Sábados de danza es un espacio para revisar el trabajo de las compañías y coreógrafos más relevantes de las últimas décadas en México y el mundo. La finalidad es pensar en las posibilidades que este arte escénico suscita.

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 Colectivo A.M

Gracias especiales a Alma Quintana, quien con sus danzares omnipresentes, me concedió tiempo para este texto.

 

Los “mixes”interdisciplinarios cobraron vida en aquellos estruendosos días de la vanguardia europea y estadounidense de inicios del siglo pasado. Pintores que cantaban sus movimientos, bailarines que se sonorizaban, músicos que emitían colores, eran parte de un nuevo paradigma creativo, rebelde y gozoso que se manifestaba en contra del academicismo rígido y en ocasiones fascista. Mucho tiempo después, en México como en otras latitudes, seguimos en el camino de un arte que es escasamente interdisciplinario, intermetódico, múltiple, experimental y nómada. En el caso de la danza, un terreno fértil pero mal cosechado, los artistas que se asumen como rupturista frente a los estamentos de cuerpo, danza, enseñanza y arte, sobre los que oscila la creación coreográfica, son múltiples, pero son muy pocos los proyectos que logran ser un auténtico desparrame del cuerpo y el sonido. Uno de ellos es Colectivo A.M.

 

Mexican Dance, Foto: Archivo Virtual de Artes Escénicas

 

En este colectivo sui generis, cada uno de los integrantes llega con una trayectoria creativa propia, ya sea coreográfica, interpretativa, teórica, o todas juntas, pero ha sido el espacio del colectivo el que les ha permitido crear nuevos lugares performativos y desafiantes a los que comúnmente conocemos. El intercambio, la negociación, los debates y la experimentación se reflejan en las propuestas escénicas del Colectivo A.M. que, por cierto, en estos días ha estado en Los Ángeles presentando su proyecto de La pista de baile, una especie de fiesta recolectora de pasos de baile, de quien sea que se interese en grabarlos en el barrio de China Town.

Como los órganos del cuerpo, cada uno de los miembros del grupo —bailarines, coreógrafos, escritores, entre otros tantos que se vayan sumando—, tiene una aportación particular pero que da forma a una producción coreográfica con preocupaciones y fines comunes. Como ellos mismos explican: “la relación entre la teoría y la práctica, la relación entre el espectador y el escenario, el análisis político de los modos de producción del arte, de la sociedad contemporánea y de el uso de la representación, la coreografía como campo extendido, etcétera, son algunas de las preocupaciones que, de alguna u otra forma, inundan el grueso de la producción coreográfica”. Así, el proyecto de “los A.M.” propone darle un giro incómodo al mundo de la danza desde sus intereses personales, toma fuerza al fusionar los mundos que cada uno de los miembros concibe en su cuerpo, dando lugar a nuevas preguntas, nuevos puntos vista sobre el cómo entender la coreografía y analizar la producción artística. Sus dudas no son solo planteadas y resueltas entre ellos, pues al considerar fundamental la relación entre teoría y práctica, así como la integración de públicos, gestan obras, talleres, presentaciones colectivas y hasta textos, fruto de colaboraciones diversas.

El grupo está compuesto por miembros nómadas: Bárbara Foulkes, Nuria Fragoso, Nadia Lartigue, Magdalena Leyte, Juan Francisco Maldonado, Leonor Maldonado, Anabella Pareja, Esthel Vogrig y Alma Quintana, entre otros que conforman este clan internacional e interdisciplinario de jóvenes “todólogos”. El colectivo se integró a finales del 2010 después de dar por muerto el proyecto-taller Inquietando, concebido por Alma Quintana y Esthel Vogrig en colaboración con Carmen Bojorquez para generar un espacio de discusión, de lectura y de intercambio de ideas relacionadas con la danza. De ello surgió un taller en el marco del premio INBA-UAM, del cual derivó un manifiesto, una intervención y varias acciones dirigidas a cuestionar el quehacer coreográfico. Poco a poco se fue creando una cohesión fuerte entre quienes formaban parte de este taller, que no había logrado presentar algo más “formado” hasta que Magdalena Leyte prestó el espacio que tenía libre en el Teatro de la Danza. Fue así que realizaron por primera vez un proyecto escénico al que llamaron Sala tomada, con la idea de tomar al teatro, cambiar su lógica y hacer una exploración desde la coreografía expandida.

