Ayer, 14 de mayo, tuvo lugar el Diálogo por la Reforma Cultural, evento que reunió a los asesores culturales de los candidatos a la presidencia de la república. En el evento se tocaron algunos puntos clave de lo que podemos esperar para el próximo sexenio en este rubro.


Por primera vez, antes de una elección presidencial, tuvo lugar un diálogo sobre las propuestas culturales de los candidatos. “Los tiempos son propicios. Hoy tenemos una nueva pero incipiente Secretaría de Cultura, una Ley General de Cultura y Derechos Culturales, y una comunidad ávida de cambios”, escribe Francisco Moreno en ¡Es la reforma cultural, Presidente!, libro coordinado por Eduardo Cruz Vázquez (Editarte. México, 2018).

Al próximo presidente de México le corresponderá poner en marcha una reforma cultural como parte del Plan Nacional de Desarrollo y del Programa Sectorial de Cultura, ambos proyectos tendrán que contar con recursos suficientes para operar de manera continua y mejorar la infraestructura.

La convocatoria para que asistieran los representantes en materia cultural de los candidatos a la presidencia estuvo a cargo de Editarte Publicaciones y del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU) de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco.

Al Centro Cultural Roberto Cantoral llegaron Alejandra Frausto, en representación de Andrés Manuel López Obrador; Raúl Padilla, por parte del equipo de Ricardo Anaya; Consuelo Sáizar, quien encabeza los asuntos culturales y educativos que propone la candidata independiente Margarita Zavala; y Beatriz Paredes del equipo de José Antonio Meade.

En un primer momento se dijo que como representante de la coalición Todos por México iba a asistir Javier Lozano Alarcón, luego se dio el nombre de otra persona y finalmente se ratificó a Beatriz Paredes como representante de Meade. Los otros candidatos no hicieron cambios en sus enviados en favor de la cultura y se propició, más que un debate, un diálogo de convergencias. Nadie se presentó por parte del candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco.

La conversación en torno a lo que el país requiere en materia cultural se desarrolló en cinco bloques, con el tiempo suficiente para que cada representante abordara su propuesta. Eduardo Cruz Vázquez y Alejandro Moreno, autores de ¡Es la reforma cultural, Presidente!, fueron los encargados de fungir como moderadores.

Por una Secretaría de las Culturas

Hubo más coincidencias que discrepancias. Todos los representantes de los candidatos estuvieron de acuerdo en una iniciativa de Raúl Padilla, quien propuso que dada la diversidad cultural que hay en el país, la Secretaría de Cultura debería transformarse en una Secretaría de las Culturas. “Las culturas alternativas no están siendo identificadas como parte del sector cultural”, señaló Padilla. Con los programas transversales y la descentralización a la cultura, el representante de Ricardo Anaya recordó que en el INBA hay 105 espacios registrados, de los cuales 82 se encuentran en la ciudad. “Por eso nosotros planteamos un gran programa para dotar de estructura cultural todos los rincones del país. Es lamentable que en uno de los países con más tradición cultural, con más riqueza, destinemos apenas 0.3 por ciento del presupuesto de la federación; es decir, apenas 17 mil millones de pesos. En materia cultural, seguimos siendo un país centralizado”, indicó el fundador y presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Precisamente a la importancia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se refirió Beatriz Paredes. Para ella, la FIL es una muestra clara de prestigio y proyección de un evento internacional propio de México. “El ejemplo de la FIL me sirve para recordar que la política de los gobiernos debe ser una política de Estado, con matices a la orientación, pero que debe consolidar instituciones, retos, procesos y alentar la participación de la sociedad civil. No creemos que las políticas que obtienen grandes frutos, puedan estar sujetas a los vaivenes sexenales, hay eventos, instituciones, consensos por encima de los algoritmos electorales”. Resaltó que la visión de Meade consiste en desarrollar “una política cultural incluyente, participativa que reafirme la pluralidad cultural, para así garantizar el ejercicio de los derechos culturales”.

Hacia la reinserción social

Los representantes de los candidatos estuvieron de acuerdo en que la política cultural debe ser transversal. Dos de las participantes, Alejandra Frausto y Beatriz Paredes, fueron las únicas que reconocieron que “solo la cultura es la que nos permitirá rescatar un tejido social tan lastimado.”

En este último punto, Alejandra Frausto enfatizó que el país ha vivido en los últimos años “una degradación, tristemente nos hemos acostumbrado a normalizar la violencia”. Desde la perspectiva de Frausto, este escenario horroroso ha sido visto por la política cultural desde un palco. “Para nosotros, la cultura ocupa un papel fundamental en la transformación del país. La cultura es un detonador de desarrollo colectivo social y también una herramienta de reinserción social”.

