Para ayudar a nuestros lectores a sortear mejor el dichoso intercambio navideño, editores y colaboradores de este espacio se han dado a la tarea de sugerir el libro que les gustaría darle a sus seres queridos en esta Navidad.

La comida es nuestro segundo lenguaje. Es más, la comida es memoria. Si conocemos la historia de cómo dominamos el fuego, de cómo aprendimos a medir el tiempo de cocción usando oraciones en un tiempo sin relojes, de lo que supuso para la humanidad emplear un cuchillo o un par de palillos para llevarnos algo a la boca, entenderemos algo más de nosotros mismos. Eso es lo que nos ofrece el delicioso libro de la historiadora inglesa Bee Wilson, La importancia del tenedor. Historias, inventos y artilugios en la cocina (Turner, 2013).

Olvidemos por un momento a los rockstars de los fogones, dejemos de lado las anécdotas gamberras de lo que sucede en las cocinas Michelin y miremos las historias de Wilson. Ollas, cucharas, instrumentos de medición, o la vez que Nikita Jrushchov y Richard Nixon debatieron, en plena Guerra Fría, qué país tenía la mejor cocina. No fue una discusión menor, como verá quien se adentre en este amenísimo volumen que explica muchas de las claves de nuestra historia a partir de utensilios y hábitos que típicamente damos por sentado.

César Blanco. Editor y traductor.


Joan Fontcuberta —creador, docente, crítico e historiador en el mundo de la fotografía— recuerda en La furia de las imágenes. Notas sobre la postfotografía (Galaxia Gutenberg, 2017), que el 11 de junio de 1997 se envió la primera fotografía desde un teléfono celular, y se compartió al instante desde una red colectiva. Philippe Kahn —empresario e innovador tecnológico francés— acompañó a su esposa al hospital para dar a luz a la primogénita de ambos. Llevó su cámara digital, su laptop y su celular. Mientras esperaba, recibió una llamada telefónica que detonó su inventiva: si la transmisión de voz a través del teléfono era instantánea, ¿qué impedía igualmente el envío de imágenes? Después de un largo proceso compartió sin cables con miles de familiares, amigos y compañeros de trabajo el rostro de su hija recién nacida. Kahn presintió que ese descubrimiento iba a ejercer una influencia en la sociedad. Posteriormente fundó la empresa LighSurf, que fue la que impulsó a Sharp a lanzar el J-SH04, el primer teléfono celular con cámara integrada. “La vía tecnológica para la postfotografía quedaba expedita, pero ¿cuál era el entorno cultural e ideológico que la acogía?”, se pregunta (y después responde) Fontcuberta en este ensayo magistral sobre la segunda revolución digital, caracterizada por el peso de Internet, las redes sociales y la telefonía celular.

Alejandro García Abreu. Ensayista y editor.


En Conjunto vacío (Almadía, 2015) Verónica Gerber desarrolla un lenguaje propio, que alterna entre la escritura y la representación gráfica, entre notas de observación astronómica, diagramas de Venn y diálogos de una honestidad conmovedora. Melancólico pero sin perder el sentido del humor, este libro está lleno de reflexiones personales y cotidianas que podemos aplicar a un plano universal. La novela trata sobre lo que significa seguir viviendo con los vacíos que nos deja la gente, sobre la ausencia y los recuerdos que se quedan; hay despedidas inesperadas, adioses pausados y desapariciones anunciadas con los que Gerber nos sacude fuera de órbita, para devolvernos al punto de origen.

María Emilia Fernández. Historiadora del arte.


El primer impulso es pensar que lo que leemos es real. Solo después entra el juicio: bien para quedarse ahí, bien para ser suspendido. En ese instante se juega todo: cuando uno se descubre engañado y, en vez de la cólera o la indignación, sobreviene el goce, la dicha. La literatura es ese juego y esa rendición extraña y voluntaria, y Fabio Morábito lo explota de manera sutil, elegante y bella en este libro: También Berlín se olvida (Sexto Piso, 2015).

