en primeras ediciones, se ajustó en estos años al doble propósito del Fondo en este campo, de allegarle a las universidades las aportaciones de punta del saber internacional, por un lado, y por otro, de darle salida a las propuestas mejor valoradas de los investigadores nacionales.

Respecto al catálogo infantil, con las más de 100 obras publicadas en este sexenio, alcanzamos casi 700 títulos vivos. Y aquí destaco la continuidad en las colecciones pilares: Los Especiales de A la Orilla del Viento y A la Orilla del Viento, gracias a las cuales el Fondo se convirtió en un referente del fomento de la lectura temprana entre jóvenes y niños.

En conjunto, el catálogo ofrece características que rara vez conviven en las editoriales meramente comerciales: numerosos best-sellers que se convierten en asegurados long-sellers, como Noticias del Imperio de Fernando del Paso, El laberinto de la soledad de Octavio Paz, La peor señora del mundo de Francisco Hinojosa y Rafael Barajas, o Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda; o clásicos académicos universales, dirigidos a nuestro sistema de educación superior, al lado de propuestas innovadoras provenientes de nuestras universidades, conviviendo con breviarios que llevan la universidad a casa. Y éstos, a su vez, junto a arduas traducciones y rigurosas ediciones críticas de obras que ninguna editorial mercantil publicaría, pero cuya disponibilidad cumple una política pública del Estado para apoyar la formación académica. Éste sería el caso de las legendarias Lecciones de física de Richard Feynman, inconseguibles hasta ahora en español, o la inigualable nueva edición de El capital, acompañada de las más de cincuenta obras que el Fondo ha publicado en torno a Marx, o las ediciones críticas bilingües de la Biblioteca Immanuel Kant, o los cuatro volúmenes de la enciclopédica Edad Media de Umberto Eco, o títulos canónicos de estudios literarios como Mímesis de Auerbach, o los Romanticismos de Paul Bénichou.

Otro valor del catálogo acumulado en décadas y que se preserva al concluir esta gestión, es su extraordinaria diversidad, su contenido plural e incluyente:

• En historia: por una parte, están Leopold von Ranke y Jacob Burckhardt, y por la otra, Fernand Braudel y Jacques LeGoff.
• En política: por un lado, los liberales Giovanni Sartori o Norberto Bobbio, y por otro, los marxistas Sánchez Vázquez y Bolívar Echeverría.
• En filosofía, lo mismo Peirce y Russell que Adorno y Walter Benjamin.
• En interpretaciones de México: Enrique Florescano y Antonio García de León conviven con Eugenia Meyer y Eduardo Matos Moctezuma.

Finalmente, otra característica de la oferta del Fondo atiende a las diferencias en las necesidades de lectura y la capacidad económica de los lectores. Incluso para el mismo título, ofrecemos ediciones acordes con los diversos segmentos del mercado. Por ejemplo: el Hernán Cortes de José Luis Martínez aparece lo mismo en una edición abreviada y económica (en Breviarios) que en otra edición anotada y académica (en Historia); Los de abajo,de Mariano Azuela, se publicó hace tiempo en ediciones ilustradas nada menos que por Diego Rivera y Orozco (en Tezontle) y ahora se encuentra en centenares de miles de hogares mexicanos gracias a la Colección Popular. De manera general, tenemos las célebres colecciones crítico-académicas con PVP medio: Letras Mexicanas, Filosofía, Antropología, Sociología, junto a colecciones de máxima economía: Popular, Breviarios, A la Orilla del Viento, Biblioteca Universitaria de Bolsillo. Y junto a los clásicos álbumes ilustrados empastados del catálogo infantil, hemos producido masivamente ediciones a costo mínimo de esos mismos títulos para apoyar los programas de pre-primaria y primaria.

