Para empezar a celebrar el 80 aniversario del nacimiento de Carlos Monsiváis, figura esencial que cada vez echamos más en falta, compartimos con los lectores una selección de El consultorio de la Doctora Ilustración (Ph. D.) (Malpaso), libro de próxima publicación que rescata, por primera vez, una de las columnas más mordaces jamás escritas en la historia del periodismo cultural mexicano.


“El consultorio de la Doctora Ilustración (Ph. D.)” era la sección que Carlos Monsiváis alternaba con “Por mi madre, bohemios” en el ya legendario suplemento de la revista Siempre!, La cultura en México, una de las mejores puertas para entrar a los años setenta mexicanos. Del 1º de mayo de 1974 al 13 de febrero de 1984, Monsiváis publicó intermitentemente su consultorio con forma de relación epistolar, acaso haciéndole mella a esa sección de pirotecnia democrática que los periódicos aún llaman “Correo del lector” (convertido, en el mundo digital, en un pobre botón para “Activar comentarios”). En la columna refulge el Monsiváis más cáustico, la pluma multifacética garante de la imitación, el pastiche o el collage de todos los estilos imaginables, con el blanco siempre claro: el tiro al arco mordaz que hace de la socarronería una forma refinada y resistente de la literatura, y que apunta sus flechas en todas direcciones, hacia cualquier esquina donde asome algún tipo de Valor Moral, alguna premisa de Superioridad Estética o Política, haciendo de la libertad y la desinhibición absoluta los principios motores que tensan su cuerda. Así, desfilan por el Consultorio personajes, costumbres, modos y hábitos transformados en elocuentes arquetipos de la cultura (“Galán Perfecto”, “Apocalipsis Arrepentido y Disneylándico”, “Qué me duran las de enfrente”, “Megáfono hincado”, etc.). Al letrero hebdomadario de “Se surcen almas” acuden con sus particulares problemas y cuestionamientos que la Doctora responde, casi siempre lacónicamente.

Pasen entonces ustedes a este consultorio cultural, atendido por una especialista académica en lo más granado de los Estudios Culturales (antes de que llegaran realmente a México), que es producto de dos frutos virtuosos armoniosamente unidos gracias a los milagros de la bioquímica: en primer lugar, la adopción y aculturación mexicana del confesionario freudiano para desenmarañar los nudos existenciales, emocionales y anímicos de una intelectualidad en creces; y, segundo, el escaparate donde se muestra que la comunicación más diáfana y honesta con los lectores ha llegado para quedarse en el modernísimo periodismo del país (si éste significa, claro, la capital). Por esta y otras complejas razones que a duras penas la semiología o el post-estructuralismo podrían esbozar, la Doctora Ilustración dio incansables consultas, prestando un verdadero servicio comunitario al mexicano de a pie, al padre de familia, al joven emprendedor con más de tres trabajos, al poeta provinciano enamoradizo, a la actriz de cine a la que la edad y el alcoholismo apartaron de una carrera teatral llena de promesas, o al oficinista que se entablilló el brazo para no salir del clóset. Consultorio, pues, diván epistolar donde se ventilan traumas y oscuros recuerdos, donde los trapitos luminosos adquieren valor de poesía, donde los aspirantes a becario cultural pueden depositar sus sueños edificantes, donde se curan, en suma, las heridas post-narcisistas de los sesenta y se recobran las ganas de ser siemprejoven (en alma). Los siguientes fragmentos pertenecen a una exquisita selección, traída por Malpaso —con prólogo e ilustraciones de Rafael Barajas—, de esta columna periodística tan saludable como el psicoanálisis, donde Monsiváis saca a relucir sus mejores máscaras: la del sociólogo urbano y popular, la del escritor genial cuyo altar es la inalcanzable y tan suya Ocurrencia, la del polemista y chismoso hiriente cuya distancia irónica lo absuelve del bien y el mal y lo coloca en el ambiguo vaivén de la crítica totalizadora.

 

DISCIPLINE SU BRILLO

—Querida Doctora Ilustración:

Somos dos viejos amigos miembros de número de la Academia de la Lengua, intelectuales de valía comprobada y certera. Desde siempre, nuestra obsesión ha sido entregarle al ejercicio de las letras el más arduo rigor y combatir la nefanda influencia voraz que devasta la santidad y castidad de nuestro idioma. Tenemos a mucha honra haber sido los primeros que dimos la voz de alarma en lo que respecta al hórrido vocablo “okey” que cual caballo de la lejana Troya se introdujo al castellano para diseminar la belicosidad. También hemos llevado al simbólico paredón del agravante sin justificante a “ciao”, “bay, bay”, “money”, “contactar” y “homilía”.