Una serie de relatos ambientados en Berlín, que nadan entre el ensayo breve, la anécdota, o la crónica histórica, protagonizados por un hombre que podría o no ser el propio Morábito. Que vivió en la ciudad, que caminó por la Kantstrasse, que quizá ofreció, a gritos desde la ventana de su casa, una escoba a dos personas que acababan de chocar.

Luis Madrigal. Periodista. Cursa la maestría en Escritura Creativa en NYU.


En el día a día, en lo que nos fijamos, nos confirma la existencia. La amistad entre las dos mujeres de The Door (Vintage, 1987) de Magda Szabó implica un cruce de maneras muy dispares de fijarse. La luz de la novela es especial, sin permanencia. La narración se concentra en la intimidad, pero al mismo tiempo ilumina los contornos de la dura historia húngara. En la novela hay deterioro, soledad y un deseo enorme por asir a la otra con palabras. La relación entre la escritora y la mujer que le hace la limpieza está plagada de tensiones, secretos y cariño cifrado. Sabemos desde el primer capítulo que Emerence se muere. Al terminar de leer, uno tiene ganas de quedarse callado a pensar un buen rato las extrañezas del libro y las connotaciones de las puertas.

Paulina Morales. Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.


Las listas de no-ficción que numeran los mejores libros del año y aquellos títulos que aparecen como los más vendidos suelen estar plagados de términos como “eficacia”, “estrategia”, “poder” y “productividad”. De ahí que, de un tiempo a esta parte, haya optado por regalar La utilidad de lo inútil (Acantilado, 2013), un libro que no solo no habla de cómo insertarse rápida, adecuada y eficientemente en el mercado (en el trabajo, en la vida social, en el amor…) sino que se ufana de su nula aportación a cualquier utilidad práctica. El “Manifiesto” de Nuccio Ordine es una invitación a procurar las actividades que son un fin en sí mismas y están alejadas de todo interés económico o comercial. Una celebración de la lectura, la contemplación de la belleza, la apreciación de la música y el resto de las artes. Es gracias al cultivo de estos valores inmensurables que podemos acercarnos a la virtud. Con frecuencia olvidamos que es justamente el ímpetu desinteresado hacia las cosas lo que nos conecta con nuestro interior y con la esencia de lo verdaderamente humano.

La literatura ocupa un sitio central en la obra de Ordine. Junto con Italo Calvino, nos recuerda que los clásicos no se leen porque deban servir para algo: se leen tan solo por el gusto de leerlos, por el placer de disfrutarlos, motivados únicamente por el deseo de conocer y conocernos. El libro recorre el pensamiento de Sócrates, Cervantes, Steiner, Baudelaire, Rilke, Wilde, Montaigne, García Lorca, Rob Riemen y otras decenas de autores que han celebrado las pasiones estéticas y el cultivo del espíritu. Entre ellos aparecen también mis favoritos: aquellos que han convertido al ocio en un modo de vida, despreciando todo lo que supone un beneficio material. Pocas sensaciones tan gratas como adquirir saberes sin buscar con ellos un vínculo utilitarista. En el fondo, Ordine propone una profunda reflexión en torno al significado que hemos dado a conceptos como “utilidad”, “beneficio” y “crecimiento”, que han sido cooptados por los más burdos y rancios economistas. Obsequiaría el libro honrando la sentencia de Tolstoi: “Lo útil es solo lo que puede mejorar al hombre”.

Alejandro Orozco y Villa. Consultor.


Regalaría Temporada de Huracanes (Literatura Random House, 2017), de la escritora veracruzana Fernanda Melchor. Esta novela, publicada en abril de este año, narra magistralmente los destinos cruzados de varios habitantes de unos caseríos perdidos e imaginarios que, no obstante, el lector podría fácilmente ubicar en varias regiones del país. La dolorosa existencia de los personajes se teje alrededor de La Bruja, una extraña y misteriosa mujer cuya muerte cambiará para siempre la vida de toda la región.

La particularidad del libro radica en su prosa, muy bien articulada en capítulos largos y narrados de seguido, sin punto aparte, y cuyo estilo mezcla el discurso del monólogo con el testimonio. A través de su amena y envolvente lectura, asistimos a un análisis de las pasiones recónditas que habitan al ser humano y provocan sus actos más brutales y descarnados.

