La coreógrafa estadounidense Twyla Tharp sabe del pánico que causa la hoja en blanco o, en su caso, el escenario vacío. En su libro, The creative habit. Learn it and use it for life (Simon y Schuster, 2009) repasa las estrategias que ha aprendido de imaginar icónicas coreografías –sobre todo en las décadas de los setenta y ochenta– que, en sus propias palabras, “quería bailar, pero nadie estaba haciendo”. Con la fe puesta en que a la originalidad la hacen los hábitos, Tharp cree que todos podemos adoptar ciertos consejos y preparar nuestras mesas de trabajo para ser creativos en nuestras vidas cotidianas. Aquí algunos de sus consejos.

creativo


La creatividad es un acto de desafío. Estás retando al status quo.  Estás cuestionando las verdades y principios aceptadas. Estás preguntando las tres cosas que se burlan de la sabiduría universal: ¿por qué tengo que seguir las reglas? ¿Por qué no puedo ser diferente? ¿Por qué no puedo hacerlo a mi manera?

La paradoja más interesante de la creatividad es: para ser creativos por hábito tenemos que saber cómo prepararnos para ser creativos, pero planear no será nunca suficiente para que los esfuerzos sean exitosos. Uno solamente puede darles vida a los esfuerzos cuando deja ir los planes.

Uno sólo se engaña a sí mismo si pone la creatividad antes que al oficio. El oficio es en donde empiezan nuestros mejores esfuerzos.

La soledad es una parte inevitable de la creatividad. La independencia su feliz subproducto.

Una vez que aceptamos el poder de la espina –[la idea nodal]– en el acto creativo, nos volvemos mucho más eficientes en éste.

[hay quien] da por sentado sus urgencias, sus prejuicios y sus hábitos de trabajo. Si uno nota las facetas del ADN creativo [que todos tenemos], entonces es claro como se tejen los hilos comunes en el trabajo propio.

Algunos consejos

Es normal establecer la mayor cantidad de reglas posibles sobre las formas antes de ponerse a trabajar, pero hay que elegir aquella que sea, no sólo apropiada para uno, sino correcta para la idea en particular.

Establecer rituales –formas automáticas y decisivas de comportamiento– es vital al inicio de cada proceso creativo, cuando uno corre el riesgo de dar la espalda, acobardarse, darse por vencido o equivocarse.

Con un objetivo, cualquier lugar o excursión se pueden volver viajes invaluables. Si buscas belleza o alivio sensorial, puedes acudir a la galería local o a un paseo en el bosque. Si lo que se quiere es caos y emoción humana expuesta, entonces se puede visitar una sala de urgencias en un hospital o una terminal de autobús.

[…] ocúpate de copiar. No es una noción popular hoy en día, cuando a todos se nos indica que sigamos nuestro propio camino, se nos exhorta a ser originales y encontrar nuestra voz a toda costa. Pero es un buen consejo: viajar por los caminos de la grandeza –incluso a través de las huellas de alguien más– es una forma vital de adquirir habilidad.

El movimiento y la actividad física son mi material, pero más que eso, son la forma en que estamos en contacto con nuestros cuerpo y con el mundo exterior. Cualquier cosa que ponga a nuestro instrumento de trabajo dentro del mundo tiene que mejorarnos, refinarnos y conectarnos más.

Realiza excavaciones de lectura. Toma un autor o un tema y empieza con el texto más reciente, luego procede a leer los textos más antiguos progresivamente. […] obtendrás algo más preciado: la idea original en su forma más antigua y menos adulterada.

Aunque suene raro, la personalidad es una habilidad. Uno puede elegir y desarrollar los aspectos de ésta que logren atraer a gente que ayude a que aprendamos y mejoremos.

[…] otra cosa útil sobre saber quiénes somos es saber lo que no deberíamos hacer.

La última habilidad es el "siempre niño". Se podría denominar "la habilidad de no saber", "la negación", "la ingenuidad". Es básicamente el sentido de la inocencia. No sabes que el fracaso puede doler, o siquiera que se puede fracasar. Esta forma de la ignorancia permite tomar riesgos increíbles…

Para la parálisis creativa

Cuando estas en un surco tienes que preguntarte todo menos si es posible salir de éste.

Nos atoramos cuando seguimos la primera idea que nos viene a la cabeza, no la última.

De todas los ejercicios que me ayudan cuando he llegado a una pared en mi creatividad es "has un verbo". Quiere decir que escojo cualquier verbo y lo actúo físicamente.

Elimina una habilidad vital. ¿seguirías siendo capaz de crear? ¿cómo compensarías? ¿Qué habilidad se manifestaría para rescatar tu trabajo?

Dejo de contar durante una semana. Ni veo nada que tenga números sobre si [relojes, metros, básculas, cuentas, contratos, formularios de impuestos, estados de cuenta y reportes de regalías].

Por un día, has absolutamente lo contrario, al punto de lo desagradable y beligerante. Pon todo de cabeza.

Adoptados de otros

Que el boxeador Cassius Clay de cambiara el nombre a Muhammad Ali fue uno de los actos creativos más grandes del siglo XX […] le dio una mayor identidad para un escenario más grande. Hecho bien y sabiamente, el cambio de nombre puede volverse una auto profecía bien cumplida.

Chandler mantenía listas de detalles que observaba en su vida y entre quienes conocía. Un archivo de corbatas, uno de camisas, una lista de expresiones populares, nombres de personajes, títulos y comentarios ingeniosos que usaría en el futuro.

Conozco a una soprano que […] tiene un ritual de no hablar por una semana cada año. No sólo es un descanso para su músculo artístico más importante, también es un recuerdo de la diferencia entre lo que vale la pena decir y lo que no. Es el editor perfecto del alma creativa.

Un escritor de Manhattan que conozco nunca deja su departamento sin recordarse a sí mismo de "regresar con un rostro". […] busca un rostro persuasivo y crea una rica descripción en su mente.

[Alguna vez me dijeron] "sólo necesita una buena razón para comprometerte una idea, no cuatrocientas. Pero si tienes cuatrocientas razones para decir que sí y una para decir que no, la respuesta probablemente es no".

Incluso a George Balanchine –que creó un alegre capullo de recursos casi ilimitados en el New York City Ballet–, le gustaba sentir que trabajaba bajo restricciones. Cuando alguien le preguntaba cómo hacía sus coreografías el respondía "en tiempo sindicalizado". [Cuando todos los bailarines estaban en el salón entre sus descansos de cinco minutos cada hora].

Lo único malo de tener un buen día creativo es que éste se acaba […] Ernest Hemingway tenía el estupendo truco de dar por terminado el día sólo en el punto en que sabía lo que seguiria haciendo. Construía el puente para siguiente dia. no puedo pensar en mejor herramienta creativa de orden.

¿Y la suerte?

En los esfuerzos creativos la suerte es una habilidad.

Para aprovechar la suerte, uno tiene que insistir en ser tolerante con la ambigüedad. Planea solamente hasta cierto punto. […] hay que dejar espacio a la contribución del adversario.

No puedo insistir lo suficiente en lo mucho que contribuyen los espíritus generosos con la suerte. [… ] la gente afortunada que conozco está siempre trabajando en su oficio, están alerta, involucran a sus amigos en su trabajo y suelen hacer sentir suertudos a los otros alrededor.


Del trabajo de Tharp.