Aprendiendo a leer con John Baldessari es el título de la exposición que integra las dos facetas de este importante artista y profesor estadounidense, y se presenta en el Museo Jumex de la Ciudad de México hasta el 8 de abril. El texto que compartimos recorre la vida y obra de un autor cuyo trabajo ha cuestionado con maestría e ingenio los límites y nociones del arte contemporáneo.

John Baldessari es hoy por hoy uno de los artistas norteamericanos más reconocidos e influyentes; su trabajo se centra desde hace varios años en la enseñanza y la investigación del lenguaje artístico en donde busca insistentemente nuevas formas de sentido (de dar sentido a las cosas), utilizando todos los recursos a su alcance. Como profesor de arte, redactó en 1970 un texto didáctico que repartió a sus alumnos para orientarlos cuando necesitaran ideas creativas. En él recomendaba experimentar con fotografías, grabaciones de audio y material fílmico o videográfico; pero también con el teléfono, los walkie-talkies, la hipnosis, la magia o la cocina… para expresarse libremente.

En CalArts Post-Studio Art: Class Assignments (Optional), el texto antes referido, Baldessari presenta irónicamente un “recetario” para estimular la libertad creativa de sus discípulos. Un par de ejercicios (15 y 16) de ese listado nos permite comprender mejor su propuesta artística y didáctica: “15. Supongamos la posibilidad de utilizar un avión o un helicóptero por poco tiempo, por ejemplo, una hora. ¿Qué harías?” o “16. Supongamos $1. ¿Qué tipo de arte puedes hacer con esta cantidad de dinero?” En la obra de Baldessari, el arte se presenta siempre como un juego aparentemente simple pero que encierra un análisis inteligente y sofisticado.

Nacido en National City, en 1931 —periodo marcado por la Gran Depresión—, John Baldessari se formó como artista en aquel pequeño poblado del condado de San Diego, al sur de California, por lo que pudo mantenerse lejos de las imposiciones y prejuicios que dominaban la escena del arte en la costa este de Estados Unidos. Esa libertad fue fundamental para que el joven artista redefiniera con sus juegos semióticos el arte y la cultura visual contemporáneos. Su obra, frecuentemente humorística, rompía intencionalmente con todas las convenciones culturales y pedagógicas. En 1968 escribió para sus alumnos: “[…] no hay reglas fijas sobre las que puedas o debas guiarte cuando se trata de pintar. Si encuentras alguna, rómpela tan pronto te sea posible”.1


Double Feature: The Set-Up, 2011.

A través de la enseñanza de un nuevo lenguaje, Baldessari controvirtió términos que parecían absolutos en el arte: “procedimientos correctos e incorrectos”, “buen arte y mal arte”, “lo que da o quita contenido estético”. Su labor como profesor la desempeñó sobre todo en el California Institute of Arts (CalArts), en la Universidad de California en San Diego y en el Nova Scotia College of Art, lugar donde, en 1971, fue invitado a montar una exposición que dio origen a su famosa pieza I Will Not Make Any More Boring Art. En aquella ocasión solicitó a los alumnos de arte que llenaran las paredes de la galería con esta frase, como si fueran un pizarrón. El mismo año, realizó una versión en video en la que él mismo repite planas del texto en un cuaderno escolar durante 13 minutos, lo que irónicamente resulta muy aburrido.

Para Baldessari, ser profesor es enseñar, crear y aprender al mismo tiempo, una gran cantidad de sus obras derivan de estos procesos que él mismo califica como “procesos de desaprender”, los cuales son necesarios para encontrar otras lecturas en el arte. El lenguaje es siempre la materia prima de la que se nutre su trabajo: “Me interesa cuando dos imágenes colindan entre sí […] Es como cuando dos palabras colisionan y sale alguna nueva palabra con un nuevo significado”.2 A lo largo de los años ha desarrollado un complejo sistema de asociaciones visuales y lingüísticas en las que con frecuencia se apropia de imágenes y textos de otros autores, incluso contrata rotulistas para realizar parte de la obra, lo que contradice el concepto de “autor” y pone el acento creativo en el proceso y no en el resultado.

