De Simone Kahn, primera esposa de André Breton, se sabe poco en México, pues cuando éste vino a nuestro país, en 1938, su compañera era la pintora Jacqueline Lamba, y entre nosotros es su nombre el que suele asociarse al de Breton luego de tan difundida visita.

Nacidos en 1897, Breton y Simone (su primera gran pasión amorosa) se conocieron a los 23 años de edad, en junio de 1920, en los jardines de Luxemburgo, y se casaron poco después de cumplir los 24, el 15 de septiembre de 1921.

Simone, hija de un banquero de Estrasburgo que había hecho una considerable fortuna con el caucho, nació en Perú en mayo de 1897, y llegó a París con su familia en 1899. Ésta se preocupó por brindarle una educación refinada —rasgo que deslumbró a Breton y que se hace palpable a través de las cartas que él le dirige.

kahn

De entre todas las mujeres cercanas al grupo surrealista, ella era la única con voz y voto en las reuniones, y la única que colaboró en el primer número de La Revolución Surrealista (1924). Como es fácil adivinar, gran parte de las cartas que Breton le envía tratan de asuntos relativos al movimiento surrealista y brindan un sinnúmero de atisbos a la vida y las actividades de sus integrantes. Pero, sobre todo, permiten asomar al lado más íntimo de Breton, ver al joven que expresa sus dudas y sus contradicciones de manera absolutamente candorosa y abierta.

Las tres cartas que presentamos son apenas una muestra modesta de lo que entrega la correspondencia. Su elección responde a que se trata de cartas especialmente significativas. La carta fechada el 15 de julio de 1920 es la primera que Breton le envía a Simone, un par de semanas después de conocerla. La segunda, fechada el 16 de septiembre del mismo año, muestra al joven Breton en la cresta de la emoción amorosa, como lo corrobora al citar el hermoso poema de Rimbaud. Y la tercera, escrita el 9 de agosto de 1928, es interesante para el lector mexicano porque en ella se refiere a Jorge Cuesta, que en esos días se encuentra en París, enviado por su familia con la esperanza de apartarlo de Guadalupe Marín, a la que conoció un año antes y con quien sostiene un sonado amorío (Cuesta regresará a México para casarse con ella poco tiempo después).

Es notable la manera en que Breton se refiere a Cuesta, porque cuando éste recuerda sus encuentros con el poeta surrealista se describe a sí mismo como una suerte de salvaje balbuciente que apenas logra decir algo con su pobre francés; en cambio, Breton habla de él con evidente simpatía (de ella será testimonio también el ejemplar del Segundo Manifiesto del Surrealismo que Breton le entregará a Cuesta en 1938, cuando se reencuentren en México, con la sencilla dedicatoria: “A Jorge Cuesta, homenaje amistoso. André Breton”). Es una lástima que Cuesta no haya realizado el propósito que la carta de Breton menciona.

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En una hoja de papel membretado de
La Nouvelle Revue Française,1 Paris
35 & 37, rue Madame, Fleurus 12-27

15 de julio de 1920

Señorita,2 no bien la había dejado cuando me di cuenta de mi olvido. ¿Puedo pedirle que mañana por la tarde me traiga el cuaderno de Jacques Rigaut?3 Confío en que no la habré hecho pasar un rato demasiado desagradable.

Me quedé pensando en la distinción que usted hace entre “amar” y “querer” a alguien.

Esta mañana me asombra haber confesado este gusto por lo extraño: después de todo, nada hay menos seguro. Hay varias maneras de traicionarse y creo que siempre empiezo por dar de mí lo que no soy.

Su opinión sobre Tzara4 me duele —a pesar de que las razones que usted me da me parezcan excelentes. No se puede contar para nada la elegancia interior.

Ciertamente, verla me produce un gran placer; gracias por haberlo adivinado.