Frausto aprovechó la oportunidad para compartir un programa que trabajó en dos de las ciudades más violentas del país, Ciudad Renacimiento y Acapulco. Con “México Cultura para la Armonía”, Frausto apoyó a que niños de 12 a 18 años tomaran clases de iniciación artística y así formaron la Orquesta y el Coro Infantil y Juvenil Renacimiento, que ha sido dirigido por Plácido Domingo y por Alondra de la Parra. “Por 500 pesos o un Nextel los chicos se enrolaban en el crimen organizado. La cultura entró ahí como una solución cotidiana, pero también como un lugar en donde se recuperó la confianza, en donde se privilegió el trabajo comunitario y aprendieron a tener otro sentido de pertenencia”, detalló la ex directora general de Culturas Populares del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

“La cultura no es un lujo, tampoco es un adorno. Es el camino más certero a la libertad, es lo que somos, lo que nos define, ya que es un derecho como lo marca ya la Constitución”, puntualizó Alejandra Frausto.

Aumento del presupuesto

Luego tocó el turno de Consuelo Sáizar, ex titular del Fondo de Cultura Económica (FCE) y del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Habló de la necesidad democratizar y descentralizar la cultura, en donde no se pierdan de vista los principios culturales de libertad de pensamiento y creación. Sáizar postuló varios puntos, entre ellos, aumentar el financiamiento a la producción y promoción de la cultura. Sugiere que se destine el 1 por ciento del gasto del gobierno, con lo cual se pasaría de los 13 mil millones que este año se le otorgó a la Secretaría de Cultura, a 53 mil millones. Fue enfática al decirle a Beatriz Paredes que este sexenio de Enrique Peña Nieto, en especial este 2018, ha sido un año muy castigado en el sector cultural, pues prácticamente no hay presupuesto que alcance y son muchas las necesidades.

Son varias las propuestas de Sáizar, como por ejemplo, la creación de una Cineteca en cada estado de la república, para que se contribuya al cine mexicano; la creación de becas para estudios en el extranjero; la fundación de una escuela de guionismo; establecer un programa de bibliotecas incluyentes en todos los estados del país, en donde se copie el modelo que se implementó en la llamada Ciudad de los Libros, cuando Sáizar era titular del Conaculta. También manifestó la necesidad de establecer estímulos fiscales para la cultura y que el Archivo General de la Nacional sea parte de la Secretaría de Cultura para que prevalezca el carácter de memoria.

Cuando se le intentó preguntar a Beatriz Paredes por lo que ha vivido el país en materia cultural durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, fue enfática y evitó la crítica: “Uno de los errores de los debates es eso, parece que se tiene que juzgar a partir de lo que no se hizo en el pasado. Yo no quiero caer en el juego de si se hizo tal cosa en la administración de Felipe Calderón o en el gobierno del Distrito Federal. Quiero compartir con ustedes la viabilidad de una reforma cultural ante el nuevo escenario, a futuro. Comparto la visión de Alejandra Frausto, la necesidad de que las instituciones culturales respondan a una nueva realidad social: a una sociedad vida, con presencia de migrantes mexicanos”.

A favor de la Ley de Derechos Culturales

Sáizar reconoció la labor ejemplar de la diputada del PRD, Cristina Gaitán, presente entre el público, quien trabajó por impulsar la Ley de Derechos Culturales. Aunque, como en su momento lo denunció Gaitán, fue aprobada por el senado y “rasurada” por el presidente Peña.

La representante de la candidata independiente Margarita Zavala se dirigió a la comunidad cultural ahí presente y externó que ella siempre luchó por los sueldos de los creadores. “La cultura requiere de trabajadores profesionales bien pagados y que en ocasiones reciben tarde su salario. Eso me apenaba profundamente y trabajaba porque lo recibieran, me tocó trabajar con secretarios de Hacienda sensibles, como José Antonio Meade, quien por cierto me apoyó”.

Para que no quedara duda de la participación de Sáizar en el sector cultural, señaló que cuando ella estuvo al frente de Conaculta, de 2009 a 20012, tuvo ciertas limitaciones porque el entonces titular de la Secretaría de Educación Pública, Alonso Lujambio, cayó enfermó.

Como no hubo espacio para preguntas, nadie pudo saber si Consuelo Sáizar volvería a tener asesores tan bien pagados, como ocurrió durante la administración de Felipe Calderón.

Salgamos del tercer mundo…

El término reingeniería fue usado por Raúl Padilla, quien comunicó su preocupación dado que el 75 por ciento del gasto que se realiza en el sector cultural es administrativo, y solo el 25 por ciento va a los creadores. “Nuestra propuesta es que los números se reviertan y que el 75 por ciento sea para los creadores y que el 25 por ciento restante sea destinado al gasto administrativo”.

La mayoría de los representantes estuvieron de acuerdo en que la cultura requiere mayor inversión, que ha sido un sector desprotegido —con excepción de Beatriz Paredes— y que se debe trabajar en favor de la descentralización y redistribución de la cultura.

Padilla precisó en la necesidad de crear “productos culturales en corresponsabilidad del Estado, créditos a la palabra para creadores, rescatar artesanías, instrumentos para el turismo cultural”. Y, en una de sus intervenciones, citó a Carlos Fuentes: “Salgamos del tercer mundo con nuestra cultura del primer mundo.”

 

Mary Carmen Sánchez Ambriz
Ensayista, editora y periodista cultural.