Una novela sobre los laberintos de la enfermedad, la biografía del escritor y primer presidente democrático de Checoslovaquia y el primero de la República Checa, la recuperación de una joya del periodismo del siglo XX, un repaso breve de la formación de un individuo como lector influido por la delincuencia común y los bajos fondos de la Ciudad de México y un inventario ensayístico de filias, fobias y caprichos son las recomendaciones de novedades de nexos en esta ocasión.


• Novela

Informe de la enfermedad y exploración del pasado

El narrador de Perseguir la noche, el más reciente libro de Rafael Pérez Gay (Ciudad de México, 1957), se asume como “un coleccionista de sombras”: tiene calles y espectros, fantasmas con los que se encontrará en el Centro de la Ciudad de México de las postrimerías del siglo XIX.

Escribe un informe. Narra episodios de una novela postergada, inacabada, en la que la muerte y el fracaso de Ignacio Manuel Altamirano se perciben como ecos en la esquina de Tacuba y Eje Central. Entonces irrumpe la enfermedad, rayo fulminante: orinó sangre, aviso de cáncer. Un carcinoma de vejiga, dos tumores de 0.5 centímetros. Intervenciones quirúrgicas, la anestesia percibida como “un estado alterado de la conciencia que permite viajar al interior de uno mismo”, noches en el hospital, la vida del enfermo en cautiverio, mucho dolor: la mudanza “al mundo oscuro de la enfermedad”. Quimioterapia vesical y un largo tratamiento de infiltraciones uretrales de una vacuna llamada BCG. Evasión de la enfermedad en “pasajes sombríos del pasado”. La recreación de una genealogía. Niebla de recuerdos. La lectura de El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer de Siddhartha Mukherjee.

Y persiste la novela de los Modernistas: “Perseguir la noche se convirtió en un modo radical de fundar un espacio privado; soñar, evadirse de la sanción moral de los tiempos de don Porfirio. La Revista Moderna que fundaron Couto y Valenzuela en el año de 1898 estaba en las calles de Bolívar y Madero”, escribió Pérez Gay tras evocar a José Juan Tablada, Amado Nervo, Ciro B. Ceballos, Bernardo Couto, Julio Ruelas (“El dolor, el deseo, la muerte”), Alberto Leduc y Rubén M. Campos, quienes “ardieron en los fuegos de la bohemia y el dandismo. Detestaban el día”. Historia cultural de la Ciudad de México, informe médico, itinerario del dolor, libro contra la Muerte en sentido canettiano, Perseguir la noche constata a Pérez Gay como un refinado narrador del sufrimiento y la desaparición. El narrador se cuestiona: “¿Qué buscamos en el pasado? Una sombra de lo que pudimos ser, un fantasma de nosotros mismos”.

Rafael Pérez Gay, Perseguir la noche, Ciudad de México, Seix Barral, 2018, 200 pp.

 

• Biografía

Václav Havel: “un escritor maravilloso, ingenioso y original”

A Václav Havel (Praga, 1936-Vlčice, 2011) no se le puede reducir a la categoría de disidente o de político, afirma el diplomático y biógrafo Michael Žantovský (Praga, 1949) en Havel. Una vida. El hombre fue también un pensador formidable que intentó constantemente aplicar los resultados de su proceso intelectual, así como los criterios éticos que estaban en ese proceso, a su compromiso práctico en el ámbito de la política. Žantovský reconoce que fue amigo entrañable del primer presidente democrático de Checoslovaquia (1989-1992) y el primero de la República Checa (1993-2003).

Žantovský explora su faceta literaria: “Havel fue un escritor maravilloso, ingenioso y original”. La tesis de Žantovský es que su éxito en ese ámbito no le debía nada a su renombre público como disidente o como político. Fue un factor previo a la conversión de Havel en el preso de conciencia checoslovaco más famoso, y mucho antes de que llegara a ser presidente. Para Žantovský la carrera pública de Havel impuso limitaciones a su actividad como escritor. Los momentos culminantes de su obra creativa llegaron a mediados de los años 60, con obras de teatro como Una fiesta en el jardín y El comunicado. No fue visto con buenos ojos por los comisarios comunistas para el arte. Aun así disfrutó de una considerable libertad artística, y de oportunidades durante aquel periodo. Odcházeni [La retirada] fue su última obra de teatro, que empezó antes de embarcarse en la presidencia y concluyó poco después de abandonarla. El periodo que transcurre entre sus primeras obras y la última contiene pequeñas joyas, dice Žantovský, como las obras de un solo acto Audiencia e Inauguración, dramas morales como La tentación, hazañas como la Ópera de los mendigos y Largo desolato, y lo que podría considerarse fracasos, como Los conspiradores y El hotel de montaña.

