Abogado, activista político de posición pacifista y, tras casi tres décadas en prisión, el primer presidente negro de la República de Sudáfrica, Nelson Mandela (Mvezo, Unión Sudafricana, 1918-Johannesburgo, Sudáfrica, 2013) es motivo de celebración. Conmemoramos, en su centenario, su lucha persistente por la justicia y por una sociedad igualitaria para todos los sudafricanos con la publicación de cuatro misivas incluidas en Cartas desde la prisión (edición de Sahm Venter, prólogo de Zamaswazi Dlamini-Mandela, Malpaso, 2018).

El volumen resulta el testimonio de los 27 años que estuvo en cautiverio. Revela cómo la comunicación con el mundo exterior le dio fuerzas durante su reclusión y cuánto anhelaba recibir y enviar misivas. El epistolario muestra tiempos lóbregos de la historia de Sudáfrica en los que quienes luchaban contra el sistema gubernamental del apartheid, establecido para oprimir a una raza entera, sufrían castigos terribles. Para su nieto Zamaswazi Dlamini-Mandela, autor del prólogo, “Lo más desgarrador es el optimismo nostálgico que se percibe en muchas de las cartas”. En las misivas seleccionadas aparece el Mandela padre, esposo y tío.


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A Olive Nomfundo Mandela, su sobrina.

Señorita Nomfundo Mandela
8115 Orlando Oeste
Johannesburgo

8 de septiembre de 1969

Mi querida mtshana1:

Me quedé horrorizado cuando supe que tú, una niña, una muchachita, has estado viviendo solita durante los últimos cuatro meses en una ciudad tan dura y cruel como Johannesburgo, expuesta a todo tipo de peligros; y que quienes se llevaron de su casa a tu tita2 ni siquiera tomaron la más simple y razonable de las precauciones para asegurarse de que, como mínimo, estarías a salvo y dispondrías de alguna persona adulta que se hiciera cargo de ti y de la casa.3 Cómo ibas a obtener comida, comprar ropa y jabón, ir y volver de casa a la escuela, pagar la cuota escolar y los libros, y todas esas cosas que una chiquilla de tu edad necesita… es algo que esa gente no consideró su problema. Puedo imaginarme muy bien lo duras y difíciles que son ahora las cosas para ti. Tareas domésticas como cocinar, limpiar la casa y sacar el polvo al porche de la entrada debes hacerlas tú sola, y eso no te debe de dejar casi tiempo para ocuparte de tus tareas escolares. Añádele a esto la presión de tantas horas de soledad, la incertidumbre de no saber cuándo regresará tu tita a casa y el miedo a lo desconocido. Quizá algunos días te despiertes por la mañana para ir a la escuela sin haber comido nada, o sin haber bebido té, porque no tienes dinero para comprar carne, leche, huevos, pan, azúcar, mantequilla, harina de maíz, carbón o parafina.