Después de algunas funciones, los miembros decidieron dar por terminado el taller para dar paso a una nueva era. Así se llevó a cabo una ceremonia “fúnebre” como presentación final. Alma recuerda que surgieron preguntas como: “¿Qué tanto queríamos ser visibles? ¿Cómo íbamos a ser leídos, concebidos?”. Según nos cuenta ella misma, alguno de los chicos puso circunstancialmente las letras “A” y “M” juntas y comenzó un juego de palabras, de ser todo y nada, “evitar el peso de la palabra, todo lo que puede referir y puede contener”… Se  Apoyó la Mocióny se gestó el renacer:

 

Flyer Sala tomada.

 

Se suscitaron un sinfín de acciones, con la intención de ocupar un teatro en todos sus espacios, utilizando el concepto de apropiación como punto de partida. Quizás esa primera acción pública como colectivo, nos sirva hoy de registro para entender con mayor claridad la necesidad de crear espacios en conjunto ante medios que aún hoy continúan siendo obsoletos en lo que respecta al arte y su posicionamiento en nuestra sociedad. La práctica de realización de un documental de danza es poco común en nuestro país. Con esta película proponemos seguir expandiendo las maneras de abordar el arte escénico, en congruencia con el resto de nuestras acciones. Sabemos que la mirada no es del todo objetiva, por lo que este documental se posiciona desde una perspectiva que desenmarca la danza y la revisita, cuentan en su sitio.

Haciendo honor a su génesis, las obras posteriores al nacimiento del colectivo son también originales. En 2011, a tan solo un año de su conformación, recibieron un sustento del Programa de Apoyo a la Docencia y la Investigacion y Difusion de las Artes (PADID) para la realización de una publicación que está formada por materiales del proceso creativo de diez obras de coreógrafos que actualmente están desarrollando su trabajo en México: Recetario coreográfico. Un roadbook —texto genuinamente recomendable, seas bailarín o no, te hará moverte y pensar desde la cotidianidad extraordinaria del(os) cuerpo(s)—. Ese mismo año, presentaron Mexican Dance, una pieza a modo de conferencia académica que muestra una serie de documentos y “pruebas irrefutables” sobre la influencia de la danza contemporánea mexicana en movimientos artísticos alrededor del mundo: por ejemplo, el argumento de que las chinas poblanas fueron inspiración para La danza de las serpentina de George Meliès.  La intención de la obra es suscitar preguntas sobre cómo, para qué y por qué predominan ciertos supuestos que acompañan a la danza, su historicidad y su irrefutabilidad institucional. Esto lo hacen privilegiando, de manera cómica pero incómoda, una posición “México-centrista”.

https://www.youtube.com/watch?v=bdQZDASXo7c

Ligado a la reflexión sobre la invención de la tradición histórica de la danza, otro de sus grandes problemas —y la razón por la que supuestamente ésta no se ha investigado tan a fondo— es la “falta” de archivo. Así, en Arrecife (MUAC, mayo 2013), el colectivo propuso invertir la lógica del archivo y someterla a la de la escena: “proponemos la imposibilidad de lo objetivo. La institución se tambalea, y múltiples miradas emergen. Lo totalitario y lo neocolonialista quedan en duda; proponemos volver a pensar la Institución Histórica ¿Dónde estamos y qué queremos decir?”. Durante nueve días se repitió una coreografía en una sala del MUAC y, cada día, un colaborador diferente documentó algún elemento de los cuerpos en acción y lo insertó en un depósito que es, a su vez, un intento de archivo de la pieza. ¿Cuáles son los límites del archivo? es una pregunta que pretende, más que responder dudas, plantear los problemas que desata la noción de la recolección de pruebas y memoria en las diversas áreas del conocimiento, sobre todo en relación con el cuerpo vivo y su ocultamiento, o intento de desaparición, que es producto de la gramatología imperante en la concepción de los saberes.

