¿Qué tan efectivo es interpelar al poder desde las salas de un museo? La retrospectiva de la reconocida artista cubana Tania Bruguera que alberga el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) parecería decir que hacerlo no solo es útil, sino necesario.

La exposición “Hablándole al poder” se beneficiaría de tener un aviso a la entrada que invitara a pensar el arte como se piensa sobre la ciencia: no como un objeto, sino como un sistema que permite estudiar y cuestionar lo que nos rodea. Tania Bruguera utiliza el arte de esta manera, y es una herramienta que le permite desmentir a los políticos y criticar cómo manipulan a las masas, pero también una estrategia para pensar proyectos que tengan un impacto social, político y ético fuera del museo.

Según Lucía Sanromán, directora de Artes Visuales del Yerba Buena Center for the Arts de San Francisco y curadora de esta exposición en el MUAC, lo que separa a Bruguera de muchos otros artistas políticos o activistas es el énfasis que pone en las consecuencias de sus acciones, y las implicaciones éticas que éstas conllevan. Como ejemplo, basta recordar elperformance que realizó en 2009 en la Bienal de Veneciaen el que leyó un manifiesto en cuatro partes titulado “La cultura como estrategia de sobrevivencia”. Sentada frente a unas treinta personas, después de cada sección, la artista jugaba a la ruleta rusa con una pistola calibre 38, cargada con una  bala real. Más que una práctica artística, la suya es una práctica política y social que busca tener repercusiones tangibles. Bruguera asume la responsabilidad de sus actos, y con esa entereza exige a las instituciones que hagan lo mismo.

“Tania Bruguera: Hablándole al Poder.” Vista de instalación de Movimiento Inmigrante Internacional, Cortesía del MUAC, 2018.

La naturaleza política del trabajo de la cubana se anuncia aún antes de entrar al museo universitario en una gran marquesina azul con el dibujo de múltiples países unidos en un solo continente. “Las fronteras matan: ¿debemos abolir nuestras fronteras? ¿Sí o No?”. La pregunta resuena con mayor fuerza en el contexto de las nuevas políticas migratorias de Estados Unidos que separan a menores de sus padres al cruzar la frontera. El conteo de los votos a favor o en contra se exhibe a ambos lados de esta Pangea y se actualiza todos los días, tomando el pulso de la opinión pública.1

Concebida en 2009, Referéndum forma parte del proyecto Movimiento Inmigrante Internacional, una serie de obras en torno a la situación de los migrantes indocumentados y refugiados en todo el mundo. Ejemplo de un proyecto a largo plazo, se presenta en una sala grande, del mismo color azul que la marquesina de la entrada, con estandartes que cuelgan de las paredes: “Todos somos migrantes en algún momento”, “La dignidad no tiene nacionalidad”. The Francis Effect es una urna transparente repleta de peticiones firmadas, dirigidas al papa Francisco para que otorgue la ciudadanía del Vaticano a todos los migrantes sin documentos, las cuales Bruguera planea enviar una vez concluido el proyecto. El texto de sala invita a abogados, activistas y figuras públicas a discutir el tema de la migración en este espacios y apropiarse de la pieza como mejor les funcione. Según Bruguera, el museo y la figura política del artista logran ampliar la discusión y legitimar las preguntas, reclamos y soluciones que emerjan de propuestas como esta.

Dicho esto, como en el caso de tantas producciones de arte contemporáneo, hay obras que inevitablemente pierden fuerza dentro del museo, pues cambian de formato y aparecen como registro de un momento y una urgencia lejanos. Tal es el caso de Homenaje a Ana Mendieta, 1985-96, o Sin título (Bogotá), 2009, performance en el que Bruguera invitó a representantes de las facciones involucradas en el conflicto armado en Colombia a hablar en un panel público: un miembro de las FARC, un paramilitar y una desplazada. Mientras cada uno hablaba acerca de su idea de héroe, una mujer contratada por la artista pasaba entre los asistentes con una charola ofreciendo líneas de cocaína, implicando a los consumidores de droga en la lucha política. Sin embargo, de esta obra solo sobrevive un video poco glamoroso y no muy bien editado, que difícilmente le habla al visitante más que de una gran anécdota.

Bruguera es la primera en reconocer que hay obras que responden a una situación específica, y que una vez que transcurrido el momento de su concepción pierden eficacia y se convierten en meros documentos de archivo.2 Sin duda habrá visitantes que se sientan desalentados ante los videos de registro, libros de consulta, textos de sala y fichas enmicadas, o que pasen de largo en una sala que a simple vista parece vacía. La artista no niega este fenómeno, ni extiende la vida de estos performance artificialmente, con videos sobreproducidos o recreándolos como si fueran piezas de teatro. Es por ello que la actualización de sus proyectos a largo plazo comprende una parte vital de su práctica.