Pero, Doctora, en los últimos tiempos hemos visto que pese a nuestro esfuerzo (y al hecho de que sólo hablemos en conferencias y en la conversación diaria palabras cuyo uso esté sacralizado por Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope, Tiro y Pelayo), no se nos entiende y se nos denosta. Por allí nos sacudió el rumor de que los malquerientes nos dan el apelativo de hermanitas Nostalgia, Olvido y Amnesia. ¿Qué hacer? ¿Cómo lograr de la sociedad el reconocimiento a quienes han catalogado ya todas las voces en español de prosapia renacentista que empiezan con zeta?

Firmado:
Memorioso y Vigilante

 

—Queridos Olvido y Amnesia:

Aliviánense y palpen la neta. Time is now y el friqueo en que la rolan no aguanta por ser onda murciélago. Muévanse todos y éntrenle al gire. Una buena solución a su azote sería la siguiente: cataloguen todas las voces que usan los locutores y animadores de televisión, multiplíquenlas por veinte, agréguenles diez, quítenles uno y ¡sorpresa!: el número resultante es 99. Después de eso, apreciarán mucho más, dilectos, la riqueza y variedad de
su personal acervo lingüístico. ¿Quién sabe ahora, en estos tiempos de lo “obsoleto”, lo que significa la palabra “anticuado”?

Paz y Amor,
La Doctora Ilustración (Ph. D.)

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ENVANEZCA SU EGO

—Epónima Doctora:

Me llamo Inverecundo Altazor y soy cantante de protesta. Quizás usted no tenga muchas referencias mías porque hasta hace poco cantaba bajo el nombre de Precioso Toño: canciones cursis, sin contenido social, que no pegaban justamente por esa falta de comunicación y compromiso. Un día me pregunté por qué no tenía éxito al interpretar “Pétalo subyugante”, “Rociadito de champú” y “Tururú tururú” y me di cuenta de que mi fracaso no se debía a mi voz o a mi presencia, sino a la falta de temas resonantes como la protesta contra la maldad y la búsqueda de la paz. Cambié de nombre (Inverecundo Altazor me sugiere un ave posada sobre los Andes devorando las entrañas de un tirano), me dejé el pelo largo, me mandé hacer un sarape con la obra completa de Atahualpa Yupanqui tejida a mano, adopté una mirada de fiereza y compuse mis canciones contestatarias “Pétalo del amor a las entrañas de una piedra”, “Rociado de la ira popular”
y “Viva el horizonte, tururú tururú”. He aquí la última letra que he compuesto: “¿Qué me duras, soledad?”:

Mejor vete, soledad,
que hoy estoy acompañado.
Me vinieron a buscar
cuatro perros y un ganado.
Ya no tengo aquel temor
porque el sol me lo ha quitado,
cuando me sienta más solo,
el día se vendrá a mi lado.

No es porque lo diga yo, pero qué viril denuncia de la sociedad de consumo y qué enfática defensa de los humildes y desheredados. Sin embargo, Doctora, he aquí mi problema. Por más que hago, tampoco pego como cantante de protesta. Nadie va a mis recitales, no me contratan night clubs, no se oyen mis canciones en la radio ni en TV, nadie me las compra para hacer películas. ¿Qué hago? ¿Se me discrimina por comprometido?

Firmado:
Joven Inverecundo

 

—Querido Joven Inverecundo:

Lo que pega ahora en los círculos chic es la poesía, pero la poesía porque sí y con acento hispánico. ¿Por qué no acomodas la letra de tus primeras canciones con la música de las últimas? Cámbiate de nombre de nuevo, ponte Claudio Badajoz, di que acabas de musicar Peñas arriba, de Pereda, y asegura que por compromisos previos sólo podrás estar al año una corta temporada de 11 meses. Ya verás. ¡El Triunfo!

Nacionalistamente solidaria,
Doctora Ilustración (Ph. D.)

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VIDA, TODO ME DEBES, VIDA.
¿NO TE REMUERDE LA CONCIENCIA?