Es posible que, más de una vez, te hayas quedado sentada largo rato preguntándote por qué eres tan desgraciada, comparándote con los niños felices y bien alimentados con los que te encuentras en la escuela y en Soweto, niños que viven con sus padres, que están siempre llenos de risas, que no han sufrido un solo día en toda su vida y que no tienen ninguno de los problemas que ahora te preocupan. Puede ser que a veces dudes de si alguna vez nos volverás a ver a tu tita y a mí, y te debe de resultar difícil entender cómo puede existir tanto sufrimiento en el mundo cristiano del siglo XX. Ha habido momentos en mi vida en que, a pesar de mi mucha edad, yo también he sentido esas dudas y dificultades. La poquita educación que tengo me permite seguir con verdadero interés el progreso que ha hecho el hombre en su millón de años de historia sobre la Tierra, evolucionando desde el salvaje retrógrado y supersticioso hasta el individuo culto que se supone que es hoy en día. Y aun así, las crueles vivencias que tú y otros miembros de la familia habéis soportado, y el sufrimiento y miseria que han provocado, hacen que me pregunte si es correcto hablar de ningún ser humano como un ser cristiano o civilizado. Hoy eres una huérfana que vive la mayor parte del día sumida en la soledad, la tristeza y el miedo porque tu tita y yo, que estamos vivos y coleando, y que te habríamos dado las oportunidades que te mereces, hemos sido encarcelados por otros seres humanos, por nuestros propios compatriotas, que, como verdaderos cristianos y seres civilizados, deberían tratarnos con amor y con bondad. Nos apresaron y nos metieron en la cárcel no porque hayamos matado, robado o cometido ningún otro crimen terrible, sino porque defendemos la verdad, la justicia, el honor y nuestros principios, y porque nunca aceptaremos que ningún ser humano sea superior a nosotros. Si tanto yo como tu tía Nobandla debiéramos pasar nuestra vida entera aquí encerrados y no pudiéramos verte nunca jamás, si nunca más tuviéramos la oportunidad de mandarte a la universidad como habíamos deseado o de pagarte una boda decente cuando llegara el momento de casarte o de ayudarte a construir tu propio hogar… entonces, querida mtshana, sabrás como mínimo nuestra verdadera historia. No será porque no os quisiéramos a ti, a Kgatho, Maki, Zeni y Zindzi, o porque no fuéramos conscientes de nuestros deberes como padres. Será porque os queremos tanto que no podíamos permitir que en vuestro propio país os fueran negados los derechos y las oportunidades de que han disfrutado durante siglos los seres humanos en otros lugares. Esta es la razón que explica por qué somos prisioneros, por qué estamos tan lejos de casa y por qué ahora te encuentras sola en el número 8115 de Orlando Oeste.

Sean cuales sean las dificultades a las que te enfrentes ahora, mtshana, no te desalientes y no abandones tus estudios. Aunque estemos en la cárcel, haremos todo lo posible para que sigas en la escuela y llegues a la universidad. Asegúrate de aprobar a finales de año. Aunque estés pasando por grandes dificultades en el momento presente, no te morirás de hambre o de soledad. Sisi Tellie, el tío Marsh y la tía Niki siempre estarán dispuestos a ayudarte. Además, tenemos amigos, como la tía Gladys,4 en quien puedes confiar cuando necesites consejo o asistencia. Un día regresaremos a casa y tú, como hacen los demás niños de tu escuela y de Soweto, vivirás feliz con nosotros. Ya se habrán acabado tu soledad, tu miseria y tu miedo a lo desconocido, y se habrán terminado los peligros a los que ahora estás expuesta. Deberás esforzarte menos de lo que haces ahora, comerás mejor y podrás reír de puro placer. Mientras tanto, queremos que sepas que estamos muy orgullosos de tenerte como nuestra mtshana, una chica tan lista y valiente como tú, y nada nos gustaría tanto como saber que has aprobado los exámenes.

Mi amor y mis más afectuosos saludos a Kgatho, Maki, Zeni, Zindzi, Matsobiyane,5 y a Sisi Tellie, el tío Marsh, la tía Niki y a la tía Gladys.

¡Suerte! Mucho, mucho amor, mtshana.

Tu Malume

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Señora Nobandla Mandela [su mujer]
A través de la Dirección de Prisiones
Pretoria

19 de agosto de 1976

Dadewethu:

Ayer justo acababa de escribirte y contarte mi situación en cuanto a los estudios y de hacerte un breve repaso a las declaraciones que había hecho sobre las restricciones que te habían impuesto previamente, así como sobre Msuthu, cuando me enteré a través del director que te habían arrestado, pero no me dio más información que esa.

Hasta ahora no sé ni cuándo ni dónde estabas cuando te pillaron, ni la ley por la cual te mantienen bajo custodia, dónde te retienen y los cargos, si es que los hay, que se te imputan. Lo que sí sé ahora es que el breve lapso de [libertad] que has disfrutado durante solo diez meses en estos trece años ha sido un abrir y cerrar de ojos, apenas dos meses antes de tu cumpleaños; desaparecida de nuevo en 1976, menos de un cuarto de siglo para el año 2000, al que estoy seguro que llegarás con vida. Por mi parte, le he pedido al director de Prisiones que me dé información sobre tu arresto.