“Tania Bruguera: Hablándole al Poder.” Vista de instalación de Escuela de Arte Útil, Cortesía del MUAC, 2018.

Un ejemplo es el proyecto pedagógico de Cátedra Arte de Conducta, iniciado en 2003 en su casa en La Habana, que se actualizó con el nombre de la Escuela de Arte Útil (2017 a la fecha). Este trabajo busca aprovechar el potencial del arte para cambiar perspectivas y contribuir al cambio de la sociedad, por lo que la obra en sí radica no solo en la transmisión de conocimiento, sino en la transformación de los estudiantes durante el periodo de la Escuela y su futuro impacto en la realidad.3 Con instructores e invitados como Mónica Mayer, Osvaldo Sánchez, Carla Fernández y la misma artista, la Escuela de Arte Útil en el MUAC tendrá lugar del 7 de agosto al 5 de septiembre. Sin embargo, hasta esa fecha solo se pueden ver pizarrones con notas y lluvias de ideas, registros en video de pláticas y conferencia sobre diversos temas.4

https://www.youtube.com/watch?v=QengOcHSXRg

El denominador común de la mayoría de estos proyectos es el rol del espectador, quien se convierte en usuario. Las implicaciones de este giro son más complejas que las de muchas obras de arte contemporáneo que invitan a la interacción o a la participación sin mayor trasfondo. En contraste, Bruguera plantea nuevos modelos de ciudadanía, en pos de espectadores empoderados, conscientes y socialmente responsables. Esto es evidente en performances como Susurro de Tatlin #6 (versión para La Habana), 2009, en donde la responsabilidad de la obra recae por completo en la audiencia. Invitada por Guillermo Gómez Peña en el marco de la Bienal de La Habana, Bruguera dio a ciudadanos comunes la oportunidad de hablar durante un minuto sin censura. Al acercarse al podio, dos guardias vestidos de militares les colocaban una paloma blanca en el hombro, aludiendo a la imagen icónica de Fidel Castro en su discurso triunfal tras de la revolución en 1959.

“Tania Bruguera: Hablándole al Poder.” Vista de instalación de Susurro de Tatlin #6 (Versión para la Habana), Cortesía del MUAC, 2018.

“Que un día la libertad de expresión en Cuba no sea un performance”, dice uno de los participantes; hay quien grita, quien recita un poema o incluso quien defiende al gobierno.5 “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”, dice alguien con tono serio y la mirada fija a las cámaras. No dice más, le quitan la paloma blanca del hombro, y se baja del podio. Con tener esa certeza basta.

Enfrentarse a la obra de Tania Bruguera en tiempos de cambio de gobierno es un respiro (que no es lo mismo que un descanso). Sus proyectos invitan a dejar atrás el escepticismo estéril, la apatía y la resignación, y dar pie a lo que ella llama “utopías posibles” —la libertad de expresión o una vida digna para los migrantes— metas por las que vale la pena organizarse y luchar. Bruguera apela por reivindicar al museo como un espacio cívico: un lugar de encuentro desde donde hablarle al poder, lo tenga quien lo tenga, sea cual sea su cara.

 

María Emilia Fernández
Historiadora del arte.


1 Al día de la redacción de esta nota, el contador de Referéndum marcaba 3 495 votos a favor y 1 146 votos en contra.

2 A esta idea la nombra “especificidad en el tiempo político”, uno de los términos que conforman el glosario de conceptos relevantes para su trabajo: actualización, institución transicional, arte de conducta, a-legal, el artista como iniciador, autocrítica institucional, arte útil, estética y autosabotaje. Este lexicón funciona como un eje teórico, como brújula para navegar sus proyectos, y puede consultarse en la página web de Tania Bruguera, donde también se encuentran descripciones, fotografías, videos y mucho material acerca de su obra.

3 Con esta obra Bruguera expresa un profundo desinterés por lo estético; no busca “volver algo útil más hermoso, sino enfocarse en la belleza de ser útil”. Bruguera, Tania. “Introducción acerca del Arte Útil”, 2011. El programa completo puede consultarse aquí.

4 Un ejemplo de estas pizarras presenta ideas para ayudar a las personas que viven en condición de calle, formas de apropiarse de los espacios del arte en comunidad, creando un cineclub móvil en la parte de atrás de una van, o promoviendo talleres sobre la vegetación local, y hasta una serie de estrategias para lidiar con el acoso en el trabajo. Quizás estos apuntes no encajen con los estándares de lo que estamos acostumbrados a ver en museos, pero dejan entrever soluciones creativas a problemas que muchas veces transcienden el lugar y el tiempo en que fueron concebidas.

5 La transcripción completa del performance puede leerse aquí.