André Breton

Escrito en el sobre: Mademoiselle Simone Kahn,
83, avenue Niel, Paris XVIIe
Matasellos de correo: 15-7-20

 

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Escrito en papel membretado de la
BRASSERIE LUTETIA,
27 rue de Sevres, Paris VIIe

Miércoles [jueves] 16 de septiembre, 11 hrs. [1920]

Simone, ya no sé… ¿Le dije que es usted ahora todo para mí? No encontraba las palabras ayer por la mañana. Sin embargo esta fe (más que confianza) que le he declarado de prisa, es lo más cierto que existe. Quizás usted habrá notado que a través de mis rodeos yo no intentaba sino que comprendiera una sola cosa. Aquello que es único y —creo— feliz en mi caso, es lo que, de entrada, le hizo sentir miedo. Si yo no hubiese proyectado la gran duda que usted sabesobre todo, me parece que no le estaría develando por completo mis formas de sentir. Habría algo en lo que usted no sabría cómo situarse. Así, por el contrario, nada está más equilibrado y usted dispone de mí totalmente. ¿Comprende el significado de este compromiso que deseaba adquirir hacia usted? No soy nada, si se quiere verlo así, pero lo poco que tengo se lo ofrezco con felicidad. Felicidad, ¿es eso lo que quise decir? Simone, días como los que acabo de vivir abren tales perspectivas que es un crimen hablar. Que eso me haya sido posible, he ahí lo que me perturba infinitamente. Hubo momentos únicos que se imponía reservar a las lágrimas. No sé, renuncio a hacerme una idea de aquello en lo que me convertía en tales momentos. Me tomaría un largo tiempo explicar cómo un par de ojos, una mano, pueden concentrar [en] un minuto todo aquello que lo ha cautivado a uno en el universo. Desde hace dos días estoy, por usted, bastante más allá de lo posible y lo soñado. Es necesario escribir y héme aquí, delante de la puerta abierta sobre la rotonda que apenas vislumbro, pensando en la omnipotencia de semejantes talismanes. Apenas me está permitido decir hasta qué punto ya no soy el mismo. Todavía con timidez me acerco a esta tierra maravillosa en fusión. Nada queda allí de lo que alguna vez fui. No quedan sino soles; cierro los ojos.

Me equivoco al no pensar más que en usted y extender este paraíso a la sola reflexión. Cuán acertada ha sido en llamar mi atención hacia aquello que la rodea. Prefiero a su amiga antes que a todos mis amigos.

Tuve la loca ocurrencia de creer que usted no me olvidaría totalmente durante este mes, todavía la tengo. Me falta suficiente sentido crítico para escribir con seriedad: “la locura…”. Temores, ay, ya no tengo; se los he revelado todos a usted.

Simone, ¿ama usted de veras eso de perdidamente?

Dejaré París mañana por la noche después de haberle escrito otra carta. (Usted no tendrá tiempo más que para enviarme una nota a Lorient [en Bretaña]…)

¿Ha leído el maravilloso poema de Rimbaud llamado “Realeza”?5 Yo lo vivo.

André

 

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En papel membretado
LA RÉVOLUTION SURRÉALISTE

París, viernes [¿jueves?] 9 de agosto de 1928

Pequeña y querida Simone del país de las hadas, debo comenzar por preguntar si  tengo bien su dirección. El telegrama dice: “Finalmente Cerbère Hotel Bel Horizonte Po cansado …”. ¿Po? ¡Me daría miedo llegar a un lugar con un nombre tan espantoso! ¿Es bello? ¿Es un buen lugar? ¿El auto en el que viajó le sirvió bien en el camino? No lo parecía cuando la vi partir por la Avenida Junot. ¿Cómo están los niños? ¿Y usted, pajarita mía, sempiterna luz de bengala, bella flecha de papel de chocolate?

El calor es siempre chocante. Para tener una sola idea clara habría que mirar todo el día el fondo de un balde de hielo. Me limitaré a darle parte de algunas noticias que corresponden a estos días.

