Hace un par de semanas, el manifiesto más leído de todos los tiempos cumplió 170 años. En un contexto de creciente incomodidad con el presente, cuyo horizonte no deja ver más que desigualdad, salarios estancados, crisis ambiental y ansiedad, entre otros males, retomar El manifiesto del partido comunista y las otras obras aquí reunidas podrían ayudarnos a pensar en posibles salidas, en futuros diferentes.

El más leído

Marx y Engels llevaban ya algunos años colaborando cuando la Liga de los Comunistas les encargó un texto programático de las causas que defendían. Los autores respondieron con un claro llamado a la revolución que resonaría durante más de un siglo en todo el mundo. En El manifiesto comunista exponen el estado en el que se encontraba el capitalismo a mediados del siglo XIX, los avances tecnológicos que habían permitido el progreso en las sociedades occidentales, pero también sus desigualdades.

Por eso Marx y Engels describen al proletariado como el centro, al mismo tiempo responsable y beneficiario, del progreso que seguiría naturalmente a la decisión de abolir la propiedad privada, esa que “que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad”;y deestablecer el comunismo en todo el mundo. La obra es también reconocida por ser un bosquejo claro de la filosofía de la historia de estos pensadores. Aquí también se explica el desarrollo de la historia universal como una lucha de clases continua que habría alcanzado un estado límite y exigía ser revolucionada por los trabajadores para lograr la auténtica liberación del hombre. Para entender los manifiestos contemporáneos, el de Marx y Engels sigue siendo un punto de partida absoluto.

Existen cientos de versiones del manifiesto comunista; sin embargo, si el lector quiere una edición contextualizada por un polémico pero reconocido historiador, recomendamos:

Gareth Stedman Jones, El manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels, México/Madrid, Fondo de Cultura Económica/Turner, 2007.


Un mundo sin trabajo

En su momento, Marx y Engels definieron al trabajo como la fuerza ordenadora fundamental de nuestras sociedades. Y aunque ya desde entonces preveían la importancia de la tecnología, hoy vivimos en un mundo en el que la automatización se anuncia inminente, y no para bien. Los académicos Nick Srnicek y Alex Williams, por ejemplo, identifican que el uso neoliberal de la misma, lejos de liberarnos, está produciendo sociedades cada vez más precarizadas.

Contra lo que describen y explican como una “política folk/política de defensa” caracterizada por gestos de resistencia locales y efímeros, los autores del muy celebrado Manifiesto aceleracionista(2013), en el que ya exponían varias de estas ideas —se trata de un llamado a construir un nuevo orden universal de ideas, de organización y de instituciones para superar al capitalismo—, proponen que la izquierda vuelva a aspirar a lo global.

En su más reciente libro Inventar el futuro. Postcapitalismo y un mundo sin trabajo, analizan las limitaciones de la política de izquierda actual, proponen recuperar la búsqueda del progreso y la emancipación características de la modernidad, y asumen la necesidad de imaginar un mundo “postrabajo”. Dado el panorama que anuncia la insuficiencia de empleos formales para todos, la alternativa es un mundo en el que la gente ya no necesite del trabajo para sobrevivir. Para ello, los autores tienen demandas concretas y un plan. No le arruinaremos la sorpresa al lector, pero vale la pena decir que se basa en reducir las horas de trabajo semanales hasta lograr un mundo en el que nadie trabaje. No es, pues, un esfuerzo de imaginación política menor.

Aquí se puede leer un extracto de este libro.

Nick Srnicek y Alex Williams, Inventar el futuro. Postcapitalismo y un mundo sin trabajo, México, Malpaso, 2017.


Por el escape

Uno de los ejemplos que Srnicek y Williams dan en su libro de política folk contemporánea es el Comité Invisible, un grupo radical anónimo basado en Francia. Amantes de lo contingente y lo local, los autores de La insurrección que viene (2007) y A nuestros amigos (2016) publicaron recientemente Ahora, un manifiesto que continua con el pensamiento del colectivo expresado en obras previas pero que parece alcanzar un grado de urgencia que es auténticamente inspirador. El diagnóstico del comité sobre los límites a los que ha llegado nuestra sociedad es muy parecido al de los autores de Inventar el futuro…, sin embargo, para ellos, la construcción de formas de vida fuera del capitalismo tienen que construirse “ahora”. No se puede esperar a un futuro idealizado y que quizás no llegue nunca.

