“El gran malentendido. Wolfgang Paalen en México y el surrealismo disidente de la revista DYN” es una exposición dedicada a un artista fundamental de la primera mitad del siglo XX, pero sobre todo a uno de los proyectos editoriales más interesantes de las vanguardias históricas en nuestro país. La muestra en el Carrillo Gil reúne obra del propio Paalen, fotografías de Manuel Álvarez Bravo, así como pinturas y dibujos de Carlos Mérida y Miguel Covarrubias. Es una excelente manera de adentrarse en los caminos que llevaron al surrealismo europeo hasta el expresionismo abstracto americano.

Fotografías: Diego Jacob Cano

El Museo Carrillo Gil le dedica en este momento una exposición a un artista fundamental de la primera mitad del siglo XX, Wolfgang Paalen (1905-1959) pero sobre todo a uno de los proyectos editoriales más interesantes de las vanguardias históricas en nuestro país: La revista DYN. Esta muestra está compuesta de 134 piezas entre las que cabe destacar una serie de tintas chinas del propio Paalen, que recuerdan irresistiblemente a Kandinski, junto con máscaras de hueso de ballena Inuits y muñecas Hopi, fotografías de Manuel Álvarez Bravo, así como pinturas y dibujos de Carlos Mérida y Miguel Covarrubias, entre muchos otros. El recorrido es una excelente manera de adentrarse en los tortuosos caminos que llevaron al surrealismo europeo hasta el expresionismo abstracto americano, pasando por las culturas prehispánicas mesoamericanas y el ritualismo totémico de la costa de la Columbia Británica.

Wolfgang Robert Paalen nace en Viena a principios de siglo XX, nada menos que en la Wienzeilenhaüser del famoso arquitecto Otto Wagner. Es el hijo de un adinerado inventor y  comerciante judío converso quien se encuentra entre los creadores de la aspiradora, además de poseer una considerable pinacoteca y ser un importante patrón para los museos de Berlín y Viena. Su madre fue una actriz de origen alemán y, en sus residencias de Viena y Styria, solían entretener los Paalen a artistas de la talla de Gustav Mahler y Walter Gropius. Se trata de los años dorados del imperio austrohúngaro y la inteligenzia Vienesa. De hecho el paralelismo con la vida de otro vienés, Ludwig Wittgenstein, es interesantísima y merecería un estudio específico; ambos perderían a sus hermanos por el suicidio y Paalen terminaría por seguirlos definitivamente una mañana de 1959 en Taxco.

Wolfgang Paalen comienza su carrera artística en Paris,  a inicios de los años treinta, al unirse brevemente al taller de Fernand Léger antes de formar parte del colectivo de artistas Abstraction-Création compuesto por pintores como Kandinsky, Klee, Mondrian, Hans Arp o Sophie Taueber. Por mediación de Paul Eluard, en 1935, Paalen conocerá a André Breton y se uniría al círculo de los surrealistas en Paris, intentando escapar del formalismo de la abstracción europea:

Habiendo hibernado en el Polo Norte del arte, (…) y hallado cada vez más insoportable la estrechez sectaria, el vegetarianismo intelectual y el  formalismo academizante del medio “abstracto”, al entrar en contacto con los surrealistas me pareció que abandonaba un ambiente de sordomudos para encontrarme al fin con hombres enteros. Solo en el surrealismo hallaba la experiencia enteramente vivida, el ensayo heroico de una síntesis integral que ya no admitía una separación arbitraria entre la expresión plástica y la poesía, entre la poesía y la vida. Solo ahí se jugaba el gran juego sin reservas, ahí solamente el arte retomaba el color de la vida y la vida cotidiana se volvía el arte supremo.1

Frente a la inminencia de la guerra, Paalen realizaría un viaje por América del norte, en 1939, llegando primero a Nueva York antes de realizar un largo recorrido por la costa pacífica de Canadá y Alaska acompañado de su mujer, la poeta y pintora Alice Rahon, y de la fotógrafa Eva Sulzer. El encuentro con el arte y la cultura Inuits sería un momento de quiebre fundamental en su pensamiento y su obra que inauguraría su periodo “totémico”.  Las huellas de este viaje fueron recopiladas y presentadas en la revista DYN bajo la forma de un diario de viaje y reflexión poético-etnográfica, editado por entregas bajo el título de Paisaje totémico,acompañado de las fotografías de Eva Sulzer.2 En la exposición del Carrillo Gil se pueden apreciar también algunas de las imágenes documentales, filmadas por el mismo Paalen durante este viaje, que constituyen un documento invaluable y poco estudiado de la obra plástica del artista austriaco.

