Una colección de ensayos sobre el lenguaje y las palabras que se prestan a los juegos, una ambiciosa novela sobre la supervivencia y las relaciones que contiene una filosofía de la vida, siete cuentos que demuestran una firme conciencia ética, un libro sobre estatuaria que busca adentrarse en la China profunda y la poesía completa de una escritora desdichada constituyen las recomendaciones de novedades de nexos en esta entrega.

• Ensayo

Dos lenguas maternas y palabras primorosas

Fernando Iwasaki (Lima, 1961) se considera un hispanohablante de fronteras entre Perú y España, Andalucía y América o Lima y Sevilla. Usa el humor —antídoto contra la solemnidad— para alumbrar distintas realidades pertenecientes al habla española y al habla latinoamericana: sus “dos lenguas maternas”. En Las palabras primas —libro sobre la lengua ganador del IX Premio Málaga de Ensayo en el que el escritor se refiere a “palabras primorosas”— habla del flamenco y América Latina, se aproxima a la idea de extraterritorialidad y escribe sobre el “ensayo como territorio risueño y propicio para la divagación desenfadada”. Considera al humor como un cristal. “Las palabras primas son las que se prestan a los juegos y las que siempre nos permiten hacer cosas con la lengua”, escribió. Comparte hallazgos y perplejidades. Por ejemplo, recuerda la frescura de las guayaberas y anhela introducir en Andalucía la palabra “ahorititita”, “concepto inversamente proporcional a su connotación temporal”. Celebra a Cervantes y al Inca Garcilaso, hombres que “viajaban con libros y panes, papas y papeles, por la feroz geografía del idioma español”. Iwasaki esgrime una mirada cuestionadora. El volumen concluye con el exquisito texto “La lengua paterna”, en el que reflexiona sobre la muerte de su padre y la figura de su abuelo japonés.

Fernando Iwasaki, Las palabras primas, Madrid, Páginas de Espuma, 2018, 256 pp.


• Novela

Belleza y sensibilidad hacia la muerte

Con Fractura, Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) regresó a la novela de largo aliento tras El viajero del siglo (2009, ganadora del Premio Alfaguara y del Premio de la Crítica). La sensibilidad poética de Neuman cruza la novela. En Fractura el señor Watanabe —supérstite de la explosión de la bomba atómica en Hiroshima— se entera del desastre nuclear de Fukushima. Un afluente de recuerdos y cavilaciones lo conmina a emprender un viaje hacia la zona de la catástrofe, ya que vincula ambos acontecimientos. Cuatro mujeres que marcaron la vida de Watanabe en París, Nueva York, Buenos Aires y Madrid cuentan sus vidas y sus recuerdos del sobreviviente a Jorge Pinedo, un periodista argentino que investiga cataclismos nucleares. El protagonista franquea vidas, países, épocas y desdichas. La estructura del libro incluye proverbios zen y haikus, observaciones sobre la vida en pareja y sentido del humor, reflexiones sobre el amor y tratamiento de la supervivencia, memoria y diversas cicatrices. E impera la muerte: “La sensibilidad hacia la muerte, considera, es la base del aprecio por cualquier belleza”, se asevera en la novela. Las evocaciones generan un eco: “Hacia el final de sus estudios secundarios, Yoshie se enteró del suicidio de Tamiki Hara, que el día de la bomba había regresado a Hiroshima para depositar las cenizas de su esposa”. Y dejan una marca: “Él me explicó que en su lengua hay palabras tan esenciales como muerte, por ejemplo, que no tienen un equivalente exacto”. A través de un hombre japonés víctima de los ataques a Hiroshima y Nagasaki —donde murió su familia—, Neuman conecta eficazmente diversas realidades.

Andrés Neuman, Fractura, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 496 pp.