Y así, el catálogo del Fondo que nos disponemos a entregar a una nueva gestión, conforme a las normas establecidas, para su custodia, conservación y expansión, es, pues, una suma de clásicos y de vanguardias, y a la vez un retrato de la vida intelectual de México e Iberoamérica. Preservarlo equivale a preservar una piedra angular del patrimonio cultural de nuestro continente y del mundo del libro en español. A cada gestión le ha correspondido: reconocerlo, mantenerlo vigente y ampliarlo como parte de una política pública de claro corte social y de consciente espíritu humanístico y plural.

Vamos ahora a las herencias operativas del Fondo, tanto como casa editorial como en su actividad librera.

Como casa editorial, hemos heredado y ahora transferimos a quienes nos sucederán, un mecanismo de toma de decisiones editoriales apoyado en comités que se integran con los más renombrados especialistas en cada campo. En la presente gestión, el funcionamiento de estos comités editoriales ha evolucionado: de las sesiones plenarias anuales o bianuales, con el consabido ritual del desahogo de una carpeta de dictámenes a consideración,/ a un sistema de consulta directa a través de medios digitales: correo electrónico, videoconferencia, solicitud telefónica para dictaminación, entrevista con el especialista de cada comité, lo que nos ha permitido contar con comités editoriales modernos, ágiles y que, literalmente, ofrecen retroalimentación continua y expedita.

Y ya en su condición de librero, el Fondo abrió en esta administración 17 de las 36 librerías con que cuenta en la República, por lo que casi una de cada dos librerías del Fondo fue abierta en esta administración. Y ello, sin invertir en inmuebles, entre otros gastos, gracias a la alianza con entidades académicas y culturales. Y, aunque menos visible, fue muy importante atender en paralelo un problema desatendido en décadas y que se complicó en grados potencialmente riesgosos: el del control de inventarios y pagos a otros fondos editoriales. Para atenderlo creamos un Nuevo Sistema de Administración de Librerías, un software desarrollado por el propio Fondo que concentra en las oficinas centrales la información de las ventas generadas en todos nuestros establecimientos y ofrece, entre otros rendimientos:

• Un control efectivo de inventarios, a detalle y al momento, con el registro de las ventas tanto de títulos del sello propio como de otros fondos editoriales entregados en consignación, y
• Un esquema que permite verificar que las liquidaciones de cada una de las consignaciones de otros fondos editoriales correspondan puntualmente a las ventas efectivas.

Es decir, ya no se requerirán labores forenses para identificar devoluciones y mermas.

La red cuenta con 36 librerías: 12 son propias; 23, asociadas con instituciones educativas o culturales, y una librería virtual. Pues bien, la totalidad de las librerías propias, más 18 de las asociadas, ya han migrado al nuevo sistema, por lo que sólo faltan cinco, que se integrarán en diciembre, en los términos de sus contratos.

Faltaría hablar de dos herencias críticas que recibirá la nueva administración. Por un lado, del financiamiento, hasta ahora no resuelto en las condiciones de seguridad y previsibilidad que se requiere, del equivalente del 20% en promedio del gasto anual de las 10 filiales con que cuenta el Fondo en otros tantos países —ya que el otro 80% por ciento se financia con los ingresos generados por las propias filiales—. Y, por otro lado, de las nuevas reducciones en los ingresos fiscales destinados al Fondo en el techo presupuestal notificado para 2019, el primer año de la próxima administración.

En cuanto al primer punto, las 10 filiales internacionales han sido excluidas por tercer año consecutivo de la asignación de recursos fiscales, a pesar de que en sus 13 librerías registraron en lo que va del año un millar de actividades de promoción de la imagen de México a través de la presencia de sus libros y sus autores. Y a pesar, además, de lo que significan en términos de prestigio internacional de nuestro país, de que son autosuficientes en un 80% y de que venden 4 de cada diez de los libros producidos por el Grupo Fondo (como llamamos sede mexicana sumada a las filiales). Resolver con la Secretaría de Hacienda el mecanismo para proveer a las filiales de los recursos para cumplir su misión, es una asignatura que dejamos pendiente para la próxima gestión. O bien, determinar el destino de esta red mexicana de vasos comunicantes del conocimiento y de la creación artística y cultural de nuestros países, en el entendido de que se trata de un legado que se antoja irrenunciable para la presencia de México en el mundo.

