Recomendaciones de arte, danza, teatro y conferencias que el lector no encontrará en ninguna otra parte.


Taller. La memora viva: 1968

¿Qué sentido tiene un memorial sin público, sin alguien que interactúe con él y lo interprete? Absolutamente ninguno. Los monumentos, exposiciones y objetos dedicados a la memoria deben de ser un detonante en la vida y el presente, no recordatorios de un pasado inerte. Tras un siglo XX marcado por la violencia, el tema de la memoria está en boga, y si bien la mayor parte de los estudios provienen de Europa, los esfuerzos se multiplican alrededor del mundo. En América Latina, Argentina lleva la delantera con la memoria sobre la dictadura que tuvo lugar de 1976 a 1983. En cuanto a la violencia en la segunda mitad del siglo XX en México, se ha mantenido un susurro a media voz, pero esta no se ha olvidado, o al menos no por todos.

Hace poco más de diez años, el 22 de octubre de 2007, se inauguró un espacio dedicado a la memoria del movimiento y la matanza de estudiantes de 1968 en el Centro Cultural Tlatelolco. Una de las grandes virtudes de este lugar es que continúa en activo. El sábado 9 de diciembre, tras visitar la exposición temporal 1968. El fuego de las ideas de Marcelo Brodsky, artista y activista argentino de los derechos humanos, jóvenes y adultos podrán asistir al taller titulado “1968. Interviniendo memorias”. La actividad consistirá en intervenir fotografías de diversos movimientos sociales en México siguiendo el propósito de “generar memoria” al vincular el pasado —la fotografía— con el presente —la creatividad plástica de las y los asistentes—. Con esta actividad, los movimientos sociales lo seguirán siendo de algún modo: al no quedar como simples imágenes estáticas en el tiempo.

9 de diciembre de 2017, 12:00 a 2:00 pm.
Centro Cultural Tlatelolco.
Ricardo Flores Magón #1, Col. Nonoalco Tlatelolco,
Inscripciones: vinculacion.ccut@gmail.com

Cecilia Burgos
Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


Teatro. Larga cena de Navidad

Vemos el paso del tiempo en el comedor de la familia Bayard. Larga cena de Navidad es una de las obras cortas del dramaturgo norteamericano Thornton Wilder, conocido principalmente por sus obras ganadoras del premio Pulitzer: Nuestro Pueblo, La piel de nuestros dientes y su novela El puente de San Luis Rey. Larga cena de Navidad es un texto escrito en 1931 que cuenta la historia de la familia Bayard en el transcurrir de 90 años durante sus cenas navideñas. Así, el protagonista de la obra es el paso del tiempo.

En el comedor que está preparado para la cena, los personajes envejecen, se casan, tienen hijos, conversan sobre lo que viven, hacen de ciertos temas de conversación una tradición y construyen una identidad familiar, repiten conductas de los padres, se quejan de cómo la casa está cada vez más vieja y eventualmente dejan el comedor de la familia para morir. Wilder muestra lo inevitable de la muerte y la manera en que cada una de ellas repercute entre quienes la viven. El texto tiene la fortuna de presentarse en una casa en la colonia San Rafael bajo la dirección de Alejandro Bastién y nueve actores en escena. Entrar a este es espacio es estar dentro de la casa de la familia Bayard, ser parte de su historia y poder ver de otra manera el paso del tiempo, la vida y la muerte.

Temporada corta: sábados 9 y 16 (19:00hrs), domingos 10 y 17 (18:00hrs) y viernes 15 y 22 (20:00hrs).
Gabino Barreda 81. Colonia San Rafael.
Se reservan lugares en: https://largacenadenavidad.wixsite.com/teatro

Jorge Viñas
Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.


Danza. Bailar con Dios

En el antiguo Imperio Austro Húngaro se gestaron diversas formas de arte en movimiento, entre ellas las danzas de sables y la danza de los derviches. En estas últimas, los danzantes  giran por horas y buscan entablar, a través del movimiento de los brazos, una relación con lo divino: es una oración que tiene sentido y que solo es posible lograr con el cuerpo en movimiento. Mevlevi (siglo XIII, Anatolia) uno de los poetas místicos más leídos en Occidente, explicaba que “los derviches representaban a través de su danza el sistema solar y los planetas que giran alrededor del Sol. Al mismo tiempo que, inmersos en sus propios microcosmos, crean nuevos mundos y hacen contacto con la eternidad”. Así, el misticismo y esoterismo se convierten en  las vías de relación con aquello que nos trasciende. Las ceremonias derviches son, por tradición, algo íntimo y exclusivo del género masculino, sin embargo, algunos grupos contemporáneos realizan el Sema (nombre propio del ritual) de manera abierta con fines celebratorios. Es el caso de la  Orden Sufí Nur Ashki al Yerráhi, que radica en México. Entre músicos y cantores, los semazen o derviches giróvago nos esperan en esta ciudad, para integrarnos en una experiencia colectiva desde el cuerpo y para el espíritu.

