Existe en el universo literario una órbita donde el futuro se vislumbra a partir de la reescritura del pasado. Hablamos de obras y autoras que se han dado a la tarea de desmontar historias clásicas y discursos tradicionales donde los personajes femeninos suelen ser débiles y estar sometidos. El siguiente gabinete ofrece una selección significativa de estas obras que señalan con toda claridad que el futuro (y el pasado) ya no será cosa de hombres.

Muerte al príncipe encantado

La responsabilidad que tienen los cuentos de hadas en la interiorización de los estereotipos asociados al ser mujer no es menor. Cuando nos damos cuenta de que crecemos escuchando una y otra vez historias que tienen en común a mujeres vulnerables, engañadas por lobos o castigadas por brujas, y cuya única posibilidad de salvación recae siempre en un hombre, los arquetipos se evidencian. Angela Carter (1940-1992) entendió esto y dedicó su carrera a deconstruirlos sistemáticamente, desde una óptica feminista y, además, muy divertida.

Quemar las naves reúne en una misma edición todos los cuentos de la autora británica. La obra es un recorrido por el lado fantástico de Carter, con su acercamiento y revisiones a diversos mitos y cuentos de Oriente a Occidente. Pero el libro también muestra a una escritora menos conocida: la que no esconde la realidad cruda y dura de todos los días. En ambos casos, como dice Salman Rushdie, Carter “toma lo que sabemos y, tras desmenuzarlo, lo reorganiza a su espinosa y cumplida manera”.

Angela Carter, Quemar las naves, México, Sexto Piso, 2017.


Tiene nombre

El enojo frente a la objetivación de la mujer ha llegado hasta las salas de exposición. No es un malestar nuevo: el colectivo de las Guerrilla Girls ya decía que había algo sospechoso en el hecho de que, si bien la mayor parte de los cuadros y esculturas expuestos en los museos de todo el mundo representan a mujeres (casi siempre desnudas), estos prácticamente nunca están firmados por ellas. A su vez, el misterio de la identidad que existe detrás de estas caras y cuerpos femeninos ha dado lugar a más de una elucubración: “¿Quién era la Mona Lisa?”.

La novelista Tracy Chevalier (1962) se concentró en uno de los rostros más famosos de la historia del arte en un afán por hacerle justicia a la modelo: La joven de la perla, retratada por Johannes Vermeer en 1665. En su novela homónima, la escritora imagina la vida de la chica holandesa que posa para el pintor con esa indumentaria extraña que mezcla un turbante y unas perlas. Chevalier narra la relación de Griet con el pintor y relata escenas enteras en las que el foco está puesto en la incomodidad que implica ser sujeto de observación. Aunque la historia no desmonta la visión romántica del artista que por serlo puede hacer lo que quiera con su musa, la novela nos recuerda que detrás de cada rostro anónimo hay una vida.

Tracy Chevalier, La joven de la perla, México, Debolsillo, 2011.


Ser artista (y mujer) en el siglo XVII

Hablando de mujeres artistas, el libro que sigue en nuestras recomendaciones también está basado en la vida de una mujer real pero ignorada durante mucho tiempo: la pintora italiana Artemisia Gentileschi. Susan Vreeland (1946-2017) reconstruye desde la imaginación la vida de esta artista postrenacentista atiborrada de injusticias de género: desde la violación hasta las dificultades para lograr que su trabajo se valorara en la Florencia que había dejado Caravaggio. Como las autoras aquí revisadas, a la propia Artemisia se le reconoce por pinturas en las que representa a mujeres en posiciones de poder. El libro de Vreeland narra la vida de un verdadero ícono de la lucha contra el patriarcado y hace uso de toda la ficción que es necesaria para poder empatizar con el personaje barroco.

Susan Vreeland, La pasión de Artemisa, Madrid, Ediciones B, 2007.


Penélope: destejer el mito

La escritora Margaret Atwood (1939) se ha popularizado en los últimos meses gracias a las series inspiradas en dos de sus novelas icónicas: El cuento de la criada y Alias Grace. De pronto, estos libros, originalmente escritos en las décadas de los ochenta y noventa, parecían ser el mejor pronóstico sobre lo que pasaría en el Estados Unidos de Trump, quien avalaba el discurso del macho que puede hacer lo que quiera con las mujeres mientras amenazaba el presupuesto de Planned Parenthood. Aunque muy distintas entre sí, ambas novelas se centran en mundos en donde las mujeres están silenciadas.

De esa misma estirpe es Penélope y las doce criadas. No hay duda de que, entre las mujeres que pueblan los relatos del mundo clásico, Penélope es el epítome de la abnegación. En esta novela, Atwood narra la Odisea desde el punto de vista de este personaje femenino. Con el ayuda de libro de Robert Graves, Los mitos griegos, Atwood reconstruye la historia de Penélope y, en el proceso, ninguno de los hombres que la rodeaban ––empezando por Odiseo–, queda bien parado. La novela es un ejercicio inteligente y entretenido, que ojalá los productores de Netflix estén considerando.

Margaret Atwood, Penélope y las doce criadas (Salamandra, 2005)


Clásicas malentendidas

En este ejercicio de reinterpretación del pasado, Christa Wolf (1929-2011) es una autora básica. Fue una de las escritoras más importantes de Alemania Oriental y, entre muchas cosas, escribió dos novelas basadas en personajes clásicos. La primera habla de Casandra, que en el mito de Troya es la hija de Príamo, sacerdotisa que previene a su padre y a la corte sobre la inminente caída de Troya, pero a quien nadie le cree. En su novela, Wolf relata la vida de una Casandra fuerte y libre: nada más alejado del papel tradicional de las mujeres, tanto en Troya como en el régimen en el que creció Wolf, que comentó muchas veces. Por otro lado está Medea, la novela que le siguió y en donde la autora hace una crítica de la voracidad por el poder y la corrupción de la sociedad, y reivindica a la hechicera que tan mala fama tiene desde Eurípides.

Christa Wolf, Casandra, Madrid, Alfaguara, 1986.
Christa Wolf, Medea, México, Debate, 1998.


Mujeres y poder

Finalmente y para cerrar con broche de oro la lectura de todos estos libros, el 2018 nos trae en español una obra que es fundamental para contextualizar todas las preguntas y malestares que provoca ver la ininterrupción de la desigualdad de género a lo largo de la historia. Mujeres y poder es el último libro de la clasicista inglesa Mary Beard (1955) quien se dio a la tarea de buscar parte de la explicación que existe detrás de la misoginia característica de nuestras culturas. Como nuestros lectores ya habrán sospechado, esta es fácilmente identificable en Atenas y en Roma, y la hipótesis de Beard es que la tradición grecorromana de lo que implican las formas de hablar en público (y el poder asociado) son las responsables del silencio bajo el que han vivido, desde Penélope y Medusa, hasta Theresa May y Hillary Clinton.

Mary Beard, Mujeres y poder, Barcelona, Crítica, 2018.