Mircea Cărtărescu: sueños fuertes y obsesivos

Celebramos a Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), el máximo exponente de las letras rumanas, galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2018 en reconocimiento al conjunto de su obra, “destinada a impulsar la transformación radical de la conciencia humana”.

He amado la literatura como un vicio.
—Mircea Cărtărescu, Solenoide

Para Mircea Cărtărescu la literatura se eleva a veces sobre la realidad: “¿Por qué no creí en mi poema más que en la realidad del mundo…? He intentado encontrar una respuesta a todo esto cada uno de los días de mi vida”, se cuestiona el narrador de Solenoide (2015).

Cărtărescu (Bucarest, 1956) considera que “el sueño no es una huida de la realidad, es una parte de la realidad trenzada de forma inseparable con todo lo demás”. El escritor rumano, galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2018 —recibido e inaugurado por Jorge Luis Borges y Samuel Beckett en 1961— es un genial provocador. En “El Ruletista” —relato publicado de manera independiente por Impedimenta (editorial que lo publica en español)— narra la historia de un hombre que participa en sesiones de ruleta rusa, en las que los espectadores siempre quedan estupefactos. Un escritor que conoció al Ruletista tiempo atrás explica cómo ese sujeto se transforma en alguien aparentemente inquebrantable, cuando en realidad solo representa el ánimo de la autodestrucción. “El Ruletista” fue prohibido durante años en Rumanía por lo explícito de su desarrollo. El relato resulta también una indagación de la escritura y la muerte: “Ya he escrito suficiente literatura, durante sesenta años no he hecho otra cosa, pero permítaseme ahora, al final del final, un momento de lucidez: todo lo que he escrito después de los treinta años no ha sido más que una penosa impostura. Estoy harto de escribir sin la esperanza de poder superarme algún día, de poder saltar más allá de mi propia sombra”, dice el narrador.

“El Ruletista” estaba incluido originalmente en Nostalgia, un libro de cuentos publicado por Cărtărescu en 1993 que lo convirtió en un narrador muy conocido en Rumania —ya era un poeta destacado— y le dio proyección mundial. La intención elemental de Nostalgia es emprender un viaje a “la ruina de todas las cosas”, a “lo que ha sido y no va a volver a ser jamás”.

“En su obra [Cărtărescu] evidencia la realidad de la cartografía de la memoria, la libertad de la imaginación y la pulsión de los deseos”, aseveró el jurado del Premio Formentor de las Letras 2018, presidido por Basilio Baltasar y formado por Alberto Manguel, Andrés Ibáñez, Francisco Ferrer Lerín y Aline Schulman. El fallo destacó también la potencia narrativa con la que el escritor rumano “ha sabido expandir los límites de la ficción”.

Artífice de otra propuesta sediciosa, Cărtărescu comenzó a escribir El Levante (1990) —libro clave en la bibliografía del autor en el que se confunden realidad y ficción— en 1987. El resultado fue un experimento literario sorprendente: una epopeya heroica y cómica a la vez, un viaje a través de la historia de la literatura rumana, “que sigue la técnica utilizada por James Joyce en el capítulo del Ulises ‘Los bueyes del sol’”. El primer canto inicia con la meditación lírica de un joven en la proa de una barca que se deslizaba sobre las aguas: “Oh, Levante, dichoso Levante, ¿cómo es que no sientes mi turbación, mi cólera? ¿Cómo es que tu ojo de brillos ambarinos no ve la noche que colma mi pecho, la congoja que invade mi mente desde que desperté de mi letargo y comprendí que soy rumano?”.

En Las Bellas Extranjeras (2010) Cărtărescu advierte que las tres historias que componen el libro nacen de situaciones y personajes reales. “Sin embargo, son una obra de ficción en mayor medida de lo que parecen. Al que me acuse de haber adornado los hechos no le diré aquello de que ‘se ocupe de sus asuntos’, sino que reconoceré, con una leve sonrisa culpable en los labios, que así ha sido.” El escritor narra procesos de la vida literaria.

El ojo castaño de nuestro amor (2012) es la exploración de “su paisaje biográfico, geográfico y literario personal, en un tono que mezcla la comedia con una acentuada amargura existencial”. La pieza que da título al libro está dedicada a un hermano gemelo perdido en trágicas circunstancias. Por otro lado, Lulu (1994) es una novela sinuosa que indaga en el misterio del doble. Y su proyecto Cegador (1996-2007), “una críptica trilogía que adopta la forma de una mariposa”, será traducido próximamente.

La ambición crece. “Diez de las 800 páginas de esta novela consisten en la repetición de la misma palabra: ‘¡Socorro!’. En torno a ellas está armado el resto del libro, que es el inverso a un work in progress: en vez de construirse a medida que avanza la lectura, sus páginas van incendiándose mientras van quedando atrás. El hilo es el diario de un joven profesor de instituto triste, solitario y poeta frustrado”, escribió atinadamente sobre Solenoide un miembro del jurado que eligió para Babelia los mejores títulos de 2017. Solenoide es una novela colosal en la que, aseveran algunos críticos, resuenan ecos de Pynchon, Borges, Swift y Kafka. Se trata, entre muchas otras cosas, del diario de un escritor malogrado que desmenuza su infancia y su juventud en una Bucarest confusa y melancólica. El profesor compra una casa antigua con forma de barco —construida por el inventor de un solenoide: un circuito formado por un hilo conductor enrollado en espiral, por el que circula una corriente eléctrica y en cuyo interior se crea un campo magnético— que alberga una anómala maquinaria: un sillón de dentista con un tablero de mandos. El narrador afronta deslumbramientos que corren el velo de la verdad de su existencia.

Mircea Cărtărescu es también un diarista excepcional. En una entrevista con Andrés Seoane afirmó: “Todos los sueños que relato en el libro [Solenoide] son verdaderos, sueños míos. El diario que escribo prácticamente todos los días tiene también esta función, anotar y recoger todos mis sueños, que he apuntado desde mis 17 años. Algunos de ellos resultaron ser reveladores para mí y sobre ellos he construido toda mi escritura. En la base de cada uno de mis libros hay un sueño fuerte y obsesivo”.

A lo largo de su obra, Cărtărescu conduce al lector por laberintos existenciales en los que no se vislumbra una salida, sino una quimera expectante que será ostentada en sorprendentes tours de force.

 

Alejandro García Abreu
Ensayista y editor.

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Publicado en: Ciudad de libros