Jorge Herralde (Barcelona, 1935), uno de los mejores editores del mundo, fundó Anagrama hace 49 años. Recientemene, la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona lo celebró con el acto El gran ingeniero editorial. Homenaje a Jorge Herralde. Publicamos una versión del texto leído en la sesión de clausura del 23 Máster de Edición de la casa de estudios catalana.

Postal de El gran ingeniero editorial. Homenaje a Jorge Herralde.

Como bien sabemos, atravesamos unos tiempos en los que todo conspira contra la lectura, contra la edición, contra las librerías (esos oasis ciudadanos). Unos tiempos de enormes complejidades e incertidumbres en tantos ámbitos, sociales, políticos, culturales. Concentración editorial cada vez más concentrada, drásticos cambios tecnológicos, etc., etc., en esta inesperada sociedad del algoritmo. En opinión de Roberto Calasso, en un siglo hemos pasado del Dadá al Big Data. De la subversión total al deseo del control total.

Sin embargo, hay más vocaciones editoriales que nunca, y esto también es un fenómeno global, mientras los editores independientes veteranos siguen al pie del cañón. Editores todos ellos que practican la edición , según la famosa fórmula de Giulio Einaudi, que publican en busca de la excelencia, ésta es su única brújula, sin olvidar, claro está, la supervivencia. No desaparecerán, la pulsión editorial persistirá y los encontraremos diseminados aquí y allá en tantas naciones, una secta orgullosa e irreductible. Sísifos felices, quizá.

Otra profecía aboga por otra realidad: así como en el siglo XX hubo la llamada “generación perdida” americana, Faulkner, Scott Fitzgerald, Hemingway y compañía, ahora se habla de otra “generación perdida” bien distinta. En muchos países los libreros constatan que aquellos lectores entre veinte y cuarenta años han desertado de la lectura. Mientras tanto, como dijo recientemente el amigo Gustavo Guerrero, responsable de la literatura en lengua española en Gallimard, “el campo cultural es como un inmenso estadio lleno de gente gritando, los editores, los escritores, la prensa”.

Bien, pese a estas visibles amenazas, en la famosa disyuntiva que planteó Gramsci, “pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”, yo he militado durante décadas en el optimismo de forma estentórea. Ahora sigo militando pero, digamos, de forma algo más afónica.

Como es sabido, Barcelona es la capital de la edición en lengua española y también es la capital de la edición literaria. Quiero destacar los nombres de Janés y de Barral, también Destino, desde la posguerra. Luego el trío de editoriales de los años sesenta, Lumen, Tusquets y Anagrama, entonces diminutas pero que nos colamos en los ochenta en la Champions junto a los grandes grupos con total desenvoltura y bastante éxito. Y ya al final de los noventa y principios del siglo XXI Salamandra, Acantilado, Minúscula, Asteroide, Blackie Books y tantas otras. Y en esta ciudad que tiene la suerte de ser bilingüe y así poder disfrutar de ambos idiomas, en el ámbito de la edición en catalán, la Selecta, Edicions 62, con Castellet al frente, y luego Quaderns Crema, Edicions de 1984, La Campana, la resurrección de Club Editor, y así hasta L’Altra Editorial y también tantas otras, a modo de necesaria carrera de relevos.

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Peleando por encima de mi peso, utilizando la metáfora del boxeo, con los consiguientes topetazos, empezando por la censura franquista: casi cincuenta años on the road y relativamente ileso, no era previsible.

 

Jorge Herralde
Editor. Fundó Anagrama y fue su director entre 1969 y 2017. Ha sido reconocido con varios premios: el Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural, el Targa d’Argento La Stampa Tuttolibri, el Atlàntida y el Reconocimiento al Mérito Editorial de la Feria del Libro de Guadalajara, entre otros. Es Oficial de Honor de la Excelentísima Orden del Imperio Británico y Commandeur de l’Ordre des Arts et des Lettres de Francia.