Las dos autobiografías con forma de entrevistas con Karel Hvížďala, Dálkový výslech [Interrogatorio a distancia] y Sea breve, por favor, exhiben la capacidad de introspección de Havel como su humor subversivo. Sus escritos en prosa, en el auge de su etapa como disidente, entre los que se incluyen algunos de sus ensayos más célebres y la original obra epistolar Cartas a Olga, son híbridos de escritura creativa, filosofía y prosa política. Algunos de ellos claramente han superado la prueba del tiempo y las circunstancias cambiantes, asevera Žantovský.

Michael Žantovský, Havel. Una vida, traducción de Alejandro Pradera, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 798 pp.

 

• Periodismo

Entre acero y hormigón

“Un gran puente es una construcción poética dotada de una belleza y una utilidad perdurables”, escribió Gay Talese (Nueva Jersey, 1932). Alfaguara recupera una crónica que el maestro del periodismo escribió hace más de 50 años. El puente es el segundo libro del el reportero estadounidense, publicado en 1964, cuando era parte de The New York Times. Durante cinco años, Talese escribió artículos sobre la construcción del puente colgante Verrazano-Narrows, una gran obra que uniría Brooklyn con Staten Island: con sus 4,176 metros de longitud, es el puente colgante más largo de Estados Unidos y el sexto del mundo. Con El puente Talese inmortalizó a los trabajadores cuyos nombres no aparecen en las crónicas.

Con frecuencia Talese se colocaba un casco de seguridad y seguía los pasos de los trabajadores, “observando durante horas cómo subían y bajaban por los cables de acero al modo de arañas, o cómo apretaban tornillos con sus llaves inglesas, sentados a horcajadas sobre las vigas”. El escritor se preguntó: “¿a quiénes pertenecerán las huellas impresas sobre los tornillos y vigas de esas edificaciones tan vertiginosas en una ciudad tan inmensa? ¿Quiénes serán esas personas que caminan sobre el alambre provistas de botas y cascos de seguridad, que se ganan el pan jugándose la vida en lugares donde una caída suele ser fatal y donde los familiares y compañeros de los fallecidos consideran sepulcros los puentes y los rascacielos?”.

El puente, que aparece ahora por primera vez en español, aborda las historias que rodearon la construcción del monumento al esfuerzo humano. Tras reeleer el texto —considerado una joya del periodismo del siglo XX— Talese afirmó: “me he vuelto a ver a mí mismo, he vuelto a visitar mi juventud”.

Gay Talese, El puente, traducción de Antonio Lozano, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 208 pp.

 

• Crónica

Testimonios de aprendizaje

“Todo lo que escribo apesta a muerte.” La frase de J. M. Servín (Ciudad de México, 1962) atraviesa Nada que perdonar. Crónicas facinerosas como una bala. A través de la crónica y el relato confesional, Servín indaga en un par de cuestiones que han rondado en su cabeza durante años: ¿Cómo pudo convertirse en escritor? ¿Cómo se hace un escritor? Repaso breve de su formación como individuo y como lector influido por la delincuencia común y los bajos fondos de la Ciudad de México, Nada que perdonar. Crónicas facinerosas es el espacio en el que J. M. Servín recrea “la ciudad donde nadie es inocente”.

Recuerda su infancia errante, debida a las continuas premuras económicas de sus padres, hasta que acabaron en el “Infiernavit” de Iztacalco. Posteriormente evoca París y sus calles.

Narra que desde niño encontró en la lectura una compañía ideal para escapar de responsabilidades y de la convivencia derrotista de su familia que lo curtió para sobrellevar los conflictos en las calles donde creció. A decir de Sergio González Rodríguez: “El poder adversario de la forma de relatar de J. M. Servín es algo excepcional en las letras de lengua española. Refiere el lado oscuro de la vida, las pulsiones, la supervivencia, la sustancia negativa que encubre lo cotidiano”.

J. M. Servín, Nada que perdonar. Crónicas facinerosas, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 256 pp.

 

• Ensayo

Reflexionar y encantar a los lectores

A lo largo de los ensayos literarios que componen No leer, Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) propone una impar teoría de la lectura. Entre los comentarios de un determinado libro y las digresiones biográficas surgidas de apuntes sobre Parra, Levrero, Pavese, Millán, Riveyro, Tanizaki, Bolaño, Natalia Ginzburg y Puig, el acto mismo de leer se convierte en el eje del volumen, a pesar de la paradoja del título.

Los textos reunidos son complementarios al grueso de su obra, como Formas de volver a casa y Mis documentos. Se trata de ensayos que indagan y exponen sus ideas y obsesiones. Incluye “declaraciones de amor” a las fotocopias, a la penumbra, a la palabra “borrador”, a la poesía chilena y a los orilleros del boom latinoamericano. A la vez resulta un “inventario de filias, fobias y caprichos, delicioso álbum de citas, proyectos frustrados”. Su obra ha sido traducida a veinte idiomas y relatos suyos han aparecido en revistas como The New Yorker, The Paris Review, Granta, Tin House, Harper’s y McSweeney’s. Su única meta es reflexionar y encantar a los lectores.

Alejandro Zambra, No leer, Barcelona, Anagrama, 2018, 312 pp.