El lunes cené con Desnos y sus amigos, un cubano y un mexicano. Este último es encantador y cuenta historias maravillosas sobre su país. Decididamente es allí donde habría que vivir si no hubiésemos ya vivido tanto. Es un joven que se llama Cuesta. Regresará a la Ciudad de México dentro de dos semanas.6

Fanny Beznos7 fue detenida el sábado pasado al salir de una reunión en el auditorio del Circo de París. Vestía el uniforme color caqui de la “guardia joven” y sin duda ya te habrás enterado de que se realizaron 1,850 detenciones, incluidas las de todos los miembros de la A.R.A.C.8, encargada, como de costumbre, de asegurar el orden. Ella era miembro del Partido desde hacía unos seis meses. Había renunciado a cualquier otra actividad profesional, destruido los manuscritos de sus poemas, y dispersado hasta el último de sus queridos libros. Era secretaria de la Guardia joven y, como tal, estaba muy vigilada. Eso dio lugar a su expulsión de Francia el martes por la mañana (ella era rusa), aunque no hubo en total más que 8 expulsiones (no digo devoluciones). La llevaron a la frontera belga y ahora debe de encontrarse, sin recursos, en Bruselas, en espera de que se le deporte a Besarabia, su país de origen. Esto es lo que supe a través de un amigo suyo que vino a buscarme y que me ha pedido que hiciera todo lo posible para que ella pudiese regresar. Pero no hay ninguna posibilidad. Sin embargo, rogué a Tual que se ocupara de ver el caso y le escribí a Nougé9 para que se pusiera en contacto con ella.

La señora Lanux10 llamó hace rato para preguntar cuánto nos debe. No sabía yo si eran 4,500 o 5 mil. Le dije que te lo preguntaría. ¿Quieres decírmelo pronto?, o mejor aún, respóndele tú misma. Escríbele a: “La Grande Lande, en Noirmoutier”.

No hay noticias de Noll. Ayer, durante la cena con Edouard Loeb,11 me enteré de que debía 8 mil francos a Goemans.12 Y supe por Gengenbach que había pedido prestado a un estadunidense, en nombre de la galería y especificando que yo no debería saberlo, 5 mil francos.

Jacques Baron estuvo de paso por París esta mañana. La carta que me llegó el día de tu partida era de él, no de la señora Politzer. Era para decirme que todo marchaba bien (?), cosa que me confirmó muy brevemente al mediodía. No pude verlo más de cinco minutos antes que se fuera a la Bretaña. Calcula quedarse tres días y luego regresar a Itxassou después de verme. Creo que ha sido la llegada en licencia militar (¿) de Politzer,13 la que lo ha ahuyentado, aunque éste, al parecer, ha sido muy correcto y muy amable. No sé más. Según parece, Politzer ha manifestado la intención de verme con frecuencia a su regreso. Baron tiene la intención de quedarse allí todo el invierno si, como es probable, la señora P., enferma, se ve obligada a permanecer allí. Parece estar encantado.

Tengo que cenar esta noche con Vailland.14 ¡Qué lata! Apenas me recupero de la cena de ayer en un restaurante ruso del Barrio Latino (a 6,50 F. el cubierto). Una invitación deliciosa. Y ni se tocó el tema del collage de Miró. Afortunadamente Cuesta estaba allí. Se propone traducir Nadja al español.

Te adjunto un correo que llegó la noche del lunes para Janine, una carta-tarjeta y algunos otros papeles de los que no entiendo gran cosa. ¿Que hace falta pagar? Te envío 179,50 francos al Argus (en vez de 324,5o).

He ahí, querida, los pocos asuntos que tienen importancia. No leo mucho. Hace demasiado calor. Jugamos un rato a las canicas y luego también a los retratos.15 Hice buscar durante más de dos horas el que correspondiera a la letra T.

Pienso en usted al cerrar un ojo, después los dos.

Niña linda, me hace falta que me escribas. Lamento no poder tocarte un hermoso disco que se llama “Bibi la Rousti”.16 Pienso en usted muy seriamente, le envío un bello abanico de pensamientos útiles con un varillaje hecho de pequeños sueños superfluos, todos en torno de usted.