Siguiendo el hilo del “Mal del archivo” —como sostenía Derrida— surge La pista de baile y con ella elBanco universal de pasos, pensados y producidos por el Colectivo A.M. en el marco del proyecto Entre utopía y desencanto, en abril del 2014. Este particular banco opera como una plataforma de recolección de pasos de baile que tiene la intención de recabar conocimiento dancístico cotidiano, proveniente de cualquier persona, para reunirlo en un espacio virtual al servicio de la gente como material de consulta y libre apropiación. La Pista funciona como el otro punto de un péndulo, pues la idea de este espacio es realizar una donación de pasos en vivo, los cuales pueden ser registrados en un gif, se guardan, nombran y archivan para ser proyectados durante una fiesta que dura alrededor tres horas sin parar, generando así un lugar de construcción común-colectivo de cuerpos en movimiento.

https://www.youtube.com/watch?v=h4diDrlGLQQ

 

La pista de baile. Video de Emergencia Mx.

El desplazamiento en el espacio está relacionado con la música que se toca (y con sus vibraciones), y el ritmo y el tiempo están determinados por ciertas acciones recurrentes, patrones de iluminación cíclicos y proyección periódica de material de archivo del Banco Universal de Pasos.

 

El perfil creativo del grupo es, sin duda, inmensamente rico en el panorama de la producción creativa y propositiva en nuestro país, pues si bien se mezclan aquí distintas nacionalidades, todos ellos están basados y desarrollando su trabajo en y desde México, lo que deriva en una práctica artística que les compete a partir de una misma realidad artística, social, política pero, sobre todo, regional —“entendiendo región como un concepto fluido, aplicable en algunos casos a una ciudad, o al continente latinoamericano, al gremio dancístico…”— dicen ellos.

Como fenómeno, la creación artística está multiplicándose cada vez más en lugares que le “correspondían” a tipos determinados de arte: las películas se proyectan en salas de conciertos, las esculturas y fotografías curadas como “museo abierto” se hacen presentes en las avenidas, y la danza es generada en el espacio museístico. Como sabemos, este fenómeno no es nuevo. Lo que sí lo es nuevo, sin embargo, es la manera en cómo abordamos sus efectos.

En nuestro país la producción coreográfica suele oscilar entre una crisis interna y una continua comparación e intento de implantación de elementos, giros y propuestas que se toman del extranjero. Frente a ello, el Colectivo A.M. busca romper el aparente status quo de la escena como monumento sagrado y sus bailarines como deidades consagradas, perfectas y dominables. Toman en cuenta las diferencias que implica habitar la danza desde diversas espacialidades y lo retoman para construir sus proyectos, pues al provenir cada uno un contexto distinto, el paradigma dancístico —y todos los ingredientes que lo componen— está diversamente posicionado, confrontado y propuesto.

Como cierre, cabe señalar —reivindicar—, que una de las principales características del Colectivo A.M. es la autonomía del trabajo de sus miembros, pues si bien tienen proyectos en conjunto (Recetario coreográfico, La coronela, MEXICAN Dance, etc.), el colectivo se alimenta sobre todo de las investigaciones y prácticas artísticas personales de cada uno de sus integrantes, como podemos leer en el Recetario. Por lo tanto, los miembros siguen creando desde su singularidad para generar un universo comunal. Asimismo, si bien la mayoría de sus trabajos han sido apoyados por fundaciones, algunos miembros se dedican a dar talleres y clases para autopatrocinarse.

El gremio dancístistico necesita expandirse, dilatarse e incluso deconstruirse. Las formas tradicionales de hacer, pensar y ofrecer danza necesitan de nuevas propuestas que solo pueden nacer de preguntas incómodas, de soltar los lugares comunes, las ganas de construir en colectivo con otros colegas y la integración activa de los públicos. Las instituciones (tanto en el sentido literal de la palabra, como aludiendo al concepto foucaultiano) han colocado trabes en la manera de hacer nuestro propio cuerpo, habitarlo, y reconciliarnos con él —como si fuese algo frente a nosotros y ya—. Así, desde su trinchera, los A.M.Aprietan Modulan Aceleran Arrancan Miran Afrontan Movilizan, porque “nadie tiene [la capacidad] de enseñarte nada […] si quieres cambiar algo tienes que cambiar ya. El camino no se detiene”. (Roadbook)

 

Berenice Quirarte.
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana; es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.

 

Bibliografía

Sitio oficial del Colectivo AM.

Mexican Dance , canal de youtube del Colectivo AM.>

Amanda de la Garza, “Momento bisagra. Entrevista a Colectivo AM</”, Letras Libres, 12 de enero 2014.

Portal del Archivo Virtual de las Artes Escénicas de la Universidad de Castilla – La Mancha.

Recetario Coregráfico. Un Readbook. Texto en Proceso, México, CONACULTA, 2013.