Ya se sabe que en los kioscos uno no solo encuentra el periódico del día, la revista para caballeros o el semanario de tejido para las amas de casas. Estas pequeñas islas que salpican el paisaje urbano también ofrecen ocasionales tesoros, como las colecciones sobre filosofía, ciencia y naturaleza que desde hace un tiempo se han convertido en un auténtico fenómeno editorial, no exento de la especulación y el acaparamiento. Compartimos una pequeña crónica que da cuenta de esta fiebre.

Desde siempre, en los puestos de periódicos se han vendido, además de diarios, cómics y revistas, diversas colecciones de libros, algunas más recomendables que otras. Pero en los últimos años se ha desatado en los puestos de nuestro país una verdadera avalancha de colecciones de libros, algunas de divulgación y otras más para auténticos devotos y viciosos, entendiendo por estos últimos a quienes compran libros y más libros de filosofía, ciencia y literatura que luego no tendrán tiempo ni ganas de leer.

No es mi propósito enlistar todo lo que está hoy en día al acceso del peatón que pasa frente a uno de estos puestos, siempre y cuando lo pueda pagar. Solo citaré algunas colecciones a manera de ejemplo. Hace algún tiempo, empezaron a venderse libros de filosofía de la prestigiosa editorial Gredos, a un precio mucho más económico que el que tendrían en una librería. Se trata de la serie Grandes Pensadores. Por menos de 200 pesos cada uno, podías llevarte a casa, en dos volúmenes, los Diálogos de Platón; de Nietzsche, entre otras obras, El nacimiento de la tragedia, Así habló Zaratustra y Más allá del bien y del mal; una selección de la Suma Teológica, de Santo Tomás de Aquino; los Pensamientos, de Pascal; obras escogidas de Hobbes, Locke, Hume, Barkeley, Hegel, Marx, Ortega y Gasset; El mundo como voluntad y representación, I y II, de Schopenhauer; El Tractatus Logico-Philosophicus, de Ludwig Wittgensetein, así como sus Diarios secretos. Los más grandes filósofos de la historia y algunas de sus obras más importantes, en excelentes traducciones y con prólogos y estudios introductorios. Hasta ahí, todo estupendo. Un manjar y una oportunidad tanto para especialistas como para cualquier persona interesada en acercarse al pensamiento de los filósofos de todas las épocas. Cada semana tenías un ejemplar a tu disposición en el puesto más cercano a tu casa. Hasta que, de pronto, llegaron los acaparadores. Resultó que los libros de los filósofos superaron todas las expectativas de venta: la gente los buscaba cada semana con avidez. Empezaron a escasear. Sucedía que un miércoles —si mal no recuerdo, era el día indicado— te presentabas en el puesto de la esquina y el voceador te hacía saber que no había ejemplares del filósofo en turno. Los acaparadores se los arrebataron a los clientes, para luego ofrecerlos a otro precio, aprovechando, por ejemplo, las redes sociales. Ibas de puesto en puesto, desesperado, y nada: no tenían a Wittegenstein. Ni a Voltaire ni a Rousseau. Y los comprabas en reventa o te quedabas con tu colección incompleta. Yo opté por esta segunda opción.


Ilustración: Adrián Pérez

No todo es negativo, claro. La colección Grandes Pensadores constituyó todo un acontecimiento editorial. A esa colección siguieron otras. Las obras completas de Julio Verne es una: todas las novelas del autor francés, precursor de la ciencia ficción, en bellas ediciones. O de la editorial Gredos, su Biblioteca Clásica, que incluye obras seleccionadas de los clásicos grecolatinos. Homero; los trágicos griegos, Esquilo, Sófocles y Eurípides; las comedias de Aristófanes; Heródoto, el padre de la Historia; Tucídides con su Historia de la guerra del Peloponeso; Platón y Aristóteles, Euclides, Apolonio de Rodas, Cicerón; los poemas satíricos y eróticos de Catulo; la Eneida, de Virgilio, así como también las Bucólicas y las Geórgicas; Horacio, Tito Livio, Séneca; El Satiricón, de Petronio; las Vidas paralelas, de Plutarco; Vida de los doce césares, de Suetonio; los diálogos del griego Luciano de Samósata… Los clásicos grecolatinos en estupendas ediciones y traducciones, y a precios accesibles.