Martes 12 diciembre, 17:00-19:00hrs.
Alameda del Kiosco Morisco.
Jaime Torres Bodet 152, Col. Sta María La Ribera.


Sufi. Foto cortesía de Ana Morales

Berenice Quirarte
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana y es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.


Exposición. México, país de monumentos frágiles

Cada uno de nosotros entiende y traduce a su manera lo que significa nuestro país y su historia, aunque muchos de los momentos que han marcado la trayectoria de nuestra nación han sido representados en monumentos que se encuentran a la vista de todos en la ciudad. Consciente de estas representaciones, Adela Goldbard (México, 1979) se propone decodificar las construcciones para identificar su verdadero significado: estructuras de hierro y concreto que están vacías en su interior, no solo por la estructura sino por su contenido ideológico, político y social. En su exposición, Aplausos, confeti, serpentinas y flores, Goldbard sugiere una anti-celebración de la patria evidenciando la vacuidad de los monumentos y sus implicaciones; para esto, deconstruye los referentes arquitectónicos de México.

Lo primero que vemos al entrar a la galería Enrique Guerrero es un ángel pintado de dorado sin alas —las cuales descubriremos en otras salas— ni soporte que lo mantenga de pie; posteriormente nos encontramos con una recreación a escala del Monumento a la Revolución hecha con madera, de la que cuelgan banderas tricolores. Otra de las obras nos recuerda los desfiles oficiales en los que se presumen los aviones militares con los que cuenta el país pero la pieza, con un guiño muy sutil, muestra el caos en el que están inmersos. Además, se expone una videoinstalación con una narrativa que alude a problemas y denuncias de la nación a pesar de mostrar fuegos artificiales y otros elementos que nos harían pensar en las fiestas patrias. El recorrido de la muestra es breve pero cada trabajo, ya sea por la manera en la que se creó o por el discurso que sugiere, provoca en el visitante un sentimiento de humor e incomodidad por saber que detrás de cada obra hay, ante todo, un discurso oficial deconstruido.

Hasta el 16 de enero 2018.
Galería Enrique Guerrero.
General Juan Cano 103,  Col. San Miguel Chapultepec.


Aplausos, confeti, serpentinas y flores. Foto tomada de la página de Facebook de Galería Enrique Guerrero.

María Olivera
Estudiante de Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana.


Exposición. Resonar la materialidad del pasado

El 7 de abril de 1845 tuvo lugar un sismo en la Ciudad de México con una magnitud estimada de más de 8 grados. Al sismo se la bautizó como el de Santa Teresa porque derrumbó la cúpula del Templo de Santa Teresa la Antigua, espacio que desde 1993 ocupa el proyecto Ex Teresa Arte Actual. Su carácter religioso había sido clausurado desde 1930 y a partir de ahí, el edificio albergó iniciativas diversas. El sismo implicó un cambio radical arquitectónico y un daño considerable a las pinturas barrocas que lo decoraban. La exposición de Lorena Mal (Ciudad de México, 1986) rastrea los recovecos de la historia de este lugar que hoy alberga muestras de arte contemporáneo en la ciudad.

La artista visual indaga en la historia a partir de ejercicios plásticos especulativos que ha realizado desde hace dos años. Además de recrear las pinturas, las esculturas y la campana que se perdió en el convento, la exposición Réplicas reflexiona sobre los procesos de documentación, reelaboración y de todos los sistemas de conocimiento implícitos que gobiernan la imaginación cuando se construye  la memoria histórica. Poblar el espacio con estas reproducciones destaca el vacío fáctico y la contingencia del patrimonio histórico.

Hasta el 4 de marzo 2018.
Ex Teresa Arte Actual.
Licenciado Primo Verdad 8, Col. Centro Histórico.

Paulina Morales
Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.