Luego la beso con enorme dulzura.

Escrito en el sobre: Madame André Breton,
Hôtel Bel Horizon, Cerbère (Pyrénées-Orientales)
Sello de correos : 9-8-28 

 

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Presentación y traducción de Rafael Vargas


1 En marzo de 1920, Paul Valéry ayudó a Breton a obtener un trabajo administrativo en la NRF. Allí se encargó de corregir las pruebas de galera de Le Côté de Guermantes, de Marcel Proust.

2 El primer encuentro de Simone Kahn  y André Breton ocurrió a finales de junio de 1920, cuando Simone se encontraba con Theodore Fraenkel y su novia Blanca Makles, en un sendero de los jardines de Luxemburgo.

3 “Recibí una carta de ese tal Breton que me gustó mucho, te pido que me cuentes de él”. (Carta de Jacques Rigaut a Simone Kahn  escrita el 18 de agosto de 1920. “Correspondencia de Jacques Rigaut con Simone Kahn”, en Jacques Rigaut, Écrits, Gallimard, 1970).

4 22 de enero de 1919, la primera carta de Breton a Tristan Tzara: "Hoy es en usted en quien se concentra toda mi atención …". Citado por Michel Sanouillet en el libro Dada en París, Jean-Jacques Pauvert, 1965, p. 440.

5 Este poema, que forma parte de Iluminaciones fue publicado por primera vez en el número 5 de la revista La Vogue, el 13 de mayo de 1886.

6 Breton se refiere a Jorge Cuesta (1903-1942). Véase el ensayo de Carmen Vásquez en el libro Robert Desnos le poète libre (Indigo, París, 2007), que sitúa a Desnos, amigo de Alejo Carpentier (el cubano al que Breton alude), en el medio latinoamericano de Montaparnasse.

7 Beznos, Fanny, una joven a la que Breton conoció en el mercado de pulgas. Cf. Nadja, Folio, Gallimard, 1972, p. 64. Dos poemas de ella aparecieron en La R.S., número 9-10, del 1º octubre de 1927.

8 Asociación Republicana de Antiguos Combatientes.

9 Paul Nougé (1895-1967) es, con Magritte, el primer animador del surrealismo en Bélgica. En 1925 firmó la declaración La Révolution d’abord et toujours.

10 Nacida como Elizabeth Eyre, la señora Lanux era esposa de Pierre de Lanux. “Aragon vive una apasionada relación con Eyre de Lanux”. Cf. Aragon, Lettres à André Breton, op. cit., p. 43.

11 Édouard Loeb (1897-1984) dirigió con su hermano gemelo la galería Pierre, en la rue Bonaparte, en París, en la cual tuvo lugar la primera exposición surrealista el 13 de noviembre de 1925.

12 Camille Goemans (19oo-1960), surrealista belga. Se instaló en París en 1925. Abrió en la rue de Seine una galería con su nombre en la que se realizó la primera exposición consagrada al collage, presentada por Aragon (La Peinture au défi).

13 Georges Politzer (1903-1942), miembro del grupo “Filosofías” que, a finales de 1925, se unirá al grupo de la revista Clarté y constituirá con él y los belgas de la revista Correspondance un comité paritario.

14 Roger Vailland fue uno de los fundadores del Grand Jeu, desacreditado durante la histórica sesión del 11 de marzo de 1929, por haber elogiado en la prensa al prefecto de policía Chiappe. Cf. “À suivre. Petite contribution au dossier de certains intellectuels révolutionnaires”, Variétés, Le Surréalisme en 1929, Éditions Variétés, 1929.

15 Juego de los retratos chinos, muy en boga entre los surrealistas.

16 “Bibi la Rousti”, es el título de un disco de Dranem (1869-1935), un cantante cómico, actor teatral y cinematográfico de nacionalidad francesa cuyo repertorio de canciones humorísticas lo convirtieron en una de las grandes estrellas del café-concert. Breton, Paul Éluard y otros surrealistas lo admiraron.