El Comité Invisible reacciona al despojo de las revoluciones como proceso y en A nuestros amigos busca aportar elementos para un debate internacional sobre cómo construir un nuevo mundo, cómo salir del impasse. Si ya desde entonces decían que “no hay otra catástrofe por venir que la que ya está ahí”, en esta nueva obra dan un paso más allá, proclamando que hay que desertar y construir mundos alternativos. En lugar de crear una contra-hegemonía, lo que hay que hacer es  habitar aquellos recovecos que permiten la destitución, el desertar, vivir la comuna y insurreccionarse. Quizás al lector todo esto le suene abstracto, pero lo cierto es que abundan ejemplos de la fórmula que propone el comité. Otra cara del pensamiento radical y transformador actual:

“Tal vez vencer.
En cualquier caso, sobreponerse.
Seguir nuestro camino.
Vivir, pues. Ahora.”

Comité Invisible, Ahora, Logroño, Pepitas de calabaza, 2017.


Manifiestos nacionales

Con un ánimo más bien lúdico, pero no por eso menos potente, otro libro publicado recientemente reúne una serie de manifiestos, esta vez escritos desde nuestras latitudes. En México, sin ir más lejos, existen ejemplos de pensamiento alternativo que quizá solo no se ha sistematizado lo suficiente. Inventar lo posible. Manifiestos mexicanos contemporáneos no pretende hacerlo: es una compilación de textos escritos por más de cincuenta autores entre los que están artistas, ensayistas, literatos, chefs, programadores y más, que se disponen a pensar distinto desde sus propias trincheras.

La premisa del libro es que nos han arrancado el futuro sometiéndonos a un “presentismo” que no tiene salida. Una reacción natural es la de disponerse nuevamente a conjugar el futuro. Las respuestas son, sin embargo, variadísimas: mientras alguien se manifiesta por lo insustancial, hay quien dice que abrir un restaurante es en sí mismo un manifiesto; otra más pide que “la Ciudad de México deje de usarse como escaparate personal de Sebastián”, y está quien propone dedicarnos a subrayar libros. Hay un manifiesto en mixe y también uno en imágenes. El conjunto es interesante y divertido. Sobre todo, prueba que la imaginación futura la tenemos todos, pero también que la lógica normativa tiene su razón de ser. Aquí se pueden leer algunos ejemplos.

Inventar lo posible. Manifiestos mexicanos contemporáneos (ed. Luciano Concheiro), México, Taurus, 2017.


¿Y en el arte?

Para terminar, y porque en este espacio creemos en el poder transformador del arte, no podemos dejar de recomendar un libro sobre movimientos revolucionarios estéticos. El lector sabrá bien que la historia del arte del siglo XX estuvo plagada de manifiestos que pretendían dar línea a la producción creativa de su momento. El manifiesto Antropofágico, el Dadaísta, el Futurista, el del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores, entre tantos. Pero el supuesto fin de las ideologías con  que terminó el siglo XX también afectó la confianza del arte y esta forma de manifestarse desapareció de la escena. Habrá quien diga que también se arremetió contra la noción del “movimiento artístico”; sin embargo, este libro publicado por Akal en el año 2000 propone pensar a las exposiciones de arte de finales de siglo como los nuevos manifiestos artísticos, al ser creadoras y reproductoras de sensibilidades particulares. El libro reúne una treintena de textos de exposiciones realizadas por curadores, teóricos y críticos que en conjunto nos dan una idea de las cuestiones que están en juego en el arte posmoderno. Casi veinte años después, resulta en una lectura interesante y útil para seguir viendo al arte de nuestro tiempo críticamente.

Los manifiestos del arte posmoderno. Textos de exposiciones, 1980-1995, Madrid, Akal, 2000.