El matemático Marcus du Sautoy (Londres, 1965) participó en el Hay Festival Querétaro 2018, que en esta edición incrementó su interés por la divulgación científica. Du Sautoy conversó sobre los límites del conocimiento científico y el concepto de la conciencia.

Marcus du Sautoy (Londres, 1965) emprende un viaje hasta las fronteras del conocimiento. Hace alarde de su campo de estudio: “La ciencia es la reina. Nos ha proporcionado la mejor arma para luchar contra el destino. En la lucha constante de la raza humana contra la muerte, la ciencia es su mejor aliada. Es la reina no sólo en lo tocante a la lucha por la supervivencia, sino también a la hora de mejorar nuestra calidad de vida”.

“La razón por la que el universo es tan fascinante —y no una simple extensión uniforme de materia— es que, gracias a la gravedad, unos átomos atraen a otros átomos”, afirmó el matemático en el Hay Festival Querétaro 2018, que en esta edición incrementa su interés por la divulgación científica. Cuestionado por la complejidad del cerebro humano, el matemático multidisciplinario acepta la intranquilidad: “Lo que me desconcierta es que todo esto parece subrayar la naturaleza casi irresoluble del problema de la conciencia. No hay ningún indicio de que sobreviva algo de nuestra conciencia después de la muerte. Los budistas llevan dos mil años explorando sus propias conciencias desde dentro, usando técnicas de meditación. Nosotros, por el contrario, lo hacemos desde fuera usando el fMRI, los electrodos y la psicofísica, pero básicamente nuestras conclusiones suelen coincidir. Quizá la respuesta intelectualmente correcta sea permanecer agnóstico. Al fin y al cabo, eso es lo que significa haber encontrado una pregunta que no tiene respuesta”. Expone sus dudas y sus laberintos mentales de forma muy atractiva.

Lúcido y ameno, Marcus du Sautoy aseveró: para entender cualquier ciencia hacen falta las matemáticas; son el mejor idioma, “el lenguaje de la naturaleza”. Por ello estudió en la Universidad de Oxford, donde es catedrático de matemáticas. Fue profesor invitado en el Collège de France y la École Normale Supérieure de París, en el Max Planck Institut de Bonn, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Nacional Australiana en Canberra. Guiado por su pasión por las matemáticas, ganó el premio Berwick de la London Mathematical Society. Pero procura expandir constantemente sus áreas de conocimiento, actividad que no tiene fin.

Du Sautoy es un divulgador excepcional de las matemáticas, tanto en la prensa escrita como en la televisión y los múltiples foros a los que asiste. Ha publicado, entre otros libros, La música de los números primos, Simetría y Lo que no podemos saber (Acantilado, 2018).

El matemático afirma que el deseo de saber está programado en la psique humana: “Como formuló Aristóteles en la primera línea de su Metafísica, comprender cómo funciona el mundo constituye una necesidad humana básica”. Y siempre hay más preguntas que respuestas: ¿De qué manera podemos saber cómo las neuronas y las sinapsis desencadenan el pensamiento? ¿Pueden los cerebros investigar sobre ellos mismos, o este análisis entra en un círculo vicioso infinito del que es imposible escapar?

En Lo que no podemos saber planteó siete fronteras: primera frontera: los dados de casino, segunda frontera: el violonchelo, tercera frontera: el pomo de uranio, cuarta frontera: el universo con recortables, quinta frontera: el reloj de pulsera, sexta frontera: el robot parlante, séptima frontera: el cracker navideño. Du Sautoy las plantea como una progresión científica en la que participa de diversas disciplinas para explicar facetas del conocimiento.

Afirmó que la primera vez en la historia en que se le dio tanta publicidad a un logro científico fue la teoría de Einstein: “Revolución en la ciencia”, se leía en el Times de Londres.

Usa la ciencia como su herramienta de argumentación. “La razón por la que vemos matemáticas en todas partes es porque somos una expresión física de las matemáticas”, dijo.

Pero salió de la zona de confort de las matemáticas y se dirigió hacia los conceptos de las neurociencias, las ideas de la filosofía y las teorías de la física. Ha requerido una manera diferente de pensar. Por ello su proceso creativo es multidisciplinario. La conclusión de Marcus du Sautoy es una bella metáfora: parece que el cerebro actúa como una orquesta.

 

Alejandro García Abreu
Ensayista y editor.