Miró and Life in General: Right, 2016.

Por otro lado, el mundo que se construye desde el lenguaje de los medios de comunicación es uno de sus temas centrales. Como apunta el curador Kit Hammonds: “la gramática visual de los medios masivos utiliza juegos de imagen y lenguaje para influenciar nuestros impulsos, para coquetearnos o incluso seducirnos”; Baldessari utiliza esos mismos elementos en “un arte totalmente consciente de las narrativas afectivas […] que se inscriben en la vida diaria a través del cine y la publicidad”,3 por eso su estética nos es al mismo tiempo familiar y atractiva.

Por ejemplo, en Virtues and Vices (for Giotto) de 1981, Baldessari retoma la iconografía religiosa pintada por el artista italiano en la Capilla de los Scrovegni y la remplaza por stills de películas para representar los modelos de conducta contemporáneos. El resultado final, al igual que en otras obras, mantiene una estructura narrativa cercana a la publicidad cinematográfica, el storyboard o la fotonovela. Más claramente en A Movie: Directional Piece Where People Are Looking (1973) las 28 imágenes fílmicas y televisivas que componen la pieza pueden ser acomodadas libremente respetando una única regla: la secuencia debe seguir la trayectoria marcada por la mirada de los personajes. Cada acomodo, por consiguiente, crea una lectura narrativa (una historia) diferente.

Vista de la exposición; a la derecha se observa la pieza Virtues and Vices (for Giotto), de 1981.


A Movie: Directional Piece Where People Are Looking, 1973.

Mezcla de realidad y ficción, los fotogramas y los stills cinematográficos tienen una presencia recurrente en la obra de Baldessari, quien a lo largo de los años ha conformado una basta colección de estos instantes suspendidos que son parte de tramas y contextos narrativos más amplios. Estas imágenes le permiten complejizar las tensiones entre representación y verdad: “Si las fotografías provienen de la realidad,  ¿qué clase de realidad proviene de las fotografías?”.4 Su obra evidencia el sutil desfase que existe entre lo que vemos, lo que leemos y lo que entendemos; quizá por eso es considerado el máximo representante del conceptualismo estadounidense.

Studio, 1988 (obra realizada sobre una imagen fija de la película mexicana María Candelaria, dirigida por Emilio Fernández en 1943).

El 24 de julio de 1970, Baldessari realizó su famoso Cremation Project, en el que quemó toda su obra pictórica anterior a 1966 y guardó las cenizas en una urna en forma de libro como testimonio. A partir de aquel momento su arte cambió y sus propuestas fueron bien recibidas por las nuevas generaciones de artistas.

Aprendiendo a leer con John Baldessari es el título de la exposición que integra las dos facetas de este importante artista y docente estadounidense, y se presenta en el Museo Jumex de la Ciudad de México hasta el 8 de abril, por lo que estos pocos días que le quedan representan una excelente oportunidad para conocer, revisar o revisitar la obra de este creador que redefinió el arte conceptual contemporáneo.


Vista de la exposición Aprendiendo a leer con John Baldessari donde se observa la pieza Green Kiss/Red Embrace (disjunctive), 1988.

 

Héctor Orozco
Curador e investigador de diversos proyectos en torno al arte, la fotografía y el cine. Desde hace una década trabaja en las Colecciones Fotográficas de Fundación Televisa.


1 Inciso 16 de Advice to Young Artists, 1968.

2 Hal Foster, “The Baldessari Effect”, en John Baldessari Catalogue Raisonné: Volume Two: 1975-1986, Robert Dean y Patrick Pardo; tomado de Gabriel Villalobos, “Leer es una forma de mirar”, en Aprendiendo a leer con John Baldessari, Museo Jumex #12, 2017, pág. 23.

3 Kit Hammonds, Aprendiendo a leer con John Baldessari (catálogo de la exposición), Colección Jumex, pág. 57.

4 Inciso 90 de CalArts Post-Studio Art: Class Assignments (Optional), 1970.