No eran letras, eran hormigas (Sexto Piso, 2018) de Arnoldo Kraus con dibujos de Alejandro Magallanes es un libro de microficciones y un cuaderno de dibujo: texto y trazo se amalgaman y conforman el relato en cada página. Los coautores del volumen apelan a lo minúsculo en este mosaico de personajes. En entrevista a cuatro manos, gráfica y textual, Kraus y Magallanes revelan claves de su creación.


Alejandro García Abreu: ¿Cuál es el origen de la tendencia a lo minúsculo en No eran letras, eran hormigas (y otros relatos breves)?

Arnoldo Kraus: Tres razones: explorar un mundo nuevo. Seguir la máxima inglesa, less is more. Explotar ideas anotadas en un pequeño cuaderno.

Alejandro Magallanes:

AGA: ¿Cómo se fue el diálogo entre relato e imagen?

AK: Fue bello. Le mandé a Alejandro los relatos. Hablamos poco. Él trabajo libremente, interpretó los textos y creó. Nunca sugerí, nunca preguntó.

AM:

AGA: Construyeron un puente entre palabras y dibujos. ¿Cómo vislumbran ese puente?

AK: A mí me encantó. Mis textos adquirieron otra vida gracias a Alejandro. Textos y dibujos dialogan. Se podría pensar que el libro es bidireccional. Que K escribió acerca de los dibujos de M o que M dibujó los textos de K. Eso me gusta mucho.

AM:

AGA: Todas las piezas visuales y textuales se nutren entre sí. ¿Qué significa la colaboración artística?

AK: En tiempos crudos como los del México de hoy, regodearse en cualquier forma de arte y nutrir los días por medio de colaboraciones entre letras y trazos es imprescindible.

AM:

AGA: Los textos están compuestos en la tipografía Rockwell, diseñada en 1934, bajo la supervisión de Frank Hinman Pierpon. El diseño de No eran letras, eran hormigas (y otros relatos breves) lo hizo “de forma alegre” Magallanes, se lee en el colofón. ¿Cómo perciben la alegría —y la tristeza— en el proceso creativo?

AK: Entre Magallanes y Kraus no hubo tristeza. Solo nos habíamos encontrado dos veces. La libido de crear y dialogar fue inmensa. Sobre Magallanes, él lo sabe, pende una amenaza: un segundo tomo en ciernes.

AM:

AGA: “Aventuras de la vida […]. Paseos internos arropados por silencio, recorridos por el mundo de la imaginación”, escribió Kraus para definir el libro. ¿Por qué la escritura y los trazos derivan en el paseo íntimo, recóndito?

AK: Magallanes sabe de la(s) vida(s). Quien conozca su obra concordará conmigo: ha trabajado y pernoctado en infinidad de sitios. Sea con su cabeza o sus pinceles. Él camina por muchos paseos y dota de caras a la imaginación.

AM:

AGA: Cuatro relatos breves versan sobre la muerte voluntaria. ¿Qué opinan del suicidio?

AK: Esa respuesta merece un artículo extenso y una plática en una cantina. Unas palabras: el ser humano es autónomo. Tiene derecho a hacer con su vida lo que dicte su conciencia, pero, pero… sin dañar a otros. He ahí uno de los grandes problemas del suicidio.

AM:

 

Alejandro García Abreu
Ensayista y editor.


No eran letras, eran hormigas se presenta hoy a las 19:30 horas en el Museo Tamayo. Contará con la presencia de los autores, que serán acompañados por el escritor Guillermo Fadanelli y el artista Rafael Barajas El Fisgón.