—Espacio donde el cielo no se asoma por temor a la competencia:

Soy, nadie debe dudarlo y si lo hace es clara su connivencia con el imperialismo, un valeroso combatiente de la pluma. El único que desde la prosa milita en este país de cobardes, de arrastrados, de porquerías incapaces del gesto erguido de mis cinco dedos que al aferrar el bolígrafo o al recorrer intrépidamente, y sin temor a las consecuencias, la máquina de escribir, denuncian por sus nombres (Imperialismo, Capitalismo, Enajenación, Plusvalía e Intelectuales traidores, que son todos excepto yo, y a veces mi compadre, pero viéndolo bien, no hago excepciones) a los enemigos del pueblo a quien yo solo represento y quien sólo en mí confía porque yo nunca he cedido a las presiones de la burguesía fundamentalmente por dos razones: a) porque nunca han tratado de comprarme y b) porque aun cuando se les ocurriera comprarme, yo remitiría a los tránsfugas a la lectura de mis obras completas, en las que se muestra sin lugar a dudas que soy el único Puro, Íntegro, Combativo y Radical que queda en México. ¿Dónde estás, izquierda, que me dejaste sin compañía pero bravísimo?

Una duda, más bien teórica, me empieza a rondar (como los doscientos agentes judiciales que se asoman a la esquina de mi casa cada vez que inicio uno de mis KO al Sistema, que bien que los resiente, así se haga el disimulado). La duda que me surge es un tanto cuanto técnica pero no puedo evitarla. ¿Por qué, a pesar de mi capacidad brutal de pluma combatiente, no se ha derrumbado todavía el capitalismo? Publico una obra virulenta y definitiva, concedo un plazo razonable de siete días para que el pueblo la absorba, memorice y venere, salgo a la calle después de ese lapso, acudo al Zócalo… ¡y el gobierno sigue siendo el mismo! De inmediato, acudo con mis editores a ver si no fue un problema
de distribución provocado por la conspiración de Wall Street, pero no, los volúmenes han ido a librerías. Voy a las librerías y mis libros… ¡no se han vendido! Surge la duda: ¿qué pasó? Mi opinión es que el capitalismo, temeroso de una súbita extinción, ha pagado agentes que secuestran o desaparecen a quienes quieren adquirir mis puñetazos mortales en forma de palabras flagelantes. Sin embargo, nadie denuncia esos secuestros. ¿Estarán
amenazadas las familias? Por supuesto. Y la duda sigue: ¿por qué los linotipistas encargados de mis libros no corren la voz?, ¿por qué no se me declara la Amenaza número uno contra el Sistema? ¡Exijo ser reconocido en mi justo valor! Soy el ser más peligroso
sobre la Tierra.

Firmado:
La Pluma que Es Catapulta

 

—Querido Pluma que Es Catapulta:

Tenga cuidado. Se me informa que hay una conspiración mundial en su contra. Todos los Sistemas le tienen miedo, pero nadie debe decirlo para no fomentar más la inflación. Aguarde. Confíe en la Historia. Confíe en mí.

Suya en la discreción pero no en el coraje,
Doctora Ilustración (Ph. D.)

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A LA SOMBRA DEL ESTADO CRECIERON LOS ARRAYANES

—Sentido del humor sin el cual todo sería un chiste:

Mi hija, Doctora, pertenece a la nueva ola, fruto maravilloso de la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información de la Iberoamericana. No es porque sea mi hija pero qué bien me salió. En su papel de comunicadora social (que eso es mucho más que periodista; el periodista informa, no comunica) se ha especializado en el difícil género de la Extracción Sin Dolor de la Intercomunicación Social (que antes se llamaba “entrevista”). A ella le gusta prepararse, informarse sobre el entrevistado y sostener con él una relación efectivamente dialéctica, “a nivel de intercambio lingüístico y sensorial”, como ella dice. Le mando una muestra a ver qué le parece.

DIALÉCTICA DE RETROALIMENTACIÓN ENTRE LA COMUNICADORA SOCIAL MALÚ BALÚ OROPEZA Y EL DRAMATURGO RECIENTE ALBERTO JUAN MARÍA ROBERTO N.