La otra herencia crítica que recibirá la siguiente administración es la insuficiencia ya crónica de recursos fiscales asignados cada año al Fondo en los techos presupuestales de origen, que descienden a niveles de riesgo en la propuesta de presupuesto para el primer año de la próxima gestión. Y es que dicho presupuesto de recursos fiscales, notificado apenas este 7 de noviembre, considera únicamente 129.7 mdp para el Fondo en 2019, cifra menor en 27.2 mdp a la asignación original de 2018, de 156.9 mdp, (que de por sí ya era inmanejable para un funcionamiento del Fondo en sus estándares históricos de producción y distribución). En los pasados seis años, gracias a una incansable gestión del Fondo, combinada con la receptividad generosa de nuestra coordinadora sectorial, la SEP, fue posible resolver esta tendencia a través de ampliaciones presupuestales. Hoy, para alcanzar en 2019 el monto del presupuesto modificado y ejercido por el Fondo en este 2018, la próxima administración tendría que contar con un aumento del 127%, respecto de los 129.7 mdp que le han autorizado hasta hoy.

Consideramos obligado advertir que con ese presupuesto, de las 511 obras programadas para publicarse el próximo año, tan sólo se podrían editar 57, el 11%. Por otra parte, de los compromisos de pago de regalías sería posible cubrir únicamente el 15% de lo que se destina anualmente, con un efecto previsible de pérdida de autores y títulos fundamentales. Un escenario así empobrecería drásticamente el catálogo, además de que la cancelación de contratos con agencias internacionales tendría repercusiones graves a mediano plazo, incluso en el ámbito legal.

Las consecuencias en caso de prevalecer una reducción así de recursos fiscales, serían desastrosas en las ventas y, por tanto, para la generación de recursos propios. Habría que cerrar librerías. Adicionalmente, la reducción prevista en servicios personales redundaría en la cancelación de ocho departamentos o 6 coordinaciones, indispensables para sacar adelante los programas. Incluso, fíjense,  si se dedicara todo el presupuesto operativo a las actividades sustantivas, para producir tan solo los magros frutos mencionados, no alcanzaría entonces para los servicios básicos, como el suministro de energía eléctrica y agua, limpieza, impuesto predial, alquiler de transporte, fletes y gasolina para movilizar la distribución de libros, además de 320 contratos también necesarios (como los de aseguramiento de bienes inmuebles, obligatorios por ley; los uniformes, obligatorios por contrato colectivo; en fin, la seguridad, protección y vigilancia de las instalaciones; compra de material de empaque, entre otros).

En fin, para funcionar en sus estándares históricos de producción y venta de libros, el Fondo requeriría para el ejercicio del próximo año, alrededor de 164.3 mdp adicionales a la cifra asignada, para alcanzar un presupuesto de recursos fiscales de 294 mdp como el de este cierre de cuentas, que permita generar ingresos propios por 200 mdp y así completar el presupuesto del próximo año con un total de 494 mdp.

De la edición y producción de libros

Entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2018, recibimos 496 manuscritos y, tras 43 sesiones de dictaminación, se aprobaron 138 propuestas y se rechazaron 358. El total se eleva ya a la cifra de 4,252 manuscritos recibidos y dictaminados durante el sexenio.

Y en cuanto a la producción editorial, al corte del 30 de septiembre, publicamos un total de 310 títulos impresos en papel: 90 primeras y nuevas ediciones y 220 reimpresiones, además de 186 libros electrónicos.

Por cierto, durante el sexenio se ha cumplido la meta que nos propusimos de publicar 300 libros electrónicos al año, con lo cual, al finalizar esta administración habremos digitalizado más del 50% de nuestro catálogo impreso vigente.

