Llegaron las vacaciones y, con ellas, las ganas de descansar, olvidarse del mundo por un momento. ¿Qué mejor forma que hacerlo con un buen libro? Para aquellos que no saben qué escoger en las cada vez más atiborradas mesas de novedades, preparamos una selección de cinco novelas para todos los gustos. Ojalá las disfruten.

Novela total para el siglo XXI

Agustín Fernández Mallo, Trilogía de la guerra, Barcelona, Seix Barral, 2018, 496 pp.

Tal vez unas de las revelaciones del 2018 sea la novela del español Agustín Fernández Mallo, Trilogía de la guerra, justa merecedora del Premio Biblioteca Breve. En ella surge la ambición de la novela total del siglo XXI, la que puede unir, en un lazo potente y asombroso, las realidades inconexas de nuestro mundo globalizado. La actualidad de algunos eventos que la recorren van desde el Brexit y la crisis de los refugiados hasta la presidencia de Donald Trump, aunque estos hechos en sí son menores y subyacentes. Lo importante es en primer lugar el desencajado ritmo narrativo y la fluidez para recuperar anécdotas, que van desde la más íntima y banal observación hasta episodios históricos insólitos. Lo segundo es acaso el entramado de las historias que se agolpan, nacen espontáneamente como llamaradas y se entrecruzan en puntos de inaudito azar: esas “ligeras derivas de la realidad” (en palabras de un personaje), que relevan el déjà vu o el eterno retorno como alto recurso literario.

De la mano de tres personajes que contienen otras narraciones al modo de las muñecas rusas, recorremos la vida de un escritor que visita la prisión franquista de la isla de San Simón en Galicia, los desvaríos de un exastronauta de cuya misión nadie quiere acordarse, y la caminata costera de una viajera por Normandía. A todos los une un contacto extrañísimo con las guerras, pero también la perspicacia de la mirada y la contemplación del hilo de su propia conciencia y sus recuerdos. El lector divaga por Nueva York, La Habana, Montevideo, Shanghái o el Monte Ararat con toda soltura y, a un tiempo, debe recuperar los trozos de un sorpresivo patrón que se repite. Se ha afirmado que el libro es una mezcla de David Lynch y W. G. Sebald: lo cierto es que la originalidad de Fernández Mallo combina la biofísica, la historia, la literatura de viajes, el ensayo personal, la informática y la astrofísica para brindarnos una radiografía única del mundo contemporáneo. Así, el autor hace suya otra valoración de uno de sus personajes: “la grandeza de toda buena literatura [es] no solo hacernos ver lo que no existe sino lo que ni tan siquiera podríamos llegar a concebir”.


Para viajar dentro de casa (y no gracias a un libro)

César Aira, Prins, México, Literatura Random House, 2018, 138 pp.

Conveniente para estas vacaciones, el último libro de César Aira habla de un viaje. Es, sin embargo, uno inducido por las drogas y, más específicamente, por el opio en cantidades inasibles y en circunstancias tan turbadas que solo pueden potenciar sus efectos. La obra del argentino cuenta la decisión que toma, en cuestión de días, un escritor de novelas góticas de cambiar su oficio por el opio. El escape está motivado por la vida absurda que le ha dejado su éxito comercial —un ejército de mucamas, una casa hecha de casas colindantes que ha ido adquiriendo solo con la lógica de gastar su dinero, y ayudantes que escriben sus libros—. Pero contrario a relajarlo, el opio que compra en un barrio pobre de Buenos Aires lo deja con varios problemas; entre ellos están su dealer y un falso amor de juventud que ahora viven con él, así como la responsabilidad de que los ayudantes que despidió estén aterrorizando el oeste porteño con las fórmulas de la novela gótica que escribían para él.

A pesar de la confusión del humo, esta es, ante todo, una historia divertida. La novela de Aira aprovecha para poner en entredicho las nociones de verosimilitud en las que se funda la literatura. Dice su personaje cuando quiere resolver uno de los muchos misterios que se le presentan: “Para algo debería servirme mi experiencia de escritor de géneros populares, que tiene lectores exigentes con el realismo, el verosímil, las explicaciones completas (mientras que a los lectores de literatura pretenciosa se les puede conformar con metáforas o juegos de palabras)”. De paso, hace una crítica al escritor y se burla del lector cuando el relato que tiene el ritmo estupefaciente de las alucinaciones se concreta en una auténtica historia de terror. Es una gran (y breve) manera de aprovechar estas vacaciones para conocer la narrativa de uno de los escritores contemporáneos de habla hispana más reconocidos.


Una fábula negra

Arturo Pérez-Reverte, Los perros duros no bailan,  Madrid, Alfaguara, 2018, 162 pp.

Conocemos bien la facilidad con la que don Arturo se mueve cuando retrata a los tipos duros, aquellos a los que la vida ha tratado mal pero que caminan silenciosos exhibiendo sus cicatrices, dispuestos a cualquier lance, siempre que la ocasión lo amerite o la honra lo demande. Ahí están Alatriste y Falcó, por nombrar dos de los más ilustres en su bibliografía. Conocemos también el amor desbordado que siente por los cánidos, aquella especie en la que el autor ve cualidades más elogiables que en sus amos, muchas veces seres despreciables, sin una pizca de humanidad.

