El fin de semana estuve hablando con un amigo que comparte mi afición por REC. Mientras recordábamos las escenas, los dos experimentábamos  un aumento de adrenalina. Es esta especie de euforia que provocan en mí muy pocas películas, pero los que han visto REC no me dejarán mentir.

REC
“Hola, mi nombre es Ángela Vidal y esta noche en ‘Mientras usted duerme’…” Desde este momento la película te ha cautivado. Yo no es que me declare como seguidora del cine de terror, no he visto “El aro” en su versión japonesa, ni en la tailandesa, ni la americana, ni los quince mil remakes que han hecho de thrillers nipones. Pero sí creo que REC cumple con todos los requisitos para consagrarse como una película de culto.


No tiene sustos baratos ni violines que pronostican el próximo ¡Bú! Sí tiene gritos, violencia, entrañas y toneladas de sangre que muchos seguidores del gore lo saben apreciar. Pero la verdadera función de todo esto es adornar un guión que se deshilvana como si de una media corrida se tratara y una historia que empieza desde la punta de la montaña rusa, que sin aviso lo único que te queda es agarrarte bien fuerte del carrito, porque no te va a dejar bajar en la próxima hora y media.
Jaume Balagueró y Paco Plaza trabajaron juntos previamente en “O.T: La película”, documental por encargo que seguía la vida de los ex-participantes del reality español. Coincidieron en que ambos disfrutaban del cine de género y se pusieron manos a la obra para crear una película de terror que te mantuviera pegado al asiento y que fuera completamente española.

Jenifer

Qué mejor manera de adentrarnos en la película que compartiendo el punto de vista de un personaje, el de Pablo, camarógrafo de la serie de televisión “Mientras usted duerme”. Balagueró y Plaza apostaron por que uno de sus personajes principales nunca saliera en pantalla. Escuchamos la voz de Pablo y sabemos que es él quien maneja la cámara pero lo único que vemos es parte de su zapato (que aparece por accidente en la toma) producto de un descuido y de la curiosidad de Jenifer, la niña de la película.
REC tiene grandes aciertos, como el retrato sociológico que hacen de España y en especial de Barcelona, a través de los habitantes del edificio nº 42 de Rambla Catalunya, o también  la niña Medeiros y sin duda el final que te deja queriendo más.  La verdad es que probablemente en la última media hora de la película ni siquiera haya parpadeado.
Es por eso que REC tiene un lugar muy especial en mi corazón y en mi memoria cinematográfica. Y siendo así me negué a ver el remake que hicieron en los Estados Unidos al que llamaron “Quarentine” y me negué porque lo primero que sale es ¡Pablo! no aguantaron la intriga ni dos minutos de película. La verdad es que no quería ver como destazaban una película en pro del mainstream hollywoodiense. Llámenme purista, conservadora lo que quieran pero así fue, me negué a continuar con esa tortura y considero fue lo más apropiado.
Después de revivir mi pasión por REC este fin de semana, me puse a googlear a ver qué encontraba y descubrí el teaser de REC 2,  película que estrenarán en Octubre en España, y fue como ver un accidente de trenes, horrible pero no puedes dejar de verlo.   Siempre pasa esto con las segundas partes, por un lado saliste del cine queriendo más y diciendo “¡No, por favor no se puede quedar aquí! ¡Tiene que haber una segunda parte!” Luego que los dioses inversionistas cinematográficos te escucharon y decidieron continuar la saga, ya no sabes qué pensar. Es este sustito característico de las segundas partes, una mezcla entre expectativas  y el miedo que provoca una decepción anunciada.


El teaser que yo vi es un híbrido entre “Call of Duty” y “Exterminio” ¿Habrán sido picados por el bichito taquillero o conservaran esa magia underground de la que me enamoré? La línea promocional de la peli es  “¿Te atreverás a volver?”…  Y no sé, ¿Me atrevería a volver? o ¿Preferiría quedarme con las mieles de lo que fue la primera vez antes de llevarme una desilusión?
No lo sé, eso es lo que pasa con las segundas partes, nunca sabes qué esperar.

Sofía Márquez Moreno

 

 

Un comentario en “REC 2: ¿Te atreverás a volver?

  1. Es verdaderamente refrescante encontrarse artículos como éste en una publicación especializada en cine. Leer verdaderas críticas en lugar de reseñas frías “académicas” y sosas de algunos psedocríticos que sólo se limitan a la descripción del film, es muy gratificante pues me ha conducido a ver REC otra vez. Y, woow, con qué aventura me he encontrado: revisité la obra fílmica con los elementos sugeridos por la autora de esta crítica, y sucedió lo que me sucede con Tsao, con Bonfil o con Ayala Blanco: ¡Vi otra película en la misma película! Es genial poder empatizar de tal forma que sin estar por completo de acuerdo con el crítico, pueda uno distinguir los elementos de otra lectura distinta a la mía. Por ejemplo, aunque tengo la obsesión de apreciar el uso de los espacios cinematográficos, no había visto en REC con gran aprecio la ausencia dentro de cuadro de Pablo. En esta segunda vez, percibí que eso es realmente genial. O ese asunto de: “el retrato sociológico que hacen de España y en especial de Barcelona, a través de los habitantes del edificio nº 42 de Rambla Catalunya“ me hizo ver personajes más estructurados . O aquella otra experiencia que nos narra la autora con Quarentine, me sucedió igualito con Vanilla Sky: No quise echarme a perder mi adorada Abre los ojos. Así que, Sofía: ¡Claro que fue lo apropiado! Encontré en esta crítica una forma magistral de hablar profundamente de la película sin caer en el pecado de la descripción inútil y de los spoilers. Y que esto sea no sólo la crítica de REC, sino propiamente la presentación sugerida de su segunda parte. ¡Genial! Como también lo es esa forma ágil de Sofía Márquez Moreno de imprimir su propia visión de forma tan fílmicamente intelecto-visceral, que es exactamente eso lo que nos hace saber de alguna forma que aunque puedan variar las opiniones y lecturas, sí experienciamos estéticamente la misma película… REC, volvió a producirme la misma angustia dolorosa de la primera visionización, aunque con tintes distintos. Pero la angustia que me provoca es exageradamente dolorosa. Así que no estoy muy segura de poder “atreverme a volver…”