El creciente y quizá inesperado interés de los lectores por llevarse a su casa lujosos volúmenes de los clásicos, ha propiciado que aparezcan en los puestos de periódicos otras colecciones dignas de ser tomadas en cuenta, tanto de filosofía como de literatura y ciencia. Sin ánimo de ser exhaustivo, me topo con dos de divulgación sobre los más grandes filósofos. Destinados al mal llamado gran público, las ediciones ofrecen como estrategias de venta ediciones visualmente atractivas así como subtítulos que llamen la atención del transeúnte, que a lo mejor no tenía la intención de comprar nada. En la colección Aprender a pensar, el volumen dedicado a Hegel añade como subtítulo: “La historia es un proceso cuyo fin es la libertad”. Y el volumen dedicado a Epicuro, agrega como subtítulo, debajo del nombre del filósofo: “El objetivo supremo de la filosofía es conseguir la felicidad”.

Por su parte, la editorial Salvat ha puesto a la venta recientemente una colección titulada Comprende la psicología, donde están, por supuesto, Freud, Jung y Fromm, entre otros. En su página de Internet, Salvat anuncia así esta serie: “La primera colección de libros pensada y escrita por un equipo de expertos psicólogos internacionales que permite comprender, gracias a un lenguaje sencillo y una exposición clara, a los grandes psicólogos y psicoanalistas de la historia que han indagado el alma humana y los secretos de las relaciones, desvelando las dinámicas de la sociedad y las partes más profundas de nuestro YO”. Como vemos, el largo y convincente párrafo anterior es, en sí mismo, toda una estrategia mercadotécnica.

National Geographic no se ha querido quedar atrás y ha sacado a relucir la colección El mundo es matemático, otra dedicada a los grandes científicos y una tercera, en formato grande, de los sitios arqueológicos más espectaculares del mundo. La colección dedicada al complejo mundo de las matemáticas incluye títulos tan sugestivos como los siguientes:

• Cuando las rectas se vuelven curvas
• Matemáticas, espías y piratas informáticos
• Prisioneros con dilemas y estrategias dominantes (teoría de juegos)
• La poesía de los números
• La armonía es numérica (música y matemáticas)
• La verdad está en el límite (el cálculo infinitesimal)
• Del ábaco a la revolución digital (algoritmos y computación)

Otra colección de libros que se vende tanto en puestos de periódicos como en tiendas departamentales como Sanborns, son los audiolibros de El País: ediciones bilingües con CD’s incluidos, de algunos de los autores en lengua inglesa, y de otras lenguas, más sobresalientes de los dos últimos siglos: Ruyard Kipling, Katherine Mansfield, Edgar Allan Poe, Truman Capote, Patricia Highsmith, James Joyce, F. Scott Fizgerard, Gustave Flaubert, Ian McEwan… Los libros vienen en español y en inglés, y tienen el propósito de que el lector pueda practicar y mejorar su conocimiento de esta segunda lengua. Como yo los colecciono, puedo dar fe de que en un principio los libritos, de pasta negra, estuvieron saliendo con regularidad, y era fácil conseguirlos. Pero el sismo del 19 de septiembre vino a trastornarlo todo. Después de esa fecha, ya no es fácil conseguir estos libros en los puestos de periódicos, y en el Sanborns dedicaron varias semanas a vender exclusivamente ejemplares de Katherine Mansfield y de Herbert George Wells. Por cierto, cada ejemplar cuesta 99 pesos. Esa, como sabemos, es una vieja estrategia mercadotécnica. Si el ejemplar que queremos adquirir costara 100 pesos en vez de 99, tal vez no nos animaríamos a comprarlo. Un peso es un peso.

Por último, el grupo Milenio ha sacado a la venta una colección llamada Grandes autores mexicanos. Se trata de lindas ediciones de escritores nacionales clásicos y contemporáneos, desde Sor Juana hasta Juan Villoro, pasando por autores como Ignacio Manuel Altamirano y Carlos Fuentes. Cada ejemplar cuesta 69.90 pesos. A ver cómo le hace el encargado del puesto para devolvernos los 10 centavos de cambio.

Así es que, si aún no lo has hecho, corre al puesto de periódicos más cercano a comprar el ejemplar en turno de la colección que más te apetezca. Te recuerdo que las colecciones mencionadas no son las únicas. Hay otras. Para todos los gustos y niveles. Para aficionados y especialistas. Para todos.

 

Armando Alanís
Académico y escritor. Autor de Las lágrimas del Centauro.