A finales de ese mismo año, Paalen llega a México bajo de invitación de Diego Rivera  y Frida Khalo, a quien había conocido en París. Pese a la insistencia de Breton, Paalen mantuvo mucha distancia con Trotsky (vivía a unas cuadras de éste y de la casa azul). Paalen siempre se mostró muy crítico de las interpretaciones de Hegel y de Marx dentro de los círculos surrealistas, además de despreciar el lado paternalista y falocrático3 de ciertos personajes revolucionarios. La amistad con Rivera y Khalo sufriría mucho por estas diferencias políticas que se aunaron a otras de orden estético (Paalen no mostró mucho interés por el muralismo). Su relación terminaría definitivamente después del asesinato de Trotsky, debido al revivido culto a la personalidad de ambos a la figura de Stalin.

En enero de 1940, gracias a la colaboración del poeta peruano radicado en México César Moro, Paalen organiza la Exposición Internacional del Surrealismo en México a través de su colección privada, además de una exposición personal en la galería JulianLevy de Nueva York ese mismo año, donde entra por primera vez en contacto con el incipiente grupo de los expresionistas abstractos americanos, en particular con Jackson Pollock y Robert Motherwell (quienes colaborarían en la revista DYN). La anécdota quiere que en una de estas reuniones donde Paalen presentó su técnica del fumage, (que consiste en utilizar el calor de una vela y el humo para afectar la pintura todavía fresca), Pollock4 hubiera declarado “Yo puedo hacer eso sin humo”. Sea como sea, la amistad mutua entre los artistas neoyorkinos y los exiliados surrealistas sería el caldo de cultivo de la aventura DYN.

Este proyecto editorial único en México se llevó a cabo entre 1942 y 1944, produciendo 6 números, con el 4 y 5 dedicados exclusivamente al arte Amerindio y publicados como número doble. Esta revista publicada por la editorial Quetzal del propio César Moro, cuenta con la lista de colaboradores más impresionante de las publicaciones de vanguardia de la época con textos de teoría de Motherwell y del propio Paalen (algunos firmados con el seudónimo Charles Givors), acompañados de textos de creación de Henri Miller y Anaïs Nin, poemas de Moro, fotografías de Manuel Álvarez Bravo y Martín Chambi, e ilustraciones de Alexander Calder, Henri Moore o Jackson Pollock.

En su primer número DYN (del griego tó dynatón: lo posible) se define de entrada como una revista (anti)surrealista, como lo expresa Paalen en su texto Farwell to Surrealism, donde crítica al movimiento encabezado por André Breton y su obsesión con una filosofía hegeliana mal interpretada. El interés y la radicalidad de la revista se presenta entonces en reacción al hegelianismo positivista del surrealismo pero incorporando sus reflexiones en cuanto al inconsciente y al automatismo. Del surrealismo también recupera la relación estrecha entre pintura y poesía, así como su interés por la antropología y la arqueología. Sin embargo, desde el inicio DYN se posiciona fuertemente y de manera muy original en la tensión entre ciencia y arte, y particularmente a partir del advenimiento de la física cuántica post-einsteiniana: “La ciencia y el arte tienen ambas sus raíces en la imaginación; forma y sentido no pueden ser separados, ya que ningún concepto mental puede ser inteligible sin asumir la forma. Pero es igualmente falso tratar de poetizar la ciencia (error surrealista) así como hacer arte científico (error abstracto)”.5 Y También “[Dyn] entiende el arte como una ecuación rítmica del mundo, complemento indispensable a la ecuación lógica que hace la ciencia, porque solamente de la cooperación de ambas podrá ser creada una nueva ética, capaz de terminar con el obscurantismo metafísico y religioso”.6