P.: Buenas tardes, ¿es usted Alberto Juan María Roberto N., seudónimo de Juan Díaz, y su oficio es escribir obras de teatro?
R.: Sí.
P.: Su última obra, Barrio pobre no te dejo, con tu hermana me emparejo, ¿está inspirada efectivamente en el deseo de examinar analíticamente las relaciones de producción de las zonas urbanas y, por ende, normada por la descodificación del referente?
R.: No lo había visto así, pero a lo mejor…
P.: Como emisor pentasilábico, ¿usted sintió mayor compromiso social con los receptores en Barrio pobre no te dejo, con tu hermana me emparejo que en sus obras anteriores Velorio en el reclusorio, Lumpen pero marginado y Ese mambo no porque lo bailo?
R.: Chance…
P.: De seguro que su motivación como autor tiene que ver con su etapa prenatal, sus fijaciones anales y su actitud poliforma perversa, ¿no es así?
R.: No sé, mande…
P.: ¿Cómo interpretar, sino, como regresión infantil, la escena en Rayito de lona, su pieza sobre boxeadores, cuando la infraestructura protagónica (o “personaje central”, como decían antes) se va a casa de su madre a llorar la pérdida del campeonato? ¿O tiene usted otra explicación subliminal?
R.: No, pues no…
P.: ¿Sigue de novio de la Chiquis Valvanera?, ¿o es sólo un romance inventado para promoción publicitaria, en cuyo caso es cierto el rumor de que a usted no le gustan las mujeres?
R.: Charros, charros…
P.: Una última pregunta: ¿cree usted que el artista debe estar comprometido con su realidad, su sociedad, su circunstancia y su transparencia?
R.: Ah, no, pues eso sí.

Ahí terminó la entrevista de mi hija, Doctora. ¿Verdad que una comunicadora social sabe interrogar, sabe extraer la mejor información, nos abre caminos y panoramas, y nos muestra la alianza de la tecnología con el talento?, ¿verdad?

Firmado:
Padre Autocrítico

 

—Querido Padre Autocrítico:

Sí…

Suya,
Doctora Ilustración (Ph. D.)

 

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A MÍ ME PASA LO MISMO QUE A USTED, EVADO IMPUESTOS LO MISMO QUE USTED

—Sierra Madre en donde los gambusinos buscan el tesoro del conocimiento:

Sé que me acusan de loco, orate, zafado o demente, lleno de regodeos locales o chovinismos, un nacionalista gagá. No, probeta del profeta, soy un hombre cuerdo, sano y normal que tiene dudas y quiere verlas aclaradas. Basta de preámbulos y al grano. Estoy a punto de probar, sin lugar a dudas, la existencia de un gigantesco plagio histórico y antropológico, un plagio que revela un cinismo y un saqueo de siglos. Se trata de los famosos proverbios chinos, que tanta reputación de sabia y misteriosa le dieron a la brumosa Catay. Mi teoría es sencilla: los proverbios chinos ¡SE INVENTARON EN AZTLÁN!, y de allí se los llevó hasta Oriente un investigador prehispánico que quería comprobar la hipótesis de que los primeros pobladores de América habían venido por el estrecho de Bering y que hizo el viaje a la inversa, de Tenochtitlán a Pekín, pasando por supuesto por el estrecho de Bering. Sin darse cuenta, y con diabólica habilidad para chinificarlo todo, los malvados orientales tomaron y asimilaron nuestros refranes ignorando que la verdadera raíz cultural prehispánica se halla en los refranes (para evitar frases hechas, los prehispánicos sólo se hablaban a base de refranes). Le daré algunos ejemplos:

a) El proverbio chino “Una pradera es una yerba que fue sumando fuerza” viene del refrán prehispánico “Huye, flor de conejo, que la tempestad no respeta la fragilidad” (la aparente diferencia de ambas sentencias y de muchas otras se debe al cambio sintáctico en los ideogramas y los fonemas como lo probaré otro día).
b) El proverbio chino “Una sola palabra de un gobernante vale por diez mil imágenes sin poder político” es la traducción servil del refrán azteca “Huye, macehual, que si no te cargan al muerto y además literalmente”. Quien piense que este refrán traiciona la mentalidad prehispánica es que no ha leído las Cartas de Relación de Pedro de Alvarado.
c) El proverbio chino “Quien interprete el murmullo del arroyo podrá bañarse en el océano” equivale, dócilmente, a la conocida agresión azteca “No llores, dulce mujer, mi renacuajito, que ya todo mundo sabe la clase de ficha que eres y nadie será tan iluso de sacrificar tu doncellez a los dioses”.
d) El proverbio chino “Si el ruiseñor canta en la noche, la oscuridad vuela de día” es clara versión del original, un famoso poema precolombino: “No llores como mujer lo que no pudiste defender travestida”.

¿Qué opina de mis teorías, Doctora? ¿Verdad que no soy un pobre payo zafado? ¿Verdad que Aztlán es la cuna de las civilizaciones? ¿Verdad que por nuestras venas corre pura sangre fundadora?