Por otra parte, al cierre del tercer trimestre tuvimos un desequilibrio en el cumplimiento de las metas: se rebasó la del número de ejemplares al grado de que para septiembre ya se había cumplido la meta anual en un 115%, pero nos quedamos cortos en la meta de títulos producidos. Y si bien ya hemos normalizado el ritmo en el número de títulos publicados: tan sólo al día de hoy hemos alcanzado ya los 410 títulos (80.2% de la meta anual), es importante decirles el origen de este desequilibrio ya superado: los concursos ganados por el Fondo para ventas institucionales, que obligaron a destinar una parte considerable del presupuesto de producción a confeccionar un alto número de ejemplares —algo bueno para las ventas— pero a costa de la reducción del número de títulos lanzados.

Y así, en lo que corresponde al número de ejemplares, de enero a septiembre se produjeron ya más de 2 millones de ejemplares, de los cuales 1.1 millones fueron novedades y 900 mil reimpresiones.

Y para el sexenio, la producción en nuestra sede mexicana asciende 11.9 millones de ejemplares.

En el caso de nuestras filiales fuera de México, de enero a septiembre la producción editorial comprendió un total de 72 títulos, con un tiraje de 137,700 ejemplares. De éstos, 50 fueron novedades y 22 fueron reimpresiones. Mientras que  a lo largo de esta administración y hasta el 30 de septiembre de 2018, el conjunto de nuestras filiales había producido  861 títulos (372 novedades y 489 reimpresiones). El tiraje total sexenal de nuestras filiales fue de 2 millones 700 mil ejemplares, de los cuales, 870 mil correspondieron a las novedades y 1 millón 800 mil a reimpresiones.

Sumando la producción de la casa matriz y la de las filiales, obtenemos el muy apreciable resultado de 4,314 títulos publicados a lo largo del sexenio (1,296 novedades y 3,018 reimpresiones), con un tiraje que asciende a 14.5 millones de ejemplares.

Por otra parte, mantener activo el catálogo como legado principal del Fondo exigió recontratar con autores, agencias y titulares de derechos un total de 181 títulos, de los cuales 49 son de autores nacionales, 61 de autores extranjeros y 71 títulos corresponden a acuerdos de coedición con filiales. Para ello hemos ejercido, sólo en lo que va del año, 16 millones de pesos por concepto de regalías.

A lo largo del sexenio, se habrán cubierto en total más de 74 millones de pesos en regalías y alrededor de 21 millones de pesos en anticipos, una cifra que se mantiene en sus estándares históricos, en beneficio de la imagen de solidez y seriedad del Fondo como marca internacional.

En cuanto a la venta de derechos, de enero a septiembre se concretaron 38 licencias del catálogo académico y literario (4 de ellas por obra completa, al francés, al chino simplificado y al inglés); del catálogo infantil y juvenil, en el periodo se vendieron 14 obras a 5 idiomas (italiano, sueco, portugués y chino simplificado y chino tradicional).

En cuanto a los resultados sexenales, el Fondo ha vendido a editoriales extranjeras 290 licencias del catálogo académico y literario (de las cuales 25 corresponden a obras completas) a 14 idiomas y del área infantil más de 120 títulos a 16 idiomas.

Y es la hora de pasar a las publicaciones más destacadas al tercer trimestre del ejercicio anual:

Décimas a Dios de Pita Amor: como parte de las conmemoraciones de nuestros autores centenarios.
El mercurio volante de Carlos Chimal, biografía novelada del humanista novohispano Carlos de Sigüenza y Góngora; con gran éxito en un recorrido del autor y la obra, en colaboración con el Fonca, por el corredor cultural iberoamericano constituido por nuestras filiales.

Entre nuestras principales novedades no literarias destaco aquellas que son muestra de la pluralidad del catálogo y de la atención sin censura a todos los temas del debate público:

1968 explicado a los jóvenes de Gilberto Guevara Niebla,
Acoso, ¿denuncia legítima o victimización? de Marta Lamas,

La contienda por la educación: globalización, neocorporativismo y democracia de Carlos Ornelas.