En mi carta del 1 de agosto, que dudo que recibieras, te agradecía de corazón que me acompañaras en mi cumpleaños e intenté seducirte para que bajaras a verme, recordándote que el 25 y el 26 de septiembre, igual que el 17 y 18 de julio,6 caerían en sábado y domingo, y tenía la vaga esperanza de que mordieras el anzuelo, puesto que dispones de fondos. Ahora sé que eso no es posible. Aun así, y especialmente por eso, sigue siendo un día que espero con entusiasmo, como si todavía fueras a venir. Para mí, es un día que valoro y venero mucho más que todos los demás días de la historia de este mundo. Me voy a acordar más de ti de lo que me sacudiste ese 10 de marzo.7

Siempre me ha dado mucha satisfacción y placer escribirte. Sinceramente, no tengo ni idea de si recibirás esta carta en particular, ni las del 18 de julio, 1 y 18 de agosto; y si es que las recibes, cuándo será. A pesar de todo, el acto de escribirte en este preciso instante me libra de todas las tensiones e impurezas de mis sentimientos y pensamientos. Es el único momento en el que siento de verdad que algún día será posible para la humanidad del futuro llegar a producir santos, verdaderamente íntegros y venerables, inspirados en todo lo que hagan por un amor genuino a la humanidad y que servirán a todos los seres humanos con magnanimidad. Desde ayer me siento más cercano y más orgulloso de ti que nunca, y estoy seguro de que las chicas sienten lo mismo.

No me hago falsas ilusiones, mi querida mamá, conozco perfectamente los espantosos horrores que has sufrido en los últimos catorce años y los espeluznantes relatos que circulan repetidamente sobre ti y que habrían aniquilado completamente a cualquier otra mujer. ¿Crees que me he olvidado del año 1963-1964, del 13 de mayo y de los dieciocho meses que siguieron, octubre de 1970 en particular, del mes de abril de 1975 al mes pasado, los telegramas venenosos, los informes, algunos enviados como anónimos y otros de gente bienintencionada que conocemos los dos, todos llenos de información alarmante y repulsiva?8

Ha sido una experiencia muy provechosa para mí observar que organizaciones poderosas y personas bien posicionadas conspiraban con el propósito de destruir a una mujer prácticamente viuda; que toda esta gente puede llegar a caer tan bajo como para traer hasta mí toda suerte de detalles calculados para desdibujar la clara imagen que tengo de mi más maravillosa amiga en la vida; todo esto es algo que me desconcierta por completo. Mi único consuelo ha sido siempre que has conservado la calma, has mantenido a la familia bien unida y optimista, y nos has hecho tan felices como le permitían las circunstancias a una mujer que ha vivido bajo una extrema y persistente presión desde todas direcciones. Por supuesto, mi querida mamá, solo somos humanos: Zeni, Zindzi y yo quisiéramos que todos te llenaran de alabanzas todo el tiempo, igual que a la dama que se levantó del Valle del Caledon en 1820. Cuanto más te calumnian, más apegado a ti me siento. Esta no es la clase de cosas que deberíamos mencionarnos en nuestra correspondencia. Pero vivimos separados 1,600 kilómetros el uno del otro, apenas nos vemos y cuando lo hacemos es por poco tiempo; y con toda esa agitación revoloteando alrededor de tus oídos quizá te preguntes hasta lo que piensa Madiba. Solo por eso creo que debería, a pesar de todo, darte a entender que TE QUIERO A CADA INSTANTE.

La fuerza de mi cariño y la creciente admiración que siento por ti, Mhlope, llevan las situaciones a un punto muerto. La preocupación y la adoración se entremezclan con frecuencia, y a veces no estoy seguro de cuál es la emoción dominante. Tu salud, la añoranza intensa y la ansiedad que sientes por las chicas; las muchas horas, meses e incluso años viviendo sola, para alguien que adora estar al aire libre y los cálidos rayos de sol con los que se crio, alguien a quien le encanta tener compañía y que sabe reírse a carcajadas tan bien, alguien que ha perdido un buen trabajo; la oportunidad de hacer un examen en la universidad por el que se ha gastado tanto dinero y se ha invertido tanto esfuerzo, energía y precioso tiempo; la incertidumbre de cuándo te volveré a ver… todo esto me pesa en el corazón. Sobre el por qué te adoro justo en este preciso instante, lo sabes perfectamente. ¿Todavía te acuerdas de la primera vez que me dirigí a ti como dadewethu y por qué me he aferrado de forma testaruda a este saludo todos estos años? Sí, sí que lo sabes, Ngutyana. Tu optimismo y tu maravillosa sonrisa me han armado de más valor que todos los célebres clásicos de este mundo. Eres mi amor y, en momentos como estos, lo sensato es hablar con sinceridad y franqueza. Aunque no puedo estar seguro, solo me cabe esperar que estas dos cartas te lleguen como deben y en las condiciones en las que las he escrito.

