La única recomendación artística que no te puedes perder esta semana

A estas alturas ya sabemos que Sarah Lucas (Londres, 1962) se siente más que cómoda en el circuito de las galerías de arte. Aunque su trabajo sigue siendo tan disruptivo y provocador como a finales de los ochenta, cuando el grupo de los Young British Artists arremetió contra el panorama artístico londinense aparentemente estéril, nadie podrá negar que hoy Lucas —como el resto de los YBA— es una artista consagrada; tanto como para haber representado al Reino Unido en la Bienal de Venecia. Y justamente por eso es que hay que ir a ver su trabajo a la galería kurimanzutto.

DAME ZERO es una muestra pensada y creada para México y en México. Lucas ha contado en distintas ocasiones que no tiene un estudio como tal, sino que crea en casa y con lo que se encuentre. Como en el viaje que realizó a México hace ya más de cinco años para exponer en el Museo Anahuacalli, esta vez también creó las piezas con materiales locales y a partir de sus reflexiones inmediatas sobre el contexto mexicano. Al tiempo que se trata de una obra creada casi in situ, las piezas reunidas en la kurimanzutto son una suerte de muestrario de las propuestas más reconocidas de Lucas y su uso característico de materiales cotidianos. Incluye escultura en distintos soportes, fotografía, instalación e incluso el resultado de un performance que tuvo lugar en la galería antes de que inaugurara la exposición.

 

Sarah Lucas, vistas de instalación de
DAME ZERO,
kurimanzutto, Ciudad de México, 2018.
Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México.
Foto: Omar Luis Olguín

 

En este sentido, Lucas sigue la tradición que estableció con los YBA en lo que sin duda ha sido uno de los movimientos artísticos más relevantes de las últimas décadas. En su momento, el grupo famosamente conformado por Damien Hirst, Marc Quinn, Tracey Emin, Gary Hume y Lucas, entre muchos otros, modificó las reglas del juego alejándose de los medios tradicionales, explorando las posibilidades del arte conceptual, acogiendo el escándalo y aprovechando el patrocinio del magnate Charles Saatchi. Hoy es difícil ver qué se mantiene de lo que alguna vez unió a todos estos artistas en una serie de exposiciones colectivas, empezando por la famosa Freeze, organizada por Hirst en un edificio abandonado del sur de Londres en julio de 1988.

A la mitad de la sala en esta exposición de Lucas, vemos uno de sus famosos coches chocado e intervenido —una pieza relativamente fácil de hacer en México por la laxitud en las leyes que aparentemente atañen a este tipo de desechos, según cuenta la artista—. También están un par de sillas que no sirven para lo que pretenden, copias de piezas prehispánicas decoradas con plumas y cigarros, fotos suyas que quieren “recordar al Dr. Atl” y dos retratos de Diego y Frida —“mis padres cuando estoy en México”—, entre otras piezas que ya nos son muy conocidas: un bloque de concreto que dice SEX y algunos escusados que sobre todo nos recuerdan que hoy es una artista también comercial.

 

Sarah Lucas, vistas de instalación de
DAME ZERO,
kurimanzutto, Ciudad de México, 2018.
Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México.
Foto: Omar Luis Olguín

 

 

Sarah Lucas, vistas de instalación de
DAME ZERO,
kurimanzutto, Ciudad de México, 2018.
Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México.
Foto: Omar Luis Olguín

 

El trabajo de Lucas ha explorado largamente el tema de la identidad nacional británica, sobre todo satirizándola. Lo recuerdan unas botas de concreto con una bandera británica que incluye la exhibición. Pero, a pesar del enfoque en “lo mexicano”, no queda claro que su intención sea hacer lo mismo con México en esta exhibición. Si recordamos la exposición que hizo también con la kurimanzutto en el museo Anahuacalli en 2012, titulada NUDS, la interpretación que hizo de las piezas prehispánicas de la colección de Rivera tal vez era escandalosa, pero no burlona. Siguiendo el principio de conservación y estética que rige la museografía del Anahuacalli, Lucas llenó los recovecos entre piezas con sus típicas esculturas de medias rellenas que a veces parecen personas, a veces senos, a veces órganos desconocidos. También incluyó un busto de Benito Juárez intervenido y un par de dibujos con cigarros como los que podemos ver esta vez. Todo combinaba perfectamente con la luz y el espacio de la falsa pirámide ideada por Rivera.

 

Sarah Lucas, vistas de instalación de
DAME ZERO,
kurimanzutto, Ciudad de México, 2018.
Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México.
Foto: Omar Luis Olguín

 

Probablemente con la intención de sugerir cierta continuidad entre esa visita y la de este año, DAME ZERO en la kurimanzutto presenta una memoria de la exposición de 2012 con un vídeo realizado por su pareja, Julian Simmons, que incluye la estancia de Lucas en Oaxaca, una ciudad que la inspiró mucho. La mayoría de las conversaciones en el cortometraje son imperceptibles, aunque por los escenarios, los interlocutores y sus gestos, se adivinan pistas del contenido. Un poco como en su propio arte.

Según cuenta Christina Patterson en una entrevista que le hizo a Lucas hace tiempo, si bien Hirst ha dicho que es la mejor de los artistas que coincidieron en esos años después de graduarse de la Universidad de Goldsmiths, Lucas admite que a ella no le gusta mucho el trabajo de su colega. Del mismo modo, dice que lo autorreferencial de Tracey Emin le parece “mediocre”. La exposición en la kurimanzutto es un atajo (en el buen sentido) para ver en dónde está el arte de Lucas hoy y, sobre todo, para pensar críticamente en la trayectoria y diálogos de esta artista rebelde.

Hasta el 3 de mayo.
Galería kurimanzutto.
Gobernador Rafael Rebollar 94, Col. San Miguel Chapultepec.

 

Ana Sofía Rodríguez
Editora de nexos en línea.