Entre las principales nuevas ediciones están:

El azar de los hechos de Cosme Álvarez
Psicoanálisis y existencialismo de Viktor E. Frankl
Los condenados de la tierra de Frantz Fanon, un clásico de los años 60 que ahora merece una edición enriquecida con un nuevo epílogo de Gérard Chaliandm,  y
Convivencia y utopía de Rodrigo Martínez Baracs.

Y de las novedades publicadas por el área de Niños y Jóvenes, destaco:

El huésped y otros relatos siniestros de Amparo Dávila, un homenaje a esta escritora que cumple 90 años y cuya obra narrativa y poética ya se ubica en nuestro catálogo literario;
Las etapas del día, una antología dirigida a jóvenes para celebrar los 50 años del Premio de Poesía Aguascalientes. (Con este título se inaugura la colección Resonancias de libros ilustrados para jóvenes y adultos.

Entre las publicaciones de nuestras filiales para este periodo, vale subrayar:

De Argentina:

Una arqueología de lo político: regímenes de poder desde el siglo XVII de Elías Palti, y
Conjurar el miedo. Ensayo sobre la fuerza política de las imágenes de Patrick Boucheron

De Colombia:

Ángeles clandestinos de José Antonio de Ory
Cómo tener siempre la razón de Moisés Wasserman Lerner, y
Un poco más de azul de Mario De Sá-Carneiro

De Chile:

Poesía continua de Waldo Rojas, y
• el 4° y último tomo de la Historia política de Chile, coordinado por Iván Jaksic y María Susana Gazmiri

Finalmente, de Perú:

Adiós Ayacucho de Julio Ortega y
Una incursión por la historia del cine latinoamericano de Melvin Legrand.

En cuanto a otras aportaciones al enriquecimiento del catálogo, en esta administración iniciamos también la colección de Comunicación, que llega ya a 15 títulos, y que coronamos en este trimestre con el lanzamiento en México y España de La comunicación de la administración pública de María José Canel, único en este campo en nuestra lengua, y cuya presentación en México auspiciaron los centros educativos más importantes en esta disciplina: CIDE, UNAM, INAP y el Tec de Monterrey.

Por otra parte, contra la tradición de pasadas administraciones del Fondo de publicar, al margen de las colecciones establecidas, los llamados “libros institucionales”, generalmente para celebrar la labor de los gobiernos en curso, la serie Reformas, que analiza cada una de las realizadas a partir del Pacto por México, quedó ubicada en la colección de “Administración Pública”. Consta, por un lado, de 16 breves volúmenes, dirigidos al gran público y que, a escasos meses, ya habían merecido una reimpresión. Por otro lado están lo cuatro tomos dirigidos al público más involucrado, a cargo de especialistas nacionales e internacionales, en diálogo crítico sobre esas reformas. En su morral encontrarán estos cuatro volúmenes.

Finalmente, corresponde dar un buen ejemplo del rescate de títulos y autores perdidos para nuestro catálogo en el curso de otras administraciones: la recuperación y la reimpresión de La marcha de la locura. La sinrazón desde Troya hasta Vietnam, de Barbara Tuchman, un estudio sobre la insensatez en los gobiernos a lo largo de la historia.

De la promoción de obras

Sólo en el periodo de enero a septiembre de este 2018 realizamos 530 eventos de promoción, con la presencia de casi 25 mil asistentes.

Durante el sexenio se llevaron a cabo más de 5 mil actividades en México y se contabilizaron alrededor de 154 mil asistentes. Entre 2012 y 2017 se llevaron a cabo 893 presentaciones del libro del catálogo del Fondo; hubo 1,594 eventos culturales como conferencias, charlas, homenajes, exposiciones, actividades de fomento a la lectura y talleres de escritura e ilustración.