Camilo Rodríguez. Escritor y consejero editorial en Éditions Maison des Langues.


Con el final de cada año llega también el ejercicio inevitable de voltear a ver los meses que han quedado atrás, lo que sabe dulce en el recuerdo y lo que es más bien trágico. Esta reflexión sobre lo bueno y malo en el momento de atragantarse de uvas importa porque significa que tenemos la esperanza de poder replicar o evitar según el caso; aunque probablemente sea sobre todo lo segundo: sortear lo malo en el futuro a toda costa. Vivir en un mundo mejor. Para acompañar a mis queridos en este proceso de escrutamiento obligado, quisiera que todos tuvieran a la mano el libro de Tzveltan Todorov, La memoria, ¿un remedio contra el mal? (Travesías, 2013). En esta conferencia, el teórico búlgaro-francés se pregunta sobre la lógica detrás de suponer que el recuerdo activo de lo malo —o del mal, en abstracto—  lleve efectivamente a evitarlo. Se concentra en las políticas públicas que algunos Estados han emprendido en contra del olvido de crímenes de lesa humanidad: en Francia y la Segunda Guerra Mundial, en Caboya a propósito del genocidio emprendido por el régimen de Pol Pot, o con las comisiones de la verdad de las dictaduras Latinoamericanas. Todorov ve en estos procesos un riesgo: construir víctimas y victimarios, algunos representantes de lo bueno y otros de lo malo. En suma, seres humanos incompletos. Lo malo tiene que pensarse, castigarse si es necesario, pero nunca depositarse en una idea de lo ajeno, del “otro”. De hacerse, ¿en dónde queda nuestra responsabilidad por un mejor devenir?

Ana Sofía Rodríguez. Editora de nexos en línea.


Todo empieza con unos versos escritos literalmente en el cielo de Nueva York en 1982. “MI DIOS ES HAMBRE / MI DIOS ES NIEVE / MI DIOS ES NO / MI DIOS ES DESENGAÑO / MI DIOS ES CARROÑA […]”, va trazando la avioneta en el cielo. Esta nueva fe es el acto de bienvenida al resto de los poemas sobre Chile y su memoria, organizados como variaciones en torno a un tema, en este caso, los paisajes del país austral: las playas, los desiertos, las cordilleras, los pastizales y los valles.

En Anteparaíso (Almadía, 2016), la poesía de Raúl Zurita retoma las heridas siempre abiertas del golpe de estado de Pinochet, el dolor de las esperanzas perdidas y las utopías hechas añicos, los exilios internos y externos, el drama de los desaparecidos y asesinados, donde se entremezclan la ascensión estética del poema y la entrada al purgatorio de Dante. Así se presenta la parte escrita del compromiso físico y vital que tiene Raúl Zurita con la poesía como experiencia y acción. Además de un libro ya clásico en la poesía contemporánea es un objeto hermoso para regalar, con un diseño a color que intercala las fotografías de esos versos en el cielo. Junto con Nicanor Parra, Zurita es el último guardián con vida de la riquísima tradición poética de Chile.

Álvaro Ruiz Rodilla. Editor de nexos en línea.


Para regalar, recomiendo El cuento de la criada de Margaret Atwood (Salamandra, 2017). Este libro tiene mi edad. Fue publicado en 1985 y su vigencia se basa en que lo contado ahí es peligrosamente posible. La distopía de Gilead, una república arropada por el fanatismo religioso, es la realidad de muchas mujeres en el mundo. Defred (Offred en inglés), quien narra esta pesadilla, es tan cercana a nosotras que lo imaginario en el texto también tiene una lógica actual: violación de nuestros derechos, esclavismo (servidumbre, trata de personas), sometimiento al mandato biológico de la reproducción, subordinación a una estructura de poder puramente masculina, el patriarcado. Una lectura obligada que nos hace reflexionar sobre nuestra posición en un sistema frágil.

Karen Villeda. Poeta, narradora y ensayista. Autora de Pelambres (Pearson, 2016), Dodo (FETA, 2013), entre otros títulos. Página web: poetronica.net