De este modo, entre sus páginas encontramos un equilibrio inestable entre textos de teoría plástica, de antropología y arqueología americana, y reseñas y artículos sobre la física cuántica desarrollada por Plank y Shrödinger, entre otros. El número amerindio en este sentido es específico en el desarrollo de la revista, ya que se concentra exclusivamente del arte de las américas. En este número Paalen desarrolla un largo texto sobre el arte totémico de américa del norte. Miguel Covarrubias presenta un texto sobre las piezas de Tlatilco, recientemente descubiertas. La obsesión con los antiguos Olmecas acompañaría a Paalen hasta su muerte. Mientras, Maud Worcester Makemson escribe un artículo sobre las diferentes correlaciones en el fechado de los mayas, en relación con los ideogramas descifrados hasta el momento y la observación astronómica. También hay dibujos del propio Covarrubias de piezas olmecas, fotografías del norte de Canadá de Eva Sulzer, y de las ruinas incas de Martín Chambi que acompañan el texto Coricancha de César Moro, además de algunos poemas aztecas traducidos por Eduard Seler. En este número es donde Paalen expresará de manera más clara sus teorías sobre el matriarcado arcaico en su texto Nacimiento de fuego.

De este modo podemos apreciar la teoría del montaje que precede a la organización de materiales en DYN. La aventura que se propone Paalen es la de crear una Imagen Nueva a partir del encuentro y la colisión de estos materiales en apariencia heterodoxos. Para él, el arte es una necesidad constante del ser humano. “El hombre comienza donde el arte comienza” y frente al “fracaso de la religión, el arte es quizás, nuestra última oportunidad para un nuevo humanismo”. Pero ese nuevo humanismo y esta nueva imagen deberán surgir del encuentro entre formas antiacadémicas que logren abstraerse de los cánones occidentales (de ahí la importancia del arte americano) e incorporar la nueva imagen del mundo producida por la física moderna. El crédito de Paalen está en haber comprendido hasta qué punto las concepciones modernas de la física entran en conflicto con la descripción idealizada del arte occidental. Así como en la física, la no causalidad, la dispersión y la indeterminación son los principios rectores de un cambio de paradigma que rompe con 200 años de una cierta representación del cosmos; así mismo en el arte esta ruptura debe ser comprendida e interpretada.

En este sentido se vuelve evidente hasta qué punto las investigaciones realizadas en DYN pudieron informar el desarrollo de la plástica norteamericana; Motherwell fue un colaborador y traductor de Paalen y la transmisión que él llevó a cabo sería fundamental para el desarrollo de la obra de artistas como Barnett Newman, Mark Rothko y Jackson Pollock. DYN abrió por primera vez “lo posible” del encuentro entre una ciencia física en revolución con la imaginación y la emoción rítmica del plano y del color junto con la fuerza “totémica” y poética del arte ritual. En los término de Paalen parafraseado por Paz: “La verdadera pintura, figurativa o abstracta, es siempre prefigurativa”.7

 

Martín Molina Gola
Cineasta egresado del CUEC.

El gran malentendido. Wolfgang Paalen en México y el surrealismo disidente de la revista DYN
Museo de Arte Carrillo Gil
Av. Revolución 1608
Hasta el 14 de octubre


1 “Adiós al surrealismo”, Wolfgang Paalen.

2 Una excelente traducción y edición de Arte totémico, acompañada de Paisaje totémico, está próxima a publicarse en un volumen de la colección Adugobiri del Laboratorio Nacional de Materiales Orales y el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, a cargo de Enrique Flores e Isaac Magaña Cantón.

3 Una de las obsesiones de Paalen a lo largo de su vida sería de las líneas matriniliales y los matriarcados arcaicos.

4 Quien se encontraba en un momento anterior a los drippings realizando pinturas de inspiración chamánica y bajo la influencia del arte americano.

5 Wolfgang Paalen, Form and Sense. New York ,1945.

6 Wolfgang Paalen, “Durante el eclipse”, DYN 6, 1944.

7 Octavio Paz, Wolfgang Paalen. Préface à une rétrospective, Cátalogo de la exposición póstuma organizada por Geo Dupin en la Libraire Loliée, 1960.