Estoy escribiendo a las chicas para tranquilizarlas y asegurarles que ahora eres una veterana que sabe cuidar de sí misma, y para desearles que tengan buena suerte en los exámenes. Tengo entendido que Zeni y Bahle todavía salen juntos, pero que Zeni ha roto con el pobre Fidza y que ha encontrado una nueva veta de oro en Mafuta, de quien dice que me contarás muchas cosas. No sé con quién sugerir que se vayan a pasar las vacaciones de diciembre durante tu ausencia. Por supuesto, están Kgatho y Rennie, la siempre voluntariosa Fatu,9 Niki y Bantu. Pero esperaré hasta que me haya formado una idea más clara de la situación antes de hacer sugerencias definitivas. ¿A quién dejaste con las niñas? Me dijiste el nombre de la madre de Zizwe, pero ahora lo he olvidado. También les pediré a Ntatho y Sally que vayan a visitarte si pueden conseguir los permisos y que se hagan cargo de la casa y las niñas. El 1 de agosto escribí a tu hermana Connie una carta de pésame10 y te pedí que se la reenviaras. Ahora le pediré a Rennie que lo haga. Con devoción,

Dalibunga

¡TE QUIERO A CADA INSTANTE!

[El original está en xhosa.]

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A Zindzi Mandela, su hija menor

Señorita Zindzi Mantu Mandela
802 Phathakahle Location
Oficina de Correos de Brandfort

26 de noviembre de 1978

Mi niña Zindzi:

No me dices si recibiste o no mi carta del 30 de julio. Entre otras cosas, te pedí que me dijeras el cumpleaños de Oupa11, para que yo también pueda felicitarlo cuando corresponda. Por favor, confirma que la has recibido y dame la información que te pido.

También recibí una carta de Zeni, quizá la mejor que haya recibido de ella en mucho tiempo, informativa y redactada con cuidado. Para cualquiera que haya observado su desarrollo desde la distancia como he hecho yo, sus cartas, especialmente desde el año pasado, mostraban que su vocabulario y su habilidad para expresarse se habían resentido un poco. Pero su última carta me demuestra que vuelve a recuperarse y eso me pone muy contento.

Me alegra mucho que hayas decidido seguir el consejo de mamá y vayas al convento para preparar tus exámenes. Ya os he mandado a ti y a Oupa mis más sinceras felicitaciones. Lo vuelvo a decir: que tengáis mucha suerte. Estoy convencido de que os saldrá todo bien.

En Roma solía haber una hermana llamada Elizabeth Thys, de Griquatown. Le pedí a mamá una vez que buscara su dirección actual para poder transmitirle mis condolencias por la muerte de su hermana Sanna, del famoso Blue Lagoon, en la calle Von Wielligh, Johannesburgo. Sanna ayudó a muchos estudiantes sudafricanos sufragando sus gastos y ofreciendo comida. Me supo muy mal que ni yo ni mamá pudiéramos asistir a su entierro. Poder escribir a Elizabeth (Tukkie, como la llamábamos) será de algún consuelo. Mamá la conoce bien.

Me alegró mucho oír que habías conocido a Lady Eleanor12 y que habíais estado hablando de tu educación. Espero que pudieras ir a Johannesburgo el 13 y 14 de noviembre para ver a sir Robert13 y rematar los asuntos que conciernen a la familia. A los Birley les encantará saber que, como mínimo, no te han perdido; que terminarás aterrizando en Gran Bretaña. Estudiar en Gran Bretaña te dará unas ventajas inmensas y espero de veras que aproveches al máximo esta oportunidad. Ya tendremos ocasión de discutir cómo conseguir el pasaporte. Mientras tanto, por favor, recuérdaselo a mamá la próxima vez que baje.