Estas actividades fueron muy diversas: atendimos lo mismo al público especializado de la Feria del Libro Medieval, que a públicos tan juveniles como los que dominaron la Gran Venta Nocturna de agosto, que tuvo ventas por 4.65 millones de pesos correspondientes a 39,326 ejemplares.

Muy concurrida resultó también la exposición-homenaje Juan José Arreola y el Fondo, otro de nuestros autores centenarios. Pusimos también en 9 de nuestras librerías, en vísperas del semestre escolar en curso, una Feria de Libro Universitario. Y a través de nuestra Galería del Pensamiento Contemporáneo colocamos una amplia oferta en nuestras dos principales librerías de la capital.

Adicionalmente, fueron numerosos los proyectos encabezados por nuestros autores que se realizaron en CCHs, escuelas normales, primarias y secundarias. A ello hay que agregar las actividades de fomento a la lectura en la Estación de Lectura del pasaje Zócalo-Pino Suárez del metro, en el Palacio de Bellas Artes, en la recién inaugurada Estación de Lectura del Centro Cultural en Pátzcuaro, y en el Centro Cultural “La Estación”, en Apatzingán. A éstos agregamos los talleres de ilustración con el Museo Nacional de Arte (munal), el Museo de Memoria y Tolerancia, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y las Secretarías de Cultura de Puebla y Guerrero.

Todo ello, en la búsqueda del Fondo de nuevos espacios para alcanzar a un público cada vez más diverso y numeroso interesado en la formación lectora.

Como resultado de la reestructura del Fondo, se fortaleció el programa de actividades de formación lectora. En  2013, en medio de una de las mayores crisis de violencia generada por las bandas criminales en Michoacán, el Fondo de Cultura Económica recibió la encomienda presidencial de desarrollar un centro cultural en Apatzingán, del que surgió un modelo de gestión para una cultura de paz, del que ya les hemos hablado aquí.

En 2014, en el marco del Festival del Libro y sus Lectores con que celebramos el ochenta aniversario del Fondo, llevamos a cabo el “Carnaval A la Orilla del Viento” y el coloquio internacional “Los libros que hacen crecer a los niños”. Importantes personalidades internacionales debatieron con nosotros sobre los temas más relevantes del mundo editorial. Y aquí destacamos el diálogo entre Jorge Herralde y Carlo Fertrinelli hablando de las fusiones entre casas editoras. Muy memorable también,  la mesa de debate sobre el papel y lo digital, liderada por Nicholas Basbanes y Michael Bhaskar, además  del Booktuber Fest. Alberto Chimal y Karen Villeda hablaron con el público más joven sobre la literatura electrónica; y nos visitaron los más populares booktubers (jóvenes reseñistas de libros en la red) para compartir su experiencia como formadores de lectores.

En 2015 lanzamos el primer concurso internacional de booktubers bajo el lema “Lee, graba y comparte”. Se trata de que muchos niños y jóvenes compartan sus experiencias lectoras.

 En 2016 celebramos los 25 años de la colección de literatura infantil A la Orilla del Viento, con una serie de actividades que refrendaron la condición del Fondo como referente obligado de la literatura infantil y juvenil.

A su vez, a lo largo del sexenio, las filiales del FCE en el extranjero realizaron en total casi 7 mil actividades, 1,200 destinadas a la promoción del catálogo y sus autores, así como 5,600 a la difusión de las diversas expresiones culturales de nuestro país. Para estas actividades se contabilizaron más de 400 mil asistentes.

Pero aparte de la buena imagen de México que propician en lo externo nuestras sedes en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Perú y Venezuela, internamente realizaron durante el sexenio importantes esfuerzos para mejorar sus operaciones.