Firmado:
Hay que Recobrar el Orgullo Nacional a como Dé Lugar y con los Métodos que Sean

 

—Querido Hay que Recobrar el Orgullo Nacional a como Dé Lugar y con los Métodos que Sean:

¡Qué extraordinaria tesis! Qué lástima que no me dejó su dirección. Tengo unos amigos muy interesados en platicar con usted. No sea desconfiado y dígame dónde vive. Es por la ciencia.

Doctora Ilustración (Ph. D.)

 

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MÍ, NACA. TÚ, LATIN LOVER

—Explosión demográfica del buen puntacho:

El éxito fulminante de la telenovela Yara me ha dado mucho gusto por diversas razones: para empezar, se trata de un reflejo fiel, lúcido e inteligente de la vida de las lacandonas y de su rápida asimilación de los shocks culturales. Es más, el éxito de Yara me ha permitido reflexionar intensamente sobre una idea similar: una telenovela sobre la vida de los famosos prehispánicos. Le mando aquí, para que me opine, parte del primer capítulo de Tórrida Buenotzin, la vida apasionada de una típica mujer azteca antes de la llegada de los españoles.

(Estrépito de música romántica.)
PRÁXITL: Buenotzin, fiel colibrí de mi alado pensar, aquí está tu reflejo de sol en el escudo viril, tu militante Práxitl.
BUENOTZIN: Tú, guerrero. Yo, pacifista enamorada flecha y escudo. Tú, hombre fuerte. Yo, mujer desgarrada por contradicciones ideológicas.
PRÁXITL: Aquí viene el miedoso, la vergüenza de nuestra tribu, Teoremoc, que prefiere leer códices a entrenar su puntería.
TEOREMOC: Hola, Práxitl, neurona dormida como volcán. Hola, Buenotzin, símbolo sexual en un mundo donde esos símbolos a nadie perturban.
BUENOTZIN Y PRÁXITL: Hola, Teoremoc, intelectual puro en un mundo donde hay más cuevas que cubículos.
TEOREMOC: ¿Están ustedes enamorados entre sí o para sí?
BUENOTZIN: Mí, apasionada. Espíritu como violín, como teponaxtle que canta sol y canta luna. Romance como cerro dos conejos que persigue libélula cuatro.
PRÁXITL: Si no lo has advertido, Buenotzin no sabe que yo la amo porque está hasta las manos por tu hermano Guapemoc que no le hace caso porque Teresa le confió a Alfredo que Lulú sabe que Teté no quiere a Roberto porque éste le dijo a Fabiola que Ernesto era hijo natural de la Chata.
TEOREMOC: ¡Qué extraños nombres prehispánicos!
PRÁXITL: Es que incluso en una telenovela de época hay que darle al televidente sonidos familiares.
BUENOTZIN: Mí, enloquecida. Tú, racional. Amor es venado raudo despista cazadores. Oír todo el día canción melodiosa de Roberto Carlos en la cabeza.
PRÁXITL Y TEOREMOC: ¡Blasfema! ¡Impía! Esa canción no es para ti. Su destinatario es sublime.
BUENOTZIN: Amor es viento entre ramas, sol sin nubes, luna en estanque. Mí, enamorada. Tú, displicente.
TEOREMOC: Displicente no es una palabra náhuatl.
PRÁXITL: Tampoco los aztecas éramos tan cursis. Lo que pasa es que nos tratan como civilizaciones muertas y nos endilgan todo tipo de metáforas. Y era nuestro sistema de signos eróticos una red de agujeros.
TEOREMOC: Ya va muy avanzado el capítulo y aún no veo claro el conflicto.
PRÁXITL: El conflicto es cómo lograr que una mujer prehispánica sufra por la amenaza del divorcio. O metemos ese anacronismo o el argumentista no sabe lograr paroxismos sentimentales.
BUENOTZIN: Mí, yo. Tú, segunda persona singular.
PRÁXITL Y TEOREMOC: Bravo, Buenotzin. Mejoran increíblemente tus diálogos.

¿Qué le parece, Doctora? ¿No cree usted que será el triunfador del 79?

Firmado:
Llora como Pirámide lo que No Supiste Defender como Departamento de Turismo

 

—Querido Llora como Pirámide lo que No Supiste Defender como Departamento de Turismo:

Me encanta su capítulo. Vivo para verlo. Le propongo algunos nombres de personajes para darle carácter cosmopolita: Mayatéotl, Chichifotépetl, Guáguitl y Venus Eufrosina. De veras, formidable. Usted sí ha captado el aporte cultural de la televisión.