Los sueños extraños que tienes a veces no son ningún fenómeno raro. Has pasado tu infancia en un hogar con un ambiente muy duro. El estrés de ese tipo de vida te ha afectado, naturalmente. Nunca olvido que apenas tenías tres meses de vida cuando tuve que irme de casa y dejaros a ti, a Zeni y a mamá.

Aunque te vi a menudo durante los dieciocho meses que siguieron. Desde agosto de 1962 hasta hace tres años, cuando empezaste a poder bajar a visitarme, nos hemos echado mucho de menos. Me aterrorizo solo de pensar por lo que llegaste a pasar de niña. Pero lo más importante, cariño, es que has afrontado bien el desafío; estás viva. Ahora mismo te encuentras en un cruce de caminos donde la visibilidad es tan buena que puedes ver con claridad el vasto terreno frente a tus ojos y el horizonte a la distancia. A pesar de todas nuestras dificultades, mamá ha conseguido hacer de Zeni y de ti unas niñas inteligentes, fuertes, cariñosas y amigables. Eso es lo que debería dominar tus pensamientos e influir en tus actos. Actualmente, como en el pasado, mamá está atravesando un momento muy difícil. Pero esa maravillosa pondo14 es una roca y puede cuidarse ella misma. Por favor, tómate las cosas con calma, cariño mío. Todo va a salir bien al final.

No deberías preocuparte por nada del mundo con el tema de las premoniciones. En tu caso particular, todo lo que significa es que tienes una mayor habilidad que la común para prever lo que pasará. No hay nada mágico en esto. Lo que ciertamente sería incorrecto sería que creyeras que estos poderes te han sido concedidos por alguna entidad sobrenatural; o que algunos acontecimientos a tu alrededor tienen un sentido oculto más allá del alcance de la ciencia.

Por ponerte un ejemplo, no hay nada particularmente extraño en tu sueño sobre el tesoro escondido en Bizana.15 Mi ausencia del hogar ha provocado que te sientas insegura en muchos aspectos, económicamente también. A ti te gustaría vivir en una casa espaciosa, comer y vestir bien. El abuelo C. K.16 era un hombre acaudalado que os tenía un gran cariño a ti, a Zeni y a tu madre. Ha dejado tras de sí un gran patrimonio y, desde su muerte, se ha hablado mucho de su herencia.

En el ambiente doméstico en el que te has criado, sería muy natural que te sintieras muy implicada en este asunto, incluso de manera inconsciente. La señora Ngakane era una antigua amiga de la familia, tu abuela. No es nada extraño que en tu sueño ella sea el instrumento para consumar una de tus mayores ambiciones en la vida; a saber, la seguridad económica.

A los incidentes de la tortuga y del pájaro herido también se les puede dar una explicación científica. La tortuga es un animal manso y eso la convierte en una buena mascota. Quizá se escapó de su propietario o estaba muy acostumbrada al contacto humano. De igual manera, tal vez el pájaro estaba domesticado y, perseguido por un halcón o forzado por sus heridas, aterrizó en tus brazos. Estarás a salvo si siempre intentas encontrar una explicación científica para todo lo que ocurre, incluso si terminas llegando a la conclusión equivocada. ¿Tiene sentido lo que digo o suena como lo que diría ou toppie del bundu?17

Por favor, intenta presionar a Zeni y Muzi para que se trasladen de una vez18 antes que envejezcan más. Te echo muchísimo de menos y tengo muchas ganas de verte. Mucho, mucho amor y un millón de besos. Con cariño,

Tata

Posdata: Dales recuerdos de mi parte a la madre superiora y a su personal. Mamá y yo les estamos muy en deuda por brindarte la oportunidad de estudiar con tranquilidad. Quizá algún día podamos darles las gracias cara a cara.