Por una parte, han reorientado sus gastos, reduciendo el gasto corriente e invirtiendo en remodelaciones y reacondicionamiento de espacios en un muy eficiente programa de dignificación de estas representaciones mexicanas en el mundo. Y así:

• En lo que va del año, el gasto operativo se redujo de 4.9 millones de dólares en 2017, a 4.4 millones en 2018.
• La generación de ingresos distintos a la venta de libros, aprovechando la infraestructura de nuestras filiales, significó de enero a septiembre casi medio millón de dólares por alquiler de espacios. Es el caso de Colombia, Guatemala, Estados Unidos y Brasil. Además, por concesión de espacios para cafeterías, reciben ingresos Perú y Argentina.
• Con la totalidad de sus ingresos, las filiales sufragan como se ha dicho, el 80% de sus gastos de operación, por lo que requieren anualmente un apoyo del 20% de sus gastos: alrededor de 20 millones de pesos.

A lo largo del sexenio, el conjunto de las filiales ha disminuido en promedio su déficit operativo en un 10%, pero tan sólo en los últimos nueve meses presenta una disminución del 31% comparado con el mismo periodo del 2013.                          

Un último aspecto de la transformación de las filiales internacionales del Fondo radica en el énfasis con que han proyectado su sello mexicano de su origen, como lo verán en este video en sus actividades más recientes.

De las ventas

En las cuentas de la sede mexicana y de las filiales, las ventas totales registradas al tercer trimestre de 2018 ascienden a 2 millones y medio de ejemplares con un importe de 170 millones de pesos, con lo cual superamos la meta prevista para este periodo en 47% en ejemplares y 5% en valores.

Al mes de diciembre se proyecta una venta anual de casi 3 millones de ejemplares equivalentes a 227 millones de pesos, que sería la cifra más alta de esta administración.

Las cifras por canal de venta se pueden apreciar en el siguiente cuadro:

canal de venta

2018

cierre proyectado a

 

realizado de ene.-sept.

diciembre, 2018

 

ejemplares

valores

ejemplares

valores

Clientes (librerías ajenas)

510,962

34,844,211

731,000

48,336,683

institucional

750,000

13,225,970

750,000

13,225,970

librerías

686,262

94,201,313

955,510

137,138,323

librería virtual

15,058

1,937,595

21,885

2,743,859

SUMA

1,962,282

144,209,089

2,458,395

201,444,836

Exterior

496,207

25,163,469

509,848

25,774,705

TOTAL

2,458,489

169,372,558

2,968,243

227,219,541

 

Por lo que toca a la apertura de librerías, al mes de septiembre, se han inaugurado un total de 6 en asociación con otras instituciones. Mientras n el sexenio, como quedó dicho,  se inauguraron 17 librerías del Fondo en el país, cuatro más de las esperadas según el plan original de 2 librerías al año; la última fue la recientemente inaugurada Isidro Fabela, en Metepec.

Destacamos, por otra parte, que, en la toma física de inventario de este año, se identificó una existencia de 1,274,118 ejemplares en nuestras librerías, que importan 133 millones de pesos, con una merma de 1.46% en volúmenes, que mejora la meta estimada de 2.5%.

Del comportamiento presupuestal y financiero

Aquí quiero empezar con un reconocimiento cabal a la SEP, nuestra coordinadora sectorial, porque entre septiembre y noviembre recibimos los últimos apoyos presupuestales previstos en las ampliaciones acordadas a principios de año, y que se tradujeron en un total de 137.1 mdp de incrementos; lo que permitirá disponer al cierre de 2018 de un presupuesto modificado de recursos fiscales de 294 mdp, contra los 156.9 del techo presupuestal de origen.

La captación de recursos propios, derivada de estos recursos fiscales, se proyecta a diciembre en 218 millones de pesos.

En cuanto a los datos del tercer trimestre, la captación de ingresos propios al cierre de septiembre ascendió a 149.5 mdp, lo que nos dio un cumplimiento de 101% del presupuesto programado, de 147.9 mdp. Así, a septiembre los ingresos recibidos sumaron 352.6 mdp: 203.2 mdp de recursos fiscales y 149.5 mdp de propios.