Pues bien, en su más reciente obra, cuyo título evoca uno de los clásicos de ese duro entre los duros que fue Norman Mailer, Pérez- Reverte teje una fábula noir protagonizada por Negro, un cruce de mastín español y fila brasileño que en sus años mozos fue leyenda en los círculos de peleas clandestinas, y que ahora trata de llevar una existencia tranquila que se reparte entre las visitas al Abrevadero, el desagüe de una destilería de anís regenteado por una perra argentina (“boyera y feminista” para más señas), y los escarceos con una hembra de categoría por la que suspira y compite con su amigo Teo. La vida va más o menos bien hasta que un día Teo y otro colega, Boris, un lebrel ruso de concurso, desaparecen, y Negro se da a la tarea de buscarlos.

Los perros duros no bailan llevará al lector por un inframundo canino que no es sino espejo del mundo de los humanos. Perros policía de moral dudosa, canes neonazi que aterrorizan a las razas mestizas, una xoloitzcuintle que lidera una banda de contrabandistas y buscapleitos, y, desde luego, el sangriento e implacable infierno de las peleas de perros, donde a la vida y la muerte las separa una dentellada feroz. Es este un libro que condensa las mejores artes narrativas del autor de La Reina del Sur, Un día de cólera y Hombres buenos: seres curtidos por la vida, tramas labradas a cuchillo, duelos a cara o cruz, lealtades y bajos instintos. ¿Qué más se puede pedir?


Lo que se sentía ser huérfano

Alma Delia Murillo, El niño que fuimos, México, Alfaguara, 2018, 304 pp.

Tres niños —“tres mosqueteros”—, compañeros de internado, hacen un pacto suicida que deriva en la defunción de un perro. Óscar, María y Román, que se conocieron cerca de sus diez años, protagonizan una historia en la que reinan la muerte y la orfandad. El origen de María es similar al de otros niños que vivían en el internado: familias numerosas provenientes de un bajo estrato social a cargo de una madre sola que intentaba darles sustento y educación. El cáncer y las ideaciones suicidas están presentes. Atraviesan abismos y posteriormente se separan, para reunirse veinte años después. Román piensa en su propia sobrevivencia. Para Óscar una cerveza oscura era su premio al final de cada jornada. Es consciente de que la herida de la orfandad es extraordinariamente poderosa. Óscar se había convertido en arquitecto  y Román en diseñador de zapatos. Tras encontrarse buscaron a María —ahora bailarina y coreógrafa— a través de las redes sociales. Concertaron una cita y cuando María apareció se quedaron pasmados: ella estaba embarazada. De ahí en adelante Román se enfrasca en una historia de venganza, María se enfrenta a los problemas con su pareja y Óscar intenta modificar su conducta sexual.

En la magistral novela El niño que fuimos, Alma Delia Murillo rinde homenaje a Alexandre Dumas y a Los tres mosqueteros. Y el parangón es Oliver Twist, la segunda novela de Dickens. Un personaje se cuestiona: “¿Cómo podía saber ese señor, Charles Dickens, exactamente lo que se sentía ser huérfano?”. La novela de Murillo está inspirada en las niñas del internado Gertrudis Bocanegra del Lazo de la Vega con quienes creció la autora. Constatación del cobijo que otorga la literatura, El niño que fuimos, caracterizada por una inmersión profunda en la psique de los protagonistas, es la historia de una tríada que tiene miedo, mucho miedo de sí misma.


Kafka en clave de ciencia ficción

Arkadi y Boris Strugatski, Mil millones de años hasta el fin del mundo, México, Sexto Piso, 2017, 168 pp.

¿Qué tipo de historia saldría de juntar a Kafka, Ionesco y Philip K. Dick? ¿Qué pasaría si, además, dicha historia fuera escrita a cuatro manos? Las hipótesis darían para un largo y amplio congreso literario, pero lo cierto es que ya hay una respuesta: Mil millones de años hasta el fin del mundo, breve joya escrita al alimón por Arkadi y Boris Strugatski, maestros de la ciencia ficción rusa.

Dimitri Maliánov es un astrofísico que acaba de mandar a su esposa y su hijo de vacaciones para poderse concentrar en una fórmula matemática que podría valerle, entre otras cosas, el Premio Nobel. Sin embargo, su paz se verá interrumpida por una serie de agentes a cual más sospechoso: extrañas llamadas telefónicas, una entrega anónima de víveres y vodka, la ominosa visita de un inspector que podría acusarlo de asesinato. Azorado, incrédulo, Maliánov descubre que no está solo en su periplo kafkiano, otros investigadores están atravesando situaciones parecidas. ¿Quién está detrás de esta especie de cacería de científicos?

Arkadi y Boris Strugatski son dos de los autores más afamados dentro del panorama de la ciencia ficción de la extinta Unión Soviética. Su obra suma más de una veintena de novelas en las que los autores emplean este género tan popular para poner en entredicho la burocracia soviética y, claro, cuestionar aspectos claves de la sociedad moderna como la idea de progreso. Este libro es una pequeña joya que no debe faltar en la biblioteca del experto, o del aficionado a la especulación científica.