¿Qué futuro existe para los jóvenes actores de teatro en un país cuyo panorama cultural parece cada vez menos alentador? Curiosamente, la falta de apoyos y las pocas opciones de trabajo bien remunerado están incubando la transformación  de la figura del actor y la forma de entender su labor, tanto dentro como fuera de la escena.

En México, la cultura y las artes son dos rubros que año con año se ven afectados por los recortes presupuestales. Sin ir más lejos, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se recortó un 40% del presupuesto destinado a la cultura con respecto al que dejó Felipe Calderón.1 Según el informe de la Secretaría de Cultura, la actividad artística en México disminuyó un 30% en los últimos cinco años.2


Teatr Polski w Bielsku-Białej,

En el mundo del teatro, atendemos al cierre de espacios para construir edificios de departamentos (el caso del Foro Shakespeare),3 y no hay amparo o ley que permita preservar estos recintos culturales. Incluso la televisión abierta atraviesa una crisis que se explica por la baja de sus ventas publicitarias (un 30% en los últimos años),4 lo que deriva en la cancelación de diversos programas por “falta de presupuesto”. A su vez, el cine incrementa la tendencia a trabajar con “no actores”… El conjunto dibuja un escenario de poco trabajo —o trabajo mal pagado—, para actores, productores, vestuaristas y demás miembros de la industria.

Ante este panorama, ¿cuáles pueden ser las alternativas para las generaciones recién egresadas de las escuelas de actuación en el país? Si nos enfocamos solo en la capital, tenemos 19 escuelas de teatro a nivel superior, contando las de Televisa (CEA) y Tv Azteca (CEFAT).5 Si a eso le sumamos los talentos que vienen de los estados, e incluso de otros países, buscando suerte en la gran ciudad, es casi imposible saber a ciencia cierta cuántos actores y actrices recién egresados hay cada año. Parecería que la frase “si eres actor te vas a morir de hambre” está cobrando más sentido que nunca. Y a pesar de ello, los actores jóvenes están creando opciones viables e interesantes.

Hace dos décadas era posible salir de la carrera y esperar la llamada de un director.  Hoy en día habrá algunos suertudos a quienes les lleguen así las oportunidades, pero la mayoría podría quedarse momificado esperando ese momento. Como dice Emanuel Lapin, egresado del CUT (generación 2011- 2015): “Estamos en una época en donde, por más que las vacas sagradas luchen por mantener su presencia en el teatro actual, ya no son las figuras de las que nos confiamos para tener trabajo”. La forma de hacer teatro simplemente no puede ser la misma en una sociedad que sigue creciendo y que se enfrenta al retroceso político y cultural de los nuevos gobiernos.

Dependiendo de la escuela, los jóvenes actores tienen más o menos probabilidades de trabajar con buenos directores desde un principio, pues quizá en algún momento estos fueron también sus maestros. Sin embargo, la realidad es que casi todos tienen a sus actores de cabecera y, a menos de que los jóvenes tengan ya cierta trayectoria o reconocimiento, el proceso nunca será sencillo. Con tanta oferta y tan poca demanda, es justo decir que las opciones se estrechan. 

Los egresados de las diferentes escuelas de actuación asumen este panorama de manera realista. Adalberto Márquez, quien estudió en Casa del Teatro entre 2011 y 2015, lo ve de esta forma: “No hay un solo camino, puedes hacer una compañía y trabajar en conjunto para hacer teatro, o puedes ir a hacer castings de cine y televisión, pero no te puedes quedar sentado y esperar a que te llamen: hay que saber hacer de todo”.

Los millenials, de quienes se dice entre otras cosas que parecen obsesionados con querer ser sus propios jefes, en realidad responden a los retos económicos y sociales de la actualidad con una estrategia propia: “la autogestión”. “Hemos aprendido que la carrera se basa en la resistencia, pero también en la diversificación de nuestro trabajo”, comenta Lapin. “Debemos aprender de todos los lenguajes y sistemas de producción actuales”.

Esta diversificación ha significado romper con el antiguo sistema jerárquico que tenía al director y al productor a la cabeza de la pirámide, y en el que todo lo que se hacía forzosamente pasaba por el filtro de su visión. Hoy, la tendencia hacia el trabajo colectivo, necesario para lograr que los proyectos salgan, ha abierto la posibilidad de crear discursos y contenidos con voz propia. De ahí que las compañías o colectivos de actores jóvenes que crean sus obras a partir de modelos más horizontales traten temas que responden a las inquietudes y cuestionamientos personales de los integrantes en ese momento de sus vidas.  

El trabajo escénico de autogestión que defiende la juventud teatral no solo permite explorar otros modelos de producción, sino también distintas formas de elaborar textos, en muchos casos “dramaturgias colectivas” en las que, entre todos los integrantes del grupo, crean el texto que van a montar partiendo de un tema en común. También toman textos ya hechos y hacen adaptaciones o reinterpretaciones según el interés y objetivo del grupo.

