El vodka sabe mejor con el corazón roto. (@SoyDanielCura)

Pierdo, luego existo. (@DesafinadO)

Cometería faltas de ortografía por ti. (@albayvalle)

Se es o no se es: he ahí el palíndromo. (@juanlumora)

Es oficial, hoy no tengo ganas de trabajar. (@don_provinciano)

Lo mejor de casarme fue separarme. (@juanalajirafa)

Si alguna vez llegase a venerar a un dios, sería a aquel que demostrase que inventó la papa. (@ischabekannt)

Sólo tocaré fondo si me acompaña el mariachi. (@igriega_eme)

Si tocaste fondo, ponte unos flotis. (@espia_rusa)

—¡¡Paco!! ¡¡¿¿Estás usando mi colonia otra vez??!!
—Me has pillado in fraganci. (@Frenopatix)

Todo es relativo, menos usted, que es imbécil absoluto. (@aurmar89)

Me ha picado un mosquito. Que se joda. (@HyPunto)

Andá a saber si lo que vos leés es lo que yo escribí. (@reversionada)

Soy como el día lunes:
• Nadie me ama
• Nadie me extraña
• A nadie le importo (@FloresNadiu)

Estoy pensando en la situación del país y no sé qué me preocupa más, si la situación del país o mi cerebro funcionando. (@tetricmachine, tuitera colombiana)

Hola, Erdoğan: Según la teoría de la evolución, los hombres descendemos de los cuadrumanos, menos los turcos, que descienden de los otomanos. (@elgranPerich)

“Es mejor ser odiado por aquello que somos que ser amados por la máscara que llevamos.” (Jim Morrison, citado por @HistoriaEnFotos)

¿Cambiar de perro, cambiar de humor o conseguir una pareja que valore tus chistes? Si nada de lo anterior es una opción, siempre nos quedará Twitter. (@juanalajirafa)

Todo el mundo puede permitirse una derrota de vez en cuando. Pero vamos, que lo mío ya es abusar. (@DesafinadO)

El acento caleño debería ser considerado patrimonio cultural inmaterial de la nación. (@Ninguneada_, tuitera colombiana)

Me cae que a veces no entiendo por qué la Organización Mundial de la Salud no ha incluido los prejuicios en el catálogo de trastornos mentales. (@AlmaDeliaMC)

No le tienes que gustar a todo el mundo, no todos tienen buen gusto.  (@SueciaPerversa)

La vanidad es una pierna estirada esperando para  ponerte una zancadilla. (@animesa)

El olor de la cebolla mientras se sofríe es una de las razones por las que vale la pena vivir. (@SalcedoRamos)

Me regalaron un diccionario de sinónimos y estoy alegre, contento, festivo, jaranero, jocoso, jubiloso, risueño y vivaracho. (@IsidroAvila)

Fui a comprar el regalo de cumpleaños de mi papá y me terminé comprando algo yo porque su mejor regalo es ver a sus hijos felices. (@pxidixidoo)

Cuando eres padre se te parte el alma viendo a tu hijo llorar, pero el Happy Meal lo he pagao yo y el juguete es mío. (@mulacam)

Existen dos tipos de personas: a las que me cuesta decir adiós y a las que me cuesta decir hola. (@MrsLauper)

En el mundo hay dos tipos de personas y creo que no pertenezco a ninguno. (@MissDesCaffeina)

Hay que ver todo en lo que te fijas y lo poco que ves. (@SrtaLeclerc)

Mi padre, gallego de ley, solía decir: “Fillo, diante a autoridade endexamáis mintas… pero tampouco e preciso dicir si vas ou ves”. (@SRGOGOL)

Nunca os conté como la homeopatía salvó mi vida. Pasaba una mala racha y me quise suicidar, me tomé 100 pastillas homeopáticas y aquí estoy. (@Profeta_Baruc)

Uno tiene que ver la escena del baile en Pulp Fiction por lo menos una vez a la semana. (@Juskanamanof)

He visto a las mentes más brillantes de mi generación creer en algo que dijeron en Facebook. (@cuanticafr)

“Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.” Cicerón lo sabía. (@lorenagm7)

@10_50pm: A ningún hombre le agrada una mujer ebria, sépanlo.
@albayvalle: Sin embargo, un hombre borracho resulta irresistible.

Nadie sabe qué pasó, pero al ver las fotos le doy la razón a ella porque cuando una mujer apunta con el dedo así, es porque tiene pruebas de todo. (@rpintosa)

Con el calor que hace tardo más en tender la colada que ella en secarse. (@loulourevisited)

Con lo fácil que es hacer llorar a la gente. A mí me acercas una báscula y ya estaría. (@albayvalle)

Todos somos parte del mismo polvo cósmico… Y hablando de polvos… (@vecina_4)

Si vas a estar dando vueltas en mi cabeza todo el día, al menos quitáte la ropa. (@todoalnatural)

Una amiga vegana me dijo que no entendía cómo podíamos comer cadáveres. Me sorprendió, nunca lo había pensado así. Hoy, al almuerzo, vi el pescado sobre el plato, tuve plena consciencia que estaba ante un cadáver y con esa consciencia me lo comí. Estaba rico. (@Ana_Trina)

Por un mundo con más mundos sutiles, ingrávidos y gentiles. (@AlmaDeliaMC)

¿Por qué es tan pesada la levedad? (@fakirsessel, citado por @alercilo)

@larazon_es: ¿Puede un ciego ser racista?
@SuperFalete: Lo que no puede ser es piloto.

Imagina que viene Leonora Carrington y te secuestra. (@enzagarcia)

“De ciertos espejos nunca se regresa”, dijo Alicia. (@SiMeLaTarareas)

Novalis la pena. (@picnictotal)

La salsa verde es otro de los nombres de Dios. (@ellaesprufrock)

Poco sabe de la felicidad el que no se ha puesto las katiuskas en pijama. (@SrtaLeclerc)

Si alguien es muy macho pero vegano, ¿es macho alfalfa? (@IsadoraAtellier)

—Camarada Patrov, ¿qué haría si abriesen la frontera?
—Subirme a un árbol.
—¿Pero por qué?
—Para evitar ser aplastado por la estampida.
(Chiste clandestino de la antigua URSS, contado por @ekbufalo, tuitero venezolano)

A la décima puñalada empiezo a desconfiar. (@albayvalle)

Compartir silencios también es dar. (@Palabrassiere)

Qué bonito es hacer el ridículo ante quienes saben valorarlo. (@Hora_Teta)