• Cuento

Una firme conciencia ética

Elizabeth Costello, personaje de de J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940), es uno de los seres más complejos de la narrativa contemporánea. La conferenciante que resulta un álter ego femenino del escritor sudafricano protagoniza un libro que hilvana ensayos, publicado en 2003, año en que fue galardonado con el premio Nobel. También aparece en su novela siguiente, Hombre lento (2005). Siete cuentos morales contiene de nuevo a Elizabeth Costello. Tiene 75 años y una firme conciencia ética. El libro reúne cuentos escritos entre 2003 y 2017. “El perro” versa sobre un can que intimida a una mujer que pasa cotidianamente ante su puerta. Ella quisiera armonizar con él. “Una historia” explora la infidelidad de una mujer casada. “Vanidad” trata el dilema de la apariencia en la ancianidad. “Una mujer que envejece” despliega la ternura de Costello. En “La anciana y los gatos” se aborda la animalidad desde la acogida de gatos asilvestrados. “Mentiras” es un relato epistolar en el que el hijo, John, cuenta a su mujer, Norma, el crepúsculo de su madre. Y “El matadero de cristal” consiste en un homenaje a Heidegger (“El torrente. La crecida. Heidegger vislumbra cómo sería esa experiencia, la experiencia de abandonarse al torrente de ser, pero se resiste”). El compromiso ético de Coetzee se impone: “A los viejos les atañe morir bien, mostrar a los que siguen cómo puede ser una buena muerte. En esa dirección va mi pensamiento. Me gustaría concentrarme en morir bien”, es una de las conclusiones. Se trata del genio de John Maxwell Coetzee/Elizabeth Costello en estado puro.

J. M. Coetzee, Siete cuentos morales, traducción de Elena Marengo, Ciudad de México, El hilo de Ariadna/Literatura Random House, 2018, 128 pp.


• Ensayo

Un profundo amor a China

Victor Segalen (Brest, 1878-Huelgoat, 1919) supo que a partir de su estatuaria se adentraría en la China profunda. Viajó durante años por Tahití y la Polinesia, pero su gran pasión fue China, donde aprendió su lengua, vivió largos periodos y realizó tres importantes expediciones arqueológicas. El etnógrafo y médico de la marina francesa convertido en arqueólogo y escritor, consciente de que las esculturas definen mucho una civilización, intentó desentrañar la cultura china. Según Jesús Ferrero, autor del prólogo, “lo más emocionante del texto de Segalen es el viaje que va haciendo hacia atrás, buscando los orígenes más oscuros y difusos de la cultura”. Así demuestra “su profundo amor a China”. Segalen escribe: “He buscado durante largos años la huella que el tiempo de Confucio pudo dejar en la piedra, el trazo de esos hechos legendarios y humanos”. El libro abarca las quimeras del mausoleo de Qin Shi Huang, la época feudal de los Zhou, los tiempos de Confucio, los Zhou occidentales y los Shang. Concluye con los grandes ancestros: los Xia, los Emperadores Sabios.

Victor Segalen, Los orígenes de la estatuaria china, prólogo de Jesús Ferrero, traducción de Hugo Castignani, Madrid, Siruela, 2018, 112 pp.


• Poesía

El sedimento de la desdicha

La gloria de Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) creció gracias a los biógrafos: un supuesto suicidio, desequilibrios mentales y varias depresiones caracterizaron la figura de la escritora argentina. Pero su poesía prevalece. A los 19 años publicó su primer libro, La tierra más ajena, constituido por cierta oscuridad. En una ocasión escribió: “Sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Es una sensación que no comprendo perfectamente; es algo vago, lejano, pero lo sé y lo aseguro”. La poesía de Pizarnik muestra el desamparo y la soledad en la esfera de la imaginación. Su proceso creativo resulta, a la vez, enriquecedor y atormentado. Creó un mundo poético que contiene el sedimento de la desdicha y un espectro de sensualidad. El volumen incluye varios textos inéditos, recuperados de una carpeta con 41 hojas mecanografiadas y corregidas a mano por la autora. Octavio Paz, amigo de la poeta, aseveró que la obra de Pizarnik lleva a cabo una “cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas”.

Alejandra Pizarnik, Poesía completa, edición a cargo de Ana Becciu, Ciudad de México, Debolsillo, 2018, 472 pp.