Suya desde el cuchillo de obsidiana,
Doctora Ilustración (Ph. D.)

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¡MILAGRO! ¡MIS MANOS FLORECEN! ¡BECAS EN MIS DEDOS CRECEN!

—Ave sin nudo:

Creo tener la solución absoluta a los problemas del país. Una solución que a nadie se le ha ocurrido, porque, en esta época, a la gente le da por pensar cosas extrañas, como por ejemplo que cuando a una cosa se le dice problema es porque ya no tiene solución. Bueno, mi plan es sencillo. Me he dado cuenta de que el problema del país es los desniveles entre empleados, desempleados y subempleados, y he visto cómo fracasan las fórmulas para evitar los abismos salariales y sociales. Para remediar la situación, he reflexionado en las sublimes lecciones de la gran heroína Leona Becario, y he pergeñado un plan. A saber:

1. Se declaran definitivamente abolidos los salarios en la República Mexicana.
2. Como reemplazo, se propone un sistema alternativo de becas académicas, para transformar al capitalismo y a la economía mixta en instituciones exclusivamente educativas.
3. Para justificar sus becas, cada ciudadano deberá presentar un proyecto de investigación. Por ejemplo, una secretaria de la Oficina de Forrajes de la Secretaría de Agricultura deberá seguir haciendo lo mismo pero en función de un proyecto académico que podría intitularse: “Uso de las horas hábiles en el desempeño de la actividad secretarial en el sector agropecuario. Una proposición infraestructural”. Para empezar, la secretaria en cuestión cobrará mayores réditos psicológicos, porque no sería “oficial Z” sino becaria académica, categoría muy de moda. Tómese el caso límite de un campesino, beneficiado, o maleficiado, por la derrama (por la escasez) presupuestal. Lo mejor para él no es que el Estado lo ayude comprándole a precio de hambre sus cosechas, o invirtiendo en desarrollo técnico para que los políticos se desdoblen en concesionarios. Lo mejor para ese campesino es que el Estado lo beque para una investigación intitulable “Sociedad y migración. Un caso de análisis del rendimiento por hectárea en el pueblo de Santa María Lamaxótitl, en ocasión de la migración de nueve de los diez campesinos restantes mayores de 15 años”. Al encontrarse becado, el campesino desistiría de sus enconados sentimientos sociales, y se vería automáticamente ascendido de categoría (no se especifican aquí ni el monto ni la regularidad de pago de la beca).
4. La transformación de asalariados y desempleados en becarios permitirá transformar la ya anticuada estructura de producción, fundada en absurdos criterios competitivos y en falsos estímulos. La intención es que un obrero ya no se sienta un engranaje del capitalismo, sino un investigador de campo que ha abandonado temporalmente su cubículo para terminar su investigación “Plusvalía y resentimiento en la vida de un trabajador de la industria automotriz, en fábrica con sindicato charro. Un recuento vivencial 1970-2010”. La situación, externamente considerada, quizás sea la misma, pero desde la perspectiva psicológica el salto es monumental. Ya no podrá decirse que el Estado desatiende el contexto de incentivos psicoanalíticos de las clases trabajadoras.
5. Lo anterior no quiere decir que se eliminen las clases entre becarios. Únicamente, que desaparecen las innobles diferencias de nomenclatura entre campesinos y empresarios. Un país poblado únicamente de becarios será el mayor paso a la utopía que este siglo ha conocido. ¡Viva Leona Becario, primera heroína del presupuesto!

Firmado:
Rebeca

 

—Querida Rebeca:

Su plan viene envuelto en una exquisita melancolía. ¿Quién que es no es becario? Yo, humildemente, ya solicito una beca para mis ocurrencias (el erario es roñoso, por eso mis ocurrencias son tan escasas y prefiero usar ideas que son más fáciles). De cualquier modo, ya solicité una beca para considerar su proyecto y otra para darle mi opinión, y otra…

Suya en la eternidad académica,
Doctora Ilustración (Ph. D.)

 

Fuente: Carlos Monsiváis, El consultorio de la Doctora Ilustración (Ph. D.), prólogo e ilustraciones de Rafael Barajas, el Fisgón, México, Malpaso ediciones, 2018, 224 p.

Selección y nota de: Álvaro Ruiz Rodilla