Tata

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A Nandi Mandela,19 su nieta

Señorita Nandi Mandela
718 Tugwell Hall, UCT
Rondebosch, 7700

17 de agosto de 1987

Mi querida mzukulu:

Disfruté muchísimo de nuestra última visita y es una pena que cada encuentro dure apenas cuarenta minutos. Todavía es más desafortunado el hecho de que quizá no podamos volver a vernos hasta principios del año que viene, por el número limitado de visitas que me quedan. Pero puede ser que tenga una visita extra hacia finales de año y la podamos usar. Por lo tanto, te sugiero que vuelvas a llamar, pongamos, hacia la última semana de octubre para saber si podríais venir tú o Thumeka.20 Recuerda que te quiero y que para mí siempre es un día maravilloso cuando te veo entrar por la puerta de la sala de visitas.

Como te señalaba en nuestra última visita, un 43 por ciento y un 44 por ciento en Economía y Contabilidad, respectivamente, teniendo en cuenta todas tus circunstancias y que este es tu primer año, no es de ninguna manera un mal resultado. Estoy absolutamente convencido de que si trabajas con más ahínco durante los próximos dos meses podrás superar algunas de tus dificultades, como mínimo, y mejorarás tu rendimiento general.

Zindzi debería haber venido el 5 de agosto, pero nunca apareció. Espero sinceramente que lo haga algún día de estos. ¿Le has escrito a Mandla?21 Dile a Mamphela22 que correspondo enteramente los sentimientos que te expresó y que tengo muchas ganas de verla algún día. Mientras tanto, le mando mis cariñosos saludos y mejores deseos.

Debes contarme un poco más sobre tu novio. Hasta tu última visita no sabía que también acudía a la Universidad de Ciudad del Cabo. Todo lo que me comentaste hace un año o dos es que estaba trabajando en Umtata y estudiaba en la Univerisdad de Sudáfrica.

Mis entrañables saludos para Herbert23 y Nono24 y para tu compañera de habitación Pearl Ralei.

¡Mucho, mucho amor y un millón de besos, cielo!

Con mucho cariño,

Khulu

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Traducción de  Júlia Ibarz.


1 “Sobrina” en xhosa.

2 Winnie Mandela.

3 Olive Nomfundo Mandela era sobrina de Mandela, hija de su hermana Notancu; vivió en casa de Mandela, en el 8115 de Orlando Oeste, durante mucho tiempo y se quedó completamente sola cuando arrestaron a Winnie.

4 Tía de Winnie Mandela.

5 Nieta de una prima de Mandela.

6 Se está refiriendo a sus respectivos cumpleaños: el 26 de septiembre, para Winnie Mandela, y el 18 de julio, para Nelson Mandela.

7 La fecha de su primera cita.

8 Mandela alude tal vez a estos hechos en El largo camino hacia la libertad: “Yo conocía algunos de los rumores más repugnantes porque cuando volvía de la cantera me encontraba a menudo con recortes de periódico sobre Winnie que los guardias habían dejado de incógnito encima de mi cama” y “tuve conocimiento por un recorte de prensa de que un agente dela policía secreta se había colado en nuestra casa de Orlando mientras Winnie se estaba vistiendo y que ella reaccionó con violencia sacándolo a empujones de su cuarto”.

9 Fatima Meer.

10 Probablemente una carta de pésame dirigida a Connie Njongwe por la muerte de su marido, el doctor James Njongwe.

11 Oupa Seakamela, el compañero de Zindzi.

12 Lady Elinor Birley.

13 Sir Robert Birley.

14 Los pondo o mpondo son un pueblo bantú del Cabo Oriental. (N. de la T.)

15 El pueblo natal de Winnie Mandela.

16 Columbus Kokani Madikizela, padre de Winnie Mandela.

17 “Viejo de campo” en afrikáans.

18 Zenani y su marido se iban a mudar a Estados Unidos.

19 Hija menor de Thembi, su difunto primogénito.

20 La hija de K. D. Matanzima.

21 Mandla Mandela, hijo de Makgatho Mandela y Rose Rayne Mandela.

22 Mamphela Ramphele.

23 Herbert Vilakazi, profesor de Sociología.

24 Noni Vilakazi. Parece que Mandela se equivocó al escribir el nombre.