En cuanto a los egresos, también se observan resultados favorables en razón de que se tenía programado ejercer 351.1 mdp y se pagaron 350.2 mdp, lo que representa el 99.8% de cumplimiento en el ejercicio del gasto, es decir, logramos, prácticamente, un subejercicio nulo.

Todo esto ha permitido, por tercer año consecutivo, no incrementar el monto de la disponibilidad presupuestal final (producto de subejercicios previos) que se mantuvo en 50.2 mdp.

Finalmente, para allegarle recursos adicionales al Fondo, en la segunda mitad de la administración presentamos solicitudes de saldo a favor de IVA ante el SAT y logramos la recuperación de 20 de 36 solicitudes por 14.9 mdp. Asimismo, se obtuvo —por primera vez— la exención del impuesto predial (desde el tercer trimestre de 2015 y hasta 2018) para los seis inmuebles del Fondo en la Ciudad de México.

Por último, la siguiente administración recibirá una nueva estructura organizacional y funcional que sigue cada paso de la cadena del libro y alínea funciones y puestos, homogeniza los tramos de control, optimiza la administración y mejora el control de los recursos.

 Para concluir esta administración —y también terminar este informe—, en este último tramo de la gestión se dio cumplimiento a lo señalado en el “Acuerdo emitido por la Secretaría de la Función Pública para la Regulación de los Procesos de Entrega-Recepción y de Rendición de Cuentas de la Administración Pública Federal”.

 En ese sentido, el auditor externo concluyó la auditoría de nuestros estados financieros con una opinión favorable sin salvedades. Esta auditoría se une a las 33 auditorías del sexenio (practicadas por la Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de la Función Pública y el Órgano Interno de Control del Fondo) cuyas observaciones han quedado cabalmente solventadas.

En el curso del actual proceso de transición, hemos emprendido un esfuerzo especial por hacer pública toda la información que pudiera ser de interés sobre el Fondo, sus áreas sustantivas y su gestión. En primer lugar, hemos cumplido con lo que pide la normatividad: por ejemplo, hemos hecho públicos todos los contratos de nuestras áreas administrativas (que ahora se pueden consultar en el Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia, SIPOT). Asimismo, hemos cumplido al 100% —y esto casi ninguna entidad lo ha logrado— con la tarea de subir al catálogo de investigación documental la totalidad de expedientes clasificados.

Pero hemos ido más allá de las obligaciones normativas de transparencia. Al respecto, hemos diseñado el Portal de información 2012-2018, un nuevo sitio de internet que hace pública una amplia gama de datos, histórico-retrospectivos, comerciales, administrativos, presupuestarios y editoriales.

La página ha estado disponible desde el 31 de octubre y basta una visita para pasear por nuestra red de librerías o recorrer nuestras filiales; consultar datos y gráficas de presupuesto, recursos humanos, recursos materiales o ventas; enterarse de lo más sobresaliente de nuestro catálogo, recordar a los directores fundadores de esta institución, entre muchas otras cosas… un sitio público, abierto y transparente que reúne orgánicamente la información general del Fondo, y en particular la del sexenio que termina, en soporte digital, fácilmente accesible y actualizable por las administraciones venideras. Qué mejor que concluir este informe con la mención de este testimonio digital de la rendición de cuentas.

 

José Carreño Carlón
Director del Fondo de Cultura Económica (2013-2018)


1 En el ciclo comercial de las mercancías en consignación suele presentarse en nuestra industria un desfase entre las cifras de ventas y las de ingresos. En nuestro caso ocurre que el importe de las ventas del fondo editorial propio a otras librerías, realizadas durante el último trimestre del año,  se ingresa durante el primer trimestre del año siguiente (cuentas por cobrar) mientras que  las ventas de otros fondos editoriales realizadas en nuestras  librerías durante el mismo último trimestre del año, se liquidan en el primer trimestre del siguiente año (cuenta por pagar).