No podemos hablar de una sola tendencia, pero podemos ejemplificar algunos de los experimentos escénicos actuales con colectivos que tienen más trayectoria y que son referente para las nuevas generaciones. Tal es el caso de Lagartijas Tiradas al Sol, que aborda temas sociales y políticos con una estética que se mueve entre lo documental y la ficción; o el colectivo Macramé, que habla más sobre su quehacer en el mundo y juega con la creación colectiva extendida al público: abre su proceso para que la obra termine de crearse a través de las aportaciones vivas de sus espectadores. En pocas palabras, si bien esta forma de creación no va a encontrar el hilo negro de los diferentes temas que existen, sí indaga en nuevos puntos de partida para crear los contenidos de sus obras.

 Sobre este esfuerzo plural, Héctor Sandoval, egresado del Colegio de Literatura Dramática y  Teatro, y miembro del Colectivo Eutheria Teatro, explica:

Al trabajar en un colectivo aprendí mucho sobre dramaturgia. Al ver cómo encontrar y estructurar los puntos climáticos de lo que voy a decir, aprendí a pensar, con la mirada de un director, cómo diseñar una escena en la que se viera tal situación, quedara claro lo que queríamos decir y fuera limpia. Generé una visión de integración que no sucede en otro tipo de trabajos, en donde tengo que realizar la iniciativa de alguien más, pues esto lo define el otro en un grado más grande.

La autogestión también implica resolver la parte financiera de los proyectos, es por eso que el desarrollo de nuevas herramientas resulta fundamental para los jóvenes actores. Ciertamente, la autogestión individual o colectiva varía según los apoyos institucionales disponibles. Están el FONCA, PECDA, Fundación Bancomer, Teatro UNAM, EFITeatro. También hay apoyos independientes como Vaca 35, Coproducciones La Capilla, Producciones Shakespeare; y hay quien recurre a plataformas de crowdfunding como Fondeadora, Kickstarter, Indiegogo y hasta a medios más alternativos como fiestas, ventas de garaje, rifas, amigos, familia, y todo aquello que permita invertir para levantar el proyecto. 

Todos estos procesos permiten también que el nuevo actor expanda sus capacidades y no dependa de un solo talento para sobrevivir.  En pocas palabras, a pesar del agreste panorama en el que se encuentra la nueva generación de actores en México, de algún modo están encontrando más posibilidades que antes. Dicen que “el que mucho abarca poco aprieta”, pero en esta época se necesita saber hacer un poco de todo para salir adelante. Esa es una diferencia fundamental respecto a los actores de hace diez o quince años.  Dice Luis Miguel Moreno, egresado de la ENAT  (Generación 2011- 2015):

Hoy en día todo es prioridad para las nuevas generaciones. Quieren estar en todos los proyectos con tal de agrandar su CV, y buscan procesos exprés para poder estar en otra cosa, otra vez.  Solo cuando hacen un grupo al que deciden dedicarle su tiempo para sacarlo adelante, se puede generar algo bueno.

Pero la apuesta por la colectividad y la autogestión no es un camino fácil, empezando por la escasa educación en materia de gestión y producción que ofrecen las propias escuelas. Jimena Hinojosa, egresada de Casa del Teatro en 2017, cuenta:

Cuando terminas la carrera y sales a la realidad, te enfrentas con el problema de cómo generar tu propio trabajo. Nadie te va a llamar porque nadie te conoce, por lo tanto, si quieres actuar tienes que hacerlo tú. Nos enseñaron a actuar, pero no a producir. Al menos una clase de gestión en la carrera hubiera estado bien.

Esto implica la necesidad de replantear la visión de lo que debe ser un actor incluso desde los programas educativos. Pareciera que las escuelas conciben al actor como un mero ejecutante de propuestas y visiones de otros, sin considerar que también puede querer ir más allá del proceso que implica el encarnar y concretar propuestas ajenas en escena. ¿Por qué las escuelas no ofrecen herramientas que puedan beneficiar a sus futuros egresados, flexibilizando un poco la propuesta y misión original en favor de las nuevas necesidades que exige el mercado? ¿Por qué no pensar en un actor actor autogestivo, dispuesto a generar sus propias propuestas?

Frente al recorte de presupuesto y al cierre de foros, la colectividad teatral responde abriendo nuevos espacios independientes, creando estímulos —como Vaca 35, que saca una convocatoria anual para apoyar a jóvenes que quieren formarse profesionalmente como colectivo—, y  expandiendo los conocimientos y habilidades del creador escénico. Pese a la crisis generalizada, la nueva generación de actores apuesta por la acción; no se queda esperando a que llegue el trabajo, sino que va por él, o lo crea. El teatro no va a dejar de existir por falta de dinero, de espacios o de público, y el actor no va a dejar de actuar, de crear y, sobre todo, de transformarse.

 

Nareni Gamboa. Actriz egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


1 Véase http://www.milenio.com/cultura/trampa-cultura-recortes-presupuesto-paquete_economico-iniciativas_culturales-milenio_0_1060094003.html

2 https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/306950/Avance-y-Resultados_2017.pdf

3 http://www.jornada.unam.mx/2016/09/14/espectaculos/a07n1esp

4 https://www.forbes.com.mx/que-salvavidas-librara-a-televisa-del-tsunami-netflix-youtubetv-y-facebooktv

5 https://carteleradeteatro.mx/2016/escuelas-de-teatro-en-la-ciudad-de